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Vendetta/Capítulo 21: Recuerdos

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Vendetta/Capítulo 21: RecuerdosEditar

Y el Elemento del Fuego al poder.Editar

¿Recuerdas esos días? Esos días que … con tan solo vernos. Esos días cuando ibas a mi … para … de la vida. Esos días que … a la …, pero después de todo, … también éramos … gente idiota. Esos … que compartíamos ... Esos días en que mi … se aceleraba con tan ... Esos días en que …, tan “…”… Todavía recuerdo … como si …, además de aquel ... Ese … tan … cuando juré ... te iba a ... “…” ayudarte, por “…”…

Despierto después de horas de oscuridad. Podía controlar mi cuerpo una vez más. De un fondo completamente negro paso a ver la luz de la luna en el cielo, con varias estrellas acompañándola y algunas nubes en los alrededores. A mi lado derecho, con una distancia de al menos dos metros, se encuentra Xavi durmiendo, cubierto por una sábana idéntica a la mía. No sabía qué hora era, pero suponía que el amanecer llegaría dentro de horas por la ubicación de la luna. Intenté dormir más, pero me fue imposible.

A pesar de lo tan oscuro que fue aquellas horas anteriores, recordaba lo que había sucedido con mi cuerpo, el Cristal Dorado y Xavi. También recordaba el extraño sueño o visión que tuve mientras dormía. Una voz femenina se escuchaba, que en ese entonces solo recordaba que repetía “Esos días” una y otra vez, pero su fragmento completo no la podía recordar, mucho menos lo que decía al final, que incluso lo decía casi como susurro. Después de todo, tan solo esa noche no recordaba a la perfección el fragmento completo.

Más tarde amanece y Xavi despierta minutos antes de esto. Ambos desayunamos y comentábamos el suceso extraño que pasó la mañana del día anterior. Tanto él como yo no podíamos comprender lo sucedido. No podía entender el cómo y porqué confundí a Diego por Xavi, además de que me diga cosas que me tocarían profundamente. Hasta ese entonces, era un completo misterio lo que pasó. ¿Era obra del Cristal Dorado? Lo dudo, mas bien, lo dudábamos.

Rato después del desayuno, Xavi y yo no quisimos hacer un nuevo “último entrenamiento”, sino podría pasar algo parecido al día anterior. Además, el tiempo se agotaría y sin creerlo, ya estaría en agosto y perdiendo clases. También recordé que Prímula podría estar visitando Hyrule en esos momentos. Sin más preámbulos, Xavi y yo ingresamos a Ciudad Goron. Ahora venía decidido y preparado para lo que se vendría. Ambos bajamos toda la zona hasta llegar a la sala del anciano, Gorleone.

- Veo que no piensas rendirte – dijo el anciano tras saludarme, sin estar muy sorpresivo con mi regreso.
- Eso nunca – contesté en tono retador.
- Y veo que vienes bien acompañado – continuó sonriente y con los brazos cruzados al echar un vistazo a Xavi, a lo que éste último sonríe.
- Eso no importa – dije rápidamente, interrumpiendo algo que iba a decir Xavi -. Vengo por mi revancha – terminé, provocando que Gorleone cambie miradas a mí, Xavi y los demás Goron.
- Como se ven las cosas – respondió tras un breve silencio – y a decir verdad, con la persona que vienes de compañía, de seguro que tu revancha va en serio.
- Le aseguro que está en óptimas condiciones – comentó Xavi, rompiendo su casi silencio absoluto – y le dará una buena pelea de sumo, así como obtener puntajes perfectos en puntería y logrando superar el último reto, finalmente.
- Exacto – dije con algo de duda, al recordar lo sucedido la mañana del día anterior.
- Espero que no ocurra lo mismo que pasó años atrás – dijo el Goron mirando a Xavi, mientras que yo no entendí nada, luego devuelve la mirada hacia mí y termina -. Entonces, ¿qué esperamos?

Con lo último dicho en tono retador, no se habló más y tanto él como yo nos preparamos para la revancha de la primera prueba: la pelea de sumo. Gorleone entró al círculo, mientras que yo me preparé físicamente y psicológicamente para lo que se vendría. Xavi me volvió a recordar el suceso extraño, así que dijo que mantenga la calma por sobre todas las cosas, sino la paga por hacer algo mal en el lugar valdría muy caro, según él. Dándome cuenta con los comentarios de Gorleone, Xavi parecía ser un viejo conocido para él. Sí que conoce Hyrule…

Ya totalmente relajado, entré al círculo central de la sala, o sea, a la arena de sumo. Me coloqué en frente del anciano Goron e hice lo posible para colocar cara de confianza y no de nervioso o algo parecido. En frente estaba el mismo personaje que logró humillarme delante de todos los Goron, derrumbándome con tan solo un golpe. Este tipo de pensamientos deberían de desaparecer mientras me preparaba para la pelea, pues podría suceder algo parecido a lo ocurrido el día anterior.

Estando totalmente preparados, el Goron de árbitro da la cuenta regresiva y finalmente, comienza la pelea. De inmediato, me ruboricé por completo y logré tomar la fuerza completa para atacar y defenderme. A pesar de que la masa corporal no lo demuestre a simple vista, mi fuerza había incrementado a la misma fuerza que podía mover más de diez rocas gigantes a la vez. La pelea comenzó con un ataque de bofetada del Goron, intentando derrumbarme de inmediato como la vez anterior, pero esquivé hábilmente y aproveché de agarrarlo rápidamente. Como sorpresa para el Goron, comencé a empujarlo hacia fuera del círculo. El anciano logra detenerme y se suelta, para luego esquivarme.

- Realmente – comentó Gorleone sonriente tras esquivar – el entrenamiento que te dio “el famoso Xavi” dio muchos frutos.
- Y eso que aún no has visto nada – respondí confiado.
- Enséñame y sorpréndeme con lo que tienes, entonces.

