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Vendetta/Capítulo 25: Los Antepasados

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Vendetta/Capítulo 25: Los AntepasadosEditar

Y la verdad de un traidor.Editar

“Últimamente me he estado desmayando demasiado”, me dije a mí mismo cuando desperté en casa. Estaba de noche, 21:14 hrs. Todo el caos ya había pasado. A pesar de haber perdido la conciencia, recordaba a la perfección lo que pasó horas antes. Sentía algo de dolor de cabeza. Los mareos y sensaciones de nauseas habían desaparecido, por suerte. Me habían dejado en mi habitación de la casa en la que vivo, recostado en mi cama. Es por eso que pude saber la hora, ya que el reloj estaba en el velador al lado de mi cama. Como me dolía la cabeza y no tenía ganas de hacer algo, me quedé recostado allí.

Las características que tenían, tanto BRS como Josex, eran distintas a las de un Hylian cualquiera. Por ejemplo, a Xavi y Cristián/Seik les crecían las orejas, sus narices quedaban un poco más puntiagudas de lo normal y sus complexiones son más desarrolladas de lo normal. En cambio, José/Josex parecía más una especie de animal azulado, que caminaba en dos patas y usaba zapatillas, incluyendo sus guantes blancos en cada mano; éste tenía una nariz negra de punta, ojos grandes y era mucho más bajo de su estatura común. Mientras que Sofy/BRS creció enormemente, algo que no pasaba conmigo o Xavi, queda extremadamente delgada, al contrario de un cuerpo desarrollado, un cañón está pegado a su brazo derecho, como si fuera el brazo mismo, llamas azules salen de su ojo izquierdo y los atuendos… No tienen nada de similitud a los ropajes comunes de los Hylian. Lo más probable es que eran “seres” de mundos aún más lejanos que Hyrule o Términa.

La noche pasó lenta. Poco rato después de despertarme del desmayo, bajo al primer piso y como algo de cena, hago las labores de cada noche y finalmente, voy a la cama para recostarme e intentar dormir. Costó dormirme, pero se pudo al final. ¿Recuerdan el sueño en que yo estaba dentro del liceo y en el final, a Daniel le caía una gigantesca roca? Pues, en aquella noche tuve un sueño parecido a ese. A diferencia de la vez anterior, Xavi y Ashley pasaron detrás de mí, Eileen y Raúl caminaban por caminos separados y en el lugar del grupo flaite, veía a Aura junto a Diego, pero lo extraño es que ella estaba completamente feliz junto a él. El director, que en el sueño era mi profesor jefe, disfruta el momento “apasionante” entre ambos alumnos, hasta que luego me ve y se acerca quedando frente a mí, como si usara teletransportación. Tras esto, éste me dice repetidamente y burlón: “Despabila, chico raro”. Sentí que todos reían de mí, incluso la gente cercana. Estaba por estallar. Sentía impotencia. Daban ganas de golpearlos a todos. El deseo quiere cumplirse cuando veo el Cristal Dorado frente a mí. Intento obtenerlo, pero la voz de Daniel me detiene y dice la misma frase del sueño anterior, acompañado de su sonrisa típica: “Aún no es el momento, Brett”, para luego colisionarle una roca encima.

“¿Qué ha sido todo eso…?”, me pregunté al despertar de la pesadilla, justo después de la caída de la roca y aplastamiento de Daniel. El sueño fue idéntico al anterior, donde se mostraba las rutinas de los alumnos en ese entonces. Xavi junto a Ashley, Eileen junto a Raúl, Aura incómoda con Diego, el “director” riendo con los flaites y lo de Daniel… no me lo explicaba. Mucho menos me lo expliqué en el nuevo sueño, mostrándose de nuevo las situaciones actuales y acertando en la mayoría: Xavi junto a Ashley, Eileen peleada con Raúl y el “director” burlándose de mí con su famosa frasesita. Pero, ¿qué pasa con Aura/Diego y el hecho de que a Dani le caiga una roca encima, pero pareciendo que éste la esperara solamente para morir?

Amanece el día siguiente, 18 de septiembre. Ese era el día más festivo en Chile. Todos los locales y tiendas estaban cerrados. Nadie trabajaba, todos en sus casas o en fondas celebrando. En mi caso, mi familia siempre le ha gustado celebrar las fiestas patrias en la casa, junto a los demás integrantes de la familia. Así que era completamente normal que ese día llegaran mis primos. Los más chicos, Mateo, Esteban, “La Yocy” (Jocelyn) y “La Jose” (Josefina), eran los más felices y los que más se divertían. Bastián estaba con “La Coni”. ¿La recuerdan? La chica del hospital. Resultó que ambos terminaron como pololos/novios oficiales. La prima mayor fue por un rato a celebrar, ya que luego iría a la casa de su pareja, y Elizabeth vivía en su propio mundo. En tanto, Eileen y yo parecíamos los aguafiestas con nuestras miradas amargadas por todos lados.

El día estuvo aburrido. Lo único que hacía era mirar cómo los demás se divertían en cada cosa que hacían. Algunos jugaban, otros se encargaban de la cocina, otros en los aparatos tecnológicos, otros en el asado, otros en el patio. En varias ocasiones encendía mi MP4 y escuchaba música, o también subía a mi habitación, para recostarme o ver televisión a solas durante cortos períodos de tiempo. En algunas ocasiones pensaba en que aquél día podría haber sido más divertido si Prímula estaría compartiendo junto a todos. Ella podría convertirse con facilidad en el alma de la fiesta. Ella podría ser la única que lograría levantarme más el ánimo y “obligarme” a dibujar sonrisas por varios minutos.

Sonrisas veía. Felicidad por toda la casa había. Risas escuchaba siempre. Frases de amor entre Bastián y Constanza escuchaba a veces. Conversaciones de adultos y de niños resonaban por toda la casa. Ya era de noche. Todos compartían, incluso Eileen de vez en cuando. ¿Yo era el único que prefería estar solo? Necesitaba diversión o estar con alguien para compartir una conversación que me interesara. Quería estar riendo al igual que los demás. No tenía ganas de ser un aguafiestas una vez más. Preferí hacer cualquier tontera que estar sin hacer nada recostado en mi cama o sentado solitariamente en algún lugar del patio. Así que decidí ir a mi habitación, coger un papelillo, vaciarlo por completo e inhalarlo al 100%. ¡Ahora sí llegaría la diversión! Un papelillo menos, pero era la única manera de sentirme como los demás.

Recuerdo que bajé de mi habitación e hice varias cosas sin sentido. En un principio actuaba un tanto normal, pero luego vendrían los momentos en que reiría por cualquier tontera o jugaría junto a los demás primos. Recuerdo a la perfección que mientras reía y reía, Bastián y Coni me invitaron al patio para fumar algo que estaba absolutamente prohibido: marihuana. Como yo estaba en “otro mundo”, acepté sin dudar. No podría describir cómo me sentía en ese entonces. Tampoco podría describir más cosas, sino les estaría mintiendo. Todos los recuerdos de ese 18 de septiembre son borrosos, hasta entonces. Aun así, puedo asegurar que estuve con Eileen varias veces. Incluso conversaba con ella o… Si mal no recuerdo, en más de una ocasión ambos manteníamos miradas a distancias muy cercanas, pero como no sabía lo que hacía, no me incomodaba ni nada.

