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Vendetta/Capítulo 12: El Viaje Inútil

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Vendetta/Capítulo 12: El Viaje InútilEditar

¡Espera! ¿Quién diablos es este tipo?Editar

¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Qué demonios hace Raúl aquí? ¿Cómo ha llegado Raúl aquí? ¿Cuándo ha llegado? ¿Por qué ha venido a Términa? ¿Cómo mier…? Sosteniendo la espada con la punta hacia abajo, Raúl me miraba boquiabierto; yo también lo estaba, sin decir una palabra después de “Te he encontrado”. No era mi intención buscarlo, mucho menos encontrarlo, ¡y menos en un mundo como este! ¿Qué diablos hace vistiendo esas ropas tan extrañas? Se veía gracioso, pero… Tal parecía un guerrero de primera.

- ¿Qué haces tú aquí? – me preguntó este, rompiendo el silencio, con una respiración rápida, intranquilo.
- Eso debería preguntártelo yo a ti – le respondí aún con el escudo en mi cuello.

Raúl guarda su espada y se acerca caminando. Al estar frente a mí, toma su escudo y lo quita con fuerza del árbol. A continuación, este da media vuelta y se va. Mientras yo tomaba aire y recogía mis armas, le grité a Raúl para que no se alejara. Al no hacerme caso, corrí hacia él y lo tomé del hombro cuando estaba justo a él. Éste da una rápida media vuelta, da un pequeño salto hacia atrás y toma la empuñadura de la espada estando guardada. Estando así, en posición de guardia, me pregunta acerca de lo que quería saber de él.

- ¿Acaso tú eres como yo, Raúl?
- No sé a lo que te refieres – me responde rápidamente – y no me llames Raúl. Aquí mi nombre es Linik; Raúl solo es mi otro yo en el otro mundo.

¿Pero qué diablos? Al decirme eso, él da una media vuelta y se va. Yo no me quedé atrás, así que lo seguí. Al parecer, este notaba mi presencia todo el rato. Raúl, o “Linik” como dijo que lo llame, iba entrando a la Ciudad Reloj. En Términa, su voz cambiaba a un poco más grave, o lo otro será que por fin escuché bien su voz. Sus características faciales no cambiaban mucho, por eso pude lograr identificarlo de inmediato. Por lo que me daba cuenta, ambos no cambiamos casi nada en lo facial. También, Raúl/Linik tenía el cuerpo más robusto que en el otro mundo, igual como sucedía conmigo. Las ropas que llevaba eran naranjas, tal como lo dije anteriormente. Usaba también una gorra del mismo color, junto a un gran equipo consigo. Al parecer era un guerrero muy cuidado. Mientras caminaba detrás de él, mucha gente lo saludaba amablemente. Al parecer era muy conocido en la ciudad. Finalmente, éste termina llegando a la posada, el mismo lugar donde había quedado yo a dormir. Al contrario de mi caso, éste entra a la habitación del lado izquierdo de mi habitación. Al parecer era la habitación de los administradores de la posada, por lo que yo no podía entrar. Decidí volver a mi habitación. Ahí quedé todo el resto del día, pensando en lo sucedido. Finalmente cae la noche. Me dio algo de hambre, por lo que decidí ir a la cocina para buscar algo de comida. Cuando estaba de regreso, me encontré con Raúl/Linik.

- Raúl… - le dije, siendo interrumpido inmediatamente por este que me dice “Llámame Linik” – Oh, lo siento, Linik… Solo quería decirte el porqué estás aquí, en Términa – le decía mientras yo volvía a la cocina, ya que éste iba a ese lugar.
- Veo que no sabes nada de mí – me dice mientras sacaba la tetera de la mesa para echarle agua.
- Creo que Eileen también no sabe nada de ti – le contesté, haciendo que este deje la tetera siendo llenada con agua y se de media vuelta.
- ¿Por qué tuviste que nombrar a ella?
- ¡Qué no lo entiendes! Ella está preocupada por ti – le dije mientras volvió a dar media vuelta y comenzó a echarle agua a la tetera.
- Tienes razón. Pobrecita… A ella no le pude decir nada, hasta tampoco me creería.
- ¿Por qué?
- ¿Acaso crees que me creería semejante cosa de que yo vivo realmente en este lugar y que mi nombre de “Raúl” es solo artificial en ese otro mundo? – me preguntó mirándome.
- Ella me cree lo del portal con el que viajo a Hyrule – le respondí, dando una mascada a la marraqueta que comía. Raúl/Linik queda en silencio por un momento.
- ¿Qué has dicho? – me responde con tal pregunta y a continuación, saca la tetera para colocarla en la estufa.
- De eso. Hace tiempo le conté sobre aquel portal y me creyó todo lo que decía, hasta incluso me dijo que quería ir conmigo a tal mundo.
- ¿Cómo puede creerte algo tan ridículo para los humanos como ella?
- No lo sé. Pregúntaselo cuando vuelvas al otro mundo, “Linik”.

