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Vendetta/Capítulo 22: Historia Pasada

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Vendetta/Capítulo 22: Historia PasadaEditar

Y la visita inesperada.Editar

La oscuridad parecía eterna, pero la luz apareció por fin. Estando recostado en una habitación, con las paredes tipo caverna rocoso y con mucha tierra, me di cuenta que había despertado en Ciudad Goron. Poco recordaba del incidente ocurrido en la tercera prueba. No sabía qué hora era. Tampoco sabía en qué día estaba. Lo que sí recordaba era que entré a la sala del monstruo ese y rato después, tenía la piedra representante al Elemento del Fuego en las manos. Sí, lo había obtenido. Es más, tenía la misma piedra a un lado mío en aquel rato que desperté de la inconciencia. Lo más extraño en ese momento es que no recordaba cómo acabé con semejante monstruo…

Rato después de haber despertado, me levanto y me dispongo a ir a una de las habitaciones donde haya más gente. Un ejemplo claro sería la mismísima habitación del patriarca Goron. Antes de dirigirme a dicha habitación, tomé el elemento recién obtenido y me largo de la habitación en la que estaba. Para salir completamente y llegar a la sala principal de la ciudad, tuve que cruzar un pequeño pasillo. Justo al terminar ese pasillo y dar el primer paso a la gran sala después de un buen rato, me encuentro con una grata sorpresa: todos los Goron estaban en respectivas posiciones de la sala, tanto en las zonas altas como las bajas, y nada más al verme comienzan a gritar eufóricamente, a la vez de hacer girar el significante gran jarrón del primer piso. Se podría decir que se convirtió en un “paraíso” o “gran fiesta” Goron.

Al ver todos los Goron felices, gritando como si no hubiera un mañana y la inmensa sorpresa que no me esperaba, terminé quedando totalmente boquiabierto y feliz. Tras ello, el patriarca, o mejor dicho ahora, el anciano Goron, Gorleone, aparece de la gran habitación del primer piso, junto a Xavi y otro Goron que parecía haber visto antes. Claro, era el mismo Goron antes convertido, pero se debe recordar que en esos momentos yo tenía borrosos recuerdos de la tercera prueba. Volviendo al tema, los dos Goron y Xavi salen de aquella habitación y suben al tercer piso, donde estaba yo.

- ¡Bien hecho, Brettcy! – exclamó Xavi al acercarse y darme un rápido abrazo de felicitaciones, esas donde se pasa a golpear la espalda.
- Y dale con lo de “Brettcy” – susurré.
- Esto era lo menos que podríamos haber hecho para agradecerte la ayuda que nos diste y felicitar tu éxito en las tres pruebas – dijo Gorleone.
- Así que realmente vencí a ese monstruo – dije en tono nostálgico y sacando una leve sonrisa.
- Por cierto – sacó la voz el Goron que no conocía -, ese monstruo era yo convertido por un maléfico poder que tenía dicho elemento y que tanto yo como los demás desconocíamos. Mi nombre es Darunia, el actual patriarca Goron – termina para estrechar la mano conmigo.
- Entiendo… Mi nombre es Brett, te lo digo a pesar de saber que te habrán dicho mi nombre en más de una ocasión – dije respondiendo también la estrechada de manos.

Tras esto, Darunia se disculpa por haber causado tantos problemas, tanto al anciano como a mí y Xavi. Humildemente le contesté que no se preocupara. Los problemas no pasaron a mayores, o eso creía yo y todos, especialmente yo. Por algún motivo, Xavi parecía estar un poco más pensativo y callado de lo normal. Debo recalcar que no estuvimos todo el rato parados conversando en la zona donde nos encontramos, sino que estuvimos recorriendo la ciudad misma. Me dijeron que estuve dos días completamente inconciente. ¡Mierda! Las clases comenzarían muy pronto…

En un momento dado, mientras estábamos en la habitación del patriarca, Xavi me dice que el día anterior se recibió una visita de una chica. Lo primero que se me pasó por la mente fue Prímula; no me había equivocado. Xavi agregó la descripción de la chica y encima su nombre, la cual era ya la mencionada. Luego añadió que ella volvería a la Ciudad Goron con intenciones de encontrarme. Y yo que pensaba irme… Sería de mala educación rechazar a la chica con quien fui muy feliz en Términa, mas aún sabiendo que Xavi me dio información acerca de su regreso. Por un lado quería evitarla para que no me vuelvan a suceder cosas con ella, pero por otro lado quería verla porque, a pesar de lo anterior, igual extraño verla y hablar con ella normalmente.

Rato después comenzó el almuerzo. Los Goron comían sus propios platos de rocas, mientras que a mí y a Xavi nos dieron solamente sopa, o mejor dicho, cazuela. Odio esa comida, así que incluso dejé. Estaba muy bien preparada y sabrosa, pero no había caso que me gustara. Xavi, por su parte, se comió casi tres platos llenos de cazuela. Al parecer éste comía absolutamente de todo…

Tras ese almuerzo donde una vez más me “alabaron”, todo vuelve a la normalidad. Poco rato después aparece la figura de aquella chica que esperaba que llegase: Prímula. Como un acto más irrespetuoso de mi parte, no fui directamente a saludarla, sino que fui a la habitación donde estuve inconciente por más de 48 horas. De hecho, Xavi se acercó a ella primero para saludarla, al igual que unos tantos Goron. De igual manera, luego salí de allí y me enfrenté a lo que se vendría. Tras salir no la vi, es más, ella me vio primero y se lanzó encima de mí desde atrás.

- ¡Brett! – exclamó con mucha fuerza y alegría mientras me abrazó desde atrás.
- Ho-hola, Prímula – la saludé también con alegría, pero más desabrido que ella.
- Brett – repitió mi nombre con tono nostálgico -, te extrañé tanto…
- He de decir que yo también – dije casi mintiendo, a la vez que me daba vuelta para mirarla; ella dibujaba una enorme sonrisa.
- No paraba de pensar en ti – dijo cuando puso su cabeza en mi pecho, mientras que mis brazos la rodearon para abrazarla.
- Últimamente yo también en ti – contesté haciendo referencia a que pensaba en ella todo el rato antes de que llegase a Ciudad Goron, pero haciendo creer a ella en otro sentido.