Tras esto último, que lo dijo en tono completamente retador y sonriente, Gorleone se lanzó contra mí. Intentó empujarme inmediatamente fuera del círculo, pero no. No solo mi fuerza había incrementado, sino que mi peso corporal. “¿Pero cómo…? Si eres flacucho y todo”, dijo Gorleone después de que me solté a forzadas. Por el pequeño descuido del Goron, lo agarré y empecé a empujarlo una vez más. Logré arrinconarlo hasta una zona de la arena, pero éste se suelta y me da una rápida bofetada. A diferencia de la vez anterior cuando volé por los aires, ahora no me empujó ni un centímetro. Hábilmente esquivé un agarre de Gorleone y entonces, terminé yo agarrándolo a él. Como estábamos cerca de la línea, logré empujarlo hacia fuera del círculo, derrumbándolo. La primera prueba había terminado y varios murmullos de Goron se escucharon por la habitación.

- Esta vez no salí volando – dije sarcásticamente desde la arena.
- Sinceramente – contestó Gorleone levantándose sonriente – esperaba que me derrotaras, eso lo tenía claro, pero no con tal facilidad. Te felicito.
- Pues, gracias por el halago – respondí humildemente.
- Pero estaba claro, no me esperaba nada más y nada menos que de tu entrenador – dijo Gorleone volteando para ver a Xavi.
- No, yo solo lo estaba ayudando – respondió Xavi, acercándose a nosotros dos -. No soy su entrenador ni nada por el estilo, somos amigos y él necesitaba ayuda en este caso.
- ¿Amigo? ¿Otra vez…? – preguntó sorprendido Gorleone, mirando a Xavi e incomodando un poco a éste último, a lo que el Goron se dio cuenta y por lo tanto, también se incomodó; mientras tanto, yo no entendía nada.
- Bueno, bueno – rompí el silencio que se estaba formando -, ¿y la segunda prueba cuál es?
- Ah, claro. Ven conmigo – dijo Gorleone, para luego invitar a Xavi y a los demás Goron.

Gorleone llevó a mí y a los demás al pasadizo que estaba siendo custodiado por dos Goron. Tras pasar por esa zona, entré a una amplia habitación algo oscura. En este lugar, en donde el ambiente se parecía más a una caverna, se encontraba un “punto de partida” al lado derecho de la habitación desde la entrada/salida y varios blancos como objetivos para proyectiles frente a él, los cuales estaban a grandes distancias, distancias algo equivalentes a los dos últimos objetivos en el entrenamiento con Xavi. También había otros más distantes. Ahora entendía razón del porqué el entrenamiento de tiro con arco…

Ya al terminar de contemplar la habitación, Gorleone me invitó a pasar más adentro. Me dirigió hacia la zona que esperaba llegar: la zona de lanzamiento con el arco. Se sabía que era ese lugar porque en la tierra estaba dibujado un círculo, en donde el retador debe posesionarse para disparar a los blancos. Mientras el patriarca Goron me llevó hacia allí, Xavi y los demás Goron espectadores quedaron en la entrada de la habitación, espectando el “show”. Cuando me paré en el círculo, Gorleone me dijo las reglas de la prueba, las cuales eran las que me esperaba: acertar siempre al medio del blanco, no moverme del centro del círculo, no usar un objeto con mira microscópica y sólo tendré diez flechas para cinco blancos.

La prueba se veía dura a pesar de todo, pero con el entrenamiento que me dio Xavi y el gran aumento de vista que obtuve con el poder del cristal, podría ganar con facilidad. Gorleone dijo que no usara un “objeto” con mira microscópica, así que si usara el poder de aumentar la vista no sería problema. Eso solamente sería un don de ventaja que obtuve, no un objeto. No es culpa mía que tuviera cierto poder y que a veces, se use automáticamente sin que yo de la orden de aumentarla. Sí, esto último pasaba cuando intentaba darle a blancos demasiados distantes desde la montaña.

La primera diana tenía una distancia idéntica como la que tenía el segundo blanco en Kakariko, o sea, no estaba para nada difícil. Además, el blanco estaba en el suelo, más fácil todavía. Tomé una flecha, la tensé y la disparé: en el centro de la diana. Ni siquiera usé el poder para aumentar la vista. Inmediatamente después, una segunda diana apareció. Ésta tenía una distancia similar a la que tenía el tercer blanco de Kakariko. Con esta diana sucedió lo mismo que con la diana anterior, pero esta vez tuve que utilizar el poder del cristal. Luego se abrió la tercera diana, la cual estaba a una distancia similar a la que tenía el primer blanco de Kakariko, pero en este caso la diana estaba en las partes altas de la habitación y un poco cubierta con las rocas de la caverna. Me confié demasiado con la primera flecha, por lo que no acerté. Sin embargo, con la segunda flecha me concentré mejor, usé el poder del cristal y acerté en medio.

Me quedaban dos dianas y seis flechas. Respecto a esto, la prueba se veía pan comido. La cuarta diana aparece. Ésta estaba a una distancia similar al último blanco de Kakariko. No tuve problemas para usar el poder del Cristal Dorado y acertarle justo en medio, tal como pasó con el “imposible” blanco que estaba en Kakariko. Justo después de esto, miré a Gorleone, quien no representaba sorpresa completa por la demostración que yo estaba demostrando. En cambio, los Goron espectadores no podían creer lo que veían. Xavi, por su parte, estaba serenamente sonriente espectando todo.

Ahora se venía la última diana. Al igual como pasó con mis pensamientos cuando Xavi declaró el último blanco en Kakariko, o sea, cuando me dije a mí mismo que “se pasó de verga”, ahora pasó con los Goron. A estos tipos no les quedó otra que colocar una miserable rupia verde, pequeña, a una distancia mucho más allá que incluso la distancia más grande que me dio Xavi en las últimas prácticas de tiro con arco en la montaña. Estando boquiabierto miré todo mi alrededor: Gorleone estaba con una sonrisa ya casi irónica, los Goron espectadores estaban sorprendidos por la dificultad de esta última diana, mientras que Xavi solo me lanzó una mirada diciendo algo como: “Yo sé que puedes”.

