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Destiny of Two Worlds/Capítulo 13: Revelaciones y Explicaciones

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Si quieres leer el capítulo anterior y entender mejor qué ocurre en éste, haz clic aquí:

Destiny of Two Worlds/Capítulo 12: De Vuelta a Hyrule


Resumen del capítulo anteriorEditar

El trío compuesto por Helio, Brett y Aura ha viajado a Hyrule. Allí se unieron a la aventura algunos amigos, del protagonista, los cuales son Alme, Javier, Xavi, Josex y Rodriguez. Ahora, el grupo se encuentra viajando a Lorule. Ya veremos qué ocurre en este reino.

Frase memorableEditar

- ¿Por qué hacemos esto? ¿Solamente para derrotar a Yuga y salvar a los Sabios y a la princesa Zelda? ¿O hay algo más que no sabemos?

TramaEditar

Todos atravesaron el portal, apareciendo en una habitación oscura. Para Helio, la habitación era familiar.

- Esta sala... - dijo Helio, nostálgico.

- ¿Ocurre algo? - preguntó Josex.

- Esta recámara... Me es familiar... - siguió el protagonista.

- ¿Acaso vive una gótica aquí? - preguntó Javier.

- Qué desordenado está aquí. - dijo Aura.

- Vaya... Hasta mi casa está más ordenada que este lugar... - dijo Xavi, observando la sala.

- Bueno, bueno, bueno... Mejor avancemos. - continuó el joven héroe.

El grupo salió de la desordenada habitación, atravesando la pasarela al aire libre ya visitada anteriormente por el portador de la Espada Maestra. Como la ocasión anterior, se llegó a la sala octagonal. Ahí, en medio de aquella estancia, estaba ella. Era Hilda. Se encontraba de eapaldas. Al verla, todos se pusieron en posición de ataque o apuntándole con sus armas, en el caso de Alme y Javier. Notando las acciones de sus compañeros, Helio los detuvo.

- Cálmense, muchachos. Si ella es buena gente. - dijo Helio para calmar a sus amigos.

En eso, Hilda comienza a hablar.

- Vaya, Helio... Así que ellos son tus amigos... - dijo ella, volteando para ver al grupo.

- ¿Así que tú eres la famosita Hilda? - preguntó Aura.

- Sí. Así es. Soy Hilda, princesa de Lorule. Es un placer conocerlos. - se presentó a la mayoría de ellos.

- Mmm... Qué extraño... - dijo Alme, escaneando a Helio. - La temperatura corporal y el ritmo cardíaco de Helio acaban de aumentar. No tengo idea de por qué...

- Yo sí sé qué pasa aquí. - dijo Javier. ¡Aquí hay tema!

Aunque nadie lo viera, debido a que estaba al frente de todos, Helio se sonrojó.

- Ay Javi... - Qué rarito eres... - susurró Rodriguez.

- Creo que lo que acaba de decir Javier tiene sentido. - dijo Xavi.

- Saben, se me hace raro que Helio no haya dicho nada en todo este ratito. - dijo Brett, extrañado.

- Coincido con Alme. - habló el cazarrecompensas de armadura morada, escaneando también al joven protagonista.

- Emm... Continuando con el tema... - dijo la princesa de Lorule, retomando la charla. - Seguramente se estarán preguntando cosas como "¿Qué es este lugar?" y "¿Qué hacemos aquí?", ¿no? Pues bien, eso es lo que les explicaré a continuación.

- Ojalá que no tardes, porque me aburro. - dijo el de la armadura morada.

-... - gruñó Xavi.

- Bueno, sin más que decir, empecemos. - retomó Hilda.

En eso, y como pasó antes con Helio, todo se oscureció, pero a diferencia de aquella ocasión, donde estaban él y la princesa, ahora estaban todos reunidos.

- Pues bien, el lugar en el que nos encontramos todos en este preciso momento es Lorule. Este es mi reino. Puede que no lo hayan notado, pero yo soy la contraparte de aquí de su lloroncita princesa Zelda. - iba explicando la princesa Loruleana.

- Zelda... - suspiró Xavi.

- OK... - dijo Hilda, extrañada, para después seguir narrando. - Como les iba diciendo, Lorule es mi reino. Yo gobierno en él. Pero ¿saben? Hay algo relacionado con Lorule que me ha mantenido preocupada por mucho tiempo... Y eso es la falta de energía vital. Además de otra cosa.

- ¿Y esa cosa es...? - preguntó Aura.

- Emm... Eso es un secreto. Prefiero no decírselos por el momento.

- OK.

- Retomando el tema nuevamente... Con respecto a la energía vital, Yuga se la llevó toda, junto a los Sabios y Zelda a un lugar bizarro. Sería bueno que fuesen directo hacia allá, pero hay un inconveniente: para poder viajar a aquel lugar, hay que utilizar un portal que se encuentra desactivado. Se los mostraré.

