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Vendetta/Capítulo 17: Confusión

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Vendetta/Capítulo 17: ConfusiónEditar

Y todo comienza con algo sin respuesta.Editar

¿Por qué Xavi me siguió? Lo único que estaba haciendo era meterse en problemas. ¡Cómo va a creer poder ayudarme estando él solo contra todos estos animales salvajes de por medio! En lo único que se convertirá Xavi es en una presa más de estos tipos… Maldita sea. Todo esto fue por mi culpa. No debí haber caminado por el Parque Cuarto Centenario en mi viaje de regreso a casa. Pero también fue su culpa. Le había dicho que no me acompañase, ¿entonces por qué diablos lo hace? Que estúpido de su parte…

Yo estaba en el césped, sorprendido por la aparición de Xavi en escena. Diego lo estaba mirando con una sonrisa sádica. Xavi con mucha seriedad miraba a Diego y con preocupación a mí. Antes de que uno de ellos retome la palabra, Mario y otro flaite me levantan del césped. Obviamente no me levantaron por buena voluntad, es más, lo hicieron con brusquedad y Mario me tomó del pelo con fuerza, inclinando mi cabeza hacia atrás. Aun así, yo podía ver notablemente a Xavi y Diego, que estaban ya a unos cinco metros de distancia entre ellos.

- Miren quien llegó, cabroh’, ¡el novio del año! – dijo Diego en tono alto de forma irónica.
- No me jodas – contestó Xavi con seriedad – y suelta a mi amigo. Él no ha hecho nada.
- ¿Qué no ha hecho nah? – preguntó rápidamente el líder flaite y su sonrisa sádica desaparece – ¿¡De verdá’ creí’ que no ha hecho nah!? Pero miren todo’, el noviecito de acá no sabe ni una hueá de lo que quiere hacer su novio con mi mina – terminó aún irónico, hablándole a su grupo, a mí y a Xavi, por igual.
- “Noviecito”, mira que pendejo – empezó a decir Xavi también con ironía –, mira que tú también lo pareces con cierta persona – terminó mirando de reojo a Carlos.

Xavi sonrió de forma irónica, mientras que yo no entendía nada a lo que se refería. Quizá se trate de una nueva “novedad” del liceo. Diego y Carlos se dieron cuenta de lo que quiso decir Xavi. Se notó de inmediato que al líder flaite le molestó el comentario de su adversario, al igual que Carlos. Éste último no aguantó la rabia e intentó encarar a Xavi, pero su líder lo detiene en el camino. A continuación, Diego se acerca lentamente a Xavi.

- Que últimamente esté hablando por má’ tiempo con él, no significa que seamo’ huecos, hueoncito – dijo el flaite en voz baja e intimidante.

Nota:Se refiere a “Huecos” como “Homosexuales”.

- Entonces que yo sea amigo de Brett tampoco signifique que seamos “huecos”, como tú estás diciendo, “hueoncito” – le contestó Xavi continuando con su ironía.
- ¡Carlo’! – gritó Diego sin quitar la mirada a Xavi; tras el grito, Carlos, se acerca a mí y me da un puñetazo en la cara y a continuación, Diego continúa – Si intentai decirme una insolencia má’, hueón, tu noviecito pagará la’ consecuencias, ¿entendí’?
- Pero joder, que manera tan pendeja encontraste para intentar bloquear mis palabras, “hueoncito” – contestó Xavi.

Repetir la misma grosería de insulto a Diego, provocó que éste termine en furia. Debido a esto, el líder flaite intentó darle un puñetazo con su mano derecha; sin embargo, como si tuviera perfectos reflejos, Xavi detiene el golpe en seco con su mano izquierda y sin inmutarse, sorprendiendo a mí y a los integrantes del grupo flaite. Pude notar que Diego se sorprendió también y a la vez sintió algo de desesperación por ser bloqueado con tal facilidad. Mientras le tenía sujetado el brazo, al parecer con fuerza, Xavi le dice con una sonrisa irónica: “¿Quieres jugar? Pues hazlo con alguien de tu tamaño, entonces”. A continuación, Diego es soltado y empujado.

Ahora comenzaría la pequeña riña; una vez que Diego tomó vuelo y se abalanzó hacia Xavi, con el mismo brazo “dolido” intentó darle un puñetazo a Xavi, quien se acercaba a Diego para encararlo. El flaite no tuvo éxito una vez más en el golpe, siendo bloqueado con la mano derecha de Xavi. Mi amigo ni se despeinaba para bloquear tales ataques. ¿Cómo diablos? Diego parecía ser más robusto que Xavi, incluso. El líder de los perros rabiosos intentó sorprenderlo con una patada desde su pierna izquierda, pero sorprendentemente, Xavi suelta con brusquedad el brazo de Diego para golpear la pierna recién levantada del flaite. La patada iba con tal velocidad que sería imposible para alguien cualquiera detenerlo, pero Xavi logró golpear la pierna con una fuerza que desequilibró a Diego. Como consecuencia, el flaite cae al césped. Xavi miró a su rival sin estar despeinado.

