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Destiny of Two Worlds/Capítulo 09: Pelea en el Castillo de Hyrule

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Capítulo anterior Editar

Destiny of Two Worlds/Capítulo 08: ¡A por la Espada Maestra!

Resumen del capítulo anterior Editar

¡Al fin! Luego de un gran esfuerzo, nuestro joven protagonista, Helio, se ha hecho con la Espada Maestra. Todos le desean suerte para derrotar a Yuga, quien se encuentra en el Castillo de Hyrule. La batalla por el destino de Hyrule iba a comenzar. Buena suerte, Helio...

Frase memorable Editar

- ¡Oh, no! ¡Tu potencial ha despertado! ¡Eso significa que todos mis planes están a punto de ser arruinados!

Trama Editar

Helio, sin detenerse a admirar la barrera mágica, realizó un corte vertical hacia abajo, lo que hizo que la barrera se desvaneciera totalmente. Además, las grandes puertas que daban al interior del castillo se abrieron, por lo que entró. Tuvo que atravesar el jardín exterior del castillo antes de entrar realmente. Antes de que entre:

- Oye, Helio, por aquí. - gritó una voz femenina.

El protagonista logró escuchar, por lo que se dirigió al lugar de donde provino el grito, que resultó ser una ventana escondida tres unos arbustos. Checó, y se dio cuenta de que ahí estaban la princesa Zelda e Impa, su protectora, escondidas dentro de un almacén de armas.

- Vaya, no me esperaba volver a verlas, y mucho menos aquí. - dijo Helio algo sorprendido por encontrar a ambas mujeres.

- Qué bueno que me escuchaste, Helio. - replicó la princesa Zelda aliviada. - Por un momento pensé que eras uno de esos soldados poseídos.

- Menos mal que eras tú, porque sino... - dijo Impa.

- Bueno, bueno... Mejor dejemos ese tema a un lado. Lo que iba a preguntar es por qué están aquí.

- Desde que nos alertaste de ese loco de Yuga, decidí esconder a la princesa Zelda aquí para que estuviese a salvo.

- Bien... Entiendo, pero lo que no entiendo es como no llamaron a alguien fuerte que sirviera de guardaespaldas, como Xavi.

Cuando el joven héroe pronunció el nombre de Xavi, la princesa Zelda se sonrojó y puso una cara nerviosa, similar al mismo Xavi cuando Helio la mencionó en el Bosque Perdido. El portador de túnica roja y la anciana Sheikah lo notaron.

- Emm... ¿Ocurre algo, princesa? - preguntó Helio.

- Es cierto, mi señora. Se puso roja cuando este muchacho mencionó a Xavi, lo que me recuerda que ya no hecho sus visitas diarias, supongo que por culpa del campo de fuerza. - dijo Impa.

Gracias a lo que dijo su protectora, la gobernante de Hyrule se sonrojó aún más.

- No. Nada. No pasa nada. - dijo la princesa en un tono de vergüenza, mientras volteaba su cabeza a un lado y cubría su cara con su mano derecha.

- Creo que hay algún secreto que no quiere decir, mi señora.

En ese instante...

- ¡Está bien, lo admito! ¡Xavi y yo somos novios! - estalló Zelda.

Esta respuesta sorprendió a Helio, pero no a Impa, pues ella ya lo sabía. La princesa, después de decir eso, se cubrió la boca con las dos manos y se puso más roja de lo que estaba. Sumado a ello, su corazón latía más rápido.

- Con razón Xavi se puso igual en el Bosque Perdido... - dijo el protagonista pensativo. - Pero creo que él tiene 17...

- Bueno, bueno, mejor vayamos a por ese maldito de Yuga. - dijo la princesa ahora más calmada. - Si supieran cómo late mi corazón tras decir eso... - pensó.

