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Destiny of Two Worlds/Capítulo 17: La Búsqueda. Parte 4

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Destiny of Two Worlds/Capítulo 16: La Búsqueda. Parte 3


Resumen del capítulo anteriorEditar

¡La búsqueda de Helio y sus amigos está por llegar a su fin! Hasta el momento han conseguido 6 de las 7 Esmeraldas del Caos, faltando solamente una. Bajo la mirada de la princesa Hilda, nuestros héroes están por terminar su viaje. ¡Veamos cómo les va!


Frase memorableEditar

- Sahasrahla me había contado de esas transformaciones que sufrías a veces, pero veo que es diferente contarlo que verlo.


TramaEditar

Luego de salir del Bosque de las Osamentas, Helio, al frente del grupo, puso rumbo hacia la Montaña de la Muerte loruleana. Mientras tanto, sus compañeros todavía permanecían algo lejos de él por lo sucedido anteriormente. Todavía tenían miedo de acercarse demasiado por el simple hecho de evitar alguna transformación. El protagonista, por su parte, notó este gesto, así que volteó a ver a sus amigos, que pusieron una cara de miedo al hacer contacto visual. Todos menos Xavi.

- Emm... ¿Ocurre algo? - preguntó Helio.

- Lo que pasa es que casi todos aún no logran asimilar el hecho acontecido hace unos momentos. - dijo Xavi.

- ¿Es... por eso?

- Sí, así es. Sahasrahla me había contado de esas transformaciones que sufrías a veces, pero veo que es diferente contarlo que verlo. Y más si es telepáticamente.

El protagonista se quedó pensativo. Tal parecía que sus acompañantes habían cambiado su forma de verlo.

- Mira el lado bueno. Mientras no te enojes, no hay problema. - continuó Xavi.

- Bueno, bueno... Mejor dejemos de chacharear y continuemos. - interrumpió Brett.

- Esperen, que detecté otro Mineral Maestro por aquí cerca. Voy rapidito. - dijo Javier, acelerando hacia un cementerio cercano.

- Oigan, acabo de recordar que tenemos que buscar a los bebés Maimai restantes. Todavía no los hemos devuelto. - dijo Alme. - Y de acuerdo a mis datos, solo nos faltan 6. Creo que están en la Montaña de la Muerte.

- Bueno ya basta. Dejemos las distracciones a un lado y sigamos. - dijo Josex.

- Tenemos que esperar a Javier. Quién sabe qué fue a buscar. - dijo Rodriguez.

Justo después, el de la armadura morada llegó corriendo.

- ¿Me hablaban? - preguntó.

- Vaya...¡Soy un mago! Lo invoqué. - dijo el segundo mayor.

- Bueno, bueno... Mejor sigamos. - dijo Aura.

El grupo comenzó a subir a la montaña a través de algunos puentes. A diferencia de su versión en Hyrule, la Montaña de la Muerte de Lorule era un monte helado, cubierto de nieve. Aunque las nevadas no eran nada fuertes, y por el hecho de que iba a anochecer, tuvieron que detener su marcha y acampar en una zona de la montaña, dentro de una pequeña cueva. Para evitar que alguna criatura atacara, Aura colocó una barrera mágica en la entrada. Además, para tener algo de calor, el antihéroe sacó una especie de hierbas y Helio las quemó con su Cetro de Fuego, proporcionando una fogata. Tras comer algunos bocadillos que Xavi y Rodriguez tenían, y luego de un rato de charlas junto al fuego, todos se fueron a dormir. Algunos susurraban mientras soñaban.

En su caso personal, Helio tuvo una pesadilla: en ella, su amor platónico y "jefa", Hilda, se encontraba llorando. Al igual que en la pesadilla anterior, trató de alcanzarla, en vano. Tras darse por vencido, sacó el Gancho desde su Alforja solo para ver si pasaba algo. Increíblemente, el garfio del objeto rompió una especie de campo de fuerza, que se rompió como vidrio. Luego de eso, corrió a ver qué le pasaba a la princesa. Sin embargo, en medio de la corrida, se encontró con sus compañeros tirados en el suelo, muertos.

Después de unos minutos de observar y traumarse, el protagonista siguió corriendo a la ubicación de su objetivo. En esta ocasión, un muro de diamante iquebrantable bloqueó su trayecto. Ni siquiera el poder de la Espada Maestra Mejorada servía contra tal obstáculo. En cierto momento, el joven héroe alcanzó a ver a través del cristal que Yuga, o mejor dicho, YuGanon, aparecía delante de la princesa de Lorule, quien continuaba bañada en llanto. La chica, con los ojos llenos de lágrimas, volteó a ver al monstruo, que sacó un tridente con puntas muy filosas, con la intención de matarla. Al verlo, ella empezó a llorar más fuerte, mientras que el portador de túnica roja empezó a gritar.

