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Destiny of Two Worlds/Capítulo 15: La Búsqueda. Parte 2

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Destiny of Two Worlds/Capítulo 14: La Búsqueda. Parte 1


Resumen del capítulo anteriorEditar

Helio y sus amigos han recorrido un par de mazmorras del reino de Lorule, atravesándolas y superándolas con éxito, consiguiendo 2 de 7 Esmeraldas del Caos. El transcurso de su búsqueda marcha bien. Pero todavía faltan 5 esmeraldas más. Y aunque ellos no lo sepan, Hilda observa todo telepáticamente. En esta ocasión veremos cómo nuestros héroes siguen con su viaje a través del sombrío reino de Lorule. Esperemos que su avance siga igual de bien que antes.


Frase memorableEditar

- Si no salvamos a los Sabios, Hyrule desaparecerá...


TramaEditar

Llegó el amanecer de un nuevo día. Helio se levantó totalmente lleno de energía para continuar con su búsqueda de las Esmeraldas del Caos restantes. Este gesto llamó la atención de Ravio, ya despierto.

- Buenos días, Helio. - saludó Ravio.

- Buenos días. - dijo Helio.

- ¿Se puede saber por qué estás tan activo? - preguntó el encapuchado.

- Es que voy a continuar con mi búsqueda. - respondió el protagonista.

- ¿Búsqueda? ¿De qué?

- De las Esmeraldas del Caos en Lorule.

- ¿Lorule? ¿Dijiste que Lorule?

- Sí, así es. ¿Por?

- Porque yo provengo de allí. Y no me digas, ¿el reino se ve algo decadente?

- Sí. Pero sabes, ahora no tengo tiempo. Debo regresar ahí con mis amigos.

- Ah, claro. Ten cuidado.

El joven héroe cogió su espada y escudo, salió de su casa y fue a Kakariko. Allí encontró con Sahasrahla.

- Oh, vaya, Sahasrahla... No me esperaba verte por ahora. - introdujo Helio.

- Ni yo contigo, Helio. Pero tengo algo importante que decirte. - dijo Sahasrahla.

- ¿Y ahora de qué se trata?

- ¿Recuerdas a los Sabios y la fuerza vital? Pues bien, tus amigos me contaron sobre las Esmeraldas del Caos. Déjame decirte que todo está relacionado.

- ¿O sea?

- Que los Sabios, la fuerza vital y las esmeraldas están unidos en una relación simbiótica. Debido a la ausencia de los mencionados, Hyrule comienza a decaer aún más. De hecho, mientras te ausentaste, la Montaña de la Muerte hizo erupción. Afortunadamente, Kakariko no se vio afectada en lo más mínimo. Además, algunos de por aquí han desaparecido misteriosamente. Tal parece que todo esto tiene que ver con Yuga.

En medio de la plática, aparecen los compañeros de Helio.

- Hola, Helio. - saludó Xavi. - Veo que Sahasrahla ya te habrá de haber explicado algo.

- Emm... Sí... - respondió Helio.

- Y por cierto, te trajimos algo de pan del Bar Lácteo. - dijo Brett, sacando un pan. - Aquí tienes.

- Gracias. - dijo el protagonista, tomando el bolillo.

- Y bueno, creo que ya tenemos que irnos. - dijo Josex, transformándose en erizo. - Andando.

- Claro. Adiós, Sahasrahla. - se despide el joven héroe del sabio anciano.

- Tengan mucho cuidado. - se despidió el viejo.

Todos fueron a la fisura más cercana, la que se encuentra cerca de la casa de Helio, y fueron a Lorule. Del otro lado...

- Ay, miren. No había notado esa casa. - dijo Helio, señalando una casa pintada de morado que estaba cerca.

- No tenemos tiempo. Recuerden que el tiempo se pasa volando, así que vayamos al sur. Allí está el próximo calabozo. - señaló Xavi.

- Pues vamos. - dijo Aura.

Encontraron la entrada a la mazmorra en los pantanos ubicados al sur. Habían llegado a las Ruinas del Pantano.

- Escaneando el ambiente. - dijo Alme. - ¡Listo! Mapa descargado. Por cierto, se me olvidó decirles que en estos lugares no hay mapas como en Hyrule. Lo más curioso es que el mapa es recto, así que solo tendremos que avanzar hacia adelante.

- Mi escáner dice que este lugar está relacionado con el agua, así que parece que tendremos algunos problemitas.

- Concuerdo con Javier. - dijo Rodriguez. - Parece que tendremos algunas complicaciones.

- No nos rindamos. - dijo Brett para recobrar fuerzas en el grupo.