Todos son teletransportados a una especie de acantilado, con nubes oscuras que daban un ambiente oscuro. En la saliente del precipicio, se encontraba una especie de muro de piedra con algunas escrituras Hylianas, siete agujeros de varios colores en tonos oscuros y una especie de Trifuerza oscura y volteada de cabeza.

- Este es el portal. - retomó la princesa, señalando el muro. - Como pueden ver, se necesitan de siete gemas místicas para reactivar el portal, el cual los llevará a la tierra loca. bizarra y abstracta. Afortunadamente, pude ver que Yuga las distribuyó a lo largo de las mazmorras de Lorule. Si quieren conseguirlas, deberán atravesar todos los calabozos y obtener cada gema. Cuando consigan una, serán teletransportados aquí para que la coloquen en su respectivo agujero. Al recolectar todas las gemas, se abrirá el portal que los llevará a todos ustedes a la tierra esa que ya les mencioné muchas veces.

- Tengo que apoyarla. - dijo Alme, escaneando el muro. - Mi escáner dice que es un portal mágico que requiere de siete gemas para activarse.

- Bueno, solo espero que no sea tan difícil encontarlas. - dijo Josex. - Por cierto, princesa, ¿sabes qué forma tenían esas gemas?

- Claro que sí. Tenían apariencia cristalina, con la base abombada y una punta. Eran siete, como mencioné antes, y eran de varios colores.

- Ah, bueno. Interesante... - replicó el chico.

Tras esto, se formó un silencio de varios minutos. Sorprendiendo a sus amigos y a la princesa de Lorule, Helio, más calmado, habló.

- Oye, Hilda... - comenzó.

- ¿Sí? - responde ella.

- Quisiera saber... ¿Por qué hacemos esto? ¿Solamente para derrotar a Yuga y salvar a los Sabios y a la princesa Zelda? ¿O hay algo más que no sabemos?

Tras la pregunta, ella no respondió. Estaba pensativa. Pensaba en la mejor respuesta que quería darle a su interrogador. Dado que tardaba, el grupo presente, incluyendo a Helio, comenzaron a impacientarse.

- Creo que mejor siento su aura. Puede que me diga qué está pensando. - propuso Aura.

- Mejor no, Auri. Esa habilidad tuya ya nos ha traido un problema antes. No quiero que vuelva a pasar. - respondió Brett.

- OK, Brettcy. - dijo la médium, enamorada.

Hilda, por su parte, seguía pensando.

- Emm... Hilda... Ya te tardaste un poco... ¿Ocurre algo? - preguntó Helio nuevamente, a lo que la interrogada respondió.

- No, no pasa nada. Es que estaba pensando.

- ¿En qué pensarías? ¿En tu príncipe azul acaso? - preguntó Javier.

- ¡¿Qué cosas dices?! - respondió ella, gritando, sonrojada.

- Ay, Javi... - susurró Rodriguez.

- Bueno... - retomó la princesa. - Perdón si tardé un poco en pensar, pero es que estaba intentando recordar si faltaba algo más por hacer. Y no, no hay nada más que deban hacer. En serio...Se forma un pequeño silencio.

- ¿Ya no vamos a decir nada? - preguntó Josex.

- Creo que ha llegado el momento de hacer algunas revelaciones. - dijo Xavi. - Yo seré el primero.

- ¿Qué es lo que nos vas a decir, Xavi? - preguntó Helio.

- ¿Han escuchado la leyenda del Héroe legendario?

- ¿Aquel que destruyó a la encarnación de las tinieblas mismas y salvó a Hyrule seis generaciones atrás? - preguntó Alme.

- Sí, así es. Pues bien, yo...

- ¿Sí?

- Yo soy el Héroe legendario.

- ¿¡QUÉ!? - exclamaron todos al mismo tiempo.

- Sí, tal y como lo oyeron. Yo soy el Héroe legendario. Seguro que se preguntarán... ¿Cómo puede serlo si tiene 21 años? Pues bien, quise vivir lo suficiente como para poder ver a mi descendiente, aquel que salvaría a Hyrule del mal, y veo que eres tú, Helio.

- ¿¡Qué!? ¿¡Yo!? ¡¡Pero ni soy`de tu familia!!

- Con cada generación que pase, el espíritu del Héroe cambia de poseedor, pasando a un descendiente diferente, que no tiene nada que ver con el anterior. Por eso tú eres mi descendiente.

- Vaya... Qué... increíble...

- Esperen... - exclamó Javier.

- ¿Qué pasa? - dijo Brett.

- Si Xavi tiene 21 años y la princesa Zelda 15, entonces...

