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The Best Perfume: Cap 04/Las Cuatro Áreas de Termina

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The Legend of Brett: The Best Perfume: Capítulo 04/Las Cuatro Áreas de TerminaEditar

Cuatro Áreas de Termina.png

Puedes entender la historia leyendo el capítulo anterior haciendo click aquí.

Capítulo 04Editar

Narrador: Meses después de la sorpresiva visita de Maikol a la casa de Brett y su abuelo, nuestro protagonista comienza a hacer un intento de un mejor conocimiento de las cuatro áreas de Termina, los cuales son: pantano, montaña, océano y cañón. El pantano está ubicado al sur de Termina, las montañas al norte, el océano al oeste, y el cañón al este. El anti-héroe le explicaba los detalles de cada lugar según lo que recuerda cuando estuvo de aventuras, como por ejemplo, el Cañón Ikana es un lugar “muerto”. Brett se acercaba al lugar del Campo de Termina más cercana a la de un área, como por ejemplo, se dio cuenta de que el pantano no tiene un buen aroma. Por otro lado, cada vez que visitaba el Rancho Romani, se daba cuenta de que Romani se estaba encariñando aún más con las vacas, algo que no hacía cuando era más pequeña. Actualmente, Brett tiene 18 años, Romani 20 y el anti-héroe con, nada más y nada menos, que 69 años. En algunos de estos días en el rancho, mientras Brett llevaba algo de leña a la casa del rancho por la mañana…

Brett: (Lanza los palos de leña a una caja) Bien, aquí tiene.

Abuela Romani: (Desayunando) Gracias, jovencito.

Brett: Por nada.

Abuela Romani: Mmm… (Deja la taza con té) ¿No tienes miedo de que te quiten este empleo y te lleven a la Ciudad Reloj?

Brett: No, la verdad… No le temo a esos tipos de allá.

Abuela Romani: Brett, cuidado… Nunca se sabe como y cuando actúan esos tipos. En algún momento, Maikol o el propio Damour irán a tu casa y te sacarán a patadas de ahí.

Brett: (Tomando mucha atención a lo que dice la abuela de Romani) No, no serían capaces…

Abuela Romani: Si lo son, incluso de cosas peores. (Da un sorbo al té)

  • Brett había quedado muy pensativo con estas palabras. ¿Sería verdad lo que la abuela de su amada le decía? Se oye dudoso por lo cruel que podrían ser, ¡quitar a un nieto único a forzadas de una casa en la cual se crió para que trabaje a una ciudad totalitaria! … Al rato, Talon llega al rancho con una nueva noticia para Brett.

Talon: (Estrechando la mano con Brett sonriente) Bueno’ días, Brett.

Brett: (Estrechando la mano) Buenos días, señor.

  • Era aún temprano por la mañana, solo las 07:18 hrs.

Talon: ¿Cómo andai, joven?

Brett: (Quitándose los guantes para trabajar) Muy bien, colaborando con la leña del rancho, hehe.

Talon: Vaya, vaya… Mira, te vengo con una propuesta, ¿querí saber cuál es?

Brett: (Curioso por la noticia) Emm, sí, obviamente.

Talon: Vale. Mira, como estai trabajando bien duro en esto’ días, y que más encima ya tení un cuerpo ya casi de adulto como e’ joven, te vengo a pedir si tú podrías ser mi apañero de trabajo. ¿Qué te parece? La paga es buena y mejo’ que acá, en la choza.

Brett: (Sorprendido y contento por la noticia) Oh, ¡claro! Por supuesto que seré su compañero de trabajo, señor.

Talon: (Contento por la aceptación) Jaja, de ná’. Y no me digai señor, dime Talon nomás. Desde ahora vay a ser como mi socio, ¿ta’ claro?

Brett: ¡Claro!

Talon: (Estrecha la mano) ¡Así se habla, socio! Jajaja.

  • Brett estrecha la mano con Talon y ríe junto a él. Luego de esto, Talon le explica lo que deberá hacer en el trabajo.

Talon: Ya sabí ya. Cuando yo esté en apuro, tú vai a entregar las leches por mi.

Brett: (Escuchando atentamente las indicaciones que da Talon) Entendido.