“¿Pero qué mierda es lo que estoy viendo? ¿Desde cuándo Xavi sabe pelear tan bien?”; eso me preguntaba mientras espectaba sorprendido la pelea, al igual como los demás. Unos cuantos estaban boquiabiertos, sin entender el cómo su líder estaba siendo abatido con cierta facilidad. Después de que haya caído, Diego se levanta y se aparta un poco de Xavi, quien permanecía mirándolo irónicamente. Podría verse que hasta incluso, el mismísimo líder flaite estaba sorprendido de su rival. Tras que Diego se haya levantado, Xavi le dice, todavía irónico: “¿Qué tal una apuesta? Si yo gano, prometerás dejar tranquilo a Brett para siempre, pero si pierdo… harás lo que quieras. ¿Está bien? Espero que la aceptes, o terminarás siendo un cobarde enfrente de todos tus amigos”. Tras la propuesta, Diego tan solo mira a todos los integrantes de su grupo, terminando la mirada hacia mí y luego volverla hacia Xavi.

La primera parte de esta pequeña riña sólo había concluido para una “nueva parte”. Diego sonríe tras haber devuelto la mirada hacia su contrincante e inmediatamente después, se acerca a él para empujarlo con su cuerpo de lado, embistiendo. El líder flaite se dio cuenta de que quizás eso lo serviría para su ventaja, ya que, como dije antes, Xavi parecía menos robusto que él. La estrategia del flaite no sirvió de nada. Xavi fácilmente recibe la embestida, pero permaneció intacto en la zona que estaba parado. Usó la potencia de la embestida de Diego para usarlo a su favor, haciendo que el mismo flaite salga empujado a la misma zona de donde tomó el vuelo. Diego pierde la calma y carga una vez más hacia Xavi. Éste último sólo permanecía tranquilo, recibiendo la potencia de ataques para usarlo a su favor. El flaite logró tomar a Xavi de su ropa en esta ocasión. Intentó darle una lluvia de golpes en el rostro de él aprovechando que lo tenía tomado; sin embargo, antes de que recibiera el primer puñetazo, Xavi logra frenarlo con su mano una vez más. Diego aprovecha este momento para soltar a Xavi, empujándolo hacia atrás y casi alcanzando a darle una patada en el torso, pero Xavi inteligentemente se corre hacia un lado.

Casi le dio un golpe… Diego no aprovecha ni siquiera de sonreír por aquella casi oportunidad. Pareció que Diego iba a atacar, pero Xavi dice: “Ya me aburrí de esquivar y defenderme, así que ya es hora de atacar”. Tras esto, Xavi permanece quieto esperando un ataque de Diego, a quien le hacía causa diciendo: “Vamos, golpéame ahora”. El flaite no duda en abalanzarse hacia Xavi, pero para sorpresa de Diego, Xavi sólo estaba actuando y aprovecha el descuido para darle un puñetazo en la panza y otro al rostro, a una velocidad y potencia increíble. Tales golpes fueron tan fuertes que el flaite terminó cayendo al césped de inmediato, tomándose la panza con sus manos y quejándose del dolor. También parecía haber quedado sin aire.

“Creo que he ganado”, dijo Xavi, mostrando una mueca de aburrido y de triunfo a la vez, mientras miraba al flaite tumbado en el suelo. Todos quedaron en silencio por la escena. Al parecer, Xavi le había ganado a Diego sin esfuerzo. El flaite hizo unas señas desde el suelo a Mario y al otro tipo. Estos dos me soltaron de mala gana, apartándose de mí. Luego Xavi termina recogiéndome, ya que había caído al césped. Cuando todo parecía haber acabado, mientras había caminado cierta distancia para alejarnos de los flaites, se escucha la voz de Diego a lo lejos, diciendo algo que no entendí. Lo importante de todo es que tras ese grito, Xavi y yo nos dimos cuenta de que todo el grupo flaite corría hacia nosotros.

“Estos tíos no se cansan… Brett, tú quédate aquí, no te muevas. Les daré una lección para que aprendan a respetar apuestas”, dijo Xavi dejándome sentado bajo un árbol. Tras esto, él dio unos diez pasos hacia delante, encarando a todo el grupo flaite que venía corriendo. Mientras yo miraba desde el árbol, misteriosamente la mano derecha de Xavi se ilumina de la nada. No iluminaba con fuerza, pero destellaba una pequeña luz que duró unos tres segundos. Como el día estuvo muy oscuro, más los árboles sin hojas, hacía del parque un lugar oscuro y “tétrico”. Por aquellos detalles, pude notar con facilidad el pequeño destello de la mano de Xavi. No sabía si era obra de magia o qué demonios, pero la luz aparecía desde aquella mano, igual como sucedía con mi frente en la batalla con Keeta. A diferencia de este destello, mi frente lograba iluminar el cementerio por completo.