Éste solo me saca una pequeña sonrisa irónica y queda esperando a que la tetera termine de hervir. En eso, decidí irme de la cocina, despidiéndolo. Él no dio respuesta. Al llegar a mi habitación, terminé de comer la marraqueta y dormí. Volví a tener un sueño. El sueño fue oscuro, no había casi nada de luz. Estaba yo, vistiendo unas ropas de color cafés con el mismo equipamiento que llevaba actualmente. De pronto, la torre “cactus” que pude ver desde el tren apareció frente a mí a lo lejos. A continuación, la herida del lado izquierdo comienza a sangrar y varios seres “muertos” aparecieron alrededor de mí. Parecían estar bailando o teniendo una clase de ritual. Tenía miedo. No sabía lo que sucedía. De pronto, una forma esquelética comienza a aparecer de la nada. El esqueleto hacía que se crearan tornados de arena en mí alrededor. Finalmente, de esta misma forma esquelética, se escuchó una furiosa voz diciendo “Vete”. Mis pupilas se dilataban y me di cuenta que frente a la forma esquelética, se encontraba un ser que flotaba. No podía ver el rostro del ser que parecía ser un humano, estaba muy lejos y además, emitía luz propia. Solo quedé mirando aquel ser y de pronto, los “muertos vivientes” se acercan a mí para intentar comerme. Cuando todo parecía perdido, desperté con sudor frío.

Era un nuevo día. Los primeros rayos de sol comenzaban a aparecer. Era muy temprano. Era día jueves, según el mundo cruel. Según Hyrule o Términa no sabía que día era. Volví a preguntarme lo que fue ese sueño tan extraño. Es el segundo sueño extraño que tuve desde que regresé a Hyrule. No lograba entender mis sueños. ¿Por qué me estaban echando? ¿Quién diablos era ese ser que flotaba con luz propia? ¿Quién era ese esqueleto con forma humana que me echaba? Ni la menor idea. Pero si aparecía el famoso “cactus” gigante, significaba que aquel mensaje podría provenir de la zona donde está aquella torre. Pero mi misión era el elemento de la tierra, no investigar lo que pasa en mis sueños. Tomé mis cosas y salí de la posada. Al estar afuera justo en la puerta, pasé a toparme con Raúl/Linik, quien había salido de compras tempranamente.

- ¿Dónde vas? – me pregunta interesado.
- Voy a dirigirme allá – le dije apuntando a la zona donde está la torre con forma de cactus.
- ¿¡Qué!? – me responde este exaltado - ¿Al cañón Ikana?
- ¿Cañón Ikana?
- ¡Estarás loco! Toma esto y acompáñame – me dice, dándome dos bolsas de las compras; ambos fuimos a la cocina y continuó ahí – Es muy peligroso a esa zona. Actualmente parece ser un valle muerto.
- ¿Cómo lo sabes?
- Hace poco tuve que venir acá, a Términa. Sentí que algo no andaba bien aquí cuando iba camino a mi casa el día martes, por lo que tuve que venir acá para averiguar lo que pasaba – Al decir esto, quedó un rato en silencio y continuó – Unos cuantos monstruos están atacando la zona de las montañas y del cañón.
- ¿Qué clase de monstruos? – le pregunté curioso en lo que me decía.
- Anju, la propietaria de esta posada, me dijo que el lunes pasado hubo una explosión en la zona norte de las montañas del Pico Nevado.
- ¿Explosión? Ra-digo, Linik, en Hyrule han habido múltiples explosiones. No me digas que aquí también… - dije sin terminar mi propia frase, aunque técnicamente la había terminado.
- Creo que sí… ¿Brett? – Le respondí asintiendo la cabeza – Se me estaba olvidando tu nombre… En fin. Ya te dije que fui a las montañas y al cañón para averiguar lo que sucedía, pero solo encontraba monstruos en mi camino. También fui al pantano y a la Gran Bahía para ver si ocurría algo también, pero por suerte no ha pasado nada.
- ¿Qué piensas hacer, entonces? – le pregunté, quedando este callado por un momento.
- Regresar a las montañas.