El grupo tuvo cuidado de no caer en el abismo. Tuvieron que recorrer un largo puente para atravesar la sala. En la siguiente las cosas empezaron a complicarse, ya que una parte de la misma estaba sumergida. Cada quien hizo uso de lo que tenía para avanzar, como las Aletas de Zora en el caso de Helio, las Botas de Hierro con Xavi, el complemento gravitatorio para las armaduras de Alme y Javier, y una burbuja mágica protectora para Aura. Y era cierto lo dicho por los cazarrecompensas: el mapa era recto, es decir, que no había que dar vueltas ni nada, y que habría dificultades, debido a la cantidad de agua. En una de las estancias, era necesario atravesar por una estancia totalmente bajo el agua.

- Asegúrense de tomar el aire suficiente aquellos que no tengan lo necesario. - dijo Xavi antes de entrar a la sala sumergida.

Entonces, Josex, Rodriguez y Brett tomaron mucho aire antes de sumergirse. Antes de entrar, la médium tuvo una idea: se acercó a los tres citados anteriormente y expandió su burbuja. Así no habría tanto inconveniente. Con todo arreglado, atravesaron la puerta y la sala sumergida junto con las 3 posteriores, también bajo el agua. En la última salieron del agua y subieron una escalera, llegando a la planta superior. Al entrar por la puerta, esta se cerró apenas cruzarla. En medio de la habitación se encontraba el sub-jefe del calabozo, Gigabari, un gran Bari de color amarillo con ojos morados.

- Alme, Javier, ya saben qué hacer. - ordenó Helio.

- ¡A la orden! - dijo Alme, procediendo al posterior escaneo. Unos segundos después... - ¡Escaneo finalizado! Gigabari, un Bari de gran tamaño y desarrollo. Podemos dañarlo con lo que sea.

- En ese caso, ¡a darle! - grutó Xavi.

Con tal de terminar más rápido, todos usaron sus armas potentes y/o pesadas, como el Martillo de Helio, para eliminar al enemigo más rápidamente, quien se defendía y atacbaa con sus tentáculos cargados de electricidad. En poco tiempo, Gigabari cayó, permitiendo continuar. Después de morir, apareció un cofre en donde estaba su cuerpo, el cual contenía la llave del jefe de la mazmorra, una esfera azulada llamada "Perla del Agua". El resto del camino no es nada destacable, ya que solamente pasaron estancias con interruptores niveladores de agua, salas inundadas y todas esas cosas. Pasemos ahora a cuando llegan a la puerta del jefe del calabozo. Helio colocó la Perla del Agua en su ranura, haciendo que la puerta se abra. Sin dudar, el grupo entró y, allí, en una sala octagonal con agua muy poco profunda, encontraron al jefe: Arghus, una gigantesca medusa naranja con un sólo ojo rodeada por muchos pólipos llamados Arrgi. Apenas verlo, Alme y Javier se pusieron a escanear.

- ¡Listo, shosho! - exclamó Javier. - Arghus, medusa rodeada de Arrgis. Primero tendremos que eliminar a esos ojitos que me miran rarito...

Cada uno extrajeron 8 de los 10 Arrgis que protegían a Arghus para eliminarlos con sus propios medios. Todos hicieron trabajo en equipo para eliminar a los 2 restantes. En cuanto fueron eliminados, el ojo de la medusa súper desarrollada se tornó verde y se escondió en el techo para, posteriormente, intentar aplastar a Helio, sin éxito.

- ¿Y ahora? - preguntó Josex.

- Ahora intentará aplastarnos, además de volar y disparar rayos de energía. Aunque sea extremadamente vulnerable, podemos atacarlo fuerte cada que caiga al piso. - dijo Alme.

Cuando Arghus caía al suelo, quien estuviera más cerca de él lo atacaría. Esto se repitió algunas cuantas veces hasta que la criatura bajó flotando y empezó a volar rápidamente por la habitación, disparando rayos de energía muy poderosos que fueron esquivados por algunos, pero no por otros, como Brett, que, a pesar de su velocidad, fue alcanzado por un proyectil. Mientras Aura lo curaba y Xavi lo protegía, el resto seguía esquivando e intentando contraatacar. Pasado 1 minuto, el jefe dejó de volar y volvió a esconderse en el techo. En cuanto cayó, cerca de Javier, éste utilizó su Rayo de Hielo para inmovilizarlo y permitir que alguien con espada le diera el golpe de gracia. Helio se ofreció para hacer esta hazaña. Para tal, hizo algo que no había hecho en un tiempo: almacenar energía de fuego en la Espada Maestra. Con su arma cargada, corrió hacia el ojo de Arghus, se trepó en su cuerpo y clavó la espada con mucha fuerza en su órgano óptico. Esto trajo como consecuencia que el ser empezara a dar vueltas volando por la habitación hasta finalmente explotar. Tras la derrota del jefe, se levantó una sección de la pared que contenía otra Esmeralda del Caos, siendo de color gris.

