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Vendetta/Capítulo 27: El Primer Arma

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Vendetta/Capítulo 27: El Primer ArmaEditar

Rumbo hacia el tercer elementoEditar

Mi rival frente a mí y comiendo una manzana de lo más normal. La mayoría de los alumnos, inconscientes de lo que sucedía en el patio del liceo debido a que estaban en la sala de computación, estaban mirando extrañados a mí y a Drott. El profesor que cuidaba la sala aún no se daba cuenta de la presencia de la manzana, por eso no nos echó. Así habíamos quedado cuando terminé de escribir. De esta misma manera comenzó la conversación dentro de la sala. Drott relajadamente con su manzana y yo un poco preocupado por lo que podría pasar afuera.

- ¿No quieres un poco? – preguntó Drott – Está muy buena.
- Ya déjate de bromas y empieza con lo que querías decirme.
- Como quieras – dice y a continuación, chasquea los dedos para distorsionar el tiempo y espacio, dejando a todos paralizados y en la puerta de entrada/salida de la sala, se ve todo completamente oscuro -. Lo mejor sería que nadie nos viese y escuchase, así que tuve que hacer esto.
- ¿Entonces para qué me trajiste para acá? – pregunté en tono gruñón.
- Porque pensé que sería el mejor lugar para comenzar a dar una vuelta mientras conversamos – respondió y luego se levantó, para mascar la manzana y hacer una seña de que lo siga.
- ¿Qué ha pasado con el liceo?
- Nada. Sólo estará así hasta cuando termine de hablar contigo – contestó, pisando ya lo que había afuera de la sala, pero yo me detuve al ver una especie de sustancia movible en el suelo –. No te asustes, tú también lo puedes pisar con tranquilidad.

Le hice caso y pisé la sustancia, la cual parecía gelatina en la forma que se movía o incluso daba esa sensación cuando estaba encima de él. A continuación, le volví a preguntar sobre qué era lo que me iba a decir, mientras yo aún estaba desconfiando de él; me podría mentir, o me podría atacar en cualquier momento. Drott comienza hablando sobre mí.

“Te has estado divirtiendo mucho últimamente y eso no es bueno en absoluto”, comenzó. “Primero que todo, te está gustando un poco estar en el mundo humano y pareciera que no te importara mucho lo que esté sucediendo en los otros mundos. Además, no recomiendo que te estés encariñando con estos lugares, sólo mira esa cosa”, continuó ya estando en el patio, diciendo lo último apuntando el cono gigante caído con una sustancia parecida al helado sobre él. “Se ve muy simpático y agradable, pero sólo te digo que cuando despiertes sentirás explosiones y explosiones… Eso es debido a que el “copo de helado” se transformará en varios cañones que dispararán rayos. No te gustaría eso, ¿verdad?”.

¿Era verdad lo que me estaba diciendo? Era difícil confiar en este tipo y hacía lo posible por creer. Pero… si fuera cierto, ¿qué pasaría con el liceo y con los estudiantes? Al menos me agradaría un poco la idea de suspensión de clases, pues con las notas que tendría estaría pasando de curso y además, podría ir inmediatamente a Hyrule. Pero… Aura, Eileen, Daniel, etc… ¡Maldición! “Esa cosa, al igual que la Skulltula de hace tiempo, fueron enviadas por una organización que ya sabes de qué trata, pero no sólo su objetivo es destruir la humanidad de este mundo, sino a ti, hermanito”, continuó, creándose una breve pausa y preocupándome de mí.

“¡Vaya, vaya! Eso sí que te ha sorprendido, ¿eh? No creas que te esté diciendo todas estas cosas sólo por bromear y reírme de ti. Después de todo, eres mi hermano mayor e igual me preocupas, aunque sea un poquito”, dijo. Eso de “hermano” me hartó y le exclamé que no me llamase así. “Eso fue muy cruel…” contestó de modo irónico y continuó: “Pero de seguro sabes que tú eres una reencarnación viva de mi hermano mayor original, ¿no es cierto? Recuerda, te lo dijeron hace un mes en Términa. Ahora bien, te invito un rato hacia acá”, terminó para chasquear los dedos y aparecer en una habitación completamente oscura, con dos camas, muebles, una lámpara de techo que alumbraba un poco y parecía haber un tipo jugando ajedrez, pero estaba inmóvil. ¿En dónde diablos estaba?

“De seguro no sabes qué es este lugar… es mi celda, ubicada en lo más bajo del Castillo de Hyrule. Aunque… yo no estoy completamente solo. El que está sentado inmóvil frente a su mesita de ajedrez es tu verdadero padre, Cradd. Él es mi compañero de celda”. Imposible… ¿Cradd? ¿Estaba junto a Drott todo este tiempo y yo no tenía ni la menor idea? Ahora yo había quedado nuevamente sin palabras. “Si quieres puedo hacer que conversen, pero el problema es que en “tu mundo” va a haber caos y tú no podrás estar”. No podía hablar. Estaba totalmente inmóvil y en silencio. Drott se dio cuenta de que no era el momento indicado para haber una conversación… Así que chasqueó los dedos una vez más y aparecimos en mi casa.