Ambos quedamos pensando en que tal vez no era una mala idea. Además, yo podría acompañarlo. Así que le pregunté si lo podría acompañar y éste acepta. Que bien. Ahora me convertiré en un “amigo íntimo” de alguien en quien creí que sería uno de mis peores enemigos en el mundo cruel. Estúpido destino. ¿Cómo pudo jugar así? Pero mi intención no era tanto en ayudar a Linik, sino que quería conocerlo mejor. Quería saber quien era en realidad. Como es él en realidad. ¿Y por qué no? El cómo se relaciona con mi prima. Aquella muchacha se encontraba preocupado por este joven que estaba en una misión, al igual que yo. Ahora desaparecía yo del mundo cruel, más preocupación para Eileen. Pobre chica… En ese mismo momento en que estaba con Linik en la cocina de la posada, ella estaría arreglándose para ir al liceo. También estaría haciendo eso lo demás. ¿Qué será de Aura? Aunque solo hablé con ella una vez, sentía que la extrañaba. Hasta podría decir que la extrañaba más que a Eileen. Hasta tenía un deseo de hablar con ella. No es normal…

Después de desayunar en la posada misma, Linik y yo nos preparamos para ir a las montañas. Éste me dijo que estaban en verano, por lo que no debía de qué preocuparme con ropas abrigadas para viajar hacia allá. Me dijo que allí vivía la raza Goron de Términa. Los Goron en Hyrule vivían en una montaña, también. Aquella Montaña de la Muerte. Después de lo que me sucedió el día en que obtuve la extraña espada Kokiri, quedé con el pensamiento de que el nombre que le pusieron a esa montaña le iba bien… Demasiado bien, diría yo. Estuvo a punto de asesinarme con sus estúpidas rocas, pero por suerte apareció aquel personaje extraño que me salvó. Ese personaje… Aún sentía su vigilancia. Aún sentía que estaba vigilándome en Términa. Creía que estaba quedando loco.

Por la tarde, una hora después de almorzar, Linik y yo partimos hacia las montañas. Debíamos tener un poco de cuidado con los trenes que se cruzaban por las múltiples vías en la pradera. Mi compañero se movía casi normalmente, sin problemas. Él me guiaba por el camino. Sentía la vigilancia del personaje extraño. Obviamente, salimos por la zona norte de la ciudad, así llegaríamos más rápido a las montañas. No hablábamos mucho por el camino y si lo hacíamos, sólo era para ayudar o guiar. Los monstruos que estaban en la zona pradera de las montañas eran Dodongos, según el libro que me dio la princesa Zelda. Había que tener cuidado de su aliento, según Linik y el libro. Al parecer, éste ya tenía experiencia con monstruos.

Cruzamos casi sin problemas esta zona y comenzamos a subir un camino. En estas zonas había algo de nieve. Sin embargo, a medida que nos acercábamos a la zona de la montaña, la nieve no aparecía a gran cantidad. Linik me dijo que por las noches, mucha nieve cae por el camino que estábamos cruzando. En medio del todo se cruzaron unas gigantes bolas de nieve. Era un problema, no podíamos pasar, pero Linik ya venía preparado: sacó una bomba, lo puso entre dos bolas de nieve y las voló. Pudimos acceder sin problemas. Por el camino encontrábamos algunos Tektites, aquellos monstruos que saltaban al atacar. Estos eran un poco más lentos y sus saltos no eran para grandes distancias, como en Hyrule. Me estaba dando la idea de que los monstruos en Términa eran, quizás, más débiles que los de Hyrule.

Tras caminar un poco más, Linik y yo llegamos al pueblo de la montaña, según él. No parecía un pueblo: solo había una casa. Aquella casa era la herrería de la montaña, según lo que decía el cartel que estaba fuera de ésta. El sol se podía ver fuertemente por toda la zona. Había algunos monstruos por el camino, como los Bokoblin. Estos estúpidos monstruos asquerosos no paran de cruzarse por mi camino… Me han jodido por todo Hyrule y ahora me joderán en Términa. Aquellos Bokoblin eran los mismos que estaban en Hyrule, por lo que en este nuevo mundo estaba ocurriendo lo mismo. La explosión que sintió la tal Anju son las mismas que sentí yo en más de tres ocasiones. La zona en la que estábamos conducía a tres caminos: el que veníamos, otro a un lugar llamado “Pico Nevado” y el otro al pueblo Goron. Si una persona pasa por el camino hacia el pueblo Goron, se encontrará con una gigantesca fuente. Se deberá pasar por varios puentes para llegar; si uno cae, simplemente caerá al agua.