Todo ese rato fue un juego de frases; ella me decía casi las mismas cosas que en el aparato y yo tan solo le seguía la corriente, agregando casi siempre a mis respuestas un “también”. Mientras ella iba diciéndome las cosas con extremo cariño, yo me las iba dando de un irónico fantasma y mentiroso directo, aunque ella estaba tan ciega como para no darse cuenta. Mientras estábamos conversando, logré percibir a Xavi, quien estaba mirando desde el otro lado de la ciudad. Como una mirada fugaz logré mirarlo: se supone que estaría contento al ver que yo recibí a una vieja conocida o casi burlándose por tener una tremenda admiradora, pero no, estaba completamente serio. ¿Acaso se dio cuenta de cómo yo “juego” con Prímula y eso le molesta? No lo creo… Además, él ha estado así desde que lo vi por primera vez aquel día. Tras hacerle esa mirada fugaz, al parecer él se dio cuenta y se marchó del lugar.

Momento más tarde, invité a Prímula para conversar en las afueras de la ciudad, o sea, en el sector de la montaña cercana a la entrada de la Ciudad Goron. Para ser un poco más preciso, estuve con la chica en el mismo círculo de piedras donde estuve con Xavi durante el entrenamiento. Aunque he de decir que no estuvimos tan precisamente ahí, sino que estuvimos más cerca de un acantilado del lugar. En esa zona también había una Flor Bomba.

En la invitación que le hice a Prímula no sucedió nada especial. Ambos conversamos durante un largo rato, recordando nuestros momentos en Términa o contando hechos mientras no nos veíamos. Le conté que el viaje para encontrar los elementos encargados por la Princesa Zelda estaba siendo un éxito, además de haber obtenido recientemente el Elemento del Fuego. Ella comentó esto diciendo que sabía algo de la historia y que incluso tenía tanto conocimiento como para saber que el elemento era una piedra roja que yo portaba.

- ¿Tienes la piedra por ahí? ¡Muéstrala! ¡Muéstrala! – me intentaba convencer la chica.
- Sí, la tengo, pero creo que es un poco peligroso…
- ¿Es por lo que le pasó al Goron? No te preocupes, de seguro que esa “maldición” ya se habrá ido cuando lo derrotaste y obtuviste el elemento – decía sonriente Prímula.
- No sé – respondía yo sólo con dudas al respecto.
- ¡Vamos, ándale!

No podía oponerme a su inmensa energía positiva y enérgica que tenía. Acabé rindiéndome. Mientras ella daba pequeños saltos y aplaudía rápidamente por entusiasmo, pareciendo una niña chica, yo iba sacando la “piedra roja”. Al tenerla en mi mano, le dije a Prímula que tenga cuidado al tocarla. Ésta desobedece, me quita la piedra con sus dos manos a una velocidad increíble y saca su risa pícara segundo después de tener la piedra ya en sus dos manos. Sin embargo, toda esa alegría y energía enérgica de Prímula desaparece de un momento a otro.

¿Qué había pasado? Pareciera que Prímula vio un fantasma o algo parecido, pero quedó completamente inmóvil, con la mirada perdida y sus pupilas dilatadas. Hasta incluso el color de piel pasó de un color “grisáceo” a blanco completo. “Prímula, ya para de jugar… ¿Prímula?”, le decía cuando quedé mirándola. Tras esto me asusté y le quité a forzadas la piedra. Justo cuando quedé con el elemento en mi poder de nuevo, Prímula vuelve nuevamente a la normalidad. Le pregunté qué le había pasado, pero ella respondió tan solo diciendo “Nada, nada. No te preocupes” en tono bajo y luego enseñando una falsa sonrisa.

No entendía. Quería saber qué le había pasado en ese transcurso de tiempo, pero tampoco quería presionarla a decirme las cosas. Como dicen: cada cosa en su tiempo. Estaba completamente seguro de que algún día ella me diría lo que le pasó en ese rato que tomó el elemento. Supondría que no fue nada bueno… Prímula y yo continuamos en ese mismo lugar durante un rato más, hasta que finalmente regresamos a Ciudad Goron. Dije “regresamos” porque ella acordó conmigo en que no se iba a separar de mí hasta que ella regrese a Términa o yo me vaya de Hyrule. Yo no me iba a ir todavía, quería saber la información acerca del siguiente elemento.

Estando en Ciudad Goron, Xavi acordó conmigo en que yo podría continuar con mi viaje si quería, pero con la condición de que él me seguirá, ya que quiere decirme algo. Sospechaba que quería decirme algo, pero no que me iba a seguir… De todos modos, es un protector más. Encima ahora estaría Prímula. Cuánta gente… Así que tras habernos quedado unos treinta minutos más en la ciudad, Xavi, Prímula y yo nos despedimos de Gorleone, Darunia y los demás Goron. Cuando estábamos en la salida, el patriarca nos dijo que podríamos ir a visitarlos cuando queríamos; le agradecimos.

Ahora comenzaría el viaje para el siguiente elemento, el cual comenzaría oficialmente con ese viaje durante la semana larga del 18 de septiembre, donde se celebra las Fiestas Patrias en Chile, o desde el mes de diciembre, cuando se estaría terminando las clases. Ahora lo que quería cual era el elemento a seguir y con tal de saber de qué se trataba, podría tener al menos una idea de lo que me esperaba.

Los tres salimos completamente normales de la montaña. Aún dejaba caer rocas desde lo alto, menudo volcán intranquilo… Al igual que siempre, Xavi iba pensativo y callado, Prímula era la que más hablaba y decía cosas amorosas a mí, mientras que yo seguía la corriente a la chica, mentía y observaba sigilosamente a mi amigo/protector. El destino de nuestro viaje era el Bosque de Farone, lugar donde habitan los minish.