Talon: Te recuerdo que en este trabajo, se descansa solo los domingos.

Brett: Acostumbro a soportar trabajo durante tantos días, jeje.

Talon: (Sonriente y bromeando) Como digai, haha… Brett, esta semana terminas con tu labor en la choza, descansai unas dos o tres semanas y comenzamo’, ¿vale?

Brett: Me parece bien… Nada mal, jeje.

Talon: Tonces, tamo’ listos.

  • Al decir esto, Brett y Talon entra a la casa del rancho y desayunan juntos. Así, Brett trabajó durante la semana, concluyendo con el trabajo con Grog y descansar por tres semanas, tal como dijo Talon. Dos meses después de esto, Brett obtuvo la llamada de su primer envío fuera del Campo de Termina: enviar Leche Especial al Océano del Oeste. Talon estaba en el envío hacia las Montañas del Frío, por lo que decidió enviar a Brett donde la gente Zora, quienes son más amables que alguna de las otras razas de Termina. También decidió enviarlo ahí porque era el lugar más cerca del rancho y porque el viaje sería menos duro y cansador que en las montañas. Se podría decir que la raza Zora es la única raza de Termina sin régimen totalitario hasta el momento. Al llegar a las orillas de la primera bahía, una Zora estaba esperando en ese lugar.

Zora: (Mirando al joven con un carro lleno de bidones con leche, habla por sí sola) ¿Y este chico? Se supone que debería venir Talon…

Brett: (Algo cansado) Buenas tardes.

Zora: (Tímida) Buenas tardes…

Brett: (Sacando los bidones) Aquí le traigo el envío pedido por el Rey Zora XX. Son diez bidones de Leche Especial; cada bidón es de diez litros.

Zora: (Deteniendo a Brett) ¡Espera! No los quites aún…

Brett: ¿Qué pasa?

Zora: Veo que eres un chico nuevo… ¿Qué ha pasado con Talon?

Brett: (Mirando a la Zora entendiendo su interrogación sobre Talon) Oh, perdón por no presentarme… Me llamo Brett y soy el asistente de Talon. Él no pudo venir porque ahora mismo está en un envío hacia las Montañas del Frío, por lo que me dijo que yo traiga este envío hacia acá.

Zora: Entiendo… Perdón por no presentarme, jeje. Me llamo Rutela y soy la esposa del Rey Zora XX.

Brett: Oh… O sea, ¿usted es la reina de la gente Zora?

Rutela: Por supuesto.

Brett: Oh, vale… Y bien, ¿qué hago con los bidones?

Rutela: Acompáñame con el carro y los bidones.

  • Así, Brett acompañó a la reina Zora, y aprovechaba contemplar su alrededor y reconocer los olores marítimos que había hecho hace años atrás. También conoció el perfume de la reina Rutela, el cual, era algo que nunca antes había olido. Conoció el aroma aún más profundo de los peces y moluscos, entre otras cosas. Cuando llegaron a la segunda bahía, se veía la entrada al Salón Zora, entrada que ahora se encuentra en la superficie y no en el fondo del mar, como lo era antes.

Brett: (Se asusta) No me digas que…

Rutela: Jaja, no… No te asustes. No tendrás que hacer lo que estás pensando. Observa.

  • Mientras Brett esperaba a que suceda algo, comenzó a oler a lo lejos lo que podía encontrarse dentro del Salón Zora. Reconoció olores que había sentido en la primera bahía; conoció nuevos olores, pero no sintió uno más poderoso, llamativo y excitante como la aroma del perfume usado por la reina Rutela. Al cabo de minutos, una gran cantidad de Zoras aparecieron nadando bajo el agua, quienes saltaron a la superficie atléticamente.

Zora 1: Reina Rutela, ¿nos llamaba?

Rutela: Sí. Mira, aquí está el encargo del Rey. Hagan lo que saben hacer, muchachos.

Zora 1: Como diga. (Salta al agua con tres Zoras más, mientras que otro lanza un bidón y salta al agua junto a ellos, para así, transportar el bidón entre los cinco)

Zora 2: Reina, aquí están las rupias de pago. (Entrega las rupias)

Rutela: (Recibiendo las rupias) Vale, gracias. Pensé que tenía que ir yo en busca de estas rupias.