Volviendo al tema de riñas, unos segundos después del destello en la mano de Xavi, el grupo flaite había llegado hacia él. Nuevamente, Xavi me sorprendió aun más: cuando cinco integrantes del grupo, donde se incluyó Diego, Mario y los otros tres desconocidos, llegaron hasta Xavi, preparando puños y patadas, mi amigo saca una espada de la nada, la alza hacia el cielo y una especie de luz azul rodeó toda la espada; todos dejaron de correr, sin poder creer lo que estaban mirando. Tras esto, Xavi lanzó una onda de luz desde la espada hacia los cinco flaite, quedando abatidos de manera inmediata. Mario quedó en el suelo y quejándose, pero los otros cuatro ni siquiera se movieron. Carlos y Adán, quienes venían más atrás, no pudieron creer lo que vieron. Como acto de cobardía, ambos terminan escapando, dejando a sus cinco compañeros en el suelo.

No pude creerlo… ¿Quién mierda era realmente Xavi? Esas maniobras son totalmente anormales a este mundo… Mientras los dos cobardes huían, Xavi guardó su espada, corrió hacia ellos y cuando estaba lo suficientemente cerca, les lanzó “bolas mágicas” a ambos, tumbándolos en el suelo. Estas bolas las había sacado desde su mano, por lo que logré captar. Tras lo sucedido, las quejas Mario desde el césped aún se escuchaban, por lo que llamó la atención a Xavi. Como consecuencia, a éste también le lanzó “bola mágica”, haciendo que Mario termine callado. Finalmente, Xavi regresa al lugar donde estaba yo. No podía creer y sin entender lo que había presenciado.

“No te preocupes. Cuando despierten no recordarán nada de lo que pasó”; eso me dijo casi con ironía Xavi, mientras me estaba levantando boquiabierto. Ambos salimos del Parque Cuarto Centenario retomando el camino hacia mi casa. No hablé en todo el rato, ya que estaba consumido en mis pensamientos y tanta sorpresa junta. Debo recordar que en otoño e invierno, el parque se encuentra muy solitario, por lo que nadie pudo ver tal cosa extraña sucedida aquel día. Volviendo al tema, mientras caminábamos en la carretera, Xavi vuelve a hablarme.

- Vamos, Brett. Dime algo – dijo Xavi sacándome de mis pensamientos.
- ¿Qué fue lo que pasó en el parque? – le pregunté mirando el suelo.
- Era de suponer que preguntarías algo así – respondió mirando el paisaje y continuó –. Iré directo al grano; provengo del mismo mundo que visitas cada cierto tiempo: Hyrule.
- ¿Qué? – contesté sorprendido, levantando de inmediato la mirada hacia él.
- Lo que escuchas – continuaba aún mirando el paisaje -. Yo siempre he sido de Hyrule y visitaba este mundo de vez en cuando, viviendo en España, claro. Al igual como lo haces tú actualmente, utilizaba un portal que me llevaba a ese mundo; como ahora vivo acá, ambos utilizamos el mismo portal – decía con total tranquilidad, como si el tema fuera normal.
- Pero… No entiendo – dije devolviendo la mirada al suelo.
- Ya te dije. Para terminar, tuve que ser enviado a esta ciudad para ser tu protector en este mundo, al igual como tú tienes uno en Hyrule o cualquier otro mundo que visites al cruzar el portal del parque.
- ¿Qué dices? ¿Protector? – pregunté levantando la cabeza una vez más pero sin mirar a Xavi, sorprendido y recordando a Glasse.
- Se podría decir que sí, pero no – respondió dubitativo – Esa fue mi definición que me colocaron antes de venir a Chile, pero sinceramente, yo te veo más como un amigo que alguien a quien proteger.

No contesté. Quedé pensando en todo lo dicho. ¿Él iba a ser mi protector en este mundo, mientras que Glasse en el otro? Pero espera… Al menos este me protege, en cambio, Glasse aparece cuando se le da la gana. Así que lo confirmaría de inmediato. Además, recién dijo “me colocaron”, por lo que de seguro alguien lo envió. Así que continuamos la conversación ya un poco cerca de mi casa.