Hice caso. Tomé confianza y me puse en guardia, preparado para lanzar la flecha que definiría todo, aunque de todas maneras, me quedarían cuatro si no acertara con ésta. La confianza no me servía de mucho, pues me parecía casi imposible acertarle a dicha rupia. Saqué la flecha y la tensé. Me preparé psicológicamente y utilicé el poder del cristal. Sin embargo, algo que nunca esperé pasó: el aumento de vista no se acercó lo suficiente para llegar a ver la rupia desde cerca.

“¿Qué está pasando?”. No entendía. Se suponía que el aumento de vista sería infinito, pero no. Tenía pensado que acertarle a la rupia sería casi imposible, pues claro, su distancia era demasiada, pero el acercamiento insuficiente no me lo esperaba… Algo andaba mal. ¿Serán mis pensamientos? Tal vez. Me tomé esta primera errada con calma. Saqué la siguiente flecha, la tensé, me calmé todavía más y usé el poder del cristal, pero igual como la ocasión reciente, el aumento no llegó a lo suficiente.

Todos los Goron espectadores murmuraban. Miré a Gorleone, quien permanecía sonriente y con su típica pose, con los brazos cruzados. Miré a Xavi, quien al parecer se estaba percatando de lo sucedido. Volví a mirar a la distante diana, bajé la mirada y una pequeña corriente calurosa recorrió mi cuerpo. Saqué la siguiente flecha y lo usé de la misma manera que las dos veces anteriores, pero el problema continuaba.

Me mordí los labios con fuerza, pero no sentí dolor. Algo de sudor comenzó a aparecer en la espalda. Una intranquilidad comenzó a recorrerme. Los murmullos de los Goron aumentaban de volumen, provocando más intranquilidad, pasando a nerviosismo. La confianza estaba desapareciendo cada vez más de mi mente, pasando a convertirse en pesimismo, el típico pensamiento que tengo en el mundo cruel. No… No debo convertirme en esa persona. Es la peor idea. Tengo que acertarle a esa diana, sea como sea. No miré a nadie, saqué la siguiente flecha, usé el poder del cristal a lo máximo que podía, pero solo tenía ese límite… No disparé la flecha y bajé el arco. Todos los Goron se sorprendieron con la escena, la cual se interpretaba como rendición. Sentía la preocupación y la intranquilidad de Xavi, las desilusiones de los Goron y la seriedad de Gorleone.

“Así que éste es tu límite, ¿verdad?”; eso fue lo que dijo el patriarca Goron, rompiendo el pequeño silencio que se había formado. Él estaba a mi lado derecho, aproximadamente a un metro de distancia. Tenía ganas de responder, pero mi mente estaba en confusión por un “Sí” o un “No”. El “Sí” estaba claro por no acertarle a la diana y que el poder del cristal no lograba llegar hasta la diana misma, mientras que el “No” era… no sé, pero tenía ganas de decir eso también. ¿Instinto propio al creer que podía hacerlo?

De pronto, la voz de Glasse comienza a escucharse en mi mente: “¿Qué pasa? ¿Por qué no le aciertas a ese blanco? ¿Acaso te agrada que la gente esté comentando tu derrota en una simple prueba? ¿Te gusta que un Goron te diga en tu cara casi irónicamente que tu límite no vale nada en comparación con la que tiene él? ¿Quieres defraudar a la princesa y enviar a la basura todo el entrenamiento? Entonces demuestra de qué estás hecho. No desaproveches el verdadero poder que te puede entregar el Cristal Dorado. ¿Acaso ya no recuerdas cómo se utiliza? Muéstrale a estos pequeños Goron quien eres en realidad”.

“No, no me agradaría comentarios de derrota, qué humillante. Menos me gusta que un simple gordo hecho de roca me diga palabras con mensajes irónicos, aún más humillante. Mucho menos querría defraudar a la princesa o mandar a la mierda un duro entrenamiento. Tranquila, protectora “del alma”, y gracias por decirme tales preguntas y palabras; me has ayudado”. Entonces, una corriente de energía comencé a sentir por todo mi cuerpo. De un rostro preocupado, indeciso y con rabia pasé a tener uno sonriente, confiado y demostrando que yo podía hacer más de lo que había hecho. De inmediato levanté la mirada, a la vez el arco con la flecha preparada, miré hacia la rupia verde diminuta, usé el poder de la “vista de águila” y a diferencia de las veces anteriores, logré ver con éxito la rupia. A continuación, con la rupia frente a mí gracias a la cercanía, disparé la flecha.

Voces de Goron sorprendidos resonaron por toda la habitación cavernosa. Gorleone quedó mirando el lugar donde estaba el “imposible” blanco, esperando algo, seriamente. Por otro lado, Xavi volvió a sonreír. Yo quedé mirando el lugar donde estaba aquel blanco problemático, con el arco aún levantado y apuntando a la zona, quieto y esperando a ver qué pasaba. El silencio del patriarca Goron comenzó a inquietarme un poco. Quería saber lo que pasó. Desde lo lejos, apenas se veía, un Goron apareció para revisar el lugar del objetivo. Al revisar por completo la zona, lanza una seña a Gorleone. Con este hecho, más murmullos Goron comenzaron a escucharse y cambiaron el destino de sus miradas para colocarlas hacia mí; lo mismo pasó con Xavi y Gorleone. Entonces, el patriarca Goron rompe el silencio.

- ¡Rupia destruida en diez pedazos! ¡Tiro perfecto! – exclamó, levantando los brazos.

De inmediato, todos los Goron lanzaron gritos. En la mayoría se escuchaba sonidos como “goro” repetidas veces. Toda la patota Goron se acercó a mí para felicitarme, junto con el mismísimo Xavi de por medio. Muchos de los Goron me alababan, por así decirlo, ya que por comentarios que alcancé a escuchar con claridad, desde esta segunda prueba era imposible que otra persona consiga los cinco puntajes a la perfección. Mientras Xavi ya estaba al lado mío felicitándome, Gorleone volvió a tomar la palabra.