Al día siguiente, jueves 19 de septiembre, despierto con un inmenso dolor de cabeza. Eran las 15:20 hrs., o algo así. Por alguna extraña razón, aunque estuviera desganado, con dolor de cabeza, incluso con un poco de mareos, me dieron ganas de ir a Hyrule. Cuando obtuve el Elemento del Fuego, tenía planeado visitar Hyrule de nuevo durante la semana larga del 18 de septiembre y también en las vacaciones de verano, tras salir de clases. Así que al haber almorzado lo mismo de la noche anterior, a pesar del bombeo intenso que tenía en mi cabeza, me arreglé para ir al Parque Cuarto Centenario. Mi familia se despidió, fui hacia allá, crucé el portal y regresé a Hyrule.

Al cruzar completamente el portal, volví a mi aspecto que tengo en Hyrule y también empecé a sentir nuevamente la lejana vigilancia del desconocido protector. El mundo maravilloso que había visto la primera vez que crucé el portal, estaba desapareciendo más y más por cada visita. Todo el ambiente colorido que tenía en un principio, ya había comenzado a opacarse. El césped estaba sucio. Los monstruos habían tomado el control de casi toda la pradera. ¿Qué te pasó, Hyrule?

Mientras miraba el paisaje de aquel mundo, sintiendo la observación permanente del protector incógnito y con la resaca del día anterior completamente desaparecido, algo extraño que sucedió justo después de cruzar el portal, veo de lejos a Xavi acercarse hacia mí. Lo pude confirmar al usar la famosa “vista de águila” que poseía. Cuando éste se acercó lo suficiente, comenzamos una breve conversación, partiendo con él diciendo: “Al fin regresaste”. ¿Sabía que iba a venir o qué? ¿O acaso fue debido a él que tuve la sensación de ir a Hyrule? La cosa era que éste comenzó a contarme lo que hizo el día anterior, iniciando su historia cuando fue a una de las tantas fondas que se celebraban en la ciudad.

Cuando terminamos con nuestras historias de 18 de septiembre, Xavi inició un nuevo tema. Comenzó nombrando a Términa, para luego terminar contando la historia de una espada llamada Espada Sagrada, una espada que sólo el antihéroe legendario podía tomarlo. ¿Pero cómo? Si es un antihéroe, alguien que no es tan “santito” como un héroe, ¿entonces cómo la espada puede ser nombrada “sagrada”? Al diablo con la lógica. Lo importante era que Xavi me contó esa historia para que yo me embarcara en un viaje hacia Términa antes de que terminara la semana larga del 18 y empuñar aquella espada. Sin embargo, antes de terminar su historia completa, dijo que el poder de la hoja fue roto anteriormente y sólo podría ser devuelta con la ayuda de los cuatro elementos. No obstante, en el estado que está actualmente, la espada sólo podrá ser utilizable como una espada normal y no de la misma manera que “el antihéroe” anterior la usó. Además, el diseño de la espada también fue cambiada. Su historia fue algo confusa, pero lo importante era la espada en ese entonces.

Como dijo que la espada estaba en Términa y un viaje en tren tardaba muchos días, entonces Xavi decidió ayudarme atravesando el Bosque Prohibido, un gigantesco atajo entre Hyrule y Términa. Ese camino solo podría tardar un día, incluso caminando, aunque tomando el camino correcto y sin perderse, obviamente. Xavi agregó, antes de partir, que como es un bosque donde mucha gente se ha perdido, es muy habitual encontrarse con Stalfos o Skull Kids. Explicó que ambos son seres que fueron Hylians, Terminianos o humanos alguna vez anteriormente, pero como terminaron perdidos en los bosques, cobraron esos aspectos. Añadió que los Skull Kids, sin embargo, no todos atacan, hasta incluso algunos huyen al ver un visitante. Se pueden diferenciar a los Skull Kids con los Stalfos con facilidad, ya que estos últimos usan armas, como una espada y un escudo para atacar y defenderse, mientras que los Skull Kids tienen apariencias de un niño y suelen llevar una flauta consigo.

Sin más preámbulos, aún con el sol radiante, Xavi me guió hacia el famoso Bosque Prohibido. Para ir a esa zona, debíamos llegar al Bosque Kokiri. Estando en ese lugar, al lado izquierdo la casa de Mido, se encuentra una especie de salida hacia una zona desconocida. Hay un Kokiri que está como guardia allí, pero con tan solo ver a Xavi, el niño no dudó en dejarnos pasar. ¿Tan famoso era Xavi por Hyrule?

Salimos del Bosque Kokiri y entramos a un bosque de aspecto un poco más siniestro. Era mucho más oscuro que el Bosque de Farone. Esto quizá era debido a que el sol no llegaba con fuerza a este bosque. Los árboles eran altos y el césped era del mismo color y grosor del césped del Bosque Kokiri. Xavi ordenó que no me alejara de él. Estaba claro; si me alejaba, terminaría completamente perdido y… no les estaría contando esta historia. Así que caminé a un lado de mi compañero todo el rato. Encontrábamos unos cuantos Stalfos y Skull Kids, tanto de lejos como de cerca. Dos Stalfos intentaron atacarnos, pero fueron abatidos con facilidad por Xavi y uno de ellos fue atacado unas tantas veces por mí. Unos cuantos más también nos veían y se nos acercaban. Cuando eran muchos, lo mejor era correr. Xavi podría derrotarlos de igual manera, según yo, pero lo que le preocuparía era mi seguridad. Debió ser por eso que evitábamos varias veces a los enemigos.

El viaje duró todo el resto del día. Por la noche nos estacionamos bajo de un árbol. Xavi había llevado una carpa/tienda y todo, demostrando que predijo el viaje. Hasta incluso tenía comida suficiente, o también de sobra, para dos personas. Mientras estábamos descansando dentro, ningún enemigo se nos acercaba. Dormí con tranquilidad y desperté a la mañana siguiente, retomando el viaje hacia Términa. Por la mañana, numerosos enemigos se nos acercaban. Xavi ordenaba que debiéramos correr, aunque en algunas ocasiones él tenía que abatir a unos tantos monstruos para abrir caminos.

El resto del día transcurrió con más tranquilidad. Comimos con normalidad en la mañana, tarde y también algo para cenar. Ese día fue lento, pero rápido a la hora de contar, ya que no pasó nada interesante. Cuando la noche había caído una vez más, Xavi no quiso estacionarse debido a que estábamos muy cerca de la entrada a la cueva que une Hyrule con Términa; era cierto. Caminamos sólo unos metros más, en un camino más despejado de lo habitual al tratarse de monstruos, y Xavi y yo nos encontramos con una cueva. Para llegar a ella, teníamos que saltar unos troncos anchos.