Mientras estábamos conversando, sin embargo, él desconocía completamente información acerca de Glasse. ¿Pero cómo? Se supone que ella es mi protectora de los otros mundos. Pero no; Xavi se refirió a otra persona, que no se presentaría a mí como un espíritu “guía”, sino como un espadachín que me protegería cuando esté en peligro. De inmediato recordé al personaje misterioso, a quien desconocía su identidad, incluso su rostro. Le conté a Xavi sobre aquel personaje y él me dijo que no me preocupara, ya que así era él, no le gustaba mostrarse. Menudo protector…

Finalmente, llegué a casa y Xavi se fue en solitario a la suya de Osorno. Cuando ya estaba en casa, almorcé y luego me dirigí a mi habitación. Al parecer, nadie se dio cuenta de las leves marcas de lesiones en mi rostro. No me importaba. De todas formas, esta familia ni se preocupaba por mí, a excepción de mi madre. Estando en mi habitación, en un principio me recosté pensando en lo conversado con Xavi y lo que hizo para salvarme de los bravucones. También recordé que él quería acompañarme en el camino de regreso… ¿Acaso sabía que me iban a golpear o simplemente se dio cuenta de que algo malo estaba pasando en mí, como caminaba demasiado rápido? Ni idea.

Aquel fin de semana no pasó nada interesante. Todo transcurrió tal como sucede todos los días en aquella casa. Mi abuela mirando telenovelas, tejiendo y hacer la comida. Mi hermano en la computadora, consolas y videojuegos. Mi padre trabajando, descansando en los domingos y su música. Mi madre con su vida algo parecida a mi padre, sólo que no escuchaba música, sino que miraba películas. Mi tío con su vida propia, saliendo de la casa a menudo. Yo en mi habitación, encerrado, que sólo bajaba para comer con los demás o ir al baño, escuchar música desde el MP4, mirar TV desde el sofá y la lámpara encendida por la noche, etc.

Llega el lunes y una nueva semana de mayo. El clima de aquel día fue raro: por la mañana había sol, luego llovió, más tarde el sol salió junto a la lluvia y finalmente, terminó quedando plagado de nubes. Otoño es raro en Chile… En la mañana, aprovechando el sol, caminé tranquilamente para llegar al liceo. Justo en la entrada me encontré con Raúl/Linik junto a Eileen, quienes me saludaron con mucho ánimo. El chico de Términa me dijo, mientras Eileen fue al baño, que lo vuelva a llamar por “Raúl”, ya que ese era su nombre en el mundo cruel. Comprendí y lo llamé así todo el tiempo cuando nos cruzábamos por el liceo y en la ciudad misma. Obviamente, a Eileen le llamó un poco la atención el porqué Raúl y yo nos saludamos como “amigos de toda la vida”. Ella me lo hizo saber en el segundo recreo de la mañana de ese mismo día, pero Raúl y yo le aclaramos la situación, diciéndole una que otra mentira.

Saltaré ese día y el mes completo para ir directamente a junio, el mes donde comenzó el invierno y que al siguiente, o sea julio, apareció un pequeño acontecimiento que no olvidaré nunca. No pondré hechos sucedidos en los días que me saltaré, porque no hubo nada interesante. ¿Para qué colocar conversaciones o cosas sin importancia? Sólo estaría sobrando en la historia. En fin. Mucho antes de que el invierno comience, en principio de junio, decidí viajar con Xavi hacia Hyrule. En el primer viernes de junio, ambos nos dirigimos al portal después de clases. Estando allí lo cruzamos los dos a la vez. Se supone que cualquier persona no podría ver el portal, según Xavi. Esto lo afirmé con lo sucedido con mis padres cuando lo crucé por primera vez, ya que ellos no lo pudieron ver.

Cuando estábamos en Hyrule, en la pradera misma, aparecí con las típicas “ropas de antihéroe” y se pudo afirmar que Xavi sí pertenecía a Hyrule. Él me dijo que mis ropas les traían recuerdos. ¿Por qué mierda les traían a todos tantos recuerdos mi apariencia y ropas? Sí que desconocía historia… Justo estando al lado de él, cuando habíamos cruzados el portal, pude notar que éste sacó una espada de la nada; era la misma espada que usó con los flaites. El arma se llamaba Espada Maestra, el cual sería la única espada que repele el mal. Confesó que, al igual que yo y todos los Hylians, estaba preocupado por lo sucedido con las repetidas explosiones. Ambos caminamos un poco por la pradera repleta de enemigos, que eran abatidos con una facilidad por parte de Xavi; incluso acababa con los Bokoblins con un solo corte de espada. Esa espada sí que era poderosa…

Estando sentados en la pradera, mirando el paisaje de Hyrule completo y Xavi acabando fácilmente con algunos enemigos que se nos acercaban, me contó todo lo sucedido en ese mundo mientras estaba en España. Él ya conocía mi historia, que sería el “famoso” antihéroe que debería buscar los elementos y bla bla. También conocía a la princesa Zelda y al rey, hasta incluso la gente del rancho. Mientras decía todo esto, en mi mente sólo se pasaba una frase: “¡cómo mierda nunca me contaron nada acerca de él!”. Todos sabiendo la existencia de Xavi en Hyrule y yo como un estúpido ignorante… Terminó diciendo que él fue enviado como protector por la princesa Zelda y el mismísimo rey. ¡Un aplauso! Todos sabiendo lo que sucedería conmigo y yo ni puta idea…