- Está bien que celebres y sorprendas a mi gente – decía mientras estaba sonriente y con su típica pose -, pero recuerda aún falta la tercera y última prueba, la cual se podría decir que es la más dura de todas.
- Con gusto la tomaré – contesté también sonriente, mientras que todos los demás quedaron en completo silencio cuando el patriarca Goron terminó de hablar anteriormente.
- Menudas agallas tuyas, me haces recordar a alguien que pasó antes por aquí – decía Gorleone y tras echarme un vistazo, continuó-. De hecho te pareces a él, tanto en lo físico como en lo mental. Y aun más… – terminó mirando de reojo a Xavi, haciendo suponer que él tendría algo que ver.
- No, éste chico sí promete de verdad. Estoy seguro que esta vez no hay errores – dijo Xavi respondiendo a lo que Gorleone se refería.

Mientras ellos dos hablaban, yo permanecía escuchando y escuchando, pero parecía que los dos hablaban en chino. Dentro de poco rato, el patriarca Goron vuelve al tema de los desafíos y me lleva a la siguiente habitación. Sin embargo, tanto Xavi como los demás Goron, no pudieron ir por orden de Gorleone. ¿De qué tratará la tercera prueba? Mientras caminaba eché un vistazo hacia atrás y Xavi me hizo una seña de buena suerte. Su mirada no demostró preocupación, sino más bien algo así como energías positivas.

Tras salir de la segunda habitación de la prueba recién finalizada y caminar por un oscuro, corto y estrecho pasillo igual de cavernoso, termino llegando a una habitación grande, pero más pequeña de diámetro en comparación con la anterior. La altura de esta nueva habitación, que consistía en un suelo de cerámicas y unos tantos pilares anchos entre rodeados, formando una especie de círculo entre ellos, era considerablemente alto a todas las habitaciones. De hecho, se podría decir que la altura era idéntica a la de Ciudad Goron. Al terminar de contemplar la habitación, que permanecía oscura y con una especie de monstruo encadenado en medio, Gorleone toma la palabra.

- Esta es la última prueba – empezó a decir seriamente – y la que te proclamará oficialmente como el nuevo portador del Elemento del Fuego si la completas exitosamente. Este reto no es como la primera, donde sólo se ponía a prueba tu fuerza; tampoco como la segunda, donde sólo se ponía a prueba tu puntería. En esta prueba necesitarás ambas habilidades. ¿Ves esa “cosa” que está mantenida con cadenas en medio de la habitación? – preguntó indicando al monstruo – Si te escucha despertará, destruirá la cadena y te atacará. Esa “cosa” no es alguien a quien asesinar, ya que es uno de nosotros… - agachó la mirada, pero la levantó en seguida para continuar – Aunque no lo creas, cuando esté despierto deberás usar tus flechas para dispararle a un punto rojo que está en su frente. Aquel punto rojo es el artefacto que lo tiene dominado, que es nada más y nada menos que el Elemento del Fuego – al decirme esto, me sorprendí -. Pero no te preocupes, a ti no te sucederá nada, pues el Elemento de la Tierra no te ha hecho algo, ¿o si? Pues… Para terminar, cuando le hayas dado en su frente, usa toda tu fuerza para usar las cadenas de sus piernas y hazlo caer. Entonces, aprovecha esa situación para atacarlo con la espada o con alguna otra arma en el mismo lugar, pues es su único punto débil. Ahora ten cuidado al debilitarlo demasiado, no lo quiero ver muerto. Obviamente a ti tampoco. Y por lo que más te pido, aunque la situación se vea fea… Que las emociones no te ganen – terminó, enseñando un rostro de preocupación.

Después de esto, el Goron se retira del lugar y me deja solo junto al monstruo. Desde ese momento comenzaría la tercera y última prueba. Caminé más por la habitación, sin querer hacer ruido todavía. El monstruo se encontraba dormido, su cuerpo estaba completamente negro, como si estuviera quemado, el Elemento del Fuego brillaba junto a su cuerpo y las cadenas que lo afirmaban estaban sujetas con los pilares de la habitación. Era intimidante. Con solo verlo me daba algo de escalofríos. Gorleone dijo que era alguien de “nosotros”, quizás refiriéndose a un Goron. ¿Cómo llegó a este estado, entonces? ¿Acaso fue obra del elemento que tenía en su frente y por eso era su punto débil para recibir flechas? Además de lo intimidante que era el monstruo, se guarda una gran historia pasada, al parecer…

Al terminar de pensar y mirar tanto al monstruo como la habitación, decidí hacer ruido. Sin embargo, creo que me acerqué lo suficiente al monstruo como para alarmarlo, o mejor dicho, alarmar al elemento. Cuando decidí apartarme y golpear algo para dar sonido a la habitación, la piedra roja del monstruo se iluminó con fuerza y provocó el despertar furioso del monstruo. Se notó que se enojó bastante debido a que cuando se levantó, dio un grito feroz, me miró, lanzó un nuevo grito y destruyó con facilidad las cadenas, tanto de los brazos como de las piernas. ¿Así de rápido comenzaría la batalla?

Dejé las sorpresas y el poco miedo que tuve al verlo levantado, con llamas rodeándoles todo su cuerpo, para sacar el arco con una flecha y preparar el ataque. La dificultad que colocaron en la segunda prueba no era lo suficiente necesario por lo que yo creía, ya que la distancia que tenía con la bestia gigante era muy poca en comparación con los dos últimos blancos de la prueba anterior. Aunque cabe mencionar que si el monstruo estaba en un lado de la habitación y yo al lado opuesto, lograba tener una distancia parecida a la que tenía el penúltimo objetivo. Un cambio fundamental es que el objetivo se mantenía en movimiento a diferencia de los quietos blancos que he tenido, tanto en los entrenamientos como en la segunda prueba.