“Gracias a tu memoria pudimos llegar aquí. Recuerda que sólo puedo ir a lugares que yo conozca o de una persona que tenga conexión psicológica, por ejemplo, tú. Ahora bien… has convivido con esta familia desastrosa durante mucho tiempo. Parece que sólo tu madre te ha cogido cariño… La verdad es que ella te quiere demasiado. La principal razón por la cual trabaja siempre has sido tú. Por eso ella siempre te trataba un tanto mal cuando eras chico. Era para que le hagas caso en subir tus calificaciones, para que no tengas flojera en hacer las cosas, para obligarte a luchar por lo que quieres, para que no seas un muchacho con mala educación y malos pensamientos. Todo eso lo hizo para que no te conviertas en un Diego, o esos tipos a las que les llamas… ah sí, flaites. Lo entiendes, ¿verdad?”. Drott me cargaba con información de intimidad de golpe. No lograba entender todo de una sola vez…

“Créeme que no te estoy mintiendo, realmente puedo ver los pensamientos y sentimientos de las personas. Tú no eres la excepción, claro. Tu madre adoptiva siempre quiso dar lo para educarte, aunque no fue de la mejor manera en tratarte casi como un estropajo cuando eras chico, pero al menos logró que no seas un tipo de mala educación y que hagas caso a cada cosa que se te diga. Lo hizo bien, ¿verdad? Ahora cuando hablo de la viejecita, tu padrastro, tu hermanastro y el vejestorio… a ellos no les importas en absoluto”. Mientras hablaba de todo esto, él y yo recorríamos la casa. “Cada vez que veía tus pensamientos mientras estabas aquí, me daba cuenta que deseabas no estar en este lugar más y más… pero ahora que te digo esto, pareciera que te estás arrepintiendo, ¿eh?”, terminó, para luego volver a chasquear los dedos y reaparecer en la sala de computación, en la misma silla y todavía en la misma hora.

“Te digo todo esto para que despiertes de una vez con quienes estás a tu alrededor y qué es lo que realmente debes hacer. Mucho cuidado con esa maquinita de allá afuera, podría hacerte daño en este estado tuyo, pero también deberías proteger a la gente que quieres… Si quieres hacer esto último, ¿entonces qué esperas? Ve por los elementos y completa toda tu verdadera fuerza de una vez. Quizás, en un futuro no muy lejano, ambos tengamos que poner a prueba nuestras fuerzas, tal como lo hacíamos miles de años atrás. Tal vez no recuerdes ahora, pero espero que muy pronto recuperes tu memoria, la original. Hasta entonces, hazte fuerte y yo te esperaré, para jugar un rato como lo hacíamos en los viejos tiempos”. Él decía todo esto sonriendo, al fin sin ironía y casi con nostalgia. Cuando finalizó se levantó de la silla, terminó su manzana y recordó algo: “Y por si acaso... Cradd es un tanto celoso y no le agradaría mucho... ya sabes. Prometí no decirte esto último, pero tenlo en cuenta... muy en cuenta”.

Al concluir con todo, Drott da dos aplausos rápidos, desaparece mágicamente y el tiempo vuelve a la normalidad. Me iba a poner a pensar en todo lo que me había dicho, pero tres segundos después del “despertar”, una explosión se escuchó lejos de la sala. Recordé lo que me dijo acerca del cono de helado gigante... así que no dudé en pararme y salir corriendo hacia el patio. Era tal y como dijo Drott. A la cosa que parecía esponjosa encima del helado le salieron varios orificios, los cuales disparaban balas. Sus objetivos eran los humanos, así que no destruía el liceo, sino que eliminaba a las personas.

Desesperadamente comencé a buscar a Aura, al Trío Dinamita y a Eileen, ya que ellos estaban en el patio. Los demás conocidos sólo los vi dentro, mirando a través de las ventanas. El “helado gigante” disparaba continuamente. Varias personas caían a mis pies, pues yo estaba en una de las puertas hacia el patio, u otros pedían ayuda o incluso intentaban usarme para protegerlos, haciendo que las balas lleguen hacia mí y no a ellos. Decidí salir de inmediato al no notar la presencia de alguna persona conocida, pero cuando quise voltearme, pude ver un gigantesco impacto que le llegó al “helado”. Era una bala de BRS, quien estaba escondida tras un árbol. También aparecía José en su verdadera forma, que pasaba corriendo y atacando a la base del arma destructora una y otra vez. A Cristián/Seik no lo veía.

Al darme cuenta que parecían no tener problemas, comencé a buscar a Aura, Eileen o a Daniel dentro del establecimiento. Unas cuantas balas pasaban a través de las ventanas, así que lo mejor era pasar por los pasillos de los pabellones. Estaba totalmente lleno. Si alguien iba con alguien, perdería a su “dúo” o pareja casi con facilidad. De pronto se sintió un gigantesco impacto. Había recordado algo importante... ¿dónde estaba Xavi? A él no lo podía ubicar durante todo el día y tampoco se había presentado aún en la batalla contra ese “helado”... ¿Justo en un día tan importante tuvo que faltar?