No hicimos nada interesante en Hyrule, porque luego volveríamos al mundo cruel. Xavi caminaba y hablaba con total tranquilidad. Por mi parte, en cambio, tenía confusión en mi cabeza. Él siendo un protector, como el personaje misterioso del “mundo maravilloso”, pero tratándome y viéndome más como un amigo que alguien a quien proteger. Menuda locura… Lo peor de todo es que la mayoría de las personas que estaba conociendo en el mundo cruel, pueden tener un pase directo a Hyrule. Lo único que falta es que todos los huevones del liceo pertenezcan a ese mundo y yo ni la menor idea. ¡Sería lo único que faltaría!

Antes de ir al tema del que les quiero hablar, aquel acontecimiento inolvidable, mis primos visitaron la casa por el cumpleaños de mi abuela, el 06 de junio. No hubo fiesta alguna, sino un té en familia tranquila. Sin embargo, la familia de las dos primas mayores, no estuvieron durante el té. También no estuvo la mayor parte de la familia de Eileen, aunque ella sí estuvo. Ese día, después de comer torta, Bastián aprovechó de regalarme más cocaína en secreto, cuando ambos nos juntamos en el patio de la casa. Me regaló otros cinco papelillos. Me los había ofrecido y yo acepté. Sumando los nuevos papelillos con los antiguos, quedaría en un total de seis papelillos y medio. ¿Recuerdan? Uno lo utilicé sin pensarlo, dejando el contenido casi por la mitad…

¡Ahora sí voy al tema del que iba a contar! Como ya dije, esto sucedió en el mes de julio, pero comenzaré la historia desde el mes de junio. Para comenzar con el tema, les podré decir que ciertos de junio, mi personalidad parecía un poco más cambiada. ¿Cómo cambiada? Significa que estaba un poco más alegre, no tan pesimista y antisocial, casi ni siquiera pensaba en el muro, extrañamente. He de decir que la amistad con Aura había crecido durante ese mes y que el “Trío Dinámico” comenzó a acercarse a mí de a poco, mientras que yo les seguía la corriente pero sin hacer cosas absurdas en la sala con ellos. Por otro lado, Xavi me animaba para que algún día esté con Aura. De todos modos, por muy extraño que suene, yo no tenía muy claro mi mente: tenía a Prímula por un lado y Aura por otro. No obstante, no estaba seguro si esa teoría era cierta… Se podría decir que estaba completamente confuso y sin entender mis propios sentimientos o pensamientos.

Comenzaré con un día jueves lluvioso, una semana y media antes de aquel acontecimiento. Ese día llovió desde la misma madrugada y paraba muy pocas veces. El día era triste, a simple vista. Antes de comenzar con todo, cabe mencionar que tras la golpiza de Xavi a los bravucones del mundo cruel, estos en realidad no recordaban nada, ya que ni siquiera miraban a Xavi, como si fuera un extraterrestre “invadiendo” la Tierra, o tan siquiera para una venganza. Nada de nada. Realmente no recordaban nada. Debido a eso, el grupo había mantenido las miradas con “extrañeza” y venganza por lo de Aura hacia mí, pero después de todo no me hicieron nada, por suerte.

Volviendo a ese día tan lluvioso. Aquel día amanecí con mucho sueño y flojera. Por una extraña razón, los jueves eran los días en que amanecía de esa manera y no los viernes. El comienzo del día fue todo normal, haciendo las labores de cada mañana, yendo tranquilamente al liceo y sin sucesos extraños a la entrada del liceo. La mañana fue lenta, aburrida y hablando con Daniel, tanto en el primer recreo como en las horas de clases. Durante el segundo recreo, mientras estaba un rato a solas esperando a Xavi que compraba en la tienda, apareció Eileen de la nada. Ella me dijo que la acompañara para almorzar junto a Aura durante el siguiente el recreo, o sea, el recreo largo del almuerzo. Acepté la petición de acompañar.

El segundo recreo continuó normal. Desde la última visita a Hyrule, Xavi parecía actuar como si la conversación en ese mundo o lo sucedido en el mes anterior en el parque nunca sucedió. De todas formas, a mí no me importaba. Aquel recreo fue corto, muy corto. Pareció que se hubiera tocado el timbre para salir de clases y unos tres minutos después, vuelve a tocarse para regresar. Algo así de corto fue, al menos para mí. Se supone que ese recreo dura diez minutos… Antes de despedirnos definitivamente, Xavi me deseó suerte para lo que se vendría en el próximo recreo.

Regresé a clases y comenzó la última hora de la mañana en el liceo de un jueves. Daniel estuvo silencioso aquella hora de clases. Estaba aburrido. No tomaba atención a la clase, sólo escuchaba las palabras del profesor que entraban a un oído y salían por el otro. De igual manera, almacenaba algunas palabras para el cerebro y utilizarlas en los exámenes. Para matar el tiempo en la clase, pensaba un poco en Prímula y los momentos en que lo pasábamos juntos en Términa.