Bajamos completamente la montaña, salimos de Kakariko y luego tendríamos que salir de Eldin. Curiosamente, en todo el rato que estuve con Prímula, ella nunca me dio un beso alguno, sólo abrazos. Repetía todo el rato que me extrañaba, me quería y demás, pero nunca llegó a tocar mis labios con los suyos. ¿Acaso espera a que yo lo haga o qué? Lo siento, pero si es así tendrá que esperar eternamente… Volviendo a la caminata, cuando aún íbamos caminando por la pradera de Hyrule en Eldin, sentía la observación del “protector” de este mundo, el tímido. Me preguntaba cuándo sería el día en que se presente como tal…

Caminamos por todo Eldin, con algunos bichos siendo acabados por Xavi o por mí y con las múltiples miradas que sentía de mi “protector” de Hyrule. Mientras caminábamos ya por la zona de Farone, sin embargo, sentí un breve escalofrío. Había sol y todo, pero el escalofrío provino, quizás, por la segunda “mirada” que comencé a percibir. Sentía las miradas del “protector” anónimo, pero desde aquel momento comencé a sentir otro. La energía de aquella mirada intranquilizaba un poco. Si intranquilizaba el de mi “protector” de Hyrule, multipliquen esa inquietud por cinco; así me sentía yo. Xavi parecía totalmente tranquilo, por lo que deduje que no se da cuenta. Prímula tampoco se habrá dado cuenta, pero sí por mi inquietud.

- ¿Pasa algo? – preguntó tras haber contestado con un simple “ya veo” a una historia.
- No, nada – respondí algo sorprendido - ¿Por qué la pregunta?
- No sé… Ya hablas mucho menos que de hace rato y… Te lo pasas mirando el suelo, además de que tienes escalofríos cada cinco minutos – decía en tono de preocupación.
- No te preocupes, Prímula, de verdad no pasa nada – contesté con una leve sonrisa, pero ella no pareció conformarse del todo.
- Está bien…

Tras esto, di una leve mirada a Xavi, quien sólo permanecía en silencio y mirando el trayecto hacia al frente. Rara vez hablaba, apenas cuando uno le preguntaba algo. Recuerdo que tan solo abrió conversación en sólo tres o cuatro ocasiones, pero eran para hablar acerca del viaje y no de ocio o historias. Me empezó a preocupar su actitud, él no es así… Mientras tanto, Prímula volvió a contar sus historias e hice lo posible para darle más de conversación, aún manteniendo la intimidad que me daba la “segunda mirada” de otro anónimo.

Finalmente, los tres terminamos llegando al Bosque de Farone. Faltaba poco para el atardecer, por lo que nos apresuramos en llegar a la comunidad minish. Cuando llegamos al tronco con la cual me convertía en diminuto, les dije que debía buscar a Saria, la que cantaba la canción. Sin embargo, Xavi me detuvo diciendo que él se sabía la canción, por lo que no había problema. ¡Genial! Entonces de inmediato me subí al tronco y comenzó el proceso. Cuando me transformé en minish, Xavi dijo que se quedaría vigilando la zona, al igual que cuidaría de Prímula por mientras.

Al estar con mi cuerpo diminuto, comencé mi trayecto hacia la entrada de la comunidad minish. Cuando estaba en aquel tamaño, yo no sentía las miradas de mi “protector” ni nada por el estilo. Esa sensación intimidante de la “segunda mirada” también desapareció por completo, por suerte. Volviendo al tema, los minish de la entrada me recibieron muy amablemente, así como los Goron se despidieron de mí al marcharme. Luego me dirigí solamente a la casa de Gentel, el anciano minish. Al entrar estaba bebiendo una típica hierba suya, esas hierbas extrañas que daban sensaciones de vómito o algo parecido.

- Oh, Brett, eres tú – saludó Gentel con sorpresa.
- Sí, y vengo con buenas noticias – dije con entusiasmo.
- Siéntate, por favor y cuéntame mientras te preparo un té – invitó el anciano con tono intrigante por el tema.
- No, no se preocupe por el té – negué mientras me sentaba -. Estoy bien, gracias – añadí, haciendo lamentar al anciano; luego continué -. La noticia es que he obtenido el Elemento del Fuego.
- ¿En serio? – preguntó sorprendido y yo le enseñé la piedra elemental, confirmando todo – Vaya. Así que realmente eres el antihéroe, ¿eh? La princesa no se equivoca.
- Eso veo – dije guardando el elemento -. Ahora, ¿cuál es el siguiente elemento?
- Es el Elemento del Agua, jovencito, para luego continuar con el último: el Elemento del Viento. Aunque de igual manera puedes ir con cualquiera de los dos a tu gusto, pero te recomiendo primero el del agua – aconsejó bebiendo un sorbo de su hierba.
- Agua y viento… ¿En dónde queda cada uno?
- El Elemento del Agua descansa en el Gran Mar, ubicado en las afueras de Hyrule, al oeste; mientras que el Elemento del Viento se encuentra en una zona más alta que las nubes mismas: Celéstea.

No lo podía creer. Los nuevos lugares que visitaría sería un gigantesco mar y el otro una zona que está más arriba que las nubes. ¡Esto sí que es vida! O eso creo, ya que estaría arriesgándola, después de todo… Lo importantes es que las zonas que visitaría, podría pasarlos de lujo. Pensé en que quizá juntaría rupias para comprar cosas de otros lugares y tenerlos como recuerdos. No estaría mal, aunque recolectar rupias era algo… ¿Aburrido o cansador?

Volviendo a la comunidad minish, terminé acabando la conversación con el anciano y finalmente, me marché del lugar. Caminé por el mismo trayecto anterior hasta llegar al tronco, cosa que Xavi logró verme a través de las luces que salían del tronco mismo. Comenzó a tocar la canción de nuevo con la ocarina y volví a mi tamaño normal. Así también volvieron las miradas de los dos anónimos.