Zora 2: Por nada, Reina. (Forma un grupo con cuatro Zoras más y hace el mismo procedimiento del grupo anterior)

Brett: (Mirando lo que hacían los Zoras) Lo transportan muy rápido.

Rutela: Son Zoras que han sido entrenados desde niños, por eso tienen un físico perfecto y tienen la fuerza suficiente para transportar estos bidones entre cinco Zoras.

Brett: (Sonríe) Entiendo.

Rutela: (Con las rupias en la mano) ¡Oh! Casi se me olvida. Ten las rupias. (Estira el brazo hacia Brett y se las entrega)

Brett: (Recibe las rupias) Gracias, hehe.

Rutela: No te las vayas a gastar, ¿eh?

Brett: (Pregunta con ignorancia) ¿Gastarlas en qué?

Rutela: ¿En qué? ¡En muchas cosas! Puedes comprar grandes cantidades de cosas en la Ciudad Reloj con estas rupias, joven.

Brett: Ah… No sabía. Nunca he ido a la ciudad.

Rutela: (Se sorprende) ¿¡Nunca!? Vaya, tienes mucho que conocer.

Brett: Hmm… (Ve que no queda ningún bidón) Bueno, creo que los Zoras han terminado con su labor, jeje. Así que, me devuelvo al rancho. (Agarra el carro)

Rutela: Está bien. ¡Gracias! Nos vemos algún otro día.

Brett: ¡Seguro!

  • Cuando Brett dijo esto último, da una media vuelta y ve como la reina Rutela se lanza al agua y comienza a nadar a gran velocidad hacia el Salón Zora. Después de esto, vuelve a dar una media vuelta y se marcha, sorprendido por la belleza de la Zora, el aroma de su perfume y la velocidad con la que nadaba. Finalmente, llega hasta el Rancho Romani y se encuentra con Romani, quien estaba con una de las Vacas Romani.

Romani: (Corriendo) ¡Brett!

Brett: (Esperando recibir un abrazo) ¡Romani!

Romani: (Abraza a Brett) Llegaste sano y salvo en tu primer envío. (Deja el abrazo y mira a Brett feliz) ¡Genial!

Brett: Sí. Conocí a la reina Rutela y el Océano del Oeste y… Vaya, es todo magnífico.

Romani: Me imagino, jeje. (Agarra la mano de Brett) Vamos a la casa... Hay algo que mostrarte.

Brett: (No entendiendo el cambio de ánimo de Romani) Vamos…

  • Los dos caminan por el rancho conversando aún más sobre el tema, y cuando llegan a la casa, antes de entrar se dan un pequeño beso. Finalmente, entran a la casa y se encuentran con Maikol en una reunión con la abuela Romani, Cremia, Talon, Malon y el anti-héroe. Brett y Romani se incluyen en esta reunión.

Maikol: (Se da media vuelta para mirar la puerta de la casa) Vaya, vaya, con que aquí estás, joven.

Brett: (Se impresiona) Maikol…

Anti-héroe: Brett, al fin llegaste.

Brett: (Mirando a todas las personas) ¿Qué hace este hombre aquí?

Maikol: Permítanme que yo responda esto, señores. (Se acerca a Brett) Muy bien, joven. El Rey Damour ordenó que tú deberás ir a vivir a la Ciudad Reloj cuando cumplas veinte años de edad obligatoriamente.

Brett: (Serio) Creo que estoy en desacuerdo con eso.

Maikol: Lo siento, pero deberás ir, de lo contrario, tu abuelo y su casa pagarán las consecuencias.

Brett: ¿Consecuencias?

Anti-héroe: Sí, Brett… Si no te vas a la Ciudad Reloj cuando cumplas esa edad, destruirán nuestra casa y a mí me llevarán a los calabozos de la ciudad…

Brett: ¿¡Qué!?

Maikol: Como dijo tu abuelo, joven Brett.

  • Brett ni las otras personas podían creer lo sucedido mientras daban una mirada muy desmotivada hacia el joven.

Brett: (En voz algo baja) No serían capaces…

Maikol: Piénsalo bien, te queda menos de un año. (Se abrocha el vestón que usa y va a la puerta) Gracias por su atención. Hasta luego.