Más tarde, tras haber pasado “horas” dentro de la sala, por fin toca el timbre para el recreo largo del día, el recreo del almuerzo. ¡Llegaría el momento! Me juntaría por cuarta vez oficialmente con Eileen y Aura. Claro, con Aura a solas ya me había juntado un par de ocasiones y una junta con las dos chicas a la vez, las había hecho otras dos veces. Salí de la sala, caminando junto a Daniel en un principio. Éste se separa de mí yendo al casino de comida y yo quedé esperando en el gran pasillo esperando a Eileen o Aura. Estando en ese pasillo, el grupo flaite pasó por delante de mí. Diego no me vio, pero Carlos sí y no miró con rostro amigable, que digamos…

Tras pasar unos pequeños minutos de espera, aparece Eileen bajando las escaleras del pabellón A. Al verme, sin que yo hiciera una seña o algo por el estilo para que me pueda encontrar más fácilmente, sacó de inmediato una sonrisa “pícara” y se acerca. Aquel día Raúl sí fue a clases, incluso me saludó en el segundo recreo de la mañana. Seguramente, él habría ido al casino de comida en el recreo largo, juntándose con alguna otra persona. Era un poco raro ver a Raúl o Eileen separados. Ellos permanecían juntos casi todos los días y recreos. No entendía como no se aburrían…

Volviendo a lo que iba; cuando Eileen me ve, se acerca a mí corriendo para llevarme a la azotea a escondidas. Claro, para recordarles: en la azotea no se permitía el acceso libre. Al contrario de la primera vez, Eileen no me tironeaba y yo iba totalmente seguro al lugar donde estaría Aura esperando. Ambos llegamos a tal zona. Como había predicho, Aura estaba sentada en uno de los bancos de la azotea, esperando. Parecía haber llegado hace minutos, pero ella decía que no importaba nuestro pequeño atraso. Saludé y le hablé en un principio a Aura normalmente cuando se me daba la oportunidad de hablar, obviamente. No tenía la misma entonación y nerviosismo que en la primera junta… Al parecer, hasta Eileen se percató de esto y no se sintió lo suficientemente cómoda al tener a mí y Aura juntos. Parecía más una conversación de amigos que de una persona ligando con otra. Es más, esto ya parecía serlo en las juntas anteriores. No, las juntas no estaban siendo como ella se los esperaba.

En esta junta, los tres comimos cosas compradas en la tienda del liceo. No, esta vez no había sándwiches. Aura y Eileen habían llevado suficiente dinero para comprar varias cosas. Realmente, yo parecía ser el invitado en la junta. En una ocasión, Eileen tuvo que ir al baño. Tardó casi la misma cantidad de tiempo que en la primera junta. En ese rato, Aura se sentía un poco nerviosa al estar a solas conmigo. Yo, por mi parte, parecía el más tranquilo de todos y me tomaba las cosas con calma. Mantenía una sonrisa cuando conversaba con Aura. Eso sí que fue raro de mí: mantener una sonrisa por varios minutos. Normalmente, yo no acostumbraba a sonreír de esa manera. No, yo era lo contrario a Daniel. En ese rato, yo no me daba cuenta de aquellos detalles… Durante ese momento en que estábamos a solas, Aura puso toda su confianza en mí y confesó que le tenía miedo a Diego. Ella quería terminar con él, pero éste la obligaba a que estén juntos, incluso la maltrataba y todo. Escuchando la historia, obviamente no mantenía una sonrisa. Fue una de las pocas veces de ese día que no la mantenía. Le dije a Aura que no se preocupara y que intentaría buscar alguna solución para que terminen, a pesar de que era “misión imposible”; ésta agradeció y se pone muy feliz. Finalmente, terminaría volviendo Eileen.

El recreo largo pasó “volando”, después de todo. Cuando tocó el timbre para entrar a clases, los tres bajamos de la azotea, con cuidado de no ser pillados. Aura fue a su respectiva sala, acompañada de mí y Eileen. Cuando yo me iba dirigiendo a mi sala, mi prima me detuvo para decirme que iba a hablar conmigo en el siguiente recreo. Me lo había dicho con algo de seriedad, por lo que no me lo tomé tanto a la chacota. Después de todo, le sonreí por la invitación. Nuevamente hice algo raro…

Al llegar a mi sala, Dani y yo parecíamos hermanos por tener una sonrisa grabada en el rostro casi todo el rato. Está bien, no excedo, pero sí me mantenía sonriente al recordar la junta y en algunas ocasiones, a Prímula. Daniel no pareció haberse extrañado de mi “nueva” actitud, pero sí le sorprendió que estuviera sonriente y escuchando algunas indicaciones del profesor de aquella clase.