- Creo recordar que el cuadro en donde está Oren era anaranjado o algo así, pero bueno... - dijo Helio, pensativo.

En cuanto cogió la esmeralda, todos fueron teletransportados al exterior. La mazmorra más cercana estaba en la contraparte de Karariko, así que se digirieron a una fisura cercana a su posición, regresando a Hyrule. Allí ya se empezaba a notar la afluencia de Yuga, debido a la gran cantidad de enemigos y anomalías ambientales, como que el cielo cambiaba de azul a rosado y viceversa.

- ¡Oh, mierda! ¿Cómo se me pudo haber olvidado? - exclamó Helio, ingenuo.

- ¿Qué pasa, Helio? - preguntó Aura.

- Había olvidado que Airín me había dado una campana para que la llamara. Así, ella me llevaría a varios lugares donde hubiera alguna veleta. Sin embargo, desde que fue secuestrada por Yuga, no me acordé de usarla. De hecho, ahora mismo voy a probarla.

El protagonista agitó la campana para que Airín viniera. Lo que nadie esperaba era que la escoba estuviera volando sola.

- ¡Ay, mamá! ¡Qué miedo! - gritó Josex.

- Tranquilos, amigos. - dijo el joven héroe para calmar a sus compañeros.

Lo más raro es que se escuchaba la voz de la aprendiz de bruja, aunque ella no estaba presente físicamente.

- ¿Tenías que moestarme? - se escuchó la voz de Airín. - Estaba muy ocupada ayudando a mi abuela... Si me regaña te voy a culpar.

- Sí, sí, sí... Perdón si te interrumpo, pero necesito que me lleves.

- Solo bromeaba. En fin, ¿a dónde te llevo?

- A Kakariko.

- Entonces súbete. O bueno, súbanse todos.

- Emm... No alcanzaremos a sentarnos todos. 3 deberán ir colgados. - interrumpió Xavi.

Él, Brett y Rodriguez fueron colgados de la escoba, mientras que los demás sentados. Afortunadamente para este trío, el viaje fue muy corto. En cuanto bajaron de la escoba, se sintió un pequeño terremoto.

- Este reino es algo inestable... - dijo Brett.

En eso, llega Sahasrahla algo preocupado.

- ¡Oh, menos mal que están aquí! - dijo. - Me alegra que hayan regresado tan pronto.

- ¿Ocurre algo, Sahasrahla? - preguntó Helio. - ¿Y cuánto tiempo nos fuimos?

- Se fueron hace 3 horas y media. Pero iré al punto principal: las cosas están empeorando cada vez más. Los terremotos son cada vez más frecuentes y la cantidad de enemigos es cada vez mayor. Además, varias personas, como el dueño del Bar Lácteo o los soldados de la Guardia de Hyrule, han desaparecido misteriosamente.

- Tal parece que las cosas no están yendo tan bien... - dijo Aura.

- Es lo que acabo de decir. - exclamó el anciano.

- Como sea. Y por cierto, 3 horas y media no es "pronto". Pero bueno, ¿las misteriosas desapariciones estarán relacionadas con Yuga? - preguntó Alme.

- Pues eso parece, ya que las personas no desparecen de un rato a otro. - contestó Josex, entrando en la charla.

- Claro que pueden. - dijo Javier. - La otra vez contemplé como una chica se iba volando hacia la catarata de los Zora.

- ¿De casualidad esa chica traía puesta una túnica negra, sombrero puntiagudo y cara de aburrida? - preguntó Rodriguez.

- Así es.

- Esa es Airín, Javi. - dijo el protagonista. - Ella es la dueña de la escoba voladora que nos trajo aquí hace ratito y, además, es un miembro de los Sabios.

- Oh, vaya...

- Esto es serio, muchachos. - retomó el sabio del pueblo. - Si no salvamos a los Sabios, Hyrule desaparecerá...

- Hasta el momento hemos coleccionado 3 de las 7 Esmeraldas del Caos. Al paso que vamos, las tendremos toditas rápido. - dijo la de armadura naranja.

- Justo ahora nos dirigíamos a la fisura ubicada al sur de la villa. - dijo Xavi. - Esa nos llevará directo a lo contraparte Loruleana de Kakariko, en donde está el próximo calabozo a cruzar.