Al cruzar esa pequeña cueva, caímos a una especie de vacío. Sin embargo, aunque la caída se veía sumamente fuerte, llegando incluso a ser mortal para una persona, justo antes de caer una pequeña fuerza de levitación se sintió por debajo de mis pies. Eso me ayudó lo suficiente para pisar el suelo sin recibir rasguño alguno. A Xavi le sucedió lo mismo, aunque él ya sabía que pasaba eso. Tras estar en esa desconocida cámara solitaria, caminamos por unos cuantos más. En algunos casos, teníamos que utilizar nuestras condiciones físicas para realizar grandes saltos, sólo para llegar a otra cueva, la última.

La última cueva conducía a, nada más y nada menos, que la parte baja de la Torre del Reloj de la capital de Términa, Ciudad Reloj. Pude ver las gigantescas máquinas que daban el funcionamiento perfecto a la torre. Quedé impresionado en primera instancia. Creía que las maravillas de los mundos de Hyrule y Términa se estaban acabando, pero al ver la compleja maquinaria olvidé esos pensamientos inmediatamente.

Luego de mi impresión, Xavi y yo tuvimos que subir hasta la gran puerta de entrada y salida de la torre. Con tan solo abrir aquella puerta junto a Xavi, pude ver por segunda vez la belleza por la noche de Ciudad Reloj. Me di cuenta también que podía visitar a Prímula si así lo deseaba, aunque eso quedaría para el día siguiente. Volviendo al tema, las “mágicas” luces daban vida y con tan solo verlas encendidas, hacía feliz a la persona que las presenciaba. Ya casi no recordaba lo mágico que podía llegar a ser la iluminaria de Ciudad Reloj, con una gigantesca tecnología. ¿Y por qué no decir? Hasta incluso llegaría a igualar o superar a la tecnología del mundo cruel.

Como en la ciudad estaba de noche, con Xavi tan solo pude visitar algunas tiendas. Más tarde, él me llevaría a la posada del puchero, lugar donde quedaríamos a descansar. Tenía todo reservado, todo completamente listo. Ambos quedamos a dormir en la habitación para huéspedes. Sin embargo, antes de dormirme, decidí levantarme e ir al tejado de la posada, lugar donde se encuentra una gigantesca campana. Quedé parado en ese lugar, mirando en dirección al este, es decir, hacia el cañón Ikana. Recordé a Prímula, tanto en los momentos juntos en el mundo cruel como en Términa al conocernos. Entonces, mientras estaba allí todavía parado, tomé impulso, cerré los ojos y usé mi sentido del olfato hacia Ikana. Una gran variedad de olores se cruzaron, principalmente a muerte, pero finalmente logré dar al reconocido olor de Prímula. Al sentir una vez más su aroma, abrí los ojos y sonreí, decidido para ir a visitarla al día siguiente. A continuación, regresé a la habitación para dormir.

Amanece un nuevo día. Después de ir a desayunar, momento en que Xavi me contó los preparativos para ese día, junto a él fui a la residencia del alcalde, sin arma alguna. Pensé que no nos dejarían entrar, pero la recepcionista reconoció de inmediato a Xavi y dijo, dirigiendo mirada hacia mí y a él: “El alcalde los está esperando. Acompáñenme, por favor”. Menuda organización tenían todos antes de mi regreso a Hyrule… Sin lugar a dudas, Xavi y yo pasamos por un largo pasillo siguiendo a la recepcionista, para luego subir unas escaleras que conducían al segundo piso y a la puerta de la habitación del alcalde. Al llegar, la recepcionista entra y sale por unos segundos, confirmando el pase de invitación. Entonces, Xavi y yo entramos a la habitación y la recepcionista vuelve a su puesto. El alcalde era un hombre bajo, con pelo un tanto largo y morado, ojos dormilones, un rostro idéntico al de un duende y vestía ropas típicas de un Terminiano.

- Buenas, alcalde Dotour – saludó Xavi.
- Buenos días, Xavi – saludó el alcalde con nombre “Dotour” -. Hasta que al fin me trajiste al chico que esperaba tanto – terminó dirigiendo la mirada hacia mí.
- Así es. Éste es Brett – contestó Xavi, para luego susurrarme -. Saluda...
- Oh, cierto – me dije a mí mismo “despertando” de mis pensamientos al contemplar el alcalde -. Buenos días.
- Vaya, no pensaba que ibas a ser idéntico a tu antepasado – dijo sonriente Dotour.
- ¿Antepasado? – pregunté ignorante, sorprendiendo al alcalde y reaccionar mirando dubitativo a Xavi.
- Digamos que sí lo sabe, pero no tiene mucha información acerca de ello – resolvió las dudas Xavi.
- Entiendo – respondió Dotour -. En ese caso… ¿Qué tal si lo llevo a la fuente de los recuerdos para que al menos entienda más su historia?

No entendía ni un carajo de lo que estaba sucediendo, pero Xavi afirmó sin dudar y yo seguí los pasos de ambos. Dotour abrió una habitación secreta detrás de un estante y de una cortina antigua encima. La nueva habitación era bastante pequeña. Tan solo podían caber unas diez personas en total sin estar incómodos. Como estaba la famosa fuente, la cantidad se reduciría a ocho. Como sólo éramos tres personas, teníamos espacio suficiente. La habitación era oscura, con paredes y suelo negro, techo gris, en las paredes habían estantes con varios frasquitos que brillaban y la fuente también brillaba bastante. Aquella fuente era de un color plata muy blanqueado, mientras que su agua y las luces emitidas por los frasquitos de los estantes, era un celeste muy claro.

- ¿Qué se supone que hace esta fuente? – pregunté.
- Cada uno de los frascos – respondió el alcalde, dirigiéndose a un estante para buscar uno – que están guardados aquí, tienen una lágrima de una persona en su interior. Todas son de distintas personas y todas entregan un recuerdo diferente, desde el punto de vista de ellos. Al verter una lágrima en el agua de la fuente y lo quedas mirando por unos segundos seguidamente, sin darte cuenta estarás dentro del recuerdo, aunque no puedes cambiar nada de allí y las personas de ese recuerdo no te ven ni te pueden tocar, así que no puedes interactuar con ellos.
- ¿Eso significa que puedo ver el recuerdo de una persona que vivió incluso mil años antes si dejó una lágrima aquí?
- Efectivamente – respondió Dotour, mientras Xavi contemplaba la habitación y yo quedé interesado en el tema de la fuente -. Para que la lágrima funcione como recuerdo, la persona debe pensar en ese recuerdo que quiere transmitir o simplemente, vendrá desde lo profundo de su corazón. La mejor alternativa es este último recurso, ya que no podrá alterar el recuerdo a cuenta propia; en cambio, pensándolo sí puede hacerlo y podría entregar información falsa. Pero no te preocupes, estos recuerdos de acá son completamente verdaderos.

Tras haber terminado, quedé pensando en lo conversado durante un momento. Un silencio se produjo en un momento dado, pero fue roto por los silbidos de Xavi y las quejas del alcalde. En tanto, yo quedé mirando el agua de la fuente. Finalmente, el alcalde logra encontrar la lágrima que buscaba y se acerca a mí diciendo: “Desearía que vieras este recuerdo. No te ayudará con información, pero al menos quiero que lo veas para que te enteres de algunas cosas. Es casi una reliquia, ya que la lágrima fue entregada hace más de mil años atrás, así que tengamos cuidado”. Dotour abrió el frasco y vertió todo el contenido a la fuente. Entonces, concentré mi mirada al agua de la fuente, mirando como la lágrima se fusionaba con el agua pura y finalmente, una reproducción parecida al de una película en primera persona comenzó a funcionar.