Toca el timbre para el recreo de la tarde. Mientras esperaba a Eileen en el “famoso” pasillo del pabellón A, Diego y Aura pasaron enfrente de mí. El flaite me miró de reojo, mientras que Aura tan solo me sonrió tímidamente. Aún podía sentir sus miradas, las cuales iban aumentando. Luego baja Eileen, que estaba siendo acompañada por Raúl en primera instancia. Él me saluda con señas, para luego separarse de mi prima e ir con un amigo. Eileen se acerca a mí, con una sonrisa algo irónica. Justo cuando ella se acercó, Xavi estaba bajando las escaleras. Éste también me da un pequeño saludo con señas. Ahora iba acompañado con Ashley, un chico, que tan solo al verlo se notaba lo amable que era, y dos chicas más. Sí, ahora parecía “El famoso Xavi”, pero en fin. Él pareció intentar acercarse a mí, pero Eileen me tomó del brazo y me forcejeó para llevarme al patio, por lo que mi amigo no pudo hablarme. Eileen y yo estuvimos por un rato en silencio caminando por el patio. Se sentía un poco incómoda la situación, así que decidí quebrar el silencio en el patio mismo.

- ¿Qué te pasa?
- No, ¿qué te pasa ti? – me devolvió la pregunta Eileen, sorprendiéndome.
- ¿Eh? ¿A qué te refieres? – le seguí preguntando con una sonrisa, que esta vez sólo se mostraba por la ignorancia mía.
- No te hagas el tonto – dijo en voz algo baja mirando el suelo.
- Tómalo con calma… No te estoy entendiendo, primita – terminé con la última palabra en tono amable y casi irónico.
- A ver – refunfuña levantando la mirada hacia mí -, veamos si entiendes con la pregunta que te tengo: ¿desde cuándo estás tan alegre y hablas tan amigablemente con Aura?
- ¿Qué? – dije extrañado – Pero es obvio, ¿no? Hay que ser amable para que no se aburra – decía aún con una sonrisa algo nerviosa.
- Pero tú no eres así – continúa refunfuñando –. No eres el mismo chico que le habló por primera vez, ni siquiera el primo que conocí hace años atrás. No sólo estás así con ella y desde hoy, sino que de hace un tiempo...
- Explícate, no te entiendo – le contesté algo serio tras un breve silencio que apareció después de que ella terminó de hablar.
- Eras tímido, no socializabas, te costaba hablar con personas, aun más con la chica que te gustaba. Mucho menos mostrabas sonrisas en casi todo el día y tampoco siendo la persona que creaba un tema de conversación… Ya no eres el mismo – terminó secamente.

Justo al terminar, quedé pensando en todo lo que me dijo, mirando el suelo y escuchándola. Ella me hablaba mirando el suelo, también, aunque lo último pareció decirlo con la mirada hacia mí. Mientras pensaba, me detuve justo debajo de un árbol del patio. Eileen se percató de mi pausa y también se detuvo, para sólo volver a acercarse y quedar con su mirada clavada a mí. Esperó respuesta, hasta que se la di.

- Primita querida – le dije aquella frase “típica” de mí a ella, sacando una leve sonrisa y mirándola –, realmente no te entiendo… Yo soy Brett, solo Brett.
- Claro… ¿”Solo Brett”? – dijo ésta con algo de ironía, mirándome – ¿No te diste cuenta de que al hablar con Aura hace un rato fue totalmente diferente a la primera vez? ¿No te has dado cuenta que sonríes cada vez que hablas con una persona, lo contrario a como eras antes, y aun más de que te hiciste amigo de Raúl de la noche a la mañana?
- Pero… - respondí, quedando sin respuesta y agachando la cabeza.
- Mira – dijo acercándose más hacia mí, incomodándome un poco –, no sé qué te hizo ese paseo tuyo en Puerto Montt como para cambiar de actitud de un mes a otro, pero extraño al primo que conocí hace un tiempo… De verdad, lo extraño.

No tuve palabras. Esta vez sí que me había dejado en silencio. Su mirada mostraba sinceridad y de verdad lo que ella pensaba de mí. ¿Acaso prefiere a un antisocial que un tipo repartiendo sonrisas a todo el mundo o qué? Es extraño… Se supone que todos me querrían como alguien más animado y más socializable, no como alguien que se arrincona para estar en su propio mundo y mostrando seriedad y “mala onda” a toda persona que se cruce en el camino. Realmente era extraño… En cierto modo, también me pareció extraño a mí mismo que haya estado diferente sin darme cuenta.