  • Maikol abre la puerta y se va. Todos miraban a Brett, quien estaba con rostro asustado, pensativo y confuso por lo que le dijo Maikol. Finalmente, Brett mira a todos, dijo que no se siente bien y se marcha sin su abuelo. Romani intentó detenerlo pero no pudo. Cinco meses después, Brett obtiene una segunda llamada. En este caso, Brett deberá viajar hacia las Montañas del Frío. Talon no pudo ir, ya que se encontraba muy resfriado al infectarse con un extraño virus que acecha en el Cañón Ikana. En la entrada del rancho…

Romani: Que te vaya bien, Brett. Cuídate mucho y abrígate, ese lugar es muy helado.

Brett: Lo haré. (Sonríe)

  • Brett se despide con un beso final a Romani y se marcha. Mientras estaba en el norte del Campo de Termina, Brett ya podía sentir el frío de las montañas. Luego, atravesó el nevoso camino hacia las montañas, donde el frío se empezaba a sentir más fuerte. Finalmente, llega hasta el Pueblo de la Montaña, donde el frío ya era intenso.

Brett: (Hablando por sí solo) Me pregunto en dónde vivirán los Goron…

  • Mientras Brett miraba a su alrededor, encontró dos caminos: uno a la izquierda y otra a la derecha. También vio una casa en que la chimenea estaba apagada, por lo que Brett pensó que ya no había nadie. El joven tomó el camino a la izquierda, el camino que estaba más cerca de la entrada a las montañas, pero al leer un cartel, se dio cuenta que era el camino al Pico Nevado y el frío aumentaba aún más, por lo que tuvo que retroceder y tomar el otro camino, el cual, contenía un cartel diciendo “Camino al Pueblo al Pueblo Goron”. Finalmente, Brett cruzó el camino y llegó al Pueblo Goron de las montañas. El pueblo era grande y había un Goron en las afueras de una cueva esperando a alguien. Brett se dirigió a este y le habló.

Brett: (Con algo de frío, cosa que no se sentía muy fuerte en esa área de las montañas) Buenos días.

Goron: … ¿Qué goro-persona eres tú?

Brett: Me llamo Brett y vengo por un pedido de Darunia V.

Goron: ¿Dijiste Brett trayendo leche-goro? ¿Y dónde está Talon-goro?

Brett: Oh, Talon… Él está con un resfriado proveniente de un virus del Cañón Ikana, así que no pudo venir.

Goron: Entiendo… Ven conmigo, muchacho. Yo llevaré el carro-goro. (Toma el carro con ocho bidones fácilmente)


Brett: Está bien.

  • El joven comienza a seguir al Goron en la cueva, y resultaba que era un pasadizo secreto hacia el Santuario Goron. Por fuera, el Pueblo Goron tenía restos algo destrozados por la guerra que se vivió hace años atrás. Relacionando esto último, la entrada clásica hacia el Santuario Goron estaba totalmente arruinada y pareciera imposible rearmarla. El santuario se tenía un estado de construcciones modernas, por lo que, quizás, fue derrumbada anteriormente. El Goron llevó a Brett hasta la sala donde se encontraba Darunia V. En el camino, Brett veía muchas imágenes de gente Deku, del Rey Damour y de distintas personas de Ciudad Reloj. Todas estas imágenes tenían una “X” marcado, queriendo decir que los Goron están en contra de la gente Terminiana y de los Deku. En la sala donde estaba Darunia V…

Darunia V: Al fin traéis el encargo que os pedí-goro.

Brett: (Algo tímido después de ver las fotos) Perdón por la tardanza, pero el que trae la leche a este lugar habitualmente no ha podido venir porque está con un resfriado muy fuerte, y sería muy arriesgado si viniera él a este lugar tan helado. Así que decidió enviarme a mí, la persona que lo reemplaza de vez en cuando.

Darunia V: (Mientras el otro Goron sacaba los bidones del carro) Ya entendí la situación, chico…

Brett: Brett, mi nombre es Brett.

Darunia V: Oh, Brett-goro. Bien, no olvidaré tu nombre-goro.

Goron: (Sin cansancio alguno) Ya concluí, jefe-goro.