- Oh, ¿en serio? En ese caso, no los entretendré más. Espero que tengan suerte y cuidado. - se despidió Sahasrahla.

- Los tendremos. Adiós, viejito. - respondió el antihéroe.

El sabio del pueblo y el grupo se separaron para que los últimos prosiguieran con su búsqueda. Tal como lo dijo Xavi, había una fisura al sur de Kakariko, que fue utilizada por todos para viajar a Lorule. Una vez ahí, fueron al norte, al Pueblo de los Bandidos, la contraparte de Karariko. En apariencia, las casas se veían abandonadas, algunas incluso destruidas.

- La entrada al templo se ubica en el centro del pueblo. - indicó Xavi. - Será mejor que avancemos rapidito, ya que siento malas presencias en esta aldea.

El grupo avanzó con cuidado, teniendo cuidado de los ladrones que se encontraban alrededor. Al llegar a la plazoleta principal, se encontraron con un muro de piedra que estaba tapando una entrada, que llevaba al interior de la próxima mazmorra. A ambos lados de la entrada, había una estatua de piedra con forma de gárgola.

- A ver... - dijo Helio, acercándose al letrero. - Para entrar a la Cueva de los Bandidos, deben saber la canción secreta que conoce el líder de los forajidos.

- ¡Huevos! - gritó Javier, disparando un Súper Misil contra el muro.

El impacto del proyectil explosivo destruyó el obstáculo, permitiendo el paso.

- Vaya... Qué manera más... loca... de abrir una puerta... - exclamó Xavi.

- Lo que importa es que la entrada está abierta. ¡Entremos! - dijo Aura.

Escuchando a la médium, el resto entró a la Cueva de los Bandidos. El interior constaba de paredes de un tono oscuro y algunas antorchas, además de varias celdas con prisioneros en su interior. Ya que observaron que los encerrados estaban dormidos, el grupo caminaba sigilosamente para evitar despertalos. En eso, alcanzaron a contemplar cómo uno de ellos era envuelto en un brillo rodado y, posteriormente, desaparecía en un destello de luz. Esto se repitió con todos los de la fila.

- ¡¿Vieron eso?! - exclamó Xavi, impactado.

- Ha... desparecido... - exhaló Josex.

- Ya veo a qué se refería Sahasrahla con lo de las desapariciones. - dijo Helio.

- Pues mientras ustedes charlatean, Javi y yo hemos escaneado el ambiente y obtenido el mapa. - dijo Alme. - Además, mi radar detecta una presencia al fondo de este lugar. El mensaje dice "Detectada posible persona que tiene conocimiento de la Esmeralda del Caos.".

- ¿Pues qué estamos esperando? ¡Vamos a por esa persona! - exclamó Brett.

Nos saltaremos una partecita del viaje en la mazmorra para ahorrar algo de tiempo. Lo único destacable es que peleaban de vez en cuando contra algunos Zazak, reptiles humanoides de piel azulada con dos grandes colmillos, una melena blanca, vestidos con una capa y una fuerte armadura capaz de resistir varios golpes. Transcurrido un rato, lograron llegar a las coordenadas, que daban a otra celda, en la cual estaba encerrada una bandida con un cabello rosa bastante irregular.

- ¿Qué quieren? ¿Acaso van a torturarme? - preguntó la ladrona al ver al grupo. - Esperen. Ustedes no son como esos malditos lagartos.

- Claro que no lo somos. - dijo Javier. - Aunque quién sabe...

- ¡Javi! ¡No la asustes! - dijo Rodriguez.

- Ay ay ay... - suspiró Helio. - Descuida, no somos de esos lagartos. Y a todo esto, ¿cómo te llamas y por qué estás aquí?

- Me llamo Leela. - se presentó la ladrona, de nombre Leela. - ¿Y se podría saber por qué están en la guarida de los bandidos?

- Estamos buscando una joya. - le dijo el protagonista.

- ¿Hablan de la gema amarilla que el jefe encontró junto a otras cosas y las encerró en su guarida? Por si se lo preguntan, sé dónde está, pero tendrán que liberarme.

- ¿Ah, sí? ¿Y por qué? Se supone que eres una ladrona. - volvió a hablar Rodriguez.

- Puede que lo sea, pero resulta que hay puertas cerradas que no pueden abrirse ni con llave.

- ¿Qué? - exclamó Aura.

- Lo que dije. Así que, si me llevan, les sería de ayuda. ¿O acaso no confían en mí?

- Sinceramente... No. - dijo Josex.

- Bueno, ¿qué les parece esto? Yo los ayudo a obtener la joya, y ustedes me protegen de esos lagartijos. ¿Qué opinan?

