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Destiny of Two Worlds/Capítulo 18: Una Terrible Confesión

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Si quieres leer el capítulo anterior y entender mejor qué ocurre en éste, haz clic aquí:

Destiny of Two Worlds/Capítulo 17: La Búsqueda. Parte 4


Resumen del capítulo anteriorEditar

¡Por fin! ¡Nuestro grupo de héroes ha obtenido la última de las Esmeraldas del Caos! Recordando lo que había dicho la princesa Hilda, Helio y sus amigos han puesto rumbo al Castillo de Lorule. Lo que ellos no sabían es que ella haría que su forma de verla cambie drásticamente. ¿Quieren saber qué dice? ¡Vamos a ver!


Frase memorableEditar

- Yo... Te he estado utilizando...


TramaEditar

Dado que el Castillo de Lorule estaba algo lejos, y debido a que las habilidades de teletransporte de Xavi y Aura eran limitadas, Helio tuvo una idea.

- Esperen. Quiero comprobar algo. - dijo, sacando la campana que le había dado Airín tiempo atrás.

- ¿Crees que funcione? Se supone que la brujita esa está cautiva por Yuga... - dijo Xavi.

- No se pierde nada intentándolo. - respondió el protagonista, haciendo sonar la campana. Para sorpresa de todos, la escoba apareció. - Vaya... Eso no me lo esperaba.

- Bueno, ¡subamos y vayamos al castillo! - dijo Brett.

Tras que todos alcanzaran a subirse, el portador de la Espada Maestra Mejorada ordenó a la escoba que los dejara cerca del Castillo de Lorule. La escoba voladora los dejó afuera de la casa abandonada que el joven héroe había visitado anteriormente. Antes que nada, Xavi propuso mejorar otra vez la Espada Maestra, ya que sentía que habría más peligro por delante. Así que tomó la espada, no sin antes decirle a su dueño, y se teletransportó a la fragua loruleana.

Mientras tanto, los demás avanzaron caminando hacia el castillo, teniendo cierto cuidado con algunos enemigos que había por ahí cerca, como Moblins, que eran una especie de monstruos con forma de cerdo o bulldog, que unos llevaban una lanza, y otros acorazados, más resistentes; o Taros, soldados con cabeza de toro y piel azul. Aunque no se interponían, la cantidad de enemigos era considerable. Luego de unos minutos, el antiguo héroe regresó con la Espada Maestra en sus manos, con una hoja de color dorado.

- De acuerdo con el herrero, que por cierto es muy amable, es "obra de su gran talento". Ahora es la "Espada Maestra Suprema". - dijo Xavi, dándole la espada a Helio.

- Gracias, Xavi. - agradeció Helio.

- No hay de qué.

Con la Espada Maestra a su máximo poder, el grupo continuó su camino al Castillo de Lorule, aunque, con la distancia que la mayoría recorrió mientras el de túnica verde estaba ausente, no tuvieron que caminar demasiado. En cuanto llegaron al puente de entrada del castillo, que se encontraba en una porción de tierra rodeada por un abismo y montañas, Helio comenzó a sentir una extraña sensación. En cuanto llegaron al portón de entrada, el protagonista usó su brazalete para comunicarse con la princesa.

- Hi-Hilda... ¿Estás ahí? - preguntó.

- Sí, aquí estoy. Veo que ya tienes las esmeraldas, así que los traeré directo a mí. Espera un momento... - dijo Hilda.

Las puertas se abrieron, permitiendo que pasaran. Para llegar con la princesa de Lorule, había que atravesar el castillo, así que se pusieron manos a la obra. En cierta sala del edificio, Helio encontró varias pinturas que representaban la historia del reino, de la misma manera que los murales encontrados en el Castillo de Hyrule.Viendo que su compañero estaba mirando los murales, Xavi le dijo a Alme que los escaneara para revelar su significado. Luego del escaneo, la cazarrecompensas tenía los datos, los cuales explicó a todos mientras avanzaban.

- Las pinturas representan la historia del reino. Cuentan que Lorule contaba con su propia Trifuerza, y que este lugar era parecido a Hyrule en belleza, pero debido a las guerras provocadas por la propia reliquia sagrada, dicha Trifuerza fue destruida por la antigua Familia Real loruleana. Con el tiempo, el reino se convirtió en lo que es ahora, un lugar vasto y desolado. - explicó.