Muy pronto se incluiría Raúl en su forma de Linik. Al enfrentarse, Cristián convertido en Seik lo acompañó para ir al ataque. Pareciera que se conocían, pero pronto me di cuenta que no se coordinaban lo suficiente en sus movimientos. Y Xavi nada que aparecía... Continué con mi búsqueda por las chicas. Con tantas balas y temor a que me llegase uno, pareciera que el Cristal Dorado respondió al llamado de esto. ¿Por qué? Mis reflejos para esquivar las balas aumentaron considerablemente. Incluso en dos oportunidades esquivé las balas a saltos acrobáticos. Como todo estaba pasando tan rápido, ningún alumno me vio, o eso creí.

Finalmente pude dar con Aura. Estaba tan asustada como los demás. La tomé de la mano y anduvimos juntos desde entonces. Algunos alumnos subían las escaleras, pero era lo peor. ¿Qué pasaría si unas cuantas balas de cañón llegasen a uno de los edificios? Simplemente se derrumba. Cuando intentaba buscar refugio con Aura en el pasillo del pabellón A, miré hacia el gran pasillo: sólo veía balas pasar por los aires y alumnos tendidos en el suelo estando muertos o heridos, incluso un profesor estaba en el suelo. De pronto, otro gran impacto se escucha. Aura se asusta y de inmediato recurre al abrazo. Sentía empujones, gritos, miedo y peligro en todo mí alrededor...

Después de un momento, las puertas de la inspectoría se abren para dar más refugio a los alumnos. Sólo dejaban entrar a todas las mujeres de cualquier curso o varones sólo de primero medio, en un principio. No faltaban los alumnos varones de otros cursos mayores que daban por obligación su entrada. Muchos no llevaban sus mochilas, aunque claro, más importante eran sus vidas que las cosas de estudio. Fui junto a Aura a la puerta donde todos estaban entrando, pero yo no estaba conforme... ¿Dónde estaba Eileen y Daniel? Así que le dije a Aura que me esperase dentro y no se fuera del lugar.

Así que al dejar allí a Aura, justo sintiéndose otro impacto de bala de cañón, volví hacia los pasillos. Se estaba vaciando, por lo que sería más fácil ubicar a Eileen. En el grupo gigante de alumnos, esperando entrar a la inspectoría, no la pude encontrar. Hice lo posible para utilizar algún poder psíquico con el que pueda sentir a mi prima... y pude hacerlo. Estaba un poco lejos del lugar y desde allí me indicaba el sur. En otras palabras, hacia el patio del liceo... Dejé de lado la percepción psíquica y corrí a toda máquina hacia el patio.

Al llegar pude notar que la base del arma destructora estaba muy dañada, pero la cosa esponjosa de arriba seguía y seguía disparando. Escondiéndome de las balas, usé de nuevo la percepción y esta vez, sentía a Eileen lo suficientemente cerca para saber en dónde podía estar. Gateando fui hacia el lugar donde percibía fuertemente. Algunas partes de la pared donde estaba la “cadena de ventanas hacia al patio”, estaban un tanto destruidas, así que tenía que tener cuidado. Pude esquivar exitosamente las balas y llegué al mismo punto de inicio, el lugar donde logré ver en un principio a Josex y BRS anteriormente. Vi cómo seguían luchando hasta acabar con aquella cosa que parecía invencible.

Luego empecé a buscar a Eileen de entre las personas que estaban en el suelo. Se escuchaban muchos gritos de personas todavía, así que me era imposible ubicarla si me estuviera gritando. Aunque... de igual manera la pude ver. Estaba tendida en la escalera para entrar/salir del gran pasillo, con el brazo izquierdo extendido intentando llegar a uno de los últimos escalones. Su mano izquierda estaba manchada con sangre, mientras que con la derecha se tocaba la panza, lugar donde parecía caerle sangre. No le llegaban balas mientras estaba tendida, pues dos cuerpos moribundos de otros alumnos bloqueaban el paso, por suerte. El rostro de Eileen también estaba manchado con sangre, pero era poco.

“Imposible... Eileen... ¿Por qué ella? Es injusto, es completamente injusto. ¿Qué hizo ella para merecerse eso? ¿Qué fue...? ¿¡Qué mierda hizo de mal mi prima para merecer esto!?”, me decía, sintiendo gran impotencia. Segundos después caigo de rodillas, agacho la cabeza, me repetía todavía las preguntas en mi mente con las que inicié y golpeaba el suelo, con algunas lágrimas cayendo. “¿Cómo y por qué no la pude proteger? ¿¡Por qué soy tan débil en este maldito mundo!? [...] Por favor... dudo que me escuchen, pero pido por favor que ayuden a esta chica... No merece morir, mucho menos en este lugar y en este estado... necesito destruir esa cosa...”, dije después de caer casi destruido psicológicamente, olvidándome de lo que sucedía en el exterior y sólo importándome Eileen en esos momentos.