- Ahora quiero que me respondas a otra pregunta, por favor – vuelve a decir Eileen, todavía con su mirada clavada hacia mí – ¿Aún te gusta Aura?
- ¿Q-qué? – pregunté extrañado y sorprendido, levantando la mirada hacia ella rápidamente.
- Eso, ¿te gusta o ya no? En la manera que le hablaste en el recreo largo, lo dudo…
- Yo… - comencé a responder, mientras que el silencio se apoderaba de vez en cuando hasta que dije la respuesta de una vez por todas – Honestamente, no sé si ya me gusta o no.
- ¿Qué dices? – refunfuñó – ¿Ahora me vas a decir que ya no te gusta?
- No, no es eso, tranquila – dije intentando calmarla – Pero… de verdad, no sé si me gusta o no – terminé agachando la cabeza.
- ¡Dios! – siguió refunfuñando ésta – Hice que la conocieras, que hagas tu esfuerzo para conocerla, conquistarla, hacer que deje a su pololoi y todo, ¡y ahora me vienes con esto!
- Perdón…

Al pedirle perdón, Eileen quedó en silencio. De inmediato quedé sin valor para mirarla, mucho menos mirar a las personas que lograron escuchar algo de la euforia de mi prima. En el silencio, a sabiendas de que ella aún estaba parada delante de mí por ver sus piernas en el mismo sitio de siempre, le dije: “Lo siento. De verdad, lo siento”. El silencio sólo se mantuvo. Finalmente, Eileen no dice nada y se va, dejándome en solitario. Después de todo, no quedé tanto rato solo, ya que al rato llegaría Xavi para acompañarme.

¿Qué había pasado? Había tenido una nueva discusión con mi prima favorita. En medio del patio del liceo, en medio de todos. Xavi había llegado a mí preguntando qué había pasado con mi prima, porque parecía haberse ido molesta. Tuve que contarle lo sucedido. Éste comentó la historia diciendo que también notó un cambio en mí. Dijo que yo estaba con más ánimo, un poco más extrovertido, sin con la “cara larga” todos los días y enseñando una sonrisa a cambio. Al parecer, todos se habían dado cuenta de un cambio en mí. De ahí empecé a preguntarme: ¿qué fue lo que me hizo “cambiar” de la noche a la mañana? No podría responderle a Xavi y Eileen, o incluso a otra persona más, sin siquiera saber una respuesta propia respecto a mi cambio. Después de todo, a él sí le pareció mejor mi cambio, a pesar de que le parecía extraño.

Termina el recreo y entramos al último bloque de clases del día. No pasó nada interesante en la clase. No hablé mucho con Dani, no sentía tantas miradas del grupo flaite y nada me interesaba en absoluto. Me entretenía haciendo cualquier cosa en el cuaderno. Luego toca el timbre y todos salen. Estando en la sala de clases, pensaba acerca de toda la situación actual y decidí visitar Hyrule por un rato. Así que tras el fuerte sonido del timbre del liceo, me despedí de Dani y por el camino de Aura, Xavi y Eileen. Caminé por el mismo camino que hice cuando me golpearon el mes anterior.

Llegué al parque, crucé el portal y entré a Hyrule. Volví a estar con las ropas del “antihéroe”. Saqué el objeto que me dio Prímula y me di cuenta que parpadeaba una luz azul; tenía mensajes de ella. No sólo había un mensaje guardado, sino varios. Escuché cada uno y más de la mitad de ellos, decía que me extrañaba y me quería. En dos de los mensajes, las cuales eran ya casi los últimos, decía que esperaba una visita y alguna respuesta a sus mensajes. Le respondí enviándole uno contándole todo lo que ha sucedido últimamente, incluidas las razones del porqué no podía contestar a sus mensajes.

¿Por qué pensaba intensamente en la gente del mundo cruel mientras hablaba en el mensaje que envié a Prímula? Se me pasaba por la cabeza mi familia, mis primos, Eileen, Aura, Xavi, Daniel, el grupo flaite, el curso actual de la clase, el curso antiguo de clases en el colegio, la gente que molestaba… Pensaba en todo lo relacionado al mundo cruel. Se supone que sería un mensaje especial para Prímula. Tenía que pensar solamente en ella. Todo estaba empezando a tornarse extraño…

Después de enviar el mensaje, volví a guardar el aparato en un bolsillo de las ropas y regresé al mundo cruel. Fui directamente a casa. Estando allí, comí algo de pasta que habían hecho y fui a mi habitación. Ahí quedé todo el día, hasta que bajé más tarde en la noche. No miré TV, sólo me tendí en mi cama con las palabras de Eileen de aquel día resonando en mi cabeza. Me hacía preguntas propias, pero las que más me importaban eran: ¿mi cambio se produjo en mi viaje a Términa, principalmente por haber conocido a Prímula? ¿La causa del porqué actúo diferente con Aura es por Prímula, también? ¿Realmente me sigue gustando Aura o ya no? Recién me di cuenta de que había entrado a una gran confusión… Dejaré inconcluso la historia del acontecimiento que sucedió en julio, pero lo continuaré.

Continuará

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