- Esto sí que no me lo sabía para nada... - dijo Brett.

Pasado un rato, llegaron a la planta más alta del castillo, en donde se encontraron nuevamente en los aposentos de la princesa. Como se esperaba, Helio volvió a mostrar síntomas de nerviosismo. Aún así, entró junto a sus amigos. Ella se encontraba de espaldas, con una expresión en su cuerpo que la hacía ver pensativa. Sin embargo, el momento fue interrumpido por Javier.

- ¡¡Hey, shosha!! ¡¡Ya volvimos!! - gritó, haciendo que la chica se asustara, pues no se lo veía venir.

- Ay, Javi... - suspiró Rodriguez.

- Veo que ya han vuelto... - dijo Hilda, recuperándose del susto y volteándose para ver al grupo. - También he notado que han conseguido todas las Esmeraldas del Caos... Qué bien.

- Lo sé. Fue muy duro, pero valió la pena... - dijo Aura.

- Ahora que las han obtenido todas, creo que deberíamos regresar a la tumba de la Trifuerza Inversa. O sea, el portal que lleva al reino en el que se encuentra Yuga. Así que, sin perder tiempo, vamos para allá. - volvió a decir la princesa, golpeando el suelo con su cetro, lo que teletransportó a todos a la ubicación del portal.

La tumba de la Trifuerza Inversa permanecía igual que la última vez. Viendo que los agujeros para las esmeraldas estaban vacíos, el protagonista se decidió a colocarlas en sus respectivos lugares. Antes de que hiciese nada, Hilda le habló.

- Emm... He-Helio... - dijo ella.

- ¿Sí? - respondió él.

- ¿Puedo... Puedo decirte algo?

- Claro. Dime lo que sea que tengas que decirme.

- Bueno... Este... ¿Ya vieron las pinturas que se encontraban en cierta parte del castillo?

- Las vimos y las escaneamos. - dijo Alme. - Con eso, desciframos la historia del reino.

- Oh, vaya... Así que ya la saben...

- Sí, ¿qué tiene de malo? - preguntó Brett.

- Porque la historia de mi pobre reino tiene que ver con la búsqueda que hicieron...

- ¿A-A qué te refieres? - preguntó Helio.

- A que... A que...

- Dilo.

- Yo... Te he estado utilizando...

- ¿Qu-qu-qué? - exclamó el joven héroe, estupefacto.

- Que yo... Te utilicé. He estado utilizándote para que obtuvieras las Esmeraldas del Caos, incluso si eso implicaba arriesgar tu vida, y cumplieses con mis deseos.

Esta frase fue la que hizo que el portador de la Espada Maestra se sintiese destrozado por dentro. El hecho de que haya sido utilizado por la chica a la que ama tuvo como consecuencia que, además del dolor interno que sentía en su corazón, experimentara otra transformación, obteniendo nuevamente sus ojos rojos y los pequeños relámpagos que aparecían de vez en cuando. Al principio estaba cabizbajo, con los ojos cerrados, sin mostrar ninguna señal de actividad. Pero entonces sucedió. Para sorpresa de sus acompañantes, este golpeó a la princesa justo en la cara, lanzándola algunos metros por los aires. Antes de que intentara lastimarla nuevamente, Xavi, Josex y Javier lo detuvieron.

- ¡Cálmate, Helio! ¡Estás exagerando! - exclamó Xavi, tratando de detenerlo.

Sin embargo, sus intentos fueron en vano, pues los apartó a los tres con un empujón. A continuación, Brett y Rodriguez intentaron lo mismo, con el mismo resultado. Como último recurso, Alme y Aura se pusieron enfrente de un enardecido Helio con la esperanza de que se detuviese. Pero como era de esperarse, no fue así. Ni siquiera fue piadoso con un par de mujeres.

Viendo que no podían detenerlo, la cazarrecompensas de traje naranja le apuntó con su cañón, tirada en el suelo, y disparó un Súper Misil, pero el furioso elegido sacó su espada muy rápidamente, a la velocidad del rayo, y partió el misil en dos, provocando una gran explosión que levantó algo de polvo.