- ¿Poder? – se escuchó una voz femenina – Pero si la tienes en tu interior, Brett.
- ¿Entonces cómo la puedo usar? – pregunté, mientras todo había quedado negro y sólo estaba la figura de una joven frente a mí sentada - ¿Por qué no la pude utilizar para proteger a mi prima? ¿Por qué no puedo incluirme en la batalla para destruir esa cosa de ahí fuera?
- No tienes los cuatro elementos, no la puedes proteger porque aún no despiertas realmente tus poderes y debido a eso, tampoco puedes incluirte en la batalla o morirás fácilmente – respondió la voz ya reconocida: Glasse.
- Pero yo quiero luchar, necesito proteger a mis amigos... a mis únicos compañeros de verdad – dije, haciendo que Glasse se levante de la silla invisible, se agache y abrazándome, dejando mi cabeza sobre su pecho.
- Brett... mi querido Brett – dijo, para luego clavar su mirada en la mía, quedando ambos rostros muy cerca -. Se nota en tus ojos las ganas de ayudar y en tus palabras la sinceridad – me decía y acerca aún más su rostro -. Te daré el poder necesario, pero sólo será por un momento. Sólo piensa en todo lo que me has dicho y los resultados serán beneficiosos, tanto para ti como los demás.
- ¿E-En serio? – pregunté, haciendo que Glasse se acercase a mi oído y susurre, manteniendo su cálido y relajante abrazo.
- Confía en ti mismo, te dará muy buenos resultados. Mientras que tu prima...

Glasse finalizó interrumpiéndose, dándome a entender lo que quería decir... luego se apartó de mí, me deseó suerte y desapareció, como si de un fantasma se tratase. A continuación, todo lo que sucedía a mí alrededor volvía a la normalidad. Se escuchó una explosión más causada por un fusil del arma destructora de humanos. Se escuchaban gritos de la batalla, de ayuda y de desesperación. Pero yo no estaba utilizando mis poderes. No, yo continuaba siendo el mismo con forma humana. No obstante, dirijo la mirada hacia Eileen una vez más. La miro atentamente. Muchas cosas pasaban por mi cabeza en ese entonces; recuerdos de ella, felicidad, promesas que hacíamos, etc. También escuchaba voces, muchas voces. Todas decían cosas diferentes. Las entendía en ese momento tan fugaz, pero ahora no recuerdo en absoluto. Lo que sí recuerdo fue escuchar mi propia pregunta: “¿Por qué no la pude proteger?”, con una respuesta burlona por parte de la voz de Drott: “Porque fuiste descuidado, hermanito querido. Si sigues así, siempre serás el Hylian más débil de la actualidad y no podrás proteger a nadie... ¡Véngala!”.

Todavía agachado y después de escuchar la respuesta, me enojo de mí mismo, bajo la mirada y aprieto todavía más los puños. A continuación... “¡¡¡EEEIILEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENN!!!”. Como consecuencia de un grito eufórico mío, varias llamas salen descontroladamente de mí y una luz dorada cegadora aparece, que lograba iluminar todo el gran pasillo. Las balas se detuvieron de inmediato, así que me di cuenta que llamé la atención a la estúpida máquina invasora. Podía sentir la corriente de energía que pasaba por todo mi interior y eso me dio fuerza suficiente para levantarme rápidamente. Miré por la ventana más cercana y pude ver que Josex, Seik y Linik, se habían quedado mirando boquiabiertos. Solamente BRS estaba continuando con la batalla, quien estaba usando una moto recorriendo por todo el patio. Quizás lo usaba para confundir al enemigo.

No estaba totalmente descontrolado. No era el mismo poder que me llegaría a otorgar completamente el Cristal Dorado, pues podía controlar mi cuerpo. El problema es que las llamas eran las que no podía controlar... Después de levantarme y quedar mirando por un rato al arma, éste intentó dispararme múltiples veces, pero de una manera extraordinaria mis llamas las detenían cuando se acercaban. Salté por la ventana y encaré al enemigo. Mientras tanto, los otros cuatro le iban atacando y desconcentraban más al enemigo. Corrí hacia él y cargué con todo mi cuerpo, aun con las llamas. Fue una gran colisión...

El arma no se detenía, pero sí había quedado “aturdido”. Entonces, aprovecho de dar un gran salto y quedar encima del “copo de helado”, sintiendo que así era la forma de acabarlo. Tanto Linik y Seik se alarmaron y me gritaron que no haga locuras, pero mi mente sólo pensaba destruir a la cosa que hirió o incluso mató a Eileen, nada más... Por confiarme demasiado, recibí un balazo de cañón del arma directamente, pero eso no me detuvo. Me empujó metros hacia arriba y sólo me ayudó a que cargara con todo hacia el “copo”. Caía a gran velocidad y con todo el fuego acompañándome, pareciéndome a una antorcha humana. Finalmente, antes de que el arma intentara atacarme de nuevo, colisioné con el “copo de helado” y luego aterricé con normalidad en el suelo del patio.