- ¡¡NOOOOOO!! ¡¡Déjala en paz!! ¡¡Maldito!!

Al escuchar al protagonista, el jabalí bípedo gigante giró su cuerpo para observar al emisor de las palabras, solamente para soltar una sonrisa malévola. A continuación, regresó adonde estaba la muchacha, colocó su arma en cierta posición y se lanzó contra la indefensa joven, quien soltó un grito. Tras asesinarla, el monstruo volvió su vista hacia Helio, que se encontraba totalmente mudo y con algunas lágrimas en los ojos. Luego de unos segundos, se teletransportó justo al lado del chico, que estaba asustado. Sin escapatoria para su presa, YuGanon le apuntó con su tridente, lleno de sangre de la princesa, y atacó...

Helio despertó de aquella terrible pesadilla. Estaba respirando agitadamente y con el pulso al máximo. Como la fogata se había apagado, volvió a quemar las hierbas de Brett con el Cetro de Fuego, iluminando el lugar. La mayoría estaban dormidos profundamente, por el cansancio del día. El único que se despertó fue Xavi, que se extrañó al ver el estado del protagonista.

- He... ¿Helio? ¿Estás bien? - preguntó, somnoliento.

El joven, por su parte, se calmó un poco al escucharlo.

- ¿Eh? Ah, no, no pasa nada. - disimulaba.

- ¿Seguro? Porque te veo muy nervioso. - dijo el mayor.

- ¡De acuerdo! ¡Lo admito! ¡Tuve una maldita pesadilla y ahora estoy nervioso!

El grito, aunque un poco fuerte, no despertó al resto.

- Cálmate, Helio. No he dicho que no te crea.

- Perdón, pero es que...

- Descuida. Relájate. Dime qué pasaba en tu pesadilla.

- Bueno. Pues... Todos ustedes estan ahí, muertos. También apareció el monstruoso de YuGanon. Y por último, la pobre de Hilda. Ese maldito se acercó a ella y... La mató... - los ojos de Helio comenzaron a lagrimear.

- Oh, vaya... Eso fue... Intenso... Pero recuerda que fue solo un sueño.

- Lo sé, pero fue horrible.

- Descuida, Helio. Te prometo que mañana obtendremos la última Esmeralda del Caos y evitaremos algo así.

- ¿En serio?

- Claro que sí. Yo nunca rompo mis promesas. Y ahora, buenas noches.

Con esa frase de su amigo, el joven héroe logró dormir. A la mañana siguiente, luego de quejarse un poco sobre el dolor de espalda y comer Lacasitos y Oreos de Alme y Javi, dieron continuación a su viaje, que estaba por llegar a su fin. El grupo tuvo que cuidarse de las nevadas y los fuertes vientos que predominaban la zona, además de algunas criaturas. Al llegar a cierta parte, ya ho había manera de seguir subiendo, pero sí una fisura que llevaba a Hyrule. Una vez ahí, tuvieron que atravesar las minas que se encontraban en el interior de la montaña. Nos adelantaremos unos mintuos de "minería". Al salir del complejo minero, hallaron a un pequeño bebé Maimai, al igual que lo hicieron con algunos otros en las minas.

- Helio, con este pequeñín, ya hemos recuperado a todos los bebés Maimai. - dijo Alme. - Creo que ya deberíamos devolvérselos a su madre.

- Cierto, Helio. Recuerda que le prometimos devolverle a sus hijos. - recalcó Xavi.

Para evitar tanta palabra, nos adelantaremos a cuando llegan a la cueva donde vive la mamá Maimai. Allí estaba esperando ella, con la mitad de sus hijos.

- Gracias, muchachos. Sé que tardaron un poquito, pero no importa. Como recompensa, creo que le devolveré el favor que me hicieron a uno de ustedes. - dice, volteando a ver a Helio. - Helio, muchacho, acércate.

El joven se acercó, a lo que ella lo envolvió en un brillo rosado. Pocos segundos después, el brillo desaparece, mostrando que los guantes del protagonitsa, con partes plateadas, pasaron a ser doradas.

- Ahora tus guantes son los "Guantes de Titán". Ahora podrás levantar cosas aún más pesadas. Además, también le añadí algo más de poder al ataque giratorio de tu espadita. Úsalo bien. - dijo.

- Bueno... Pues gracias. - respondió él.

- Creo que ya deberíamos dejar de perder tiempo y regresar adonde antes. - dijo Brett.