Aparecí dentro de una habitación con adornos lujosos, casi todo de oro. Los sofás eran blancos y la estructura del lugar era parecida al de los dioses de la mitología griega. No había ventanas, sino que una vista al aire libre. Desde esa zona, podía ver un gran pueblo verdoso, con casas de varios colores y la gente que residía allí, parecían ser Hylian por sus largas orejas. Lo más extraño fue el horizonte, ya que no veía nada más que nubes. La vista del paisaje fue interrumpida cuando comencé a escuchar una conversación, o más bien dicho, una discusión entre dos personas. Ambos venían bajando unas escaleras. El primer personaje vestía ropas negras y tenía su rostro muy pálido: Drott. En este caso, parecía llevar una especie de báculo. El segundo, que parecía más enojado, era idéntico a mí y vestía las mismas ropas. Llevaba una espada y un arco consigo en la espalda.

- Déjame en paz, hermano – venía diciendo una y otra vez Drott.
- ¡No te dejaré hasta que me expliques qué es lo que te pasa! – exclamaba enojado el otro - ¿Por qué no compartes en la mesa? ¿Por qué ya no hablas conmigo y con nuestro padre como lo hacías desde niño? ¿Acaso ambos no éramos tus ídolos y tú nuestro fan Nº 1?
- ¡No me vengas con estupideces! – perdió la paciencia Drott – Eso fue cuando yo era un niño ignorante de mi verdadera naturaleza, no ahora que soy alguien con conciencia.
- ¿Naturaleza? ¿De qué estás hablando? – preguntó enseñando hasta en su rostro la completa ignorancia éste otro.
- Ve con papi para que te explique – respondió Drott sentándose en un sofá, mientras que el otro parecía estar sintiendo algo extraño al quedar congelado, pero enseñando un rostro de desconfianza - ¿Qué te pasa? ¿Por qué esa cara de…? – fue interrumpido.
- No sé… A pesar de que el viejo esté en su habitación y mamá en la cocina, siento como si alguien estuviera aquí, con nosotros, pero es imposible que otra persona esté aquí sin permiso y aún más que los enemigos crucen nuestras barreras de protección…
- ¿Por qué no paras de alucinar y te recuestas para que te calmes? – invitó con ironía Drott.
- Es que esta presencia es diferente, o parecida… Me parece un tanto familiar, un tanto poderosa… Hasta incluso siento que… que… - decía sin terminar su frase, mirando con curiosidad justo a la zona en donde estaba yo parado. Drott también miró, pero parecía no ver nada y comienza a aplaudir, sonriendo con sarcasmo.
- Está bien, está bien – dice levantándose Drott -. Ven conmigo, hermano querido. Vamos a tomar algunas tazas de hierbas buenorras – continuó bromeando, tomando a su hermano de un brazo y tironeándolo.

A pesar de que el chico de ropas negras tironeaba a su hermano, éste último no quitaba la vista hacia la zona donde estaba yo. Según Dotour, los tipos de los recuerdos no podían sentir, presenciar ni mucho menos hablar con las personas que están viendo el recuerdo, por lo que esto fue sumamente extraño. Antes de que Drott y su hermano desaparezcan de escena, unas ondas oscuras aparecen de la nada, destruyendo las imágenes y todo a su paso. Finalmente, vuelvo en sí en la habitación de la fuente, con Xavi y Dotour a cada lado.

- Ahora entiendo el significado de este recuerdo – dijo Dotour -. Nunca entendía el por qué el recuerdo acababa cuando el muchacho de ropas negras se sienta en un sofá y se burla de su hermano, haciendo que éste reaccione contra él y luego… el recuerdo terminaba sin explicación alguna. Pero ahora que tú, Brett, has visto este recuerdo y “estuviste” junto a ellos… Todo cambió, haciendo que tu antepasado de hace más de mil años sintiera tu presencia… Supongo que eso en realidad pasó, que pudo sentir tus energías desde el futuro y… Vaya enredo, pero qué decir, menudo poder que tenía ese chico; pudo sentir energías del futuro. Impresionante – terminó sin poder creer lo que había visto.
- Yo también vi ese recuerdo – comentó Xavi – antes de ti, Brett, y sucedió lo mismo que con Dotour. A otras personas también les pasaban lo mismo, incluso a unos tantos antepasados tuyos.
- Esperen, ¿”unos tantos antepasados” míos? ¿No habían dicho solamente uno? – pregunté.
- ¡Claro! – exclamó Dotour – Todavía falta que conozcas esa historia y nada mejor que comenzar relacionando el recuerdo recién visto. Ahora escucha con atención, por favor: el recuerdo que acabaste de ver provenía de una antigua lágrima que dejó tu antepasado, la persona que llevaba las mismas ropas tuyas en el recuerdo. Él se llamaba Brett, igual que tú. Actualmente, él es conocido como Primero de Todos: El Antihéroe Legendario. Te estarás preguntando qué es eso de “primero de todos”. Pues, después de su muerte y legado como el primer antihéroe, vinieron varias reencarnaciones de él que lograron tener parte por parte los poderes otorgados por el Cristal Dorado al primer antihéroe. En otras palabras, las reencarnaciones lograron tener al menos una característica del Primero de Todos. Ahora me gustaría que me acompañases a otra habitación.

El alcalde Dotour me sacó de la habitación y me llevó a otra habitación del establecimiento, la cual era privada y tenía una llave propia. Al entrar en esa nueva habitación, pude ver varios cuadros que estaban ordenados de corrido por la pared de la izquierda. A continuación, Dotour continuó: “Éste es el cuadro (indicando la primera) que muestra al Primero de Todos. Él vivió en las tierras ubicadas más allá de las nubes: Celéstea. Ya conoces sus detalles”. El cuadro enseñaba a un joven, con la misma apariencia del personaje del recuerdo y parecido a mí, que levantaba una espada dorada y encima de ésta, estaba el Cristal Dorado.

Luego pasamos al segundo cuadro. Aquí se mostraba a un joven con las mismas ropas, pero menos parecido al joven anterior y aún más conmigo. Éste se encontraba parado y con los brazos levantadas diagonalmente. En la mano derecha le salía fuego, mientras que en el izquierdo agua. Ambas energías generaban electricidad en medio de todo. El cuadro enseñaba un soplido del viento y también una imagen “movida”, como si un temblor hubiera ocurrido dentro del cuadro. Además, el fondo era completamente oscuro. Dotour contó acerca de este personaje: “Él es el Segundo de Todos: El Dominador Elemental. Su nombre era Brettonio y fue el segundo antihéroe, que vivió en Hyrule y podía dominar el poder del fuego, agua, electricidad, tierra, aire y un poder que pocos pueden hacerlo: el poder de la magia oscura. Tenía un increíble poder y manejaba cada fuerza elemental mejor que el antihéroe anterior. Falleció siendo un anciano”.