Ahora yo me pregunto realmente el porqué Linik quiso venir acá de nuevo. Así que mientras caminábamos camino al pueblo Goron le pregunté acerca de su objetivo. Éste me dijo que quería ir al Pico Nevado, ya que en ninguna otra zona de las montañas se ve algún hueco gigante que habría causado tal explosión. El camino no sería fácil, según él. Hay mucha nieve, el camino es mucho más resbaladizo que años antes y gigantescas bolas de nieve caen desde lo alto. Dice que hay gente que lo llama “bolas de nieve asesinas”, porque empujan a los viajeros hacia el acantilado. Esas bolas de nieve podrían ser destruidas sin problemas por un Goron que sepa hacer “saltos Goron”, porque hay ciertas brechas donde se necesitará sus saltos. Linik dijo que nosotros, que no somos Goron, no tendremos problemas para cruzar esas brechas. ¿A qué se referirá?

Ahora entendía el porqué íbamos al pueblo Goron. Linik tendría que contactar con algún Goron para ayudarnos en la tarea de las bolas de nieve. Ese Goron limpiaría el camino y nosotros continuaremos sin dificultades. Así que llegamos al pueblo. Este lugar era grande, múltiples casas había en el pueblo. Linik dijo que antes era realmente pequeño, pero la cantidad de gente había incrementado increíblemente. Mi compañero dijo que nuestro destino es un lugar sagrado en el pueblo Goron en general: el Santuario Goron. El santuario no era muy grande, pero tenía un diseño propio de esta cultura. Varias vasijas con forma de un rostro Goron se encontraban en lo alto. Según Linik esas vasijas son reliquias. Ambos llegamos a la zona donde estaba un Goron algo anciano. Linik pidió al anciano que necesitaban a uno de su gente para ayudarlo en una misión. El anciano invita a Linik su sala privada y van a conversar. A mí no me dieron la entrada.

Los Goron de esta zona eran un poco más amables que los de Hyrule, a simple vista. Mientras Linik conversaba con el anciano, empecé a pensar lo que estaría sucediendo en el otro mundo. Eileen no verá a Linik/Raúl después de un buen tiempo, por lo que se ven las cosas, y yo estaré desaparecido por un tiempo, también. Si yo llego a tardar menos que Raúl/Linik, ¿cómo lo haré para contarle algo a Eileen acerca de él? Tendré que preguntar a éste y que me haga una idea sobre qué decirle… También extrañaba a Aura. Tan sólo hablé con ella una vez, pero tenía ganas de hablar con ella. Tenía ganas de conocerla mejor, de alejarla del animal que tiene al lado. ¿Qué será de Dani y Xavi? Con Xavi ya casi no he hablado. Lo suponía; se juntaría con alguien de su curso y nuestra comunicación se alejaría. Aún así, ambos tendríamos claro que la amistad no se apagaría, solo la comunicación. Mientras que Dani… Bueno, él siempre estará sonriente, pase lo que pase.

Términa y Hyrule… Aunque haya monstruos que intentan “dominar” los mundos, gracias a las “bellas” explosiones que están ocurriendo, siento que estos lugares son mucho más pacíficos que esas otras tierras del demonio, donde sólo soy molestado, golpeado y con ganas de alejarme de todos. Me pregunto cómo estará el muro. Se habrán colocado algunos ladrillos en estos días, pero como no han pasado tantas cosas malas y he estado en Hyrule y Términa, después de todo, muy pocos ladrillos han sido colocados; es más, incluso unos cuantos habrán caído al conocer a Aura. Quiero que el muro termine. Lo malo es que me alejaría de todos, incluso de mis amigos. Sin embargo, estoy realmente seguro de que con un muro estaré feliz por la eternidad.