Darunia V: Muy bien hecho, Gabo-goro. Échate un descanso si quieres-goro.

Goron: Gracias, jefe-goro. (Se va)

Brett: (Agarra el carro) Bien, fue un placer haberlo conocido, señor. Ahora debo irme. (Comienza a caminar con el carro)

Darunia V: Muchas gracias por lo hecho-goro. Nos volveremos a ver algún día, Brett-goro.

Brett: (Haciendo una seña de despedida) Lo mismo digo.

Narrador: Brett sale de la habitación y del santuario por el mismo camino que tuvo. Finalmente, sale de las montañas haciendo una caminata más rápida que hizo anteriormente, ya que no tenía que hacer tanta fuerza para llevar el carro. Sin embargo, antes de salir de las montañas, la chimenea de la casa que se encontraba en el Pueblo de la Montaña estaba echando humo, pero Brett solo quedó mirando y se fue. Cuando el joven protagonista ya tenía 19 años de edad, obtuvo una llamada de un encargo hacia el Gran Pantano, hogar de la gente Deku. En su camino, se encontró con olores muy repugnantes y malos, pero Brett hacía lo posible para aguantar semejantes olores. Cuando estaba llegando al Palacio Deku, se dio cuenta que este estaba totalmente en ruinas, pero llegó un Mono para advertirle una cosa.

Mono: (Mientras se dirigía hacia Brett) ¡Tú! ¡Joven del carrito!

Brett: (Mirando a su alrededor) ¿Eh?

Mono: (Haciendo señas) ¡Acá! A tu derecha.

Brett: (Mira a la derecha y ve al Mono y se dice pensando: ¿Un mono que habla? Eso es nuevo) ¡Ya voy!

  • El joven Brett avanza con su carro hacia el Mono, quien tenía un buen aroma, sorpresivamente.

Brett: ¿Qué quieres?

Mono: Tú estar buscando gente Deku, ¿no? (Brett asiente con la cabeza) Pues, seguidme si queréis encontrarlos. (Comienza a caminar)

Brett: (Siguiendo al Mono) Como digas…

  • El joven Brett recorrió casi toda el área de donde estaba hasta llegar a una zona en donde está el Santuario del Pantano. Sin embargo, el Mono no se detuvo allí, sino que siguió hasta llegar a unos bosques en donde uno se podría perder fácilmente. El Mono le indicó el camino correcto hasta llegar a un lugar realmente grande.

Brett: (Contemplando todo el lugar sorprendido) Pero… ¿Qué es este lugar tan grande?

Mono: Tú ser bienvenido al Castillo Real Deku.

Brett: Dijiste… (Mira al Mono) ¿Castillo?

Mono: Así es… Seguidme.

  • El Mono continuó su recorrido hasta entrar por la puerta principal libremente, mientras que los Guardias Deku de la entrada quedaron mirando a Brett atentamente por si este hacía algo sospechoso. Finalmente, el Mono llevó a Brett hasta una zona justa.

Mono: Aquí delante estar la Cámara del Rey. Tú no poder entrar o ser expulsado. (Silva y aparecen unos Dekus, mientras Brett miraba el alrededor del castillo asombrado, a los Dekus y al Mono) Dekus ayudarme con el encargo. Tú quedar quieto aquí hasta nosotros terminar.

Brett: Como digas…

  • A diferencia de los otros envíos, Brett llevó diez botellas llenas de Reserva Romani y otras diez con leche normal, por lo que el peso no era demasiado. Brett se interrogaba a sí mismo el porqué no podía entrar a la Cámara Real y el porqué el Palacio Deku estaba así en ruinas. ¿Quizás el palacio está así por la guerra? ¿Por qué no la reconstruyeron? ¿Por qué no dejan pasar a Brett? ¿Habrá algo malo en contra los Terminianos? Todas estas preguntas y más se revolvían en la mente del joven Brett mientras sentía un poderoso aroma que provenía desde una sala ubicada a la izquierda de la Cámara Real. Brett muy curioso no aguantó más la tentación por el olor y fue a ver qué había en ese lugar. Desgraciadamente no pudo abrir la puerta, pero sí pudo ver algunas cosas de lo que había dentro. Era un lugar extremadamente femenino, por lo que, quizás, podría ser la habitación la Princesa Deku. Finalmente, el Mono y los otros Deku terminan con su labor y encuentran a Brett espiando la habitación.