A continuación, pasamos a ver el tercer cuadro. Había otro joven más también distinto, pero con los típicos rasgos parecidos al primer personaje y a mí. Vestía las ropas del antihéroe y la espada dorada, igual que el primero. El cuadro mostraba a este joven con varios detalles alrededor de él, demostrando que estaba corriendo a una rápida velocidad. Dotour comienza a hablar: “Éste es el Tercero de Todos: El Veloz. Su nombre era Brettio y fue el tercer antihéroe, nacido en Hyrule y criado en Términa. Tenía por característica especial ser un corredor extremadamente rápido, incluso se podría decir que fue el más veloz de la historia de todos los mundos. Hacía uso de su velocidad para confundir y atacar con facilidad a sus enemigos. Durante su viaje estuvo bastante acompañado, según dicen. Él falleció al intentar salvar a su nieto, siendo ya un anciano”.

Al terminar con el tercero, pasamos al cuarto cuadro. Aquí se veía a un joven que no portaba arma alguna, sino que un simple frasco pequeño con un líquido dorado en su mano derecha y enseñaba una sonrisa bastante irónica. A diferencia de los demás, éste vestía unas ropas elegantes: usaba una levita café, una camisa blanca debajo, medias de seda blancas, un sombrero de “pirata” con el mismo color de la levita y zapatos negros de hebilla. Dotour habló sobre este extraño personaje: “Él es el Cuarto de Todos: El Perfumista. No se sabe mucho sobre él debido a que muchas personas lo olvidaron a cuenta propia, ya que muchos pensaban que es un mal recuerdo. Aun así, igual tengo detalles sobre él. Él fue el cuarto antihéroe, nacido y criado en Términa, pero que pasó mucho tiempo en Hyrule y recorrió varios mundos. Su característica especial fue un tremendo desarrollo del olfato y su obsesión por los olores, lo llevó a confeccionar un perfume que ha sido denominado el mejor perfume de todos los tiempos. Se desconoce el poder de su perfume y cómo logró acabar con su villano, al igual que su paradero después de su éxito y del propio perfume”.

A continuación, pasamos al quinto cuadro. Aquí se mostraba a un joven sentado en una pared, con la mirada perdida hacia el techo. Sin embargo, su mirada parecía estar fijo en una sombra que aparecía en el techo. Como otro detalle más, portaba solamente un arco que estaba flotando frente a él y con unas luces doradas rodeándolas. También no vestía las ropas del antihéroe legendario, sino que unas simples: camisa a cuadros de color rojo, una chaqueta café oscura, pantalones cortos negros y zapatillas grises. Parecía estar tomando un gorro en su mano izquierda. Dotour habló: “Éste es el Quinto de Todos: El Psíquico Solitario. Sólo una persona lo pudo recordar y entregó información sobre él. Su nombre era Bretto-Damus, vivió en Términa y tuvo como características especiales un gran desarrollo visual, además de sus extraños poderes psíquicos. Se dice que lograba dominar las mentes de las personas, ver espíritus errantes, atacar o defenderse sólo con la mente, etc. Como se muestra en el cuadro, él parece ver un espíritu en el techo y a la vez usa de sus poderes psíquicos para mantener el arco flotando. La persona que dio su información desconocía su paradero, pues había desaparecido”.

Luego pasamos al sexto cuadro. Aquí se mostraba a un joven que vestía las ropas del antihéroe y usaba la famosa espada dorada. Éste tenía un rostro más sádico que los anteriores. No tenía muchos detalles, sólo que aparecía con una bola de energía oscura en su mano derecha y su rostro estaba lleno de cicatrices. Dotour habló: “Éste es el Sexto de Todo: El Mago. Su nombre era Bredini, nació y se crió en Términa, pero su mayor parte de la vida lo pasó en Hyrule. Sus características especiales fueron parecidas a las del antihéroe anterior, pero con más debilidad al referirse a usar los poderes psíquicos como arma. Tenía el don de atraer fácilmente a las personas y usar extraños poderes para hacer magia, incluso podía dominar el poder oscuro. Como puedes ver, en el cuadro aparece con un objeto mágico oscuro. Se desconoce su muerte, pero según los espectadores de su último truco, desapareció haciéndolo y no recuerdan nada, ni siquiera cómo desapareció”.

Pasamos al siguiente cuadro, el séptimo. En este cuadro aparecía un joven con las ropas del antihéroe, aunque en muy mal estado. Su rostro parecía estar un tanto quemada, al igual que parte de las ropas. Usaba una espada diferente de los demás y enseñaba un rostro muy serio, siniestro. Sin embargo, detrás de él parecía haber una especie de sombra, que no se notaba con mucha claridad por el fondo negro de la pintura. Noté que Xavi miró con más seriedad este cuadro. Pronto, Dotour habla sin mucho entusiasmo: “No me gusta hablar tanto de éste antihéroe, pero habrá que hacerlo para que te informes… Éste es el Penúltimo de Todos: El Lógico y Estratega. Su nombre era Cradd, nació en Celéstea, fue criado en un mundo lejano a éste y parte de su vida lo pasó en Términa, Hyrule y otros lugares. Sus características fueron: gran desarrollo auditivo, muy inteligente y capaz de crear estrategias para acabar con facilidad a un enemigo; también era un muy buen observador a la hora de luchar. Gracias a mucho entrenamiento, él logró aumentar de fuerza sin ser notada físicamente, desarrollar su visión de lejanía, usar ataques con poderes mágicos y psíquicos, ser veloz para correr y por último, dominar la magia oscura, aunque esto último no lo pudo hacer con mucha efectividad. Se dice que está muerto, pero no está confirmado. Y si está vivo… su paradero sería completamente desconocido”.

No entendía el por qué este antihéroe fue casi a forzadas mencionar y que Xavi se haya quedado mirando el cuadro por un buen rato, con seriedad y un tanto de nostalgia. Después de todo el misterio que se tornó en la habitación, Dotour me llevó al último cuadro. Sin embargo, no se pudo ver mucho de éste, ya que estaba casi con el 80% tapado con pintura negra o se encontraba en mal estado. Sólo podía ver unas luces doradas que resplandecían desde el centro de la pintura y dos de los antihéroes anteriores en forma de “fantasmas”.

- ¿Qué pasó con este cuadro? – pregunté extrañado y un tanto desilusionado.
- Ésta era – respondió Dotour – la pintura del octavo y último antihéroe, conocido como el Último de Todos: El Vengador. Lo siento por el detalle, pero alguien dañó el cuadro hace pocos días. Fue como si alguien sabía que vendrías e hizo esto.
- ¿El vengador?
- Sí. Según el autor de estos cuadros, un antiguo profeta que vivió durante la época del Segundo de Todos, dijo que este último antihéroe llegaría a ser el más poderoso de todos. Obtendría los mismos poderes del Legendario y aún más: éste obtendría poderes que ninguno de los anteriores pudieron tener, ni siquiera el Legendario. Sin embargo, antes de finalizar dijo que eso dependería del camino que tomase el muchacho.