Luego de dejar aquel tema algo incómodo, todos salieron del almacén y fueron a por el villano. Según Zelda, Yuga estaba en la torre del castillo. Para llegar ahí, los tres subieron a la planta de arriba y allí, el protagonista rompió un sello mágico con la Espada Maestra. Ahora sí, a subir. Había que subir los seis pisos de la torre para llegar hasta donde se encontraba Yuga, y la verdad es que sería fácil llegar directamente sino fuese porque había soldados poseídos en todo el trayecto. Había soldados con armadura verde que portaban o arcos o bombas; soldados con armadura roja que lanzaban tridentes; o soldados con armadura amarilla que tenían una bola con picos para lanzar. Estos últimos eran los más poderosos y resistentes. Al entrar a una sala donde hubiese varios soldados, las puertas se cerraban y no se abrirían hasta derrotarlos. El joven protagonista hacía uso de la Espada Maestra y sus rayos de fuego; Impa, por su parte, aunque era vieja, era muy ágil; y Zelda, por último, utilizaba energía de su poder interno, explicado anteriormente por Sahasrahla, el cual era la luz. El resultado era similar al del fuego de Helio, con los soldados quemados o incinerados. Así fue todo el trayecto. Al llegar a la planta 5, que es donde se encontraba el excéntrico villano, la puerta que daba a la escalera se cerró. El trío se sorprendió, pero continuaron. Como subieron desde la planta inferior, la puerta de salida se encontraba hacia la derecha, por lo que atravesaron un pasillo algo largo con pilares. En el suelo que se encontraba enfrente de la puerta, estaba grabado el símbolo de la Familia Real: una especie de "pájaro" con la Trifuerza envuelta en sus alas. En la siguiente sala, que consistía de algunas escaleras con grandes ventanales en las paredes, la princesa, su protectora y el protagonista avanzaron, pero entonces...

- Vaya, vaya... Miren nada más quiénes son... - dijo una voz conocida.

Obviamente, se trataba de Yuga. Se encontraba en una de las repisas altas de la sala. Cuando quisieron voltear para verle, él saltó y aterrizó en frente del trío. Helio e Impa se pusieron en posición defensiva para defender a Zelda. El villano, por su parte, sonreía maniáticamente.

- Pero qué patéticos... - ríe Yuga.

- Tú otra vez... - dice Impa.

- ¡¿Ahora qué quieres, maldito?! - exclamó Helio.

- Oh, nada... Solo la quiero... a ella... - contestó el villano, señalando a Zelda.

- Si quieres llegar hasta ella, tendrás que pasar por encima nuestro. - pronunció la protectora de la princesa, tras lo cual se lanzó contra Yuga.

El ataque fue en vano, pues él la esquivó cual centella y, acto seguido, la convirtió en un retrato.

- ¡Finalmente tengo a todos los Sabios! - dijo el antagonista triunfante. - Ahora solamente me quedas tú, preciosa. - señaló a Zelda nuevamente.

Yuga comenzó a acercarse a la princesa. Helio arremetió contra él, intentando detenerlo, pero el villano lo golpeó con su cetro, mandándolo a volar.

- ¡Helio! - gritó Zelda, horrorizada.

- Ah, no, linda. No permitiré que vayas con él. - dijo Yuga, acorralándola en un rincón.

- ¡¿Qué quieres de mí?! Ya te llevaste a Impa y acabas de golpear a Helio. ¡¿Qué carajo quieres?! - volvió a gritar la princesa, mientras empezaba a llorar.

- Te quiero a ti. Además de ser hermosa, eres la pieza clave de mi plan.

- ¡¿Plan?! ¡¿Cuál plan?!

- Pronto lo verás.

La princesa Zelda estaba llorando a cántaras. El sonido de su llanto fue lo suficientemente alto como para que Helio, que se encontraba inconsciente, despertara. Cuando se levantó, solamente observó cómo su enemigo convertía a la gobernante de Hyrule, que estaba totalmente asustada. Como estaba acorralada por el malvado, no tenía forma de escapar. Justo antes de recibir el ataque de Yuga, que la convertiría también en un retrato, la princesa soltó un grito de desesperación.

- ¡¡Xavi!!

El protagonista, por su parte...

- Ahora sí ya estoy mucho más que seguro que tienen una relación.

Su impresión duró poco, pues empezó a sentir ira y rabia por lo que acababa de pasar, experimentando nuevamente la transformación vista en la Mansión de los Vientos y la Torre de Hera: cabello y ojos rojos, una leve aura de fuego y un aumento de su poder. Esto se vio reflejado en la Espada Maestra, que empezó a brillar de un tono rojizo. Yuga volteó a ver a su contrincante, resultando en su asombro.

- ¡Oh, no! ¡Tu potencial ha despertado! ¡Eso significa que todos mis planes están a punto de ser arruinados!

Helio no respondía, pues permaneció mirando, furioso.

- Pero... Veo que no lo has despertado por completo. Viéndolo de esa forma... ¡Atrápame si puedes!