- ¡Mejor te callas! - exclamó Xavi, sonrojado y enojado.

- Bueno, bueno, bueno... - Creo que nos desviamos del tema. - dijo Helio. - Javier, mejor deja que prosiga. Ya seguirás con tus bromistas más tarde.

- Emm... De hecho, ya no tengo nada más que decir. - dijo el señalado.

- ¡¡YA BASTA!! - gritó la princesa. - ¡¡No puedo ni hablar porque luego habla el estúpido de la armadura morada y empieza a decir babosadas sin sentido!!

- ¿Qué? - respondió el de la armadura de tonos azules, indignado. - Discúlpame, pero yo no acepto ofensas como esa... A menos que tengas Lacasitos.

- Y va de nuevo... - dijo Rodriguez.

- ¡¡Y tampoco puedo pensar nada porque la maldita loca médium esa me puede leer la mente y se lo chismea a todos ustedes!!

- ¡Oye, no es cierto! Bueno, sí lo es... - dijo Aura.

- Yo creo que es bipolar... - dijo Brett.

-¡¡YA ES SUFICIENTE!! - volvió a gritar Hilda, apuntando su cetro contra el grupo, canalizando magia.

- Eh... ¿Qué va a hacer? - preguntó Helio, alarmado.

- De acuerdo con mi escáner, va a... ¡Lanzarnos rayos! - exclamó Alme.

Dicho y hecho, la princesa Loruleana comenzó a lanzar rayos a todos. Algunos eran rojos, otros azules, otros amarillos, etc. Debido a que nadie sabía por qué eran de varios colores, los portadores de armaduras usaron sus escáneres para saber, y resultaba que se debía a que eran de varios tipos de magia, como fuego, hielo o electricidad.

- ¡Rápido, tenemos que calmarla! - ordenó el protagonista. - Tengo una idea algo loca.

Mientras algunos, como Alme o Javier, la distraían disparándole y atacándole a distancia, Helio se acercaba a ella lentamente. En cierto momento, cuando se estaba preparando para lanzar una esfera gigante de energía, el joven héroe entró en acción e hizo algo que nadie se esperaba: besó a Hilda en los labios. Esto no solo provocó que sus compañeros se quedaran boquiabiertos, sino que también hizo que la princesa se calmara al instante, deteniendo su frenesí. Dicho besito duró alrededor de 3 minutos. Pasado ese tiempo, el portador de la Espada Maestra se separó de la muchacha, a lo que ella respondió sonrojándose en serio.

- Vaya... - exclamó Xavi, impactado.

- Creo que lo mejor será no decir nada. - dijo Josex.

Se formó un silencio incómodo en el lugar. Estaba tan callado que parecía que todos estaban en un velorio. Poco a poco, el protagonista bajaba sus manos lentamente a través de los hombros de la princesa de Lorule, separándose de ella quien, por su parte, todavía tenía la cara del color de un tomate. Pasados unos minutos más, el joven héroe decidió alejarse mientras sacaba su Escudo Hyliano para defenderse, por si acaso. Los demás hicieron algo parecido, poniéndose en posición de ataque o de defensa. Esperaban una reacción por parte de Hilda. Pensaba que, por el beso que recibió, se enojaría aún más. Sin embargo, la respuesta fue totalmente contraria, pues dejó de estar sonrojada, además de que empezó a hablar de una manera mucho más calmada.

- Disculpen lo que pasó. - dijo. - Lo que pasa es que estaba algo estresada. Y creo que salí un poquito de control... De todas formas, gracias por ayudarme a calmarme, en especial a ti, Helio.

- Oh. Emm... No-no es nada. - respondió Helio.

- Bueno... - retomó la princesa Loruleana. - Creo que será mejor que les diga lo que me faltaba. No crean que conseguir las gemas será algo tan fácil como comer pastel. Dichas reliquias estarán custiodadas por monstruos enormes, criaturas extremadamente poderosas. Por eso quiero que vayan todos juntos, porque el trabajo en equipo es mejor.

- Así que... - dijo Xavi.

- Así que será mejor que se vayan. ¡Espero que tengan suerte en su búsqueda! - dijo la princesa, para finalmente mandar al grupo a Lorule. Posteriormente... - Uff... Ese maldito de la armadura morada es un tonto. Casi me descubre... Si los demás se llegaran a enterar, y lo peor, si Helio se entera... - se sonroja.

Así, el grupo conformado por Helio y sus amigos comenzaría una gran aventura que salvaría a Hyrule y, aunque no parezca, también a Lorule. ¡Buena suerte, muchachos!

CONTINUARÁ...


Si quieres saber qué ocurre después de este capítulo para seguir con la historia, haz clic aquí:

Destiny of Two Worlds/Capítulo 14: La Búsqueda. Parte 1

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