Todos se sorprendieron por lo que pude hacer. El arma parecía haber llegado a su fin. Los cuatro chicos que atacaron desde el principio, volvieron a cargar ahora mucho más confiados hacia el arma, para darle el K.O. final. Yo tampoco quería detenerme. Una vez más fui con todo hacia la cosa y éste impacto hizo que el arma se detenga completamente. Sin embargo, esto sólo era para que el “copo de helado” comience a agrandarse una y otra vez. Si esa cosa llegaría a explotar... adiós liceo y a todos los que estaban allí. Todos se alarmaron, pero a mí ya no me interesaba en absoluto si la explosión era muy poderosa o no.

“Creo que estoy llegando a mi límite... pero sólo una más y adiós estúpida arma”, me dije a mí mismo. Quería terminar la venganza por mi prima. Así que no dudé en volver a acercarme, pues había salido empujado tras la última colisión. Luego di un salto, tal como lo había hecho anteriormente, y volví a cargar todo el fuego de mi cuerpo. Mientras iba hacia él, soltaba un grito como el que hice al activar mi poder en ese momento, pero esta sólo mencionaba la vocal “A”. Cuando estaba a centímetros para estrellar con él, sin embargo, apareció una espada ya conocida por mí que impactó también. Tras esto, el portador de la Espada Maestra, Xavi, y yo fuimos tragados por la presión del “copo de helado” y segundos después, fuimos expulsados. Recuerdo que luego estuve en el patio y caí, frente a mis amigos.

Después de haber cerrado los ojos tras lo ocurrido en el liceo, despierto en mi reservada habitación del Rancho Lon Lon. ¿Qué había pasado? ¿Acaso todo lo ocurrido fue un sueño? No... Eso era imposible. Salí de la habitación y encontré solamente a Malon en el primer piso. Pregunté el cómo había llegado ahí y respondió diciendo que Xavi me había traído. También sabía lo que ocurrió en el mundo cruel. Vaya... ¡pero Eileen! Necesitaba verla, al menos por última vez. Así que salí corriendo del rancho, a pesar de que Malon intentó detenerme. Corrí por toda la pradera hasta llegar al mundo cruel. Era cierto, reaparecí en ese mundo con las ropas del liceo. Extrañamente no estaban quemadas.

Ahora tenía que buscar a alguien que sepa de Eileen: mi familia. Ahora no entendía el por qué Xavi me llevó a Hyrule, si primero necesitaba saber qué había pasado con mi prima... Rápidamente llegué a la casa de mi supuesta familia adoptiva. Sólo estaba la abuela. Pregunté acerca de Eileen y dijo que estaba internada en el Hospital Base de la ciudad. Espera... ¿internada? ¿¡Significa que no murió!? Nuevamente salí corriendo, sin antes haberme cambiado de ropa. Mi destino ahora era el hospital.

Tomando un micro que conducía al lugar ya dicho, entré y di una petición para visitar a mi prima. Me dijeron el pabellón, el número de la habitación y todo eso. En un principio estaba algo perdido, pues parecía un laberinto esa cosa y además, muy pocas en mi vida había estado allí. Después de unos quince minutos de retraso y búsqueda, logré dar con la habitación. Ahí estaba Eileen, con mascarilla, un montón de cables y esas cosas. Al menos no estaba grave, pues si lo estuviera no podría siquiera visitarla... Estaba descansando y en todo el rato no abrió sus ojos. Le dije algunas palabras, incluso agradeciendo a Dios por haberle dado más vida. Mientras hacía esto último, Glasse aparece de la nada.

- No fue Dios, fui yo quien le dio vida – dijo.
- ¿Glasse? ¿Qué fue lo que hiciste? – pregunté sorprendido por su visita y por lo que dijo.
- Lo que has escuchado. Ella realmente murió, pero gracias a mí, que le di una pequeña parte de mi vida, está ahora a salvo y recuperándose de su herida de bala que recibió ayer.
- ¿Parte... de tu vida? – continuaba ignorante – Perdón, pero no te estoy entendiendo.
- Yo soy tu protectora y lo que quiero es no verte triste, además eso es lo que menos quiero que te suceda – respondió -. Como yo soy una chica muy especial, puedo entregarle parte de mi alma a quien quiera para revivir a esa persona.
- ¿En serio?
- Sí – contestó rápidamente y acercándose a mí, sentándose en la camilla y quedando frente a frente conmigo -. Pero hay una condición...
- ¿Eh? ¿Cuál es? – preguntaba, desarrollándose una pausa después de la última pregunta.
- Mejor dicho dos condiciones por haber sido una humana en este caso, las cuales son: tu prima tendrá dos personalidades: la de ella y la mía; y la segunda es que ahora podrá entrar a los otros mundos, pues ya no es una chica humana, sino Hylian.