Volviendo a la batalla real. Se podría decir que este era una batalla así como la que tuve con el capitán Keeta por el Elemento de la Tierra, por lo que me tomé la “tercera prueba” como una batalla absolutamente real. Cuando saqué el arco y la flecha, el monstruo, envuelto en llamas, intentó darme un golpe con su brazo derecho de lleno, pero sólo logró destruir uno de los tantos pilares de la habitación mientras yo corría a la izquierda. El monstruo quedó un poco de espaldas a mí, por lo que era imposible acertarle a su frente con un disparo. Sin embargo, al quedar mirándolo por un breve momento, me di cuenta de que este monstruo sabía que estaba a su izquierda, por lo que se volteó rápidamente. Comenzó a acercarse a mí, sorprendiéndome y quedar corto de tiempo para disparar, así que no tuve más remedio que correr una vez más para esquivar otro golpe, esta vez, de su brazo izquierdo.

Cuando ya lo había esquivado con éxito, preparé inmediatamente la flecha y apunté a su frente, el cual se hizo visible mucho más después de que el monstruo se mueva en dirección hacia mí. Si fallaba el tiro, tendría que tomar mucha adrenalina para esquivar un ataque suyo, por lo que era vital acertarle. Afortunadamente le di en el blanco, aunque fue con ayuda de mi “vista de águila”. Como era de esperarse por lo que dijo Gorleone, el monstruo sintió con fuerza el dolor y comenzó a desequilibrarse, caminando por toda la habitación sin control. Era mi oportunidad de usar la fuerza. Así que guardé el arco y me dirigí a una de las cadenas de sus piernas, las cuales se arrastraban por el suelo. Agarré una, la de su pierna izquierda, tomé fuerza y además, hice lo posible por bloquear mis pies con el suelo para no ser arrastrado, algo que hice para que Gorleone no me mande a volar durante la primera prueba con un golpe suyo.

El monstruo pesaba, pesaba mucho. Pero de igual manera, logré derribarlo. De inmediato corrí hacia su cabeza recién tendida en el suelo mientras desenfundaba la espada. Cuando quedé mirándolo fijamente y él hacía intentos para levantarse, comencé a darle cortes en el mismo punto rojo de su frente con la espada. Logré darle unos cinco, para que finalmente, el monstruo se levante y de un grito ensordecedor. Cuando vi que se levantaba, dejé de atacarlo y me alejé para preparar el arco con una nueva flecha.

Cuando el monstruo se levantó por completo, logró darse cuenta inmediatamente que yo estaba detrás suyo. Parecía que tuviera una excelente percepción o qué demonios… De igual manera, como el monstruo se acercó directamente a mí, frente a frente, logré acertarle una vez más y con facilidad al blanco de su frente. Nuevamente guardé el arco y me dirigí a una de sus cadenas. Esta vez fue la derecha y logré derribarlo. Desenfundé la espada, me acerqué a su frente y le di cinco cortes más con la espada a su frente.

“¿Así de fácil voy a acabarlo? Me esperaba algo más cabrón y duro de acabar, pero bueno… Al menos me facilita las cosas y podré obtener el maldito elemento de una vez por todas. ¿Para esto fue tanto entrenamiento? Parecía que las pruebas anteriores eran más difíciles…”; eso pensaba yo tras haberle causado una caída más, la tercera. Una vez más le di unos cinco cortes. Tras esto, como algo inesperado, antes de que use sus brazos para levantarse, usó uno (el derecho) para golpearme. Aunque haya estado en el suelo, el golpe fue sumamente fuerte, tanto así que me hizo chocar con una de las paredes de las habitaciones. Definitivamente, golpeaba mucho más fuerte que Keeta…

Al reincorporarme y quejarme del dolor del golpe, saqué rápidamente el arco y una flecha más. Cuando me quise dar cuenta, el monstruo ya se estaba acercando a mí, muy rápido. Como le tomé algo de miedo por el duro golpe que dio con anterioridad, no tuve el valor suficiente para quedarme quieto y apuntarle, por lo que corrí para esquivar. Casi de costumbre, corrí hacia la derecha mientras escuchaba el sonido de sus pasos que se sentían de un principio en la lejanía y luego de cerca.

En un momento dado, me di cuenta que el monstruo no iba a parar de seguirme. No tuve otra alternativa. Tuve que detenerme, sacar el arco y apuntarle rápidamente. El monstruo podría ser gigante, pero caminaba rápido. Al darme media vuelta, con en posición de tiro, usé el poder de mis ojos para acercarme al objetivo y tras ello, logré acertarle de nuevo. No sé si era el monstruo o la flecha impactó con mucha fuerza, pero mi enemigo cayó de inmediato, sin necesidad de derribarlo usando las cadenas. Sonreí y me dirigí hacia su cabeza, guardando el arco y desenfundando la espada.

Todo fue una maldita trampa. Cuando me acerqué lo suficiente, el monstruo usa su mano derecha envuelta en llamas para tomarme con fuerza. No pude ni siquiera ver el movimiento de su brazo, así que me capturó con facilidad. Tenía una velocidad increíble para ser un monstruo tan gigantesco. Intentaba soltarme, pero no podía. Resistía las quemaduras. Las llamas podían ser fuertes, pero solo me llegaban a quemar muy levemente, algo extraño, casi ni siquiera tenía las marcas de quemaduras. Podría decirse que un 98% era dolor y el resto era quemaduras.