- Yo sí confío en ella. - dijo Xavi. - Creo que está siendo sincera. Liberémosla.

- Sabía que alguien me creería. Oye, muchachote... ¿Tienes novia?

La pregunta provocó que Xavi se sonrojara.

- Oh. Emm...

- ¡Sí la tiene! - respondió Javier. Se llama...

- ¡CÁLLATE! - gritó el mayor de todos.

- Oh, vaya... Bueno, no importa cómo se llame, me gustaría que me sacaran de esta celda.

Helio observó un interruptor dentro de una pequeña estancia a la que accedió con su brazalete. Al entrar a la sala en concreto, se despegó de la pared y presionó el mencionado interruptor, abriendo las rejas de la celda de la prisionera, dejándola libre.

- Gracias, muchachitos. - agradece Leela.

En eso, Helio regresa por donde vino, usando de nuevo el brazalete.

- Vaya. Ese brazalete es mágico.

- Sí. Algo así. - contesta Helio.

- Bueno, ya te liberamos. Ahora llévanos a la ubicación de la joya. - dijo Alme.

- Ah, claro. Lo olvidaba. Los llevaré adonde la joya. Pero recuerden: tienen que protegerme de esos lagartos.

- Claro. Lo haremos. Vamos. - finalizó Xavi.

El grupo siguió a la ladrona, quien los llevó a través de la mazmorra. De vez en cuando, debían protegerla de los Zazak mientras abría alguna puerta cerrada con sus habilidades como ladrona. Esto se repitió hasta que, al regresar a la entrada principal, la puerta se cerró.

- ¡Oh, mierda! ¡Nos ha descubierto! - dijo Leela.

- ¿Quién? - preguntó Helio.

- Stalblind, mi jefe y el del pueblo. Seguro se enteró cuando me liberaron y ahora quiere enfrentarnos a todos.

- ¿A poco se arreglan las cosas a golpes? - preguntó Brett.

- Sí. Y ahora no tenemos otro remedio.

- Bueno, pues vamos. - dijo Josex.

Todos entraron a la sala de Stalblind, que se encontraba justo al lado de la entrada. La arena consistía en una plataforma cuadrada con piso de mosaico blanco, todo rodeado por un abismo. Allí encontraron a Stalblind, una bestia roja que viste una túnica blanca desgarrada, pero que posee además características esqueléticas.

- VAYA, VAYA, VAYA... PERO SI ES LEELA... - dijo Stalblind.

- Sí, soy yo... ¿Y qué? - respondió Leela.

- ¿ACASO PENSASTE QUE ESCAPARÍAS ASÍ COMO ASÍ? ¡PUES NO! Y AHORA QUE ESTÁN TODOS REUNIDOS, ¡HA LLEGADO LA HORA DE MORIR! - finalizó el jefe bandido, sacando su espada y escudo.

Justo cuando se lanzó hacia el grupo, Alme se transformó en Morfosfera, una esfera metálica de un metro de diámetro, rodó hasta estar en medio de todos y puso una Bomba de Energía, un poderoso explosivo con una gran onda expansiva. La explosión hizo cenizas a Stalblind al instante, representando una victoria para Helio y sus amigos.

- Vaya... ¡Qué arma tan poderosa! - exclamó Helio.

- Solamente la uso en caso de emergencias muy especiales. - dijo Alme, regresando a su forma normal.

- Bueno, gracias por deshacerse de Stalblind. - agradeció Leela.

En eso, se abrió una puerta al norte que conducía a la sala de tesoros de Stalblind. La Esmeralda del Caos, de color amarillo, fue encontrada por el grupo. Aunque había muchísimas cosas valiosas, como Rupias plateadas o monedas de oro, era más importante la gema. Como pasaba con las anteriores, al cogerla, todos, incluyendo a Leela, fueron teletransportados al exterior.

- Bueno, Leela... Creo que ha llegado el momento de la despedida. Gracias por ayudarnos. - agradeció Xavi.

- No. Gracias a ustedes por liberarme y por eliminar a Stalblind. Me han liberado. - respondió Leela, yéndose a otra parte.

- Bien, muchachos... Creo que debemos continuar. - dijo Rodriguez.

- Cierto. ¡Andando! - dijo Josex.

El grupo continuó con su arduo viaje. Su progreso había aumentado nuevamente, recolectando otras 2 Esmeraldas del Caos. Esperemos que sigan avanzando así de bien.

CONTINUARÁ...


Si quieres saber qué ocurre después de este capítulo para seguir con la historia, haz clic aquí:

Destiny of Two Worlds/Capítulo 16: La Búsqueda. Parte 3

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