Yuga salió corriendo con los retratos de Zelda e Impa. El protagonista, por su parte, utilizó las Botas de Pegaso para alcanzarlo. En la sala rectangular con tres agujeros en el suelo, que se encontraba al lado, las puertas se cerraron. Allí apareció Yuga.

- Si quieres rescatarlas, tendrás que vencerme. - dijo el villano amenazante.

Y así dio inicio la batalla. El excéntrico antagonista fue el primero en lanzar el primer ataque, siendo un ataque de relámpagos. Helio, luego de desenvainar su espada y escudo, lo evitó convirtiéndose en pintura y pegándose en la pared. En el muro, usó las botas para correr y, tras aparecer detrás del villano, salió y le propinó unos cuantos espadazos. Como la Espada Maestra canaliza el poder interno de su portador, Yuga sintió todo el poder de fuego. A continuación, se fundió en el muro e hizo aparecer tres soldados. Helio los eliminó rápidamente con un Rayo de Fuego de la Espada Maestra. Luego de derrotarlos, el antagnoista salió de su escondite e intentó atacar, solo para recibir un ataque del Cetro de Hielo. Este ataque lo envolvió en una capa de hielo, así que el joven héroe le lanzó una Bomba. La explosión dañó severamente a Yuga, pero no lo venció. Seguidamente, lanzó tres proyectiles energéticos explosivos de color verde claro. El portador de túnica roja los atrajo con su Bumerán y luego los lanzó hacia su oponente, quien aunque intentó escapar, fue atrapado por el Gancho del héroe. El resultado fue en que recibió sus propios proyectiles, sufriendo aún más daño del que tenía. Aún así, no se rendía. Se volvió a fundir en la pared y convocó a una gran cantidad de soldados. Estos se acercaron a Helio, que los acabó sin problemas con un Ataque Circular de fuego. Algunos cayeron por los agujeros del suelo. El villano, ahora más enfadado, salió del muro para proseguir con su ataque. Lo que hizo fue crear dos clones suyos, pero no era difícil distinguir al verdadero, pues era más opaco que los otros dos y su cetro tenía una forma diferente. Los tres Yugas atacaron con relámpagos, pero Helio los esquivó fundiéndose en la pared. Después, se puso detrás del Yuga real para, posteriormente, ser impactado por un golpe del Martillo. Con ese golpe, la batalla había terminado. Las puertas se abrieron. El antagonista se veía exhausto, pero Helio, por su parte, no sudaba ni una gota.

- ¡Ah, no! ¡Esto no puede ser! ¡¡ESTO NO PUEDE TERMINAR ASÍ!! - gritó Yuga.

- Pues tal parece que todo va a terminar justo ahora. - dijo Helio.

- Déjame decirte que te equivocas, pues esto... Esto apenas comienza... Je je je... JA JA JA... - rió el villano.

Mientras reía, Yuga salió volando hacia la puerta de salida, seguido por el protagonista. Ambos subieron, uno detrás de otro, a la planta 6. Al subir las escalera, había una gran sala circular con el símbolo de la Familia Real de Hyrule grabado en el piso. Sin embargo, Yuga salió por la puerta sur, siendo perseguido por Helio. Ambos pasaron por una pasarela al aire libre, por lo que lograba a contemplar Hyrule desde allí. Como el portador de la Espada Maestra se detuvo un momento a contemplar, su enemigo se adelantó. Helio reaccionó y continuó. Cruzando la puerta que se encontraba a la derecha de la otra por la que entró, se encontró en nada menos que en la habitación de la princesa Zelda. Era una sala octagonal, con la cama de la princesa, un sillón, platos acomodados en una alacena en la pared, cortinas en las grandes ventanas, todo con apariencia elegante. Cabe resaltar el hecho de que los colores que abundaban en casi todo, excepto los platos, eran rojo y amarillo. Helio no encontraba a Yuga, así que buscó entre las cortinas, encontrando una especie de fisura en la pared. Como se veía bidimensional, el protagonista se convitió en pintura. Al entrar, estaba caminando, en 2-D, en una especie de túnel, con un fondo negro y otros en forma de destellos y otras cosas, como rojo, azul, amarillo, etc. Lo que él no sabía era que ese túnel lo llevaría a un lugar que él no conocía, en donde se encontraría con alguien que lo haría cambiar un poco...

CONTINUARÁ...

Próximo capítulo Editar

Destiny of Two Worlds/Capítulo 10: Un Lugar y una Persona muy Especiales

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