Sólo respondí diciendo “Impresionante”. Antes de que la habitación vuelva a quedar en silencio, el alcalde recordó el motivo principal por la que Xavi me había llevado a ese lugar. Así que Dotour nos hace salir de la habitación de los cuadros y nos lleva a su oficina de nuevo. Allí, el alcalde nos entrega una llave para abrir una puerta y la clave del escondite Bomber, para así tener acceso al alcantarillado de la ciudad. Estos últimos eran una banda de niños de Ciudad Reloj que se denominaban “Sociedad Secreta para la Justicia”. Ellos suelen pasearse por cada área de la ciudad y ayudan a la gente.

Dotour, Xavi y yo regresamos a su oficina, hubo una conversación nada interesante y finalmente, fui hacia el escondite Bomber junto a Xavi. Aquel lugar se hallaba al lado de la residencia, por lo que al salir inmediatamente fuimos al escondite. Estaba custodiado por un miembro de los Bomber. Al darle el código secreto, el niño creyó que Xavi y yo pertenecíamos a la banda y nos dejó pasar. La entrada consistía en un largo y estrecho pasillo. Apenas le entraba la luz solar. Si uno caminaba más adentro, empezarían los malos olores del alcantarillado y también se hallaban unas cuantas antorchas en las paredes para iluminar.

¿Por qué el alcalde nos envió a un lugar tan desagradable? Esa pregunta me la hice yo mismo y luego se la realicé a Xavi, quien respondió diciendo que en esa zona encontraríamos lo que buscábamos, es decir, la Espada Sagrada. ¿En un lugar así encontraríamos semejante reliquia? La cosa es que avanzamos por dicha zona oscura. Encontrábamos ratas por todos lados. El hedor del lugar era muy desagradable, sobre todo para mí que tenía el maldito olfato fuera de lo normal, tal como El Perfumista de años antes.

Finalmente, tras pasar por varias zonas del alcantarillado, llegamos a un estrecho y largo pasillo y en el fondo del todo, había una puerta gris. Intenté caminar confiadamente hacia la puerta, pero Xavi me detuvo y dijo: “Cuidado. Este lugar no dejará pasar a los viajeros así como así”. Lo que decía Xavi era verdad, pues al voltear para mirar la puerta, una especie de sombra comenzó a levantarse desde el agua. La sombra tomó forma de un guerrero que se abalanzó a gran velocidad hacia mí y Xavi. Como estaba muy atento, mi compañero logró detenerlo dándola un simple corte con su espada. “No era nada especial. Fue sólo una advertencia de que este pasillo está asegurado”, dijo después.

Tras lo ocurrido, Xavi empezó a avanzar sigilosamente conmigo detrás de él. En primera instancia, tres Skulltulas intentaron sorprendernos, pero tanto Xavi como yo nos percatamos de sus presencias y finalmente, fueron eliminados con facilidad. En segunda instancia, aparecieron varios esqueletos armados muy pequeños. Recuerdo haberlos vistos en el libro entregado por la princesa Zelda; se llamaban Stalkin. Tanto Xavi como yo eliminábamos a todos los que aparecían. Sin embargo, pronto me di cuenta que no me podía mover muy bien. Xavi se percató de esto y me sugirió que haga un “ataque circular”. Consistía en cargar el arma con todas las fuerzas con ambas manos y soltarlo con un rápido giro, cortando todo lo que esté alrededor. Así que eso hice y “mágicamente”, lo que me estaba inquietando desapareció, volviendo a mi velocidad original.

Cuando todos los Stalkin fueron eliminados, Xavi me dijo que las cosas que me ralentizaban eran unas ratas muertas llamadas Ratas Ghoul. Uno no los puede ver ni escucharlos, ya que están en forma de fantasmas. Sin embargo, alguien con percepciones bastantes, llegando a las de un animal, podría sentirlas o incluso verlas. La única forma de quitárselas era con un ataque circular. Tras la explicación, continuamos avanzando y aparecieron otros seis esqueletos, aunque más grandes. Estos avanzaban bastantes lentos, usaban ropas de guerreros medievales y portaban una espada y un escudo. También recordé haberlos vistos en el libro de Zelda; se llamaban Staltroop.

Justo después de verlos, Xavi me dice que retroceda, advirtiéndome en el proceso que tenga cuidado con los gritos de aquellos enemigos, ya que paraliza y me deja completamente indefenso. Como no me podía acercar, se me ocurrió la idea de usar el arco. Al ver este gesto, Xavi saca unas extrañas flechas que parecían estar combinadas con bombas. “¿Pero cómo lo ha hecho? Qué ingenioso”, me dije a mí mismo al ver esto. Así que usé las flechas sugeridas por Xavi y se las disparaba a cada Staltroop. Como cada uno necesitaba dos impactos y Xavi me dio solamente diez flechas-bombas, a él le quedó mucho más fácil atacar al último que quedaba. Así que mi compañero se acercó a él a una velocidad increíble, le dio un rápido corte horizontal, luego dio un salto encima de él, provocándole otro corte más en la cabeza en el proceso, y lo remató con una estocada desde atrás. “A esto le llamo el Rompeyelmos”, dijo Xavi después, con una sonrisa dibujada. Realmente, eso fue la técnica más impresionante que vi de Xavi sólo hasta ese momento.

Después de los Staltroop, aparecieron unos cuantos enemigos más que eran más fáciles de destruir. Al estar lo suficientemente cerca de la puerta, creyendo que íbamos al fin tocar la manilla y entrar a la habitación esperada, Xavi me detiene de nuevo. Éste siente una presencia cerca. Yo empecé a mirar a los alrededores para intentar ver algo. Cuando tocó voltearme, veo otra sombra más que estaba armado, aunque no era un guerrero. Esta sombra era más espesa a la anterior y se parecía un poco a Xavi. Llamo la atención a mi compañero, diciéndole que volteé también y al ver la sombra, se sorprende. A continuación, éste me dice: “este enemigo es más poderoso que los anteriores y no nos dejará entrar a los dos a la habitación, a menos que uno de nosotros lo elimine. Ve tú, yo enfrentaré a esta cosa. Coge la Espada Sagrada y si ves una salida en esa habitación, sal por ahí. Pero si el acceso a la espada está sellado, tendrás que esperarme. Por nada del mundo salgas de esa habitación; no te preocupes por mí, estaré bien”.

Hice caso a Xavi. Me dirigí a la puerta gris y cuando volteé para ver lo que sucedía, una especie de pared de luz me separaba a mí de Xavi y la sombra. No había vuelta atrás. Lo único que podía hacer era entrar a la habitación. Ni siquiera podía ver la batalla de Xavi con la sombra extraña. Volví a dar media vuelta, tomé la manilla y abrí la puerta gris. Al fin pude entrar a la misteriosa habitación. Era una sala común y corriente. Constaba de un suelo blanco, cuatro paredes pintadas de negro, un techo también de color negro, pero con unas raras estrellas que se veían muy bien debido a la oscuridad de la habitación, seis antorchas y en el centro de todo, un pedestal con una espada clavada en ella.