El atardecer empezó a caer y los tres fuimos al Rancho Lon Lon, lugar donde quedé a dormir. Prímula tenía reservado su habitación en la ciudadela junto a su padre, pero ésta le habló a través del aparato de alta tecnología que no iría a dormir esa noche, porque estaría conmigo. Su padre sí que confía en mí… El aparato que usó Prímula no fue el mismo que utilizaba conmigo, por lo que habrá obtenido un modelo nuevo para comunicarse entre ella y su padre, solamente.

En el rancho cenamos por la cocina amable que realizaron los granjeros y luego caería la noche total. Antes de irme a dormir, Prímula estaba conmigo, apoyando su cabeza con mi hombro y agotada, con sueño. Mientras tanto, Xavi jugaba una partida de cartas con Talon y Malon, a lo que él ganó varias veces, aunque en otras ganaba Talon y su hija. Ingo ya había ido a dormir, pues es él quien trabajaba más, al parecer. Mientras veía la partida entre Xavi y Malon, ya que Talon se fue a dormir, Prímula no aguantó más y me dio las buenas noches. Justo antes de levantarse para irse a la cama, ésta me da un beso en los labios.

“Aura… ¿Qué estoy haciendo? Yo… No debería aceptar esto, pero… Sólo lo recibo y lo respondo como ella se lo esperaría”; mal, muy mal, Brett… Durante ese choque de uno o dos segundos, sentí la mirada de Xavi. Cuando todo acabó, ella se levantó y se fue. Desde ahí quedé en blanco. No supe que decir o hacer después de eso. Así que sólo me dispuse a ver el suelo o las partidas entre Xavi y Malon.

Llega la noche completa y los tres últimos despiertos comenzarían a prepararse para dormir. Yo me puse el típico pijama, al igual que Malon con el suyo, mientras que Xavi no tenía pijama algo, por lo que tuvo que dormir así como así. En la habitación estaba Prímula en una cama, y Xavi y yo en el suelo, como si fuéramos japoneses o una huevada así. A diferencia de ellos, yo usé un saco de dormir, pero Xavi durmió en el suelo mismo, sin importarle en absoluto. Yo dormía de lado, en sentido contrario a Xavi, mientras que él miraba el techo. De pronto, el silencio de la noche se interrumpe.

- ¿Quieres a Aura o a Prímula? – preguntó en susurro de repente Xavi.
- Aura. Lo de hace rato fue obra de Prímula – respondí también en susurro; desde ahora, todo fue en susurro.
- ¿Y por qué no la detuviste, entonces? Aunque, bueno, si intentas estar con las dos, no estaría mal y “te felicitaría” – bromeó.
- No creo, no me gusta jugar con los corazones de las chicas – respondí con una leve sonrisa.
- Vale, ese no es el punto de que quería hablar; tú, haz lo que quieras con ellas – hizo una pausa y continuó -. Lo que quiero hablarte fue de algo que pasó en Ciudad Goron.
- ¿En Ciudad Goron? Pero yo no hice nada raro, supongo.
- En realidad no fuiste tú, sino que tu “yo” dormido.
- ¿Cómo así? – pregunté confundido.
- Que mientras dormías, tenías un sueño con alguien no muy amigable, que digamos. Sé esto porque decías su nombre repetidas veces dormido – decía con seriedad pero con algo de preocupación; no por él, sino por mí.
- ¿Y quién se supone que es esa persona? – dije intrigado, a lo que Xavi suspira y responde:
- Drott.

Cuando mencionó ese nombre… tan solo quedé extrañado. No sabía quien era, qué edad tenía o de dónde provenía. Estaba claro: los recuerdos que logré obtener durante la batalla con el monstruo gigante, estaban completamente borrados en ese entonces. Ya no recordaba el “pasado” que logré recordar. Olvidé las imágenes vistas, Glasse de joven, la “Coté” y el mismo personaje recién nombrado, Drott.

Volviendo a la conversación. Al haber escuchado el nombre de ese misterioso personaje, Xavi comienza a contarme que quién era: es el hermano mayor de un chico que vivió muchos años antes y ese chico fue el que tocó el Cristal Dorado por primera vez. Como si de una coincidencia se tratara, aquel chico se llama Brett, igual que yo. Ambos hermanos vivían en Celéstea. Cuando niños tenían una muy buena convivencia, pero al crecer y convertirse en guerreros, todo empezó a cambiar. Sin embargo, su conexión volvió a ser “normal” cuando un día, ambos hermanos tuvieron conexión con el mundo humano. A ellos, sobretodo a Drott, empezaron a agradarles el ambiente en ese mundo y comenzaron a visitarlo por más de una ocasión, donde conocieron a Glasse y la tal María José (Coté). Los cuatro se convirtieron en grandes amigos, hasta que los celos y los pensamientos malignos comenzaron a apoderarse de Drott.

Ahora describiré algunas cosas que me dijo Xavi. Drott siempre vestía ropas negras, por las que terminaron representándolo: una camisa con dibujos extraños y antiguos negro, pantalones con el mismo diseño y negro, un traje negro que sobrepasaba sus zapatos, pelo negro y lo único blanco era su pálida piel. Mientras tanto, aquel Brett mencionado es el “Antihéroe Legendario”, o también conocido como “El Primero de Todos”; él vestía las mismas ropas que usaba yo, es por eso de las “ropas del antihéroe legendario”. El padre de ambos hermanos era nada más y nada menos que el emperador de Celéstea de esos tiempos, la persona que dejó a cargo el poder del Cristal Dorado a Brett. Aquel artefacto fue creado por una antigua civilización, estuvo perdido por años y terminó llegando a manos del emperador. Él descubrió que el Cristal Dorado no funcionará con su poder al 100% hasta que los cuatro elementos, tierra, fuego, agua y aire, estén en el poderío de la persona elegida como el antihéroe, en este caso, Brett.