... ¿¡Q-Qué!? ¿Hai...lian? ¿Ahora mi prima querida de toda la vida es una Hylian? ¿Pero cómo diablos? Glasse... ¡ahora sí que te quiero! Esto era inesperado... ¡Completamente inesperado! Miré mejor a Eileen y me di cuenta que no tenía rasgos faciales cambiados, pero cuando levanté su pelo para ver una de sus orejas... sí, era Hylian. Su cambio físico no cambiaría en el mundo cruel ni en Hyrule, tal como pasaba con Prímula. Por suerte tenía el pelo largo...

- Veo que te pusiste tan contento que llegaste a quererme mucho, ¿verdad? – dijo Glasse.
- C-Claro que sí... – contesté aún sin poder creer la noticia viendo todavía a Eileen, haciendo reaccionar a mi protectora y usando una de sus manos para tomar mi barbilla, para así mover mi cabeza y clavar nuestras miradas.
- De algún modo me hace muy feliz saber que me quieres – decía Glasse, sonriendo y sonrojándose un poco.
- Pues... me alegro saber que hago feliz a mi protectora – dije un tanto nervioso al tenerla tan cerca de mí.
- Brett... – susurró, acercando más mi cara con la de ella.
- ¿Gl-Glasse? – balbuceé aún más nervioso.
- Te tengo que dejar, viene alguien – dijo tras una pausa desviando su mirada a la puerta, soltándome y volviendo a tener una distancia más normal -. Me alegro haber estado hoy contigo sin que estés en tus “locos pensamientos psicológicos” y... – mira a Eileen – hazla feliz, por favor.

Con una afirmación de mi parte, Glasse desaparece como una nube de polvo brillante en el aire. Luego entraría una enfermera avisándome que los minutos de visita ya terminaron para mí. Me despedí rápidamente de Eileen, pidiéndole que mejore y me fui del hospital. Tardé unos diez minutos en salir, sólo porque había perdido la salida. Menudo laberinto... Al estar fuera me toparía con Xavi, quien no parecía tener mala cara. Así que fui relajadamente hacia él. En un principio pensé que cambiaría su rostro y me hablaría enfadado... pero no, solamente me preguntó qué hacía allí. Le expliqué todo y lo entendió mi situación, añadiendo que me dejó en Hyrule para que yo me recuperara más temprano. Claro, tardé un día entero en recuperarme y estando en el mundo “maravilloso”. Si hubiera sido en el mundo cruel, lo más probable es que despertaría después de unos tres días.

Mucho más tranquilizado por el actual estado de Eileen, fui hacia el liceo junto a Xavi. Tal como suponía, las clases fueron canceladas hasta el próximo año y todos los alumnos terminaron sus promedios con las notas que tenían. ¡Pasé de curso! No sé cuántos chicos repitieron/reprobaron en mi curso, pero según Xavi fueron siete los desafortunados en el suyo. En el mío había un pequeño grupo que estaba peligrando, entre ellos tres de los flaites, ahí no estaba ni Diego o Nicolás. Una lástima... Luego volvería a Hyrule junto a Xavi.

- ¿Estás listo para ir al Lago Hylia? – preguntó Xavi, mientras caminábamos rumbo a la Región de Lanayru, pues estábamos en Farone todavía.
- ¿Y por qué? ¿Vamos a vacacionar?
- ¿No es ahí donde debería estar el Elemento del Agua? – preguntó extrañado.
- Recuerdo que Gentel dijo algo de Gran Mar... – respondí intentando recordar.
- Es imposible. Hasta incluso puedo sentir su aura en el lago.
- Aura... – recordando a Aura – Por cierto, ¿sabes cómo está ella?
- ¿Tu novia? – preguntó y yo afirmé – Ella está bien. Después de lo que pasó estuvo preocupada por ti, pero la tranquilicé diciéndole que solamente estabas desmayado y no despertarías en horas.
- Me alegro – contesté aliviado.
- Pero vio todo el escándalo que hiciste, así que ya sabe lo que eres en realidad.

Al oír esa respuesta con entonada normal de Xavi, como si no fuera sorpresa o algo por el estilo, me alteré de inmediato. Xavi agregó que incluso yo no era un humano mientras le explicaba a Aura, sino un ser proveniente de otro mundo, pero que formaba parte del mundo humano. Luego dijo que Aura pensó que todo era una broma, pero al creer toda la historia se lo tomó con calma. Lo único que faltaba: Aura creyendo que yo podría ser una especie de extraterrestre o algo así.