El portador de túnica roja, por su parte, siguió con su camino hacia la princesa Hilda. Ella, por su parte, apenas se había levantado ya, pero se encontraba débil, además de que tenía un moretón en la mejilla derecha, donde recibió el puñetazo. Justo entonces lo tenía frente a ella. Un protagonista sumamente enojado, tanto que hasta sufría un tic en su ojo izquierdo y su cabeza se agitaba y convulsionaba errática y detenidamente. En respuesta, la gobernante loruleana intentó defenderse usando su cetro, pero su amenazante fue mucho más rápido y le arrojó al suelo su único medio de defensa y, además, la agarró del cuello.

- Tú... ¡¿ME HAS ESTADO UTILIZANDO TODO ESTE MALDITO TIEMPO?! ¡¿TODO ESTE TIEMPO QUE ME HAS DICHO QUE ME APOYAS Y ME APRECIAS ES UNA PUTA MENTIRA?! Y yo que pensé que sentía algo por ti... ¡¡DESTRUISTE ESE SENTIMIENTO Y LO HICISTE BASURA!! ¡¿ENTIENDES?! ¡¡BASURA!! - le gritó Helio a la cara.

Asustándola tanto a ella como a sus compañeros tendidos en el suelo, sacó su Espada Mestra Suprema. Justo cuando estaba a punto de hacer algo peor con ella, la princesa de Lorule comenzó a llorar. Helio, al ver las lágrimas correr por su rostro, recuperaba la razón de a poco. Su transformación desapareció y por fin comprendía la magnitud a la que había llegado. Mientras sus acompañantes, adoloridos, se levantaban poco a poquito del suelo, él se acercó a ayudar a Hilda, que estaba tan asustada que le ordenó que se alejara.

- ¡¡Aléjate de mí, monstruo!!

En ese momento fue que Helio entendió. Se había dejado llevar por su ira y llegó demasiado lejos. Como ella no quería verlo por lo que hizo, triste y cabizbajo, colocó cada Esmeralda del Caos en su espacio. La energía combinada de las gemas lanzó siete rayos de varios colores que se unieron en el centro del monolito de piedra, abriendo un portal arcoiris. Antes de entrar en él, volvió a ver a la princesa, que ya se encontraba en pie, con mano en su mejilla, en donde tenía el moretón.

- Perdóname... - susurró, entrando en el portal.

Decepcionado de sí mismo, atravesó el portal. Sus compañeros, viendo su acción, fueron a acompañarlo. Xavi, que iba al último, se dirigió con la princesa dolorida.

- Te suplico que lo perdones. - dijo Xavi a Hilda. - Puede que se puso muy agresivo, pero, en realidad, fue tu culpa.

- ¿Mi culpa? - respondió ella.

- Sí. Tu culpa. Lo utilizaste sin habérselo dicho. Eso claramente lo hirió muy profundamente. Ha sido la peor confesión de su vida. Debiste de haberlo pensado... Él es un buen chico, pero cuando le toman el pelo o se aprovechan de él despiadada y cruelmente, pues... Ya viste qué sucede. En serio... No debiste de haber hecho eso...

Con eso último, el antiguo Héroe cruzó el portal, que se cerró. Por su parte, la matriarca de Lorule estaba pensativa.

- Tiene razón. Mucha razón. Solamente pensé en utilizarlo para que llevara a cabo mis deseos personales. Lo he hecho sufir hace unos momentos. Pobrecito. Qué tonta he sido... Pero... No sé por qué, pero siento un dolor indescriptible en mi corazón. No sé... Siento algo más que dolor... ¿Qué será? Él me ha dicho que sentía algo por mí... ¿Entonces qué será? ¿¡Qué será ese sentimiento!? - pensaba.

Las palabras de Xavi han hecho pensar a Hilda, quien ha entrado en una especie de conflicto interno. Por otra parte, Helio y sus amigos se encuentran de camino hacia la dimensión de Yuga, en donde se encontraba el dicho junto con los Sabios y la princesa Zelda, secuestrados. Tal parece que la recta final de la aventura de nuestros protagonistas ha comenzado. Las cosas se pondrán más fuertes a partir de ahora, serán más difíciles y no habrá descanso ni piedad. Definitivamente, las cosas serán muy, muy duras a partir de este momento...

CONTINUARÁ...


Si quieres saber qué ocurre después de este capítulo para seguir con la historia, haz clic aquí:

Destiny of Two Worlds/Capítulo 19: Explorando el Reino de la Belleza

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