Si bien fue extraño que el padre le haya entregado los elementos a Drott, sabiendo que Brett los necesitaba, de seguro habrán quedado con un revoltijo en la cabeza, al igual que yo cuando escuchaba la historia. Para tener todo claro, Xavi continuó y dijo que el emperador de Celéstea había entregado los elementos en “malas manos” debido a que él había peleado con Brett y decidió dejarlas encargadas por Drott, desconociendo el maligno poder que comenzaría a atormentarle poco tiempo después. Debido a la riña de Brett y su padre, el emperador envió a Brett al mundo humano como castigo, quitándole los poderes del Cristal Dorado y dejándolo convertido en un humano más dentro de su “nueva vida”. Así fue creado el portal de Hyrule al mundo humano.

Con Brett estando en el mundo humano atrapado, ya que los humanos no podían ver el portal, Drott le siguió los pasos y decidió visitarlo un día. En un principio fue con sarcasmo absoluto para reírse de él (recuerden que no tenían buena convivencia), pero, sin embargo, Brett ya había conocido a María José y Glasse. El joven Drott vio algo en Glasse y como dicen por ahí: se enamoró a primera vista. Sin dudar el joven de Celéstea decidió “acompañar” a su hermano atrapado en ese mundo, sólo con la intención de conocer mejor, conquistarla y enamorar a Glasse.

Como el hermano mayor quería conquistar y estar con Glasse, la chica que se llevaba mucho mejor con Brett, decidió hacer un pacto con el demonio mismo para obtener poder y así, eliminar a su propio hermano en secreto. El poder obtenido por Drott comenzó a ser tan poderoso para su cuerpo, que sin control empezó a ser apoderado por los poderes. Como fue “poseído”, Drott comenzó a utilizar su poder para hacer cosas maléficas desde ese entonces y no ha parado hasta el día de hoy. Desconoce el por qué Drott sigue reviviendo una y otra vez, si ha sido abatido por más de una ocasión. Terminé preguntándole a Xavi el por qué sabía toda esa historia y su respuesta fue la siguiente, en tono nostálgico y sonriente: “Soy una de las reencarnaciones vivas de mí mismo de aquellos tiempos, Brett, al igual que tú con “ese Brett”. Tiempo incluso más atrás de la historia que acabo de contarte, tú y yo hicimos un trato, o también se podría decir “pacto de amigos”, donde ambos prometimos juntarnos cada vez que una reencarnación de nosotros mismos nazca. En un principio pensamos que era broma, pero al final se hizo realidad. Entonces, como el pacto se hizo realidad, una reencarnación de mí nació en el tiempo de la historia contada; fuimos amigos una vez más y aún tengo esos recuerdos grabados, al igual que unos tantos”.

Con eso terminamos la conversación y con un buenas noches, dejándome completamente fuera de sí al oír eso último. ¿Acaso era verdad que yo era una reencarnación de alguien del pasado? ¡Pero qué loco! Decidí dejar de pensar y concentrarme solamente en dormir. Mientras estaba en un sueño completamente normal, empiezo a escuchar la voz de Prímula, la cual provenía del “mundo real” aparte del sueño. Debido a esto, ella termina despertándome y me comienza a hablar, mientras Xavi dormía profundamente.

- ¿Por qué me despiertas? – pregunté en tono risueño y susurro – Estamos en plena madrugada…
- Quiero que duermas conmigo, en la cama – invitó también risueña.
- ¿Qué? No… Esta cama es de una sola plaza, no de una y media como la que tenías en tu casa de Ikana. Aquí será más incómodo dormir juntos – negué como excusa.
- Pero quiero dormir contigo, tal como nuestros últimos días juntos en Ikana – insistió.
- Pero ya te digo que será más incómodo – insistí también.
- No me importa. Con tal de dormir junto con la persona que deseo tener a mi lado ya me basta – dijo con algo de seriedad.

Sí, algo como dijo ella deseaba yo con Aura. Yo lo único que quería era estar con ella, pero era imposible en ese entonces. No sé porqué tuve que pensar en ella en ese momento, pero la cosa fue así. Al recordar que mis deseos tendrían muy bajas probabilidades en comparación con el deseo que tenía Prímula, pensé mejor y decidí cumplírsela, al menos para que ella sea feliz y no cargar con la tristeza y rabia que tenía yo por no cumplir el mío. Así que salí de mi saco de dormir y subí a la cama. Allí, Prímula comenzó a juguetear conmigo por un rato, sin hacer mucho ruido y sin que haya pasado algo “raro”, hasta que nos quedamos dormidos.

Amanece el día siguiente. No hubo nada raro en ese entonces. Cuando desperté, Prímula estaba durmiendo y Xavi a se había levantado. Me bajé de la cama, me bañé, me cambié de ropa y bajé al primer piso para tomar desayuno. El único que estaba dentro era Talon. Me sorprendió al no ver a Xavi por ningún sitio. Pregunté al granjero si sabía en dónde estaba mi amigo y respondió diciendo que estaba con Malon en alguna parte del rancho.

Salí de la casa del rancho y busqué por algunos sitios, hasta que finalmente encontré a él y Malon sentados en una zona dentro del corral. Frente a ellos estaba un caballo de color rojizo, o mejor dicho, una yegua, que según Malon se llamaba Epona y era su mejor amiga. Tras haberlos vistos, regresé a la casa del rancho y tomé el desayuno con tranquilidad. Más tarde despierta Prímula y también toma el desayuno.

Así pasó la mañana, con total tranquilidad. El rancho parecía un lugar más pacífico que un lugar donde se podría encontrar malos olores y demás. En una hora de la mañana, un Hylian llegó al rancho para comprar dos botellas de leche Lon Lon a 100 rupias; significa que cada botella costaba 50 rupias. Según recordaba, en otras zonas la leche se vendía a tan solo 20 rupias. Allí será más caro debido a que sería el original, supuse. El cliente se sorprende por el gran número de visitas en la casa, agradece la compra y se marcha.