Pasamos el atardecer y la noche dentro del Castillo de Hyrule. Xavi me dijo que, al tener el control de mis poderes y no esforzándome como en el mundo cruel, podía utilizar los poderes del fuego con bastante normalidad, tanto en Hyrule como en Términa. Hasta incluso podía aumentar las fuerzas de las llamas mucho más, pero no excesivamente. Seguramente, el entrenamiento de las velas no sería nada en comparación a cómo me sucedía en el mundo cruel. Esa misma noche jugué con mi fuego propio en el patio del castillo, teniendo cuidado con el césped, arbustos y demás. Me di cuenta de inmediato que podía crear desde lenguas de fuego hasta brazos largos de fuego a libertad propia. Ahora sí que tenía control absoluto de este elemento. Aunque fuera así, con todo lo que esté en el lado derecho, es decir, el brazo derecho, la pierna derecha, etc., no se podía utilizar fuego. Era extraño, pues en el mundo cruel ardió todo el cuerpo durante la batalla...

Así pasó el resto de la noche hasta cuando me fui a dormir en una cama reservada para mí. Dormiría en una habitación que está al lado de la reservada por Xavi. Esta habitación lo pidió él mismo al Rey para poder quedarme. Antes de dormirme todavía pensaba en lo ocurrido en el mundo cruel. No estaba del todo conforme al no proteger a Eileen. Estuviera muerta si no hubiera sido ayudada por Glasse. Estaría llorándole en su tumba si su destino era continuar siendo humana por siempre. Pensaba que esa vez fue un golpe de suerte, pero a la siguiente ya no sería así...

Tras dormir plácidamente en una cama que por primera vez probaba, desperté tempranamente en mi primer día en Hyrule después de casi dos meses. Me habían llevado ropa para dormir, así que me vestí con mis prendas tradicionales y salí de la habitación. Fui directamente al comedor, pero no había nadie. Aumentando mis sentidos, logré escuchar con claridad las voces de la princesa y de Xavi dentro de la sala de estar. Parecían estar divirtiéndose, así que preferí no interrumpir. Del comedor fui directamente al patio del castillo, lugar donde entrené la noche anterior. Recordé lo que me dijo Drott: si quería proteger a la gente que quería, necesitaría más poder, y para eso requeriría obtener los cuatro elementos. Sí, eso era todo.

Me motivé y entré al castillo, sólo para salir de inmediato y dirigirme al Lago Hylia. Por el camino, todavía dentro del castillo, se cruzaron Xavi y Zelda. La princesa me dijo que no me apurase tanto y tomara el desayuno, además tenía casi cuatro meses completos para obtener los dos elementos restantes. Tenía razón, me había apurado mucho. En estas misiones no debería faltar la comida. Así que tuve que volver al comedor y tomar el desayuno, acompañado por Xavi y Zelda. Ellos sólo acompañaban, ya habían comido. Mientras comían me dijeron que Xavi me ayudará en esta nueva misión. Al contrario de lo anterior, él no ayudará mucho en mejorar habilidades esta vez, sino que el camino correcto para llegar a la zona final. Me preguntaba qué era lo me esperaba esta vez...

Minutos después del desayuno y ya completamente reposado, Xavi y yo partimos del castillo. La princesa nos deseó suerte y cuidado para el viaje. Durante el camino, Xavi me dijo que en cualquier momento me dejará ir al mundo cruel para visitar a mi familia, ver al resto de amigos, a Aura y a Eileen. Él ya sabía que mi prima era una Hylian, así que al momento de hablar con ella y contarle qué es actualmente, será con ayuda de Xavi. Conocería Hyrule y todo lo demás. De seguro le gustará este mundo, tal como me pasó a mí años atrás.

El Lago Hylia no estaba tan lejos del castillo y de la ciudadela misma, así que no tardamos casi nada en llegar. Era un enorme lago y muy profundo, con un puente sobre él a muchos metros de altura. Xavi y yo mirábamos el lago desde esa misma altura. En este lugar había algunos seres de raza Zora, según Xavi. La mayoría de ellos, que están en estos alrededores, protegen un pequeño templo que está al fondo del lago. Para entrar allí se necesitaría al menos el permiso del Rey Zora, quien está en los Dominios Zora, lugar que está al final del Río Zora. La mejor opción para llegar allí es a través de la zona norte de la pradera.

Xavi me dijo que podíamos llegar con facilidad al fondo del lago con la ayuda de unos objetos que sólo lo tienen los Zora, aunque él dice que portaba tan sólo dos. ¡Justo uno para cada uno! Sin embargo, continuó el tema diciendo que faltarían más de lo que pensábamos. Esos objetos se llamaban Frutos Zora, los cuales ya no aparecen con mucha frecuencia en comparación a como era antes, según Xavi, cuya historia fue contada por una conocida amiga Zora suya. Era nada más y nada menos que la princesa de los Dominios Zora: Ruto. Lo que faltaría ahora serían más Frutos Zora y el permiso del Rey Zora para entrar al pequeño templo, lugar donde podía sentir la energía del Elemento del Agua. Sí, ahora podía sentirlas cuando estaban cerca.