- De hecho, yo los llevaré hasta allá. Es lo menos que puedo hacer. - volvió a hablar la madre Maimai.

La madre de los pulpitos teletransportó al grupo directamente a la entrada de la última mazmorra de Lorule: las Ruinas de Hielo. El interior, al igual que el exterior, parecían indicar que el lugar era una antigua fortaleza. Dejando las descripciones, cierta parte de la entrada estaba cubierta por un gigantesco trozo de hielo. Esto obligó a Helio a utilizar el Cetro de Fuego para derretirlo. De hecho, muchas partes del calabozo estaban cubiertas por agua congelada. Esto obligaría a hacer uso de proyectiles de fuego, tales como el mencionado cetro, los rayos de fuego de la Espada Maestra o el hechizo de Fuego de Aura. El escaneo de Alme y Javier reveló que el lugar contaba con tres plantas. Para resumir, el grupo atravesó salas y pasillos con hielo en la primera parte de la planta baja, subió algunas escaleras para acceder a la planta alta, resolvieron algunos acertijos y subieron a la planta 3. Allí descubrieron que, al igual que las otras mazmorras loruleanas, se necesitaba una reliquia para abrir la puerta y acceder al jefe. En esta ocasión, la ranura tenía forma de copo de nieve.

- No parece que haya que pensarlo tanto. - dijo Josex. - Hay que separarnos para obtener las partes de la llave.

Acorde a lo dicho por el erizo, todos se dividieron en grupos, los cuales fueron: Helio-Xavi, Brett-Javier, Alme-Aura y Josex-Rodriguez. El primer par fue por la salida oeste. Lo primero detallante era el hecho de la ausencia de enemigos. A juzgar por el hecho de lo visto en la Cueva de los Bandidos, es seguro asumir que están en el reino de Yuga. Regresando al tema, ambos atravesaron una pasarela llena de armaduras con lanzas en sus manos. Las salas posteriores no tenían ninguna novedad; tan solo bloques gigantes de hielo que obstruían el paso o algunas armaduras que debían ser movidad para hundir ciertos interruptores y abrir algunas puertas. En una sala, había un bloque muy pesado que ni siquiera Xavi pudo levantar, así que Helio usó sus Guantes de Titán para levantarlo y abrir la puerta de dicha habitación. En la siguiente, encontraron un cofre grande envuelto en una capa de hielo, así que el protagonista lanzó una esfera de su Cetro de Fuego a la distancia, derritiendo el hielo y permitiendo el acceso al cofre. A pesar de la sencillez, el suelo resbaloso haría un poco difícil llegar a él. Para ahorrarse tiempo, el antiguo Héroe se teletransportó junto a su sucesor justo enfrente del cofre, en donde encontraron la parte 1 de la "Llave del Copo de Nieve" que, como indicaba su nombre, era parte de un copo de nieve con la parte inferior con forma de una esfera azul.

- ¿Y ahora qué? - preguntó Helio.

- Regresamos. - respondió Xavi, quien volvió a usar la teletransportación para regresar ambos a la sala de la gran puerta.

Ahora pasemos con Brett y Javier. Parecía que sí había algunos enemigos en el calabozo, debido a la presencia de Wizzrobes, enemigos con capuchas, en este caso azules, que lanzan hechizos, siendo en esta ocasión de hielo. Javi utilizaba sus Misiles para deshacerse de ellos mientras avanzaba junto con el antihéroe por un cuerto pequeño.

- No pensé que unos hechiceros nos fastidiarían tanto... - dijo Javier, sin dejar de correr.

- No son hechiceros ni magos ni nada. Solo parecen hechiceros. - dijo Brett, también corriendo.

La cámara siguiente no tenía alguna manera de subir, debido a que no se veía ninguna escalera, por lo que el de la armadura morada efectuó la misma técnica que Helio hace de apoyarse en la pared y saltar, técnica conocida como "salto trepador". Brett, con su velocidad, corrió por la pared. En la parte de arriba, encontraron otro cofre que contenía otra parte de la Llave del Copo de Nieve.

- Ahora creo que debemos volver, ¿no crees, grisáceo? - preguntó Javi.

- Sí, así es. Y no me digas grisáceo. - respondió Brettcy.

- Habrá que pelear con esos magos malvados...