Linik tarda con el anciano. Unos seis Goron están en la habitación donde estaba yo. Dos como guardias en la habitación donde fue Linik con el anciano y los otros sólo estaban “dando la vuelta”. Me estaba sintiendo solo. No me daban ganas de conversar con los Goron. Son muy extraños a mi punto de vista, después de todo. Recordé a mi madre. ¿Qué será de ella? Seguramente seguirá siendo maltratada por mi padre. Ese hombre cada vez se ponía más feroz. Cada vez tenía menos piedad con la pobre mujer. Ella me cuidaba, ella me cuida, ella me gritaba, ella me golpeaba; a pesar de todo la amo. Debo protegerla, guste o no guste. Debo hacerle caso, es una adulta. Debo respetarla, así ella me respeta. Debo agradecerle por todas las cosas, ella es mi madre. Ella me dio la vida, menudo regalo.

Vivir. Después de todo, ¿por qué estoy vivo? ¿Para qué necesito vivir? Una de las razones por la que vivo sería que la princesa Zelda necesita de mi ayuda. Ella quiere que junte estos elementos para después no sé que mierda ocurra. ¿Para qué quiere los elementos? ¿Qué se supone que haré con ellas después de juntarlas, si es que lo logro? ¿Acaso viviré eternamente? Antihéroe. ¿Por qué me llaman así? ¿Eso es lo que soy para los demás? No. Está claro que no. Para “Diego y su pandilla” soy una especie de cucaracha que muy pronto será aplastada por su fuerza bruta. ¿Pero qué soy realmente para las personas de Hyrule y Términa? Exacto, solo soy un Hylian más. ¿Qué soy para Raúl/Linik? El primo de la novia y un “intruso” dentro de Términa. ¿Qué soy para Xavi? Un amigo. ¿Qué soy para Daniel? Un amigo. ¿Qué soy para Eileen? Un primo. ¿Qué soy para Aura? Una persona que recién conoce. ¿Qué soy para mamá? El primer hijo. ¿Qué soy para Glasse? La persona que debe proteger. ¿Qué soy para la princesa Zelda? El antihéroe que debe encontrar cuatro elementos. ¿Qué soy para todos en general? Una persona. ¿Qué soy yo para mí mismo? …

Aparece Linik con el anciano. Ya era hora. Mi compañero salió con una sonrisa y se dirigió hacia mí para llevarme a la salida. Quedamos afuera un rato. No hablamos, Linik tan sólo mantenía su sonrisa. Luego aparece el anciano junto a un Goron más robusto de los que había visto. Entonces, Linik, el Goron robusto y yo regresamos al “pueblo” de la montaña. El Goron debía tener cuidado con caer al agua en el camino de regreso, ya que según él y Linik, el agua es una muerte segura para todo Goron. Aquel Goron nunca dio su nombre e iba conversando más con Linik. Yo sólo acompañaba. A veces pensaba en que era mejor no ir a las montañas con Linik, sentía que yo era una carga. Sentía que yo sólo perdía tiempo valioso para encontrar alguna pista acerca del elemento de la tierra. Me daban ganas de decirle a Linik que yo me iría de las montañas, pero al querer hacerlo me arrepentía.

Los tres caminamos sin dificultades. Linik tenía que encargarse de algunos Tektites, mientras que el Goron acababa con unos pocos de ellos y Bokoblin con tan sólo un puñetazo, sacando una potencia increíble, tanto en fuerza como en velocidad; una velocidad realmente veloz para ser de un Goron. Yo quedaba mirando casi sin poder creer lo que veía. Ambos parecían guerreros con gran experiencia, tanto Linik como el Goron. Me daba cuenta de que yo sólo era un principiante en todo esto. Yo nunca toqué la espada ni mucho menos el escudo en todo el viaje. Cada vez más sentía que sobraba. Si me pasaría algo, la culpa sería exclusivamente mía. Me convertiría en un estorbo. Lo que faltaría: ser un estorbo en Términa. Basta con ser uno el mundo cruel y ahora vendría Términa. No jodan…

Los tres finalmente llegamos al camino peligroso que decía Linik para llegar al Pico Nevado de las montañas. Era un camino angosto, cubierto por mucha nieve en el lado izquierdo y caían bolas de nieve de lo alto. Era tal y como describía Linik anteriormente. Para saltar las brechas, el Goron tenía que rodar de una cierta distancia para comenzar a rodar, para así tomar el impulso necesario a una rampa y saltar normalmente. Había una rampa por cada lado, por lo que el Goron podría volver sin problemas. Así que el Goron hizo que lo tenía que hacer y luego, tocaría el turno mío y de Linik. Éste sacó un gancho de entre sus cosas y se enganchó a un lugar apropiado para llegar bien. Al hacerlo, me lanzó el gancho para hacer lo mismo que él. Logré hacerlo con éxito, sin siquiera haber entrenado antes. Linik me felicitó.