Cuando el monstruo se levantó teniéndome aún en su mano derecha, me lanzó una mirada altamente intimadamente. No sé como, pero su mirada me obligaba a tener miedo de él. Para remate, el monstruo me lanzó un grito ensordecedor, hasta incluso saliva de él me llegó. Menuda asquerosidad. Tras esto, el monstruo me lanzó hacia una pared. No tuve reacción. Ni siquiera pensé en liberarme o sacar la espada después de que me lanzó esa mirada tenebrosa cuando estaba en su mano. Cuando volví a estar en tierra firme, aunque tirado en el suelo por el fuerte golpe que me hizo dar el monstruo, todo el miedo se fue. Algo no andaba bien…

Al escuchar sus pasos muy cerca de mí, el instinto propio me hizo levantarme con rapidez y esquivar algún ataque del enemigo. Fue tanta la adrenalina que no siquiera tomé en cuenta el dolor. Eso mismo me llegó con fuerza después de calmarme al saber que mi objetivo había quedado lejos. A forzadas tomé el arco, saqué una flecha más y apunté a la frente del monstruo. Logré darle con éxito y al igual que la vez anterior, se cayó de inmediato. No caí de nuevo en su juego y decidí continuar con disparos. Logré darle dos más, haciendo que éste gritara con fuerza, y las llamas de su cuerpo se apagaron temporalmente. Aproveché este instante, dándome cuenta de que estaba realmente débil, y me acerqué a su frente para darle con la espada. Con rabia por hacerme caer en una trampa tan estúpida y barata, le di más de cinco cortes de espada.

Tras esto, las llamas se encienden de nuevo y una vez más, logra tomarme. “No… ¡No de nuevo!”. El monstruo apenas se levantó, pero logró hacerlo. Mientras estaba en su mano, no pude hacerle algo con la espada, pues lo solté casualmente cuando me agarró por sorpresa. Intenté hacer uso de mi fuerza mientras le golpeaba, pero era inútil. Parecía tener un cuerpo metálico al no recibir daño en cualquier parte de su cuerpo, excepto en la “mancha roja” de su frente. Nuevamente, el monstruo me lanzó una mirada intimidante y al igual que la vez anterior, terminé sin reaccionar, solo quedar asustado. El monstruo me lanzó a otra pared, con más furia que la vez anterior. Esta vez quedé tendido en el suelo, sin respuesta.

“¿Este es mi final? ¿Así de rápido moriré? Y pensar que en un principio pensaba que esta cosa era más débil que Keeta… En verdad tengo que aprender a no menospreciar”, me dije a mí mismo y dibujando una sonrisa, mientras escuchaba los pasos del monstruo cerca de mí. Levanté la mirada levemente, solo para ver los pies de la cosa cabrona que me daba una paliza y luego sentir un fuerte golpe de su brazo izquierdo, que me lanzó al otro lado de la habitación. “Ya para, maldito insecto… Ya para”; tras decir esto en volumen bajo, comencé a levantarme. Sin embargo, era imposible. Volví a escuchar las pisadas. Decidí sacar mi arco y una flecha, apunté desde el suelo hacia la frente de la cosa, pero le erré en primera instancia; en la segunda logré darle, cuando éste ya estaba preparando sus brazos para acabar con la batalla.

Cayó de inmediato, aunque tardó un poco. Fue desequilibro total por su debilidad. Como cayó con su cara en dirección hacia mí, por fortuna, tomé la oportunidad para continuar dándole disparos desde el suelo, mientras recuperaba energías para acabarlo. Tomé una flecha más, lo tensé en la cuerda del arco y usé mi “vista de águila” hacia el blanco, o sea, al Elemento del Fuego incrustado en su frente. Era hora ya casi de terminar con la maldita batalla sólo con flechas, pero tan solo me quedaban diez flechas.

Un evento aún más inesperado apareció cuando usé la “vista de águila” hacia el blanco. Cuando estaba por disparar la flecha y veía todo rojo, una voz femenina se escucha y de imágenes rojas, pasan a verse una secuencia de imágenes extrañas, acompañadas con esa misma voz y unas otras:

- ¿Quieres poder? – decía la voz femenina, en tono coqueto – Yo te lo puedo dar.
- ¿Glasse? – pregunté intentando reconocer la voz, que se parecía mucho a la de Glasse; el fondo parpadeaba con los colores blanco y negro.
- ¡No la escuches! ¡No le hagas caso! – exclamó “desde lo lejos” otra voz femenino, esta vez sí era la auténtica de Glasse.
- Acompáñame – dijo la primera voz, mientras la de Glasse grito un ensordecedor “¡Nooo!”.

La chica de la primera voz me “envió” a un lugar donde se presentaba una secuencia de imágenes. Todas pasaban muy rápido, así que no recuerdo muchas de ellas. Recuerdo a la perfección dos: una aparecía alguien idéntico a mí, con las mismas características Hylian que tenía, junto a una chica de pelo castaño claro que tenía características humanas; la otra aparecía el mismo chico, acompañado de la misma chica, de otra chica de pelo morado (idéntica a Glasse) y otro joven más, quien vestía ropas completamente negras, tenía un rostro muy pálido y su pelo también era negro. Los cuatro estábamos en una banca sentados, parecía ser la Plaza de Armas de mi ciudad. “Mi otro yo” estaba riendo, abrazado junto a la chica de pelo morado (supuestamente Glasse), la de pelo castaño claro se tapaba la boca también de la risa y el otro joven parecía estar aplaudiendo, mientras miraba sonriente a mí y a la chica que tenía abrazada, aunque parecía mirar con algo de envidia.

- ¿Q-qué es todo esto? – pregunté balbuceando, sin entender nada de lo que pasaba.
- Recuerdos – respondió la voz, sin saber de quien provenía.
- ¿Recuerdos? ¿De quién? – continuaba preguntando, mientras pasaba mirando fugazmente las imágenes.
- Tuyos, ¿acaso ya no recuerdas?
- ¿Míos? – continué el juego de preguntas, creyendo que me estaba bromeando – Pero si yo nunca he estado con estas personas, a excepción de la chica de pelo morado.
- Así que realmente no me recuerdas – dijo en tono de decepción, haciéndome creer que ella sería la chica de pelo castaño.
- Ni siquiera sé qui… ¿Pero qué?

Me interrumpí a mí mismo para preguntar qué era lo que estaba viendo, pues de imágenes “mías” comenzaron a aparecer imágenes de un Goron con bastante pelo y barba, un “físico Goron” envidiable, con dos marcas blancas en ambas mejillas, que al parecer lo diferenciaba de los demás, y era mucho más joven que Gorleone.