Minutos después de ese acontecimiento, decidí marcharme del rancho para volver al famoso “mundo cruel”. Tenía planeado regresar junto a Xavi, pero éste me dijo que se quedará en Hyrule un día más. Mientras tanto, Prímula no aceptaba el hecho de que tendría que irme tan pronto, pero terminó aceptándolo. Dijo después que su viaje en Hyrule acabaría aproximadamente en una semana más, por lo que le quedaba poco. Como no percibía muy bien los mensajes “verdaderos” de las mujeres en ese entonces, sólo le respondí: “Oh, está bien. Nos comunicaremos por el aparato cuando visite Hyrule”; sin embargo, su mensaje “verdadero” estaba claro: me dijo aquello para arrepentirme de mi regreso al mundo cruel para quedarme con ella, aprovechando sus últimos días en Hyrule.

Después de arreglar todo, los tres nos despedimos de los granjeros y nos marchamos, agradeciendo también la estadía que nos propinaron. Xavi, Prímula y yo caminamos por la pradera de Hyrule con destino al Castillo de Hyrule, lugar donde Xavi se separaría de nosotros. Así que caminamos rumbo hacia allá. Primero cruzamos la peligrosa pradera infectada por monstruos, pasamos por toda la ciudadela y finalmente ingresamos con normalidad al castillo. Tanto Xavi como yo teníamos permiso para entrar y como Prímula venía con nosotros, no pasó nada. He de decir también que desde que salí del rancho, las dos miradas comenzaron a joder de nuevo. Suponía que uno era de mi protector anónimo, mientras que el otro era de Drott, según Xavi.

Estando dentro del castillo, Xavi sube con total tranquilidad al piso más alto, lugar donde está la habitación de la princesa Zelda. Allí, cuando la princesa notó la presencia de Xavi, salió corriendo de su habitación sólo para llegar donde mi amigo y abrazarlo con fuerzas. ¿Pero qué mierda? ¿Desde cuándo se conocían tanto? La princesa actuó casi de la misma manera que Prímula solía hacer conmigo…

Tras ese suceso, Zelda ve que estaba yo y Prímula. Deja un rato a Xavi y nos va a saludar. De inmediato la princesa se dio cuenta que tenía el Elemento del Fuego. No sé cómo, pero pareciera que lo percibió o algo, porque ni alcancé a decirle y ya me felicitó por el nuevo elemento obtenido. La princesa nos invita a comer algo, pero yo negué. En tanto, Prímula aceptó con gusto y como Xavi también quería que vaya, pues no me quedó otro remedio que quedarme... En el gran comedor conversamos varias cosas: el elemento, Prímula en Hyrule, mi regreso al mundo cruel, los siguientes elementos, las explosiones que continuaba mientras yo no estaba y la relación entre Xavi y la princesa. En este último tema, la princesa se notaba un poco incómoda y sonrojada al hablar, pero Xavi solucionaba todo. Vaya parejita de loquillos…

Terminamos de comer. Prímula y yo agradecimos la comida y nos despedimos, tanto de la princesa como de Xavi. A éste último le dije que nos veríamos en el liceo del mundo cruel. Obviamente no dije “cruel”, sino “humano”. Xavi sonríe y responde: “Por supuesto”. Por otro lado, a la princesa le dije que la vería otro día más, que se cuidara y demás. Finalmente, Prímula y yo nos marchamos. Desde ese momento, me pregunté qué haría Xavi y la princesa casi a solas… Por cierto, el Rey no fue tocado en un tema ni por si acaso. ¿Qué habrá pasado con él?

Prímula y yo salimos del castillo, finalmente. Antes de dirigirme directamente a la pradera y despedirme de Prímula, para ir a buscar el portal, ella dijo que iría a buscar a su padre para decirle alguna cosa, pidiendo también que la esperara. Así que eso hice, la esperé. Estuve unos cuantos minutos esperándola y lo único que hacía era estar sentado en una banca de la ciudadela, y mirar gente y gente Hylian caminando por todos lados. Luego regresa Prímula mucho más sonriente que antes y dice que me acompañará para irme a dejar al portal. Yo contrarresté diciendo que no se preocupara, ya que además el camino de regreso no sería muy seguro por el gran número de monstruos de la zona. Sin embargo, ella insistió e insistió hasta que no me quedó otra alternativa que llevármela conmigo.

Salimos de la ciudadela y caminamos hacia la zona de Farone, lugar donde está el portal. Íbamos caminando durante casi todo el viaje, aunque como ya se sabe, la que llevaba el peso de la conversación era Prímula. Como era de esperarse, unos cuantos enemigos se cruzaban por el camino y yo tenía que encargarme de ellos. La observación de los otros dos personajes no queda atrás; estuvieron todo el maldito rato vigilándome. No sé si era alguien muy importante o qué demonios… Finalmente, llegamos al portal.

- Y bien, aquí es el adiós – dije deteniéndome frente al portal, mirando a Prímula.
- No lo creo – respondió con una sonrisa pícara, sorprendiéndome; luego continuó -. Hablé con mi padre para darme permiso si podía visitar el mundo humano contigo y pues… Me lo dio – terminó esto último con un poco más de timidez.
- ¿Qué? – pregunté aún más sorprendido.
- Lo que escuchas, iré contigo al mundo humano. De todos modos, debo regresar aquí antes del día para regresar a Términa. ¿A qué es una perfecta idea? – concluyó, abrazándome con fuerza un brazo y sonriéndome.