Cruzamos la primera brecha. Antes de continuar, me di cuenta que el clima empeoraba y el cielo comenzaba a oscurecerse. Creo que el Pico Nevado no era un buen lugar para pasarlo bien, después de todo… Antes de continuar nuestro camino y el Goron se preparaba para rodar y destruir las bolas de nieve del camino, me concentré para aumentar los sentidos del oído y del olfato, para así escuchar lo que se viene delante y olfatear algo. Muy adelante, creo que calculando perfectamente ya el Pico Nevado, escuchaba vientos fuertes y unos pequeños sonidos familiares. Los vientos ran muy fuertes. Podía oler nieve, mucha nieve, un ambiente realmente helado, hielo. También podía oler un olor también familiar. Le dije a Linik que, tanto el clima como la cantidad de monstruos, no están muy buenas en el Pico Nevado. Éste me pregunta el porqué sabía eso; inmediatamente le respondí diciéndole que escuchaba vientos muy fuertes, olía a hielo y a pieles de distintos monstruos ya antes vistos por mí. Linik me queda mirando sin entender el cómo sabía estos detalles.

Continuamos nuestro camino. El Goron iba rompiendo cada bola de nieve por el camino. El cielo oscurecía cada vez más. No sé si era cosa mía, pero al parecer las bolas de nieve eran cada vez más grandes. Linik había quedado más callado que antes mientras caminábamos. Él me dijo, en una de las pocas ocasiones que habló, que el camino al Pico Nevado antes era más corto, pero a medida que pasaba el tiempo se hizo más largo por “obra de magia”. Curioso. Habló por segunda vez con el Goron y luego se quedó callado todo el rato. Parecía muy pensativo. ¿Habrá quedado pensativo por lo que le dije acerca del clima del Pico Nevado? Quizás.

Antes de llegar al Pico Nevado tuvimos que repetir el mismo proceso del principio otras tres veces: saltar por las brechas. Yo tuve algo de dificultad en la tercera vez (fueron cuatro), pero con ayuda de Linik logré subir. Le agradecí, pero éste sólo hizo una mueca como diciendo “de nada”. No hablaba. Al llegar al Pico Nevado sí habló. Él, el Goron y yo nos dimos cuenta de que lo había dicho yo era cierto: unas fuertes ráfagas de viento provenían de lo que parecía ser un “monumento” de hielo gigante, el cual se llamaba Templo del Pico Nevado, según Linik. A él y al Goron miraban con preocupación las ráfagas de viento. También había frío, mucho frío. Recordé lo que me dijo Linik acerca del frío: “No te preocupes. El verano está acompañando las montañas, así que no se necesitará ropas que nos abrigue”; estando en el Pico Nevado sí que se necesitaba ropa cálida… También había una gran cantidad de monstruos, tal como había dicho; la mayoría eran Bokoblins.

Después de unos minutos le pregunté a Linik para saber qué haríamos; me responde que volveríamos. ¿¡Qué!? ¿Después de ese viaje por ese largo camino vamos a volver? Pero… Bueno, tendrá razón. Con las ropas que llevaba él y yo nos moriríamos de frío, además de intentar encargarnos con todos esos monstruos que se lograba ver… Sería poner la vida en riesgo. Así que tuvimos que regresar al pueblo de la montaña con la ayuda del Goron, una vez más. Cuando estábamos en el Pico Nevado todo estaba oscuro, como si la noche hubiera caído de un rato a otro. No se pudo ver casi nada debido a las gigantescas ráfagas de viento. El camino de vuelta fue igual al anterior, aunque esta vez no tuve dificultad en absoluto para usar el gancho, hasta ya me acostumbré a usarlo.

Finalmente llegamos al pueblo. Linik agradeció al Goron por la ayuda, aunque igual lamentando que todo el viaje fue un gaste de tiempo. Era atardecer. Linik dijo que lo mejor ahora era regresar a la ciudad. Así que ambos nos alistamos y fuimos a la ciudad. Nuevamente mi compañero estaba casi en silencio. No hablaba mucho como lo hacía en el camino hacia el Pico Nevado. Cuando estábamos en la zona norte de la pradera, Linik y yo no nos encontramos con Dodongos, sino con otra clase de monstruo que parecía bolas de nieve gigantes con rostros de maldad. Su forma de atacar era lanza bolas de nieve. Algunas eran grandes y otras pequeñas. Cuando intentaban atacar, Linik y yo tan sólo nos protegíamos con nuestros escudos cada uno, así que salimos de la pradera sin dificultades.