- ¿Quién es él?
- Vaya, ni yo sé quien es, pero creo que es el actual portador del Elemento del Fuego – contestó la voz con tono de inocencia.
- ¿Acaso es con él con quien estoy luchando?
- “Perdiendo”, mejor dicho – se burló y sacó una leve risa con picardía, haciéndome enojar un poco -. De todos modos, parece querer acabar contigo de una vez por todas, muchachito.
- ¿Acabar conmigo? – pregunté sorprendido – Pero… No puedo vencerlo con todas mis fuerzas. Me dijeron que no... – fui interrumpido.
- ¿Y acaso le escuchas a ese anciano que dice ser un patriarca? – preguntó en tono retador, mientras que otra voz femenina, parecía ser de Glasse, me decía desde mucha distancia que no escuche lo que esté diciendo la voz que me hablaba.
- Pero… Yo…
- Haz uso de tus emociones. ¿Acaso no te das cuenta que el poder del Cristal Dorado se activa gracias a eso? Recuerda lo que sientes… Recuerda el mundo humano, recuerda esos momentos humillantes, recuerda cómo acabaste al famoso capitán Keeta – decía la voz en tono ya casi siniestro, aunque por algún motivo, terminaba convenciéndome poco a poco.
- Momentos humillantes, vergüenza y rabia. Cómo acabé con Keeta, necesidad de poder. “Mundo cruel”… Todo mal, muy mal.
- ¿Y qué resultado daría todo eso? ¿Qué es lo que te está haciendo tu actual enemigo? – continuaba preguntando la voz, mientras de secuencias de imágenes pasé a un fondo completamente negro y la voz de Glasse se escuchaba demasiado despacio.
- Me está golpeando muy fuerte, no me deja ni siquiera levantar. Me está humillando, está acabando conmigo y necesito poder para al menos debilitarlo, pero como ya dije, no me deja ni siquiera respirar. Eso me da rabia, impotencia, vergüenza, me siento un bicho al lado de él…
- Bellos pensamientos, ¿eh? Entonces… ¿Estás decidido a vengar tu honor y dejar de ser un “bicho” en la batalla?

La palabra “vengar” resonaba repetidas veces en mis pensamientos para responder. Cuando la voz terminó de hacer su pregunta, quedé detenido en una parte y solo se escuchaba apenas la voz de Glasse, quien decía “No”, “No la escuches”, “No le hagas caso” repetidas veces. También decía otras frases, pero las mencionadas eran las que más repetía. Mientras tanto, yo aún estaba en duda por responder. Sin embargo, varias llamas aparecieron alrededor de mí y una forma monstruosa, también envuelta en llamas, se levanta de la nada. Al mirarlo recordé la batalla y, sin que yo lo pensara, momentos en que yo era humillado o golpeado, tanto en el pasado como en la actualidad. No dudé más y respondí con un “Sí”. Tras esto, el monstruo desaparece, al igual que las llamas, la voz de la chica se escucha diciendo “Aceptado” junto a una pequeña risa coqueta por parte suya y un fuerte grito de Glasse diciendo “No”, cargando la sílaba. Después de esto, los ojos se me cerraron.

Desperté. Una vez más, desperté dentro de mi cuerpo, el cual se estaba levantando, a la vez que podía ver la luz dorada disparada desde mi frente por el cristal. “No, otra vez no…”; me dije. Mi cuerpo comienza a dirigirse sin control hacia el monstruo, que intentaba levantarse también. Cuando “yo” me acerqué lo suficiente, mi enemigo me atrapa con su mano derecha. Creía que el poder “había valido verga”, pero, sin embargo, de un momento a otro, mi cuerpo logró soltarse con facilidad dando un salto y aterrizando justo en la frente del monstruo. De inmediato, mi cuerpo aprovechó de darle golpes de puños a la “mancha roja”, pues la espada había quedado en otro lugar del suelo. Mientras recibía los golpes, el monstruo gritaba y gritaba. Como era de esperarse, el monstruo vuelve a impactar con el suelo, mientras que mi cuerpo sólidamente saltó momentos antes de la colisión, para así aterrizar perfectamente y quedar frente a frente con la cara del monstruo.

Mi cuerpo dio unos cinco golpes más de puños al monstruo, dejándolo inconsciente. Aprovechó este momento para ir a buscar la espada, mientras yo empezaba a luchar para retomar el control de mi cuerpo antes de que “yo” acabe matando al monstruo, o mejor dicho, al Goron que está siendo controlado por un poder muy oscuro. Al igual que en las ocasiones anteriores, no podía recuperar el control. Mi cuerpo llega hasta la espada y la toma. Inmediatamente después, se acerca a la frente del “monstruo” para acabarlo definitivamente.

“¿¡Qué he hecho!? ¡No debo matarlo! ¡No debo hacerlo! Tenía que contener mis emociones como había dicho Gorleone. Pero no, qué testarudo fui. Maldita sea. ¿Por qué no te escuché, Glasse, en vez de escuchar a una desconocida? Cada vez soy más débil…”, me dije a mí mismo. Parecía todo terminado. Estaba rendido dentro de mí mismo. Miraba como mi cuerpo acababa poco a poco al pobre Goron que estaba siendo manipulado por ese poder increíblemente oscuro. Mientras mi cuerpo golpeaba descontroladamente, sin embargo, el “monstruo” abre los ojos, completamente rojos, y me queda mirando fijamente. Cuando crucé la mirada con él, volví a ver las imágenes de él, las mismas que tuve en la visión anterior, pero esta vez más pausado.