“No… No es una perfecta idea, Prímula, definitivamente…”, pensaba yo. No obstante, yo le respondí con un simple “sí, claro que sí” de mentira, para que al menos se tranquilizara. Conocería el mundo humano, conocería la forma que tomo en ese maldito lugar, tal vez conocería a mi familia, amigos del liceo, gente del liceo y lo que es peor: Aura. ¡Mierda! ¿Qué pasaría si ambas cruzaran su camino? O lo peor que pudiera pasar: ¿qué pasaría si Aura me ve a mí y a Prímula haciendo algo que no le agrade? Toda la confesión se iría a la miseria.

Tras un breve rato de pequeña conversación entre Prímula y yo antes de cruzar el portal, la mirada intimidante desaparece misteriosamente. En ese momento no me importó en absoluto, lo veía casi normal, pero… Le recordé a Prímula que en el mundo humano yo no tendría los poderes que tenía en Hyrule o Términa, ni tampoco la misma apariencia. Ella parecía no importarle en absoluto, solamente quería conocer el mundo en donde me crié y estar conmigo en esos, al menos, seis días juntos. También le dije eso por si a ella le podría pasar lo mismo: su apariencia podría cambiar. Pero como ya dije, no le importaba.

Cruzamos el portal. Cuando lo cruzaba con otra persona, todo se veía un poco más diferente. Las luces revueltas y el fondo azulado permanecían, pero se sentía de otra manera el viaje. No sabría explicarlo o definirlo, la verdad. Finalmente, Prímula y yo pisamos el césped del Parque Cuarto Centenario. Volví con mi forma humana. Abro los ojos y lo primero que veo son los típicos árboles del parque, oscureciendo la zona más de lo que es. No se veían las parejas todavía, pues el portal está más escondido de todo.

Dejé mí vista al parque para girar mi cabeza y ver a Prímula: estaba con la misma forma que tenía en Hyrule y Términa, además de sus orejas puntiagudas que sería extraño verlas en el mundo cruel, y permanecía nostálgica mirando todo el lugar. “Es hermoso”, balbuceó de pronto mientras miraba el cielo y el brillo de las hojas más altas. Aquel día había sol. Sonreí levemente por ese comentario y me paré frente a ella, ya que suponía que aún no me había visto; estaba en lo cierto. Al quedar mirándome se sorprendió más de lo que me esperaba. Hasta incluso añadió a su comentario sobre mí que me veía mejor en el mundo humano. Claro, claro, de seguro es para que me sienta confiado en mí mismo…

Saqué a Prímula del lugar cercano al portal y comencé a presentarle por completo el parque. Ella miraba todos los sectores maravillada por el lugar. “Y así decías que Hyrule es más bonito”, me dijo Prímula. Pero era cierto, Hyrule era mucho mejor que este mundo. Prímula, tan solo has visto el parque de mi ciudad… Luego sacó un comentario típico que me esperaba: “este lugar es especial para novios”. Estaba claro, es por eso que tantas parejas se juntan en ese parque y hacen de sus cosas. La presentación del parque fue un éxito; le mostré las dos zonas de columpios, la zona donde antes se hacían pequeños festivales, la zona donde se juntan más parejas, la zona más oscura del parque y la zona más baja del parque, lugar donde se juntan los hippies, grupos de drogadictos, alcohólicos e incluso parejas para hacer… ya saben.

Sin embargo, toda la excusión “se va a la mierda” cuando Prímula y yo íbamos de camino para salir del parque. Estábamos en la zona más oscura del parque, por lo que no había casi nadie. En el principio de este pequeño encuentro inesperado, comencé a sentir una fuerte energía, tensa e intimidante, la misma que sentía con las miradas en Hyrule. Sí, era Drott y estaba visitando el mundo cruel. La energía de ese tipo era tan fuerte que hasta Prímula y yo, con mi forma humana y sin tener poder alguno, podíamos sentirlo.

La energía de ese tipejo nos dio de frente y empujó unos centímetros, a la vez de que nos añadía algo de escalofríos. Era una energía completamente negativa, intimidante, densa, poderosa y oscura. “¿¡Qué está pasando!?”, preguntó gritando Prímula, hasta que combatí la energía y miré de frente: lo primero que vi fue una silueta completamente negra, que tenía las manos escondidas en los bolsillos del largo traje, el pelo un tanto chascón y que ni se inmutaba a las ondas de energía, porque claro, era él quien los enviaba.

Mientras miraba a este nuevo personaje, comencé a tener visiones un tanto extrañas: veía “gente muerta”, con sus cuerpos completamente negro, caminando en un fondo blanco hacia una zona desconocida; otra imagen era de unos “fantasmas” igual de negros y la imagen con fondo blanco, aunque esos “fantasmas” tenían rostros tristes. Creo que hubo otras, pero no las recordaba ni tampoco las recuerdo ahora. No sabía qué fue lo que vi. Prímula logró despertarme de esos cortos segundos, poniéndose detrás de mí con susto. ¿Acaso ya no recuerda? No la puedo proteger por nada. No tengo los poderes…

De silueta negra comienza a convertirse en la viva imagen de Drott: cara pálida, ojos negros, pelo negro y algo desordenado, heridas por todos lados del rostro, la camisa y los pantalones con diseños peculiares de color negros, unas botas negras y un traje largo que pasaba a arrastrarse con el césped también negro. El joven saca sus manos de los bolsillos y comienza a aplaudir de la nada, sorprendiéndome.

- Te estaba esperando, chiquitín – dijo mientras aplaudía y en tono irónico.
- Así que tú eras Drott…
- ¡Pero vaya! – exclamó, levantando los brazos de “felicidad” – Si sabe mi nombre y todo. Te felicito, Brett – terminó bajando los brazos.
- ¿Qué vienes a hacer aquí? – pregunté mientras mantenía a Prímula detrás de mí.
- Vengo por… - se interrumpe – Ah, claro, ella sólo estará de intrusa – continuó y chasqueó sus dedos, dando un empujón fuerte a Prímula y dejándola inconsciente; corrí tras ella, exclamando su nombre y me agaché para intentar atenderla.
- ¿¡Pero qué mierda has hecho!? – pregunté gritando histérico.
- Tranquilito, sólo estará dormida hasta que me vaya – respondió irónicamente.