Así que eso hicimos. Salimos del Lago Hylia, desde la vista en la que estábamos, y fuimos camino a la pradera norte de Hyrule. Tuvimos que pasar mirando el castillo una vez más. Volví a pisar tierras de esta zona de la pradera después de varios años. Esa era la parte de la llanura menos visitada por mí. Las razones eran simples: era la parte más lejana a la región de Farone y el camino para acortar hacia Eldin estuvo siempre cortado por gigantescas piedras. No recordaba muchas cosas de la zona norte: había un pequeño puente sobre un estrecho río, cuyas aguas provenían de los Dominios Zora. Hay un gigantesco valle, la cual estaba en ese tiempo plagado de monstruos. En esa zona es donde estaba la entrada directa a los Dominios Zora. Con nuestras armas y actuales habilidades de combate, sería pan comido entrar.

Ambos caminamos directamente hacia el valle, preparados para lo que se venía. Pero Xavi se percató de un problema antes de pisar las primeras partes de tierra del valle... había una barrera protectora transparente que cubría el lugar. Si uno intentara cruzarla, terminaría completamente desintegrado. Él mismo me hizo una muestra lanzando una piedra a la barrera, que sólo era posible de ver cuando tocaba algo. Se supone que emitía alguna energía y es por eso Xavi lo pudo percibir, pero yo no sentía nada... Aquello era magia oscura, así que alguien que está en contra de nuestros planes había colocado eso. Alguien nos estaba siguiendo y preparaba más trampas para no poder avanzar.

Por culpa de eso no pudimos pasar la entrada principal al pequeño valle, pero Xavi tuvo una pequeña idea al ver el agua. Si comíamos los Frutos Zora, que tenían formas de pastillas con diseños extraños y de muy mal sabor, podríamos lograr cruzar ese río a pesar de la fuerza de la corriente. ¿Y cómo? Su explicación fue muy simple: al tragar un Fruto Zora, al cabo de un rato tendríamos la forma de un Zora. ¿¡Era eso posible...!? No lo creía en un principio, pero cuando el plan fue llevado a cabo al 100%, Xavi decidió tomar un Fruto Zora primero para demostrar que era cierto lo que decía... y lo era. Así que de inmediato tomé el fruto restante y sin darme cuenta, comenzaba a tener los rasgos de un Zora: las pieles se tornan azuladas, el cuerpo cobra una forma acuosa, aparecen branquias en el cuello, unas especies de membranas aparecen entre los dedos de las manos y de los pies, también largas aletas en el antebrazo de cada lado y una aleta extra encima de nuestra cabeza. Increíble.

A continuación, Xavi me invitó al agua y yo le seguí. Era un poco incómodo nadar. Lo más fácil era respirar, pero nadar lo hacía como un humano. Xavi me dio algunas indicaciones para nadar como un Zora, como empujar más el cuerpo y el uso de las aletas para cambiar de dirección propia. Era difícil acostumbrarme, pero al menos la corriente no era gran cosa siendo un Zora, pero igual no tenía que confiarme. Cuando ya estaba afuera, tras haber llegado a tierra en la zona llamada Río Zora, sentí una pequeña corriente de frío por mi cuerpo, pero de inmediato se volvió estable y podía respirar oxígeno con normalidad.

Antes de continuar caminando, Xavi intentó percibir alguna trampa cercana. Cuando se dio cuenta que el lugar estaba limpio, nos dirigimos al famoso Dominio de los Zora. El lugar parecía un salón elegante de gran tamaño, mientras que el brillo del agua, más el diseño arquitectónico del lugar, le daban un toque muy elegante. Ese mismo brillo del agua parecían diamantes brillando de lo lejos. Una gran cascada caía desde el centro del lugar, cuya agua es la que fluye hacia el Río Zora y acaba recorriendo la pradera de Términa, aunque principalmente se dirige hacia un lugar llamado Curso Alto del Río Zora y que finalmente llega a parar al Lago Hylia. Si los Dominios Zora no tuvieran agua, no existiría el Lago Hylia.

Lo importante ahora no era contemplar la belleza de los dominios, sino ir a buscar a la princesa Ruto y al final, dirigirnos hacia su padre y obtener un permiso real. El problema es que la princesita no estaba en los alrededores... Diablos, ¿por qué casi siempre la persona más importante no está cuando se necesita? Según información de otra Zora conocida por Xavi, Ruto fue hacia el pequeño templo del Lago Hylia para averiguar algo que pasaba. Se rumorea que los guardias del lugar notaron algo extraño dentro del templo días atrás. Lo único que faltaba, otro monstruo. Y ahora marino...

Aburrido esperé más de dos horas dentro de los dominios, ya estando con mi forma original. El efecto duraba una hora o algo así. Mientras tanto, Xavi se daba el lujo de estar con chicas Zora, especialmente con la tal chica que le habló desde un principio. Estaban muy apegados los dos. Mirando los alrededores me di cuenta que la contraparte de la raza Zora de Términa, la cual reside en la Gran Bahía de ese mundo, tiene una banda llamada Indigo-Go’s. “¿Qué clase de música harían unos peces con formas humanas?”, me pregunté.

Finalmente, la princesa Ruto aparece. Una belleza, tanto fuera del agua como dentro. No le hablamos inmediatamente, pues se dirigió al salón del trono, donde supuestamente estaría el