Mono: ¿Qué hacer tú ahí?

Brett: (Asustado por el encuentro) Oh, este… Nada… Solo sentí un fuerte olor que venía desde aquí y quería ver lo que pasaba, je-je…

Mono: Hmm… (No creyendo mucho lo que dice Brett) ¿Cómo llamarte?

Brett: Brett… Yo me llamo Brett.

Mono: Está bien. (Mirando a todos los Dekus) Bueno, su trabajo ya terminó, pueden regresar a sus labores habituales.

  • Al decir esto, todos los Dekus regresan a sus habitaciones del castillo, mientras solo los quedaba mirando con una sonrisa muy tímida. El Mono, por otro lado, miraba a Brett algo enojado, sin creer nada de lo que dijo Brett.

Mono: (Se acerca a Brett' y muy enojado le dice') Tú, tener mucho cuidado con espiar cuarto de Princesa Deku… O tú ser castigado horriblemente en Cámara Real… ¿Oíste?

Brett: (Muy serio) Entendí perfectamente, señor Mono…

Mono: Hmm… Ahora vete. Y gracias por envío de leche.

Brett: Por nada. (Pensando: ¿Qué se ha creído ese estúpido Mono al levantarme la voz?)

  • El Mono y Brett habían quedado con una pequeña enemistad a diferencia de lo sucedido en los otros dos casos con la reina Rutela y Darunia V. Sin embargo, Brett no logró llegar a conocer al Rey Deku, aún así, se fue pensando seriamente en el olor que había sentido. Era un olor que ni él podía explicarlo, o que sí podía pero no tendría las palabras para hacerlo. Finalmente, cuando Brett estaba ya por cumplir los veinte años, nuevamente tiene que ir por otro envío, esta vez, es en el Cementerio de Ikana, hogar de Dampé. Romani decidió acompañar a Brett a ese escalofriante lugar para conocer el lugar. Talon estaba en un envío a las Montañas del Frío. En el Cementerio de Ikana…

Romani: (Abrazando el brazo derecho de Brett) Tengo miedo, Brett…

Brett: No te preocupes, es solo un cementerio. Además, está de día, no pasa nada, jeje.

Romani: Como digas…

  • Brett y Romani avanzan hasta llegar a una cabaña, donde se supone que es el hogar de Dampé. Brett toca la puerta y sale un hombre de baja estatura por estar encorvado, con un rostro que llega a espantar, y con ropas sucias y algo viejas. Romani se asusta al ver tal hombre y se pone detrás de Brett.

Dampé: Hola joven. ¿Vienes por el encargo que pedí hace unos días?

Brett: Así es. Mi nombre es Brett y ella… (Mira a los alrededores y no la encuentra, hasta darse vuelta y presentarla a Dampé) Jeje, lo siento. Como decía, ella es Romani, la chica del rancho.

Dampé: (Sonríe) Hola, jovencita.

Romani: (Tímida y asustada) Hola…

Brett: (Un pequeño silencio) Eehehe… Bueno, Dampé (Sacando las botellas del carro), aquí tiene su pedido: dos botellas de leche normal, una botella de leche especial, y tres botellas con Reserva Romani.

Dampé: (Recibiendo las botellas y guardándolas en una bolsa de nailon) Muchas gracias, jovencito, jeje. Pásate por aquí cuando quieras.

Brett: Por nada, señor.

Dampé: (Entrando a la cabaña) Adiós. Y nuevamente, gracias.

Brett: Está bien

Romani: Adiós…

  • Con las palabras de Romani, Dampé cierra la puerta. Mientras salían del cementerio.

Romani: Qué tipo más feo…

Brett: Y hediondo, ugh.

  • Con esto último, Romani ríe. Los dos llegaron conversando y algo cansados hasta el Rancho Romani. Antes de entrar a la casa…

Romani: Te falta poco para cumplir veinte años…

Brett: Lo sé, pero eso no me alejará de ti, ¿está bien?