Llegamos a la ciudad. La noche recién había caído y las primeras estrellas comenzaron a notarse. Linik entró a la posada sin decir una palabra. Yo entré con él. Sinceramente, Linik se parecía a mí en el mundo cruel al llegar a casa, sin decir nada en absoluto e ir a la habitación de inmediato. Claro, Linik se fue directo a la habitación. Lo único que saqué en conclusión con su comportamiento es que no se conformó para nada del viaje. Él quería descubrir lo sucedido en el Pico Nevado, pero debido al crudo frío y las ráfagas de viento, él no pudo hacer algo en absoluto. Pobre Linik… Yo tampoco puedo hacer algo debido a que no sé nada sobre el paradero del elemento de la tierra, pero de manera extraña no me comporto como él. ¿Será que me da lo mismo el elemento o mi actitud es extremadamente contraria al que tengo en el mundo cruel? No lo sé…

Cuando era la hora ya de dormir y la posada había cerrado hace horas atrás, la puerta de mi habitación sonó por pequeños golpes. Pregunté quien era la persona que me visitaba y escuché la voz de Linik. Entonces le abrí la puerta, pidió disculpas por la visita inesperada y entró con rostro pensativo a la habitación. Él se sentó en la cama de la izquierda, mientras que yo me senté en mi cama, la que está ubicada a la derecha. La izquierda es la más cercana a la puerta. Ambos quedamos casi frente a frente y mientras éste miraba el suelo y con pose de pensativo, empezó a hablarme.

- ¿Quién eres realmente, Brett? – me preguntó y yo quedé en duda para responder, por un momento.
- Yo… Yo solo soy Brett, el mismo de siempre.
- Me refiero a que como pudiste lograr escuchar las ráfagas del Pico Nevado, sentiste el frío y supiste que habían monstruos desde una distancia lejana – me dijo ya levantando la mirada - ¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Quién eres? – Al acabar, yo agaché un poco la cabeza y le respondí.
- Fui enviado por la princesa Zelda…
- ¿La princesa Zelda? ¿Por qué te trajo hasta acá?
- Debo… - le decía aún con la cabeza agachada – Estoy buscando el elemento de tierra, que según ella y los minish de Hyrule está aquí, en Términa.
- ¿El elemento de la tierra? ¡Cómo no me lo dijiste antes! – me dijo casi exaltado, mientras que yo levanté la mirada sin entender el porqué reaccionó así.
- ¿Acaso…? – le dije sin terminar la pregunta.
- No, no te creas, no estoy aquí por eso. Ya te dije el porqué estoy en Términa. Lo que pasa es que yo sé donde puedes encontrar lo que estás buscando.
- ¿En serio? – le pregunté ya casi sonriente y más animado por la noticia.
- Exacto, pero… - continúa quitando su sonrisa que había dibujado y volviendo a agachar un poco la cabeza – El problema es que está en un lugar peligroso…
- ¿Dónde? Necesito saber.
- El cañón Ikana – responde rápidamente, con seriedad y mirándome.

“¡Adiós, felicidad! Te veré luego…”. ¡De todos los lugares de Términa tuvo que tocar el cañón Ikana! El mismísimo Linik dijo que era extremadamente peligrosa esa zona. ¿Cómo lo haré para salir de ahí sano y salvo? ¡Estúpido destino! Aunque como no conocía esa zona, preferiría ir a ese lugar que resistir un frío intenso como el del Pico Nevado. Después de que Linik me dijo eso, ambos quedamos en silencio. Entonces, Linik se levantó de la cama y se despidió con un “feliz noche”. Cuando cerró la puerta seguí pensativo en lo que se venía. Me recosté en la cama y seguí pensando. Finalmente me dormí.

Al siguiente día amanecí aún pensando en el cañón. ¿Tan peligroso será esa zona que Linik no se lo toma como una broma ir hacia allí? Aún así, cuando me dijo que el elemento estaba en esa zona, él no dijo nada en absoluto. Esto lo interpretaría de dos formas: la primera es que quizás el querrá acompañarme y no tendré tantos problemas, mientras que la segunda es que ese silencio significaba que no tendría ningún chance para salir de ahí con vida. Vaya… Al levantarme fui directo al desayuno. Era viernes según el mundo cruel. La semana de clases terminaba en aquel entonces. ¿Cómo estarán todos en ese mundo? La misma pregunta una vez más. Mientras tomaba el desayuno, Linik no bajó nunca. Le pregunté a Anju si lo había visto y dijo que salió muy temprano en la mañana. ¿Qué estará tramando?