¿La Espada Sagrada? ¿Tan fácil pude tener acceso a ella? Aunque, bueno, el trabajo duro lo había hecho Xavi, después de todo… Me acerqué al pedestal lentamente, preparado por si alguna trampa aparecería. Afortunadamente, no hubo nada extraño. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca, pude llegar a leer lo que decía el pedestal de la espada: “Aquí yace la Espada Sagrada, objeto protector y guiador del antihéroe de la leyenda, y que no podrá ser empuñada por otro individuo”.

Era la única y auténtica Espada Sagrada. Era la misma espada que aparecía en las pinturas vistas anteriormente. Sin embargo, su diseño era diferente al que se presentaba en los cuadros: no estaba con su típico color dorado, la empuñadura estaba de color gris, un adorno celeste de la empuñadura estaba de color rojo y la hoja parecía la de una espada común y corriente (en los cuadros parecía tener unos dibujos en la parte baja de la hoja y antes de la punta, se ensanchaba un poco más). ¿Será verdad todo lo que me dijo Xavi antes del viaje? Es decir, que la espada ha perdido su poder natural. En cuanto al diseño era cierto, pues estaba presenciando el cambio, así que era cierto esto último.

Sin más preámbulos me acerqué aún más la espada, preparándome para empuñarla. Como detalle extraño, al estar cada vez más cerca de la espada, sentía una extraña corriente o energía a mí alrededor, pareciendo que algo o alguien estuviera girando en torno mío. Finalmente, tomé la empuñadura de la espada con las dos manos y antes de sacarla, los dos elementos que había obtenido hasta entonces, el de la tierra y del fuego, salieron de la nada a través de mi cuerpo, como si estuvieron dentro de mí. Entonces, ambos elementos cargaron de energía y la espada tomó ambas fuerzas, absorbiendo las piedras elementales. A continuación, la espada emite una luz dorada muy fuerte y al final, la empuñadura cambia a un color negro, con algunos rasgos dorados; la hoja de la espada recibió un dibujo en la zona baja y antes de la punta, se ensanchó un poco. Estaba igual como en las pinturas, pero faltaba el dorado en la hoja, el punto celeste de la empuñadura y el diseño de “alas de murciélago” en la empuñadura misma.

Cuando todo pasó y dejé de contemplar la espada, decidido la saqué de su pedestal. No ocurrió nada nuevo o algo impresionante, sólo la quité de su pedestal. Tras esto, Xavi apareció de la puerta gris diciendo: “Así que al tomar la espada, toda la guardia del pasillo desaparecía… Debí haberlo previsto”. Sonreí al escuchar su frase y volví a mirar la espada. No sabía el por qué, pero al tenerla empuñada sentía que podía acabar con cualquier enemigo que se cruzara. Sentía que podía ser insuperable, acabaría con todo y podría enfrentarme sin dificultades al autor de las explosiones en Hyrule y Términa. Luego dejé la Espada Kokiri y la cambié por la nueva. La funda de mi nueva arma estaba en una mesa chica a un lado de la habitación. La hoja de esta espada era mucho más larga que la Kokiri. Al fin no me tendría que acercarme demasiado a mis enemigos… Obviamente, la antigua espada tendría que llevarla conmigo todavía para devolvérsela a los niños Kokiri.

Aún en la habitación, mientras ambos estábamos sentados y yo miraba la espada nueva, le pregunté a Xavi el por qué Dotour no quería hablar de Cradd y también por qué él se puso más serio de lo normal. Sin embargo, Xavi respondió tan solo diciendo: “Más tarde te cuento” y luego me invitó a salir. Por dentro pensaba que me estaba ocultado algo importante, una historia que contar, pero por fuera sólo afirmé a su invitación.

Así que salimos de los alcantarillados y regresamos al lugar de donde vinimos. De nuevo en Ciudad Reloj. Por la tarde, como estaba libre y con permiso de Xavi, decidí ir a visitar a Prímula. El viaje lo tomé con la espada nueva y con el gancho “prestado” de Linik/Raúl. Me di cuenta que la nueva espada era mucho más poderosa que la anterior, ya que acababa con los Stalchilds de un solo corte. Sólo lo hice de prueba, pues ellos no me atacaban, sino que me quedaban mirando solamente.

Al llegar al Cañón Ikana, hice uso del gancho y finalmente, llegué a la famosa casa de Prímula y su padre. Fui recibido muy amablemente, tanto así que me dieron almuerzo, aunque yo haya renunciado en primera instancia su invitación. Pasé el resto del día junto a Prímula, contándole todo lo que ha estado sucediendo hasta el momento en que llegué a su casa. Le impresionó el acontecimiento ocurrido en el mundo cruel, con la arañita gigante invasora, y también la obtención de la Espada Sagrada. El resto del día no ocurrió nada más interesante, así que no tengo más para contar de ese día.

Al atardecer me despedí de la pequeña familia de Ikana y tomé rumbo hacia Ciudad Reloj. Como volví a través de la puerta este, no tardé nada en llegar a la posada. Cené antes de ir a la habitación de huéspedes y cuando ya estaba allí, me recosté en la cama hospedada. Una hora más tarde aproximadamente, regresó Xavi tras haber deambulado por la ciudad. Antes de dormirnos, estando cada uno recostado en su respectiva cama, le volví a preguntar a Xavi el por qué él se puso muy serio al quedar mirando el cuadro de Cradd y también por qué Dotour no le gustaba hablar acerca de él. Xavi respondió contando una historia:

“A Cradd lo conocí cuando él era un niño de diez años, igual como te conocí a ti. El Rey me envió al mundo humano para protegerlo y ayudarlo en su futura misión en estos mundos alternos, ya que no sabría qué hacer y también no entendería mucho la historia de todo esto. Digamos que lo ocurrido con Cradd fue lo mismo que contigo hasta ahora; vivía en el mundo humano, viajó a Hyrule, a Términa, obtuvo el Elemento de la Tierra, del Fuego y empuñó la Espada Sagrada. Luego también obtuvo los elementos del Agua y del Aire. Estaba muy contento por lo que había hecho, hasta entonces. Todo iba bien, con los poderes de los elementos absorbidos por la espada, hasta que llegó un día que varios conocemos. Lo denominamos El Día de la Traición”.

“Para empezar con esto último, debo contarte algunas antes. Como ya sabrás, Cradd nació en Celéstea y cayó al mundo humano por descuido de su madre. Tiempo después salió a la luz un comentario de un anciano hombre diciendo que el Último de Todos los antihéroes iba a nacer en Celéstea, sería criado en un mundo lejano al de los Hylians y que su camino comenzaría cuando crezca, siendo un simple niño. Yo y la Familia Real de Hyrule nunca supimos el verdadero número y orden de antihéroes. Tampoco sabíamos el nombre de los antihéroes, sus características ni tampoco el poder que llegaría a tener este último, pero con lo que había ocurrido antes todos pensamos que ese bebé caído desde Celéstea, sería el último antihéroe de todos. Así que pocos años más tarde, el Rey me encomendó la tarea de proteger, ayudar y enseñar todos mis conocimientos al nuevo antihéroe”, continuó.