Después de ver tantas imágenes de él, imágenes “mías” volvieron a aparecer, también más detenidamente. En la mayoría de imágenes aparecía alguien idéntico a mí con la chica de pelo morado (Glasse), la de pelo castaño claro y el muchacho de ropas negras. De pronto, la voz de Glasse se escucha, repitiendo lo mismo que me dijo en el sueño que tuve mientras dormía aquella madrugada, sólo que esta vez la escuché completamente:

“¿Recuerdas esos días? Esos días que sonreíamos con tan solo vernos. Esos días cuando ibas a mi casa para buscarme y salir a conversar de la vida. Esos días que criticábamos a la gente, pero después de todo, nosotros también éramos parte de esa gente idiota. Esos días que compartíamos gustos y felicidad. Esos días en que mi corazón se aceleraba con tan solo verte. Esos días en que éramos felices, tan felices… Todavía recuerdo aquellos días como si fuera ayer, además de aquel día de nuestro juramento. Ese juramento tan hermoso cuando juré que te iba a proteger. Protegerte y ayudarte, por siempre…”

Cierto. Ahora recuerdo. Recuerdo perfectamente todo… El chico idéntico a mí era yo mismo; la chica de pelo morado era la que más se acercaba a mis sospechas, Glasse; el joven de ropas negras, llamado Drott; mientras que la chica de pelo castaño claro… No, no recuerdo a la perfección, pero recuerdo que vivía en el “mundo humano”. Su nombre era María José, pero le gustaba que la llamaran “Coté”. Recuerdo que Glasse era mi mejor amiga, que la “Coté” era la mejor amiga de mi hermano y que él… Creo que él se ponía celoso por la relación tan cercana entre yo y Glasse. Siempre estábamos los cuatro juntos, lo pasábamos muy bien. Claro, ahora entiendo todo… Qué días tan hermosos, ¿verdad, querida Glasse? También recordé, gracias a ti, protectora mía, que la felicidad, solamente la felicidad, es lo que vence el poderío absoluto del Cristal Dorado con el cuerpo. Eso fue lo que me enseñaste en esos tiempos…

Vuelvo a despertar. Cuando me doy cuenta estaba ya controlando mi cuerpo, en frente del “monstruo” inconsciente, empuñando la pequeña espada Kokiri y aún teniendo los poderes del Cristal Dorado en mi interior, ya que la luz dorada de mi frente todavía no se apagaba. Como había dicho, la felicidad era lo que podía dar control a mi cuerpo, lo contrario a los pensamientos negativos que provocaba el descontrol de mi cuerpo y del cristal propio. Mientras me mantenía con el poder del cristal en frente del “monstruo”, podía sentir una corriente extremadamente energética que provenía desde mi interior y que se propagaba hacia el exterior. Para ser un poco sincero, me cansaba incluso para respirar. Parecía mucho poder para mí.

Estando así recordé las imágenes del Goron que estaba siendo apoderado por el poder oscuro. La mayoría daban claras señales de ayuda, hasta incluso daban pistas para ayudarle. Se podría decir que necesitaba usar fuerza para quitar “algo”. Ese “algo” se podría tratar del Elemento del Fuego que estaba incrustado en la frente de este Goron. Así que eso hice. Dejé la espada y me acerqué al rostro del inconsciente Goron, aún transformado en el monstruo gigante, claro. Me ruboricé por completo, agarré la gema de su frente y comencé a forcejear hacia atrás. Estaba demasiado apretado.

Desde ese momento no recuerdo muy bien los hechos, pero relataré lo que recuerdo. Mientras estaba forcejeando, recuerdo haber escuchado voces: una era femenina y la otra masculina. La femenina parecía ser de “Coté” y la otra de alguien que no conocía, o eso creía. Ambas voces tenían algo en común: gritaban negando mi ayuda al Goron, es decir, no querían que le quitara la gema. No obstante, no me dejé llevar esta vez y con todas mis fuerzas, quité la gema de la frente del Goron. Al quitárselo un grito por parte del Goron transformado se escucha y la sala se torna completamente rojo, debido a la luz emitida por el Elemento del Fuego.

Tras lo sucedido anteriormente, recuerdo también que el “monstruo” se levantó y las llamas, que se habían encendido, comenzaron a apagarse. El cuerpo negro comienza a desaparecer de forma “mágica” y el mismo Goron que aparecía en las imágenes, termina apareciendo desde dentro, como si el cuerpo negro fuera un cascarón que ya no serviría. Como era de esperarse, el Goron cae débil al suelo, inconsciente. Devolví la mirada a la gema, el Elemento del Fuego, y la corriente energética comienza a desaparecer de mi cuerpo. Empecé a sentirme débil, sintiendo también los dolores causados por la batalla. Finalmente, alcancé a escuchar la puerta abrirse, miré otra vez la gema, sonreí sin razón alguna y terminé desmayándome.

En la habitación oscura, el joven de ropas negras cierra con fuerza el libro que leía y se levanta de la cama, a la vez dejando el libro en el velador. Mientras tanto, el otro hombre de ropas rasgadas estaba jugando a solas el ajedrez.

- ¿Qué vas a hacer? – preguntó el hombre moviendo una pieza de ajedrez.
- Iré a arreglar cierta situación – respondió seriamente el joven -. No será buena idea de que mi hermanito esté libre por ahí al haber recordado todo…
- Tal como dice los escritos – dijo el hombre con serenidad, moviendo la pieza de la Reina del ajedrez.
- ¿Crees en esas cosas? Sólo fueron escrituras de ancianos ignorantes – decía enojado éste otro -. Les haré saber que alguien como yo pueda dar a entender que los escritos de esos viejos sólo son meras mentiras y coincidencias.
- ¿Igual como lo sucedido contigo, conmigo, el “actual Brett” y la Organización Hylian para la Destrucción Humana?

El joven de ropas oscuras, al terminar de escuchar la pregunta anterior, voltea para ver a su acompañante sentado en una silla en mal estado, con la mesa de ajedrez frente suyo. Al mirarlo, el joven sonríe sarcásticamente, da dos aplausos rápidos y desaparece de la habitación. Al terminar de ver la escena, el hombre retoma su juego propio. Tras mover un peón de la mesa de ajedrez, el hombre se cuestiona a sí mismo: “¿De verdad mi hijo es el elegido o no? Espero que logre enfrentar su destino, sino…”, termina interrumpiéndose, moviendo al Rey del bando contrincante al peón.

Continuará

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