Terminé de comer. Dejé mis cosas preparadas para que sean lavadas y volví a mi habitación para el reposo. Más tarde salí de la posada y me dirigí a la zona norte de la pradera de Términa. Recordé el viaje que tuve el día anterior. Me sentí algo estúpido por sólo gastar mis energías de gusto. Mientras estaba en la pradera, me detuve en un lugar y usé mi total concentración hacia mi oído para intentar escuchar. Lo que más escuchaba era los sonidos de los trenes. Escuchaba apenas algunas vacas desde el rancho del suroeste, escuchaba sonidos de la ciudad, escuchaba algo los sonidos que provenían del sur, el sonido del mar del oeste, hasta incluso volví a escuchar las ráfagas del Pico Nevado. De pronto, desde el oeste, escuché unos pasos de una persona que estaba a una distancia de unos 30 metros de mí. Abrí de inmediato mis ojos y miré hacia el oeste; lo que vi fue una persona con ropas amarillas, con un sombrero y una capa que se movía con el viento. ¡Era el mismo tipo de la montaña de la muerte! Una vea más no le vi su cara. Aunque… Esta vez el tipo estaba con ropas amarillas… ¿Qué diablos?

¡Hasta acá se acaba el misterio! Intenté acercarme a él caminando en un principio, pero de pronto éste da media vuelta y comienza a correr para escapar. Yo también comencé a correr. Ambos corríamos por la zona oeste de la pradera. Éste comenzaba a correr más rápido que yo. Quise superar mi velocidad. Quería alcanzarlo. Quería saber de una vez por todas quien era este tipo que me seguía. De pronto, quise concentrarme en mi velocidad. El deseo que tenía era de conocer a esa persona. Así que para eso necesitaba velocidad. De pronto, sentí mi cuerpo altamente liviano y las piernas se endurecieron, pero a la vez quedaron conectadas de una manera extraña pero sorprendente con mi cuerpo. Por ello, comencé a correr a una velocidad increíble. Era tal que nunca antes había visto a alguien correr tan rápido. No celebré mi velocidad que logré obtener, sólo estaba concentrado en la persona que iba a atrapar. Estaba cerca, muy cerca. Cuando estaba a unos tres o dos metros para alcanzarlo y estábamos en la zona sur de la pradera, alguien pasó a empujarme a propósito. Los dos caímos. Cuando me recuperé y miré hacia la zona donde corría el tipo ya no había nadie… Se escuchó una risa al lado de mí; era la de Linik.

- ¡Qué diablos haz hecho! – le grité no enojado, pero sí molesto desde el suelo.
- Tranquilo, tranquilo – me decía entre risas y levantándose – Te vi correr y te hice una pequeña broma – y seguía riendo.
- Pero… - le empecé a decir levantándome - ¡Interrumpiste una persecución importante!
- ¿Persecución? – Preguntó confuso - ¿Acaso me estabas siguiendo o qué?
- ¿Qué? ¿No te diste cuenta del tipo que corría delante de mí con ropas amarillas?
- ¡’Pera, ‘pera, ‘pera! – Dijo Linik, diciendo “Espera” rápidamente - ¿De qué chingados me estás hablando? – me decía ya casi riendo otra vez.
- Pero… Como… - le decía sorprendido al no ver a tal personaje.
- Ay, Bretty… Estás quedando loco, parece – dijo ya riendo un poco, con su personalidad totalmente cambiada al día anterior – Bueno, te dejo. Estaba entrenando un poco, así que iré a desayunar ahora. Por cierto… ¡Buena corrida! – Dijo esto golpeando mi hombro derecho, mientras que yo aún miraba a la zona donde corrió el personaje misterioso - ¡Nos vemos! – exclamó para finalizar ya caminando hacia la ciudad.

Es imposible… ¿Cómo Linik no lo vio? Estaba…. Estaba en frente de mí. Pasó en frente de él. Usaba capa y todo. ¡Cómo diablos no lo vio! ¿Quién…? ¿Quién es realmente este tipo que me anda siguiendo…?

Continuará

¡Recuerda comentar para saber qué te pareció el capítulo y decidme si voy bien o debo mejorar algo! :'D

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