¿Así que esta clase de poder tenía? No sólo su propia energía podía enviar lejos e intimidar a un simple ser humano, sino que puede dejar inconsciente a una con tan solo chasquear sus dedos. Parece que era verdad lo que dijo Xavi en la historia: este tipo era poderoso. Como yo estaba completamente indefenso, no me quedó más remedio que hacerle caso a cada cosa que diga y responderle a cada pregunta.

- Y bien, ¿terminarás tu respuesta a mi pregunta? – pregunté desafiante, mientras me tranquilizaba y me levantaba.
- Ajá. Vengo por aclarar una pequeña situación.
- ¿Y cuál es?
- Obtuviste el Elemento del Fuego, ¿verdad? – dijo mientras se puso de manos cruzadas y sacó una sonrisa sarcástica.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunté sorprendido.
- No te preocupes, lo sé todo. Ahora bien… De seguro que tendrás aquellos recuerdos “locos” dentro de tu cerebro, ¿a que sí?
- ¿Recuerdos? ¿A qué te refieres? – seguí preguntando ignorantemente.

La sonrisa sarcástica de Drott desaparece tras hacer estas preguntas. Deja sus brazos cruzados y me dice: “Déjate de bromas. Vamos, dime, ¿qué viste en ese entonces?”; sin embargo, como yo no recordaba casi nada de lo que había tenido en esa tercera prueba, no sabía qué responderle. Como no tuve otra alternativa que responderle, le dije solamente lo que recordaba. La seriedad de Drott comenzaba a acumularse cada vez más, empezando a soltar su energía intimidante cada vez más, creyendo que le mentía o le jugaba una mala pasada.

Finalmente, como acto de furia de Drott al no creer mis palabras, se lanza sobre mí a una velocidad casi de teletransportación y con su dedo índice me toca la frente, haciendo que unas ondas oscuras comiencen a aparecer. Sufría daño, pero el dolor no lo sentía en lo externo, sino que interno. Pareciera que Drott estuviera tocando mi cerebro, o algo parecido, y eso me causaba dolor. El joven estuvo así durante casi un minuto así y al parecer, no consiguió lo que buscaba.

“Es imposible”, dijo al terminar y apartarse de mí, en tono preocupado y con rostro sorpresivo. Le contesté balbuceando que lo mejor sería que me dejara en paz y que me creyera en las próximas ocasiones. Aunque haya escuchado esto, Drott sólo quedó con su cuerpo algo inclinado y mirando el césped, sin aliento. Finalmente, éste acepta la petición y se reincorpora.

- No sé cómo lo habrás hecho, hermanito, pero sólo has ganado esta vez – dijo mientras sacó una leve sonrisa irónica y comenzó a aplaudir de nuevo.
- ¿Hermanito? ¿De qué estas…? – fui interrumpido al recibir una onda de choque oscura por parte de él.

Aquella onda la recibí en pleno pecho, un tiro directo. Me pareció oír algo de él antes de marcharse, pero terminé no escuchando absolutamente nada. Tras haberse ido, Prímula despierta de su inconsciencia, tal como dijo Drott. Yo aún me quejaba un poco del ataque que me lanzó, pero el golpe fue suave como para no caer malherido. Al parecer, Drott me golpeó con suavidad a propósito, no con intenciones malvadas, sino no estaría contándoles esto.

Cuando Prímula se despertó por completo, ésta se lanza sobre mí y me abraza, a lo que yo le respondo. Eso fue extraño; hacía tiempo que no respondía un abrazo de Prímula con tanto cariño como lo hice en ese entonces. Como estaba con mi mente en otra parte en aquel momento, no pensé en eso y no me dio importancia. Sólo quería estar a salvo junto a Prímula. Finalmente, ambos nos levantamos y caminamos rumbo a mi casa. Ahora sí que no tuvimos ninguna interrupción. El susto fue tan grande que nos dio Drott, sobretodo a mí, que no me di ni cuenta, del error que estaba cometiendo: caminaba a mi casa tomado de la mano junto a mi compañera terminiana…

En la habitación oscura, el joven de ropas oscuras, que ahora ya se sabe su identidad, Drott, llega del parque. El otro hombre del ajedrez se encontraba en el rincón, quien estaba mirando al techo, pero fuera de sí. Entonces, para desahogar su furia interior, Drott comienza a hacer uso de sus poderes desordenando y golpeando los objetos de la habitación contra las oscuras paredes, mientras gritaba con furia, hasta que finalmente, acaba.

- Parece que no te fue nada de bien – dijo con ironía el hombre desde la esquina, aún mirando el techo sin inmutarse.
- Alguien… ¡Alguien escondió sus recuerdos! – exclamó eufórico – Él no recuerda nada. No sabía quien era yo, no sabía quien era la Coté, no sabía quien era… - se interrumpe.
- Entonces deberías de estar contento porque no recuerda, ¿no? – contestó extrañado el hombre bajando la mirada hacia Drott, quien quedó como piedra al interrumpirse por sí solo – ¿Drott? – preguntó extrañado.
- Oh, si, si… - contestó Drott volviendo en sí - Pero lo que me preocupa es que alguien sacó esos recuerdos de su memoria y los escondió, porque es imposible que tenga todo borrado de su mente, incluso parte de la batalla que tuvo contra Pyrus – terminó un poco más tranquilo.
- ¿Tienes alguna idea de quién fue?

Drott no respondió a la pregunta durante un instante. Entonces, comenzó a reordenar la habitación con tan solo moviendo sus brazos. Parecía que éste podía mover las cosas a través de poderes psíquicos. Finalmente, cuando el hombre se aburrió de esperar la respuesta, Drott comienza a aplaudir de la nada, extrañándolo. Entonces, el joven sonríe irónicamente, mira al hombre barbudo y aún aplaudiendo, responde: “Tal vez”.

Continuará

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