“Al conocerlo en el mundo humano, me sorprendió su tremenda relación con la gente. Era amable, sonriente, tenía muchos amigos y siempre le gustaron los juguetes de armas medievales, como las espadas y escudos, además de los videojuegos, música, etc. Un defecto que tenía era que le gustaba molestar por los defectos físicos a los demás y era muy engreído. Más tarde conoció Hyrule. Quedó completamente impresionado por el lugar, recorría toda la pradera felizmente y se hospedaba en el castillo mismo bajo la orden del Rey. Se podría decir que Cradd era alguien muy afortunado”, seguía nostálgico.

“Luego llegaría el momento en que su viaje comenzaría. Logró obtener con facilidad el Elemento de la Tierra y del Fuego. Ambos elementos las obtuvo enseñándole varias técnicas, entre ellas el aumento de su visión, tal como lo hice contigo. Luego obtuvo la Espada Sagrada y muy pronto, los dos elementos finales. Los poderes de los elementos se absorbieron a la espada y entonces, era completamente indestructible y poderosa. Tanto Cradd como yo pensábamos que la Espada Sagrada respondió en su totalidad a Cradd como el antihéroe que la portaría. Sin embargo, nos dimos cuenta que cada vez que él usaba la espada contra sus enemigos, el aura del arma comenzaba a rechazar sus movimientos, hasta intentaba manejarse por sí sola. Incluso, un día Cradd me dijo que la Espada Sagrada soltó una voz en telepatía pidiéndole que él se alejara de ella y no la usara nunca más. No podía creerlo, era imposible. ¿Cómo la espada rechazaría al antihéroe legendario?”, seguía.

“Tras esto, como un hecho de que la oscuridad comenzaría a atormentarle, Cradd se enteró de que su familia del mundo humano, a quienes los trató siempre como sus padres biológicos a pesar de que no lo fueran, fueron asesinados por unos malandrines como venganza de la vida imposible que les hizo él a ellos y también, por deudas del pasado. Cradd se hundió sentimentalmente con esto y por ello, la Espada Sagrada lo rechazó completamente. Como él estaba cargado de rabia, no le importó en absoluto los pensamientos del arma y tomó la espada de igual manera para utilizarla a fines malvados. Como la espada quería ser liberada, no le quedó más remedio que destruirse a sí misma, rompiendo su sello como espada del antihéroe y como única espada que podría acabar con un líder demoníaco, destruyendo también su diseño completo, dejando de lado los elementos y no despertar de nuevo hasta que el verdadero antihéroe, es decir, el Último de Todos, llegue hacia ella y le entregue el poder necesario”.

“Luego de todo aquello, Cradd devolvió la espada a su pedestal y en ese mismo momento, según él que me contó la historia después, sintió otra voz parecida a la de la Espada Sagrada. Ésta lo llevó a otro pedestal en una habitación que no ha sido hallada en la actualidad. Allí, Cradd empuñó una espada idéntica a la Espada Sagrada, pero de color más oscuro. Más tarde, según la historia que me contó uno de los sabios, Rauru, dijo que Drott logró convencer a Cradd para renunciar su ‘cargo’ como antihéroe y obtener más poder de lo que tenía, siendo llevado al poder de la oscuridad y a la vez, convirtiéndose en un discípulo de Drott, el líder demoníaco que debía ser eliminado y que sólo la Espada Sagrada podía acabar con él. Yo no podía, ni tampoco quería, creer la historia de Rauru, pero pronto me di cuenta que Cradd estaba cambiado y sólo mantenía pensamientos negativos y malévolos, diferente a cómo era antes”.

“Como la persona que debía proteger salió inesperadamente fuera de los planes llevados a cabo, pedí al Rey una autorización para dejar mi puesto como protector de Cradd. El Rey creyó mis palabras y me dejó en libertad. Estaba listo para descansar nuevamente y esperar a un nuevo llamado, sin embargo, Dotour me encontró en el camino y me llevó a su residencia. Allí dijo que me estaba buscando por varios años y luego, me enseñó toda la historia de los antihéroes, dándome cuenta que Cradd no era el último, sino el penúltimo de todos los antihéroes. Me había dado cuenta que protegí al equivocado… Entonces quedé con una duda que nadie ha podido resolvérmela, ni siquiera hasta el día de hoy: ¿por qué Cradd aparece como un penúltimo antihéroe, si al final de cuentas se transformó en un enemigo? Finalmente, después de esto decidí ir a mi descanso y Cradd desapareció sin dejar rastro, traicionando a todos y en mayor parte, a mí y a Hyrule”, concluyó.

Menuda historia me contó Xavi antes de dormir. Además, para dejarme con más intriga e impaciencia, finalizó diciendo: “En una instancia, Dotour dijo que el último antihéroe tomaría poderes increíbles, aunque eso dependería del camino que tomase el antihéroe. Para ser honesto, a la palabra “camino” le temo en esa frase. ¿Por qué? Pues si en realidad fuera así el caso y el antihéroe decida ir por un camino oscuro que el camino destinado para él, igual como sucedió con Cradd, significaría la perdición de todo, ¿no? Así que… Brett, si de verdad eres el Último de Todos, como todos están diciendo últimamente, por favor, no elijas un camino erróneo, que los sentimientos no te ganen y cumple tu destino”.

Quedé corto de palabras. No mucho por lo que me pidió, sino que por toda la historia que cargué en un solo día. Tantas cosas que me enteré de un rato a otro y ahora me tratan como el Último de Todos. Ahora entendía el por qué todos me decían “te pareces mucho a él”; eso significaba que me parecía demasiado al primer antihéroe… Después de oír lo último de Xavi, afirmé enérgicamente y prometí que no pensaré en otra cosa para dejar mi destino, es decir, enfrentarme y eliminar a Drott. Lo que todavía no entendía era… ¿Por qué “El Vengador”?

En la habitación de Drott, uno de los líderes demoníacos, estaba él mismo riendo en su cama. Por otro lado, el hombre barbudo se acerca a él, con su típico paso lento y su postura encorvada.

- ¿Te ríes de cómo mi hijo se enteró toda la historia de antihéroes? – preguntó el hombre.
- ¡Claro que sí! – exclamó Drott, aún riendo – Además, me río de cómo él ha prometido no alejarse de su “destino”. ¡Ya veremos quien domina a quien, hermanito querido! – terminó riendo ya en carcajadas.
- Pensé que yo era el loco aquí – dijo con ironía el hombre; a continuación, se dio media vuelta y quedó parado en una pared – Y si de verdad mi hijo es el Último de Todos… ¿Podrás acabarlo, Drott? – preguntó, deteniendo la risa del joven de ropas oscuras
- No te preocupes por mí. Después de todo, hasta que no encuentren mi verdadero punto débil, yo no moriré. Entiendes lo que te digo, ¿verdad, Cradd?

Tras aquello, el hombre barbudo, con su identidad revelada: Cradd, levanta la mirada sorprendido, da media vuelta y queda mirando a un sonriente e irónico Drott, quien empieza a aplaudir y a reír sarcásticamente. A continuación, Cradd susurra para sí mismo diciendo: eres un verdadero monstruo…

Continuará

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