Ahora vayamos con Alme y Aura. Estas dos, ya convertidas en amigas, cooperaban más que los otros dúos. Si aparecía algún Wizzrobe, lo destruían con un ataque en conjunto. También eran atacadas por Freezors, enemigos humanoides con cuerpo de hielo; pero caían rendidos ante el hechizo de Fuego de la médium y el Rayo Recarga de la cazarrecompensas, que era solo su rayo cargado, el cual no los acababa, pero era más potente que los disparos normales. Estos enemigos salían de huecos en las paredes. En una gran sala cuadrada, fueron emboscadas por Wizzrobes y Freezors. Para deshacerse de ellos, Alme se transformó en Morfosfera, mientras que Aura, viendo venir lo que pasaría, usó su hechizo de Escudo, que la envolvía en un campo de fuerza protector de color blanco; con todo asegurado, la esfera puso una Bomba de Energía y destruyó a todos los oponentes de los alrededores, además de una parte de la habitación. En la estancia continua, hallaron un cofre con la tercera pieza.

- Será mejor que regresemos rápido. - dijo la médium, tomando del brazo a su compañera y teletransportándose a la sala principal.

Ahora, por últimos, vayamos con Josex y Rodriguez. El erizo y el de ropas amarillas no tenían tanta dificultad como las chicas, pero eso no significaba que fuera sencillo. Tuvieron que atravesar un laberito de hielo, escalar en una sala vertical con cornisas, eliminar Freezors en otra sala, que no era ningún problema con la Excalibur de Josex y el sable afilado de Josex, llamado "Sable Largo", que era un sable de hoja larga con empuñadura y mango marrones; cruzar un pasillo al aire libre con nieve cayendo, y otras cosas. Ahora vayamos a cuando llegan al cofre.

- Y ahora... Regresemos. - dijo Rodriguez.

Luego de un rato, todos volvieron a juntarse, así que unieron las partes de la Llave del Copo de Nieve y las introdujeron en la puerta, abriéndola. Cruzando la puerta, había un agujero hexagonal en el piso, así que tuvieron que caer a través de él. Cayeron en un área de combate, que era un hexágono en medio de un abismo y con un pequeño hueco hexagonal al centro. Allí se encontraron con el último jefe: Dhakstare, un ojo cubierto de muchos apéndices puntiagudos de color negro, similares a cabello, que se encontraba envuelto en una capa de hielo. Inicialmente, Alme disparó el Rayo de Ondas, ya que su poder era el de atravesar materiales transparentes o semi, como el hielo, pero el monstruo se movió a un lado y esquivó el disparo.

- Mejor lo escaneo. - dijo, escaneando al oponente. - A ver... Dharkstare, monstruo con aparente cabello. Hay que derretir el hielo y luego le atacamos a lo loco.

Helio sacó su Espada Maestra para lanzar un super-rayo de fuego, pero la criatura trató de tirarlo al abismo, fallando. Durante esta distracción, Aura le apuntó y usó su hechizo de Fuego, eliminando parte de su capa de hielo. Viendo esto, el jefe envió tres esferas de hielo que formaron un triángulo alrededor de la médium, congelándola y provocándole cierto daño. En respuesta, Brett lanzó algunas bombas, rompiendo otra parte del hielo. Pensando en atacar, Dhakstare intentó embestir al antihéroe, quien se movió rápidamente a un lado y le dio espadazos rápidos al escudo congelado de su enemigo, en vano. Antes de que el ser colosal volviera a atacar, Xavi le arrojó una esfera de fuego de sus manos, destruyendo el hielo y dejando a su portador expuesto. Viéndose desprotegido, Dharkstare empezó a saltar por la arena, intentando evitar cualquier ataque del grupo, llevándose unos espadazos y proyectiles. Luego de eso, se desvaneció y apareció nuevamente en medio del cuarto, envuelto otra vez en hielo.

Todos repitieron el proceso y lo sacaron del hielo una vez más, atacando lo suficiente como para que cambiara su color a azul, como si estuviese congelado. A continuación, lanzó seis esferas de hielo y creó varios triángulos con ellas, lanzándolos a gran velocidad. Sin embargo, después de unos minutos de pelea y esquivar proyectiles, el monstruo fue derrotado. Luego de que Dharkstare desapareció entre explosiones, dos plataformas alargadas se movieron y acomodaron, formando un puente que llevaba a una plataforma con la última Esmeralda del Caos, de color rojo.

- Uff... Al fin. - exclamó Josex, aliviado.

- Recuerdo que la tal Hilda dijo que regresáramos con ella tras conseguir todas las esmeraldas. Creo que todavía no hemos terminado esta aventura... - dijo Xavi.

- Pues no perdamos más tiempo. ¡Volvamos con la chica esa! - ordenó Brett.

El grupo salió de las Ruinas de Hielo con tal de volver al Castillo de Lorule. Tal parece que este viaje está por terminar... O no...

CONTINUARÁ...


Si quieres saber qué ocurre después de este capítulo para seguir con la historia, haz clic aquí:

Destiny of Two Worlds/Capítulo 18: Una Terrible Confesión

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