Romani: Pero de esa ciudad tú no podrás salir, ¿entiendes?

Brett: ¿Tú crees?

Romani: (Lo mira a los ojos) Sí, eso creo…

Brett: (La abraza) No te preocupes, Romani. Todo estará bien. Yo solo estaré un tiempo ahí y prometo venir de vez en cuando, ¿si?

Romani: (Deja el abrazo) Brett… (Le comienza a caer una lágrima)

Brett: Hey, no llores. (Le seca la lágrima) Créeme, estaré bien y nos veremos siempre. Confía en mí. (Sonríe)

Romani: Pero… Esa gente es tan cruel… (Comienza a caerle más lágrimas) No, no creo… (Echa a llorar, cae sobre Brett y este lo abraza)

Brett: Romani… Todo estará bien, te lo juro. Todo estará bien…

  • Mientras Brett decía esto, contemplaba la caída del sol y le caían pequeñas gotas de lágrimas. En esa misma noche, los dos durmieron juntos en la habitación de la joven. Finalmente, Brett celebrará su cumpleaños N° 20 de su vida. La celebración se llevará a cabo en el Rancho Romani. Todo comenzó desde la mañana, preparando globos, comida, tartas, la torta principal, entre otras cosas. El viejo anti-héroe ya tenía 71 años de edad, mientras que Romani tenía 22. Cuando eran las 22:31 hrs (10:31 pm), la fiesta con música ya había comenzado. Mientras tanto, Brett estaba en el tejado de la casa pensando en lo que se le venía en su futuro. Romani sube las escaleras y llega al lugar donde estaba Brett.

Romani: ¿Qué haces aquí, Brett?

Brett: (Mirando la luna llena) Estoy pensando en lo que será de mi vida a partir de hoy…

Romani: (Se sienta al lado de Brett) Hace unos días, me dijiste que iba a ser todo parecido a lo de antes.

Brett: Sí, pero… Me pregunto, ¿en dónde viviré? ¿Cómo será la ciudad? ¿Me acostumbraré a esa vida?

Romani: Será difícil pero creo que sí lograrás acostumbrarte. Mientras que las otras preguntas no sabría contestarlas.

Brett: Lo sé… (Mira a Romani) En fin, ¿vamos a celebrar con los demás?

Romani: Jeje, vamos.

  • Los dos jóvenes bajan las escaleras, se toman de la mano, se dan unos cuantos besos y entran a la casa a celebrar con los demás. La fiesta se prolongó hasta las altas horas de la noche. Al otro día, por la tarde, estaban tocando la puerta… Era Maikol.

Maikol: (En un tono de broma) Vengo a buscar al joven Brett. Su casa estaba vacía así que de seguro está aquí… (Serio) ¿Dónde está?

Malon: Está durmiendo.

Brett: (Desde las escaleras) Aquí estoy.

Maikol: (Mira las escaleras y sonríe) Breett… Qué agrado verte por aquí.

Brett: Lamento decir que yo no.

Maikol: Haha, mm… Lo suponía.

Talon: Maikol, ¿qué tal si esperas hasta el lunes? En todo caso, él me podría acompañar en el envío de leche de la ciudad de ese día. Es más, hoy es domingo, no hay tanta prisa, hombre.

Maikol: Mmm… (Mira atentamente a Talon) Como usted es un hombre de confianza, creeré en usted, señor Talon.

Talon: ¡Oh! Gracias… (Es interrumpido)

Maikol: Con la condición de que si me fallas… Te vas directo al calabozo, ¿entendido?

Talon: Entendido, don Maikol.

Maikol: Está bien. (Va a la puerta y la abre) Nos vemos el lunes en la ciudad, Talon y Brett. (Cierra la puerta)

Brett: (Mira a Talon) ¿El lunes?

Talon: Es lo máximo que puedo hacer.

Brett: Jeje, no te preocupes… Ahí vamos.

Narrador: El joven Brett ya se prepara para desafiar a todo lo que se le viene por delante. Talon, un hombre de confianza de Maikol, hizo lo posible para que nuestro protagonista esté, aunque sea, un día más libre de la ciudad. ¿Qué será de la vida de Brett en la Ciudad Reloj? La aventura está por comenzar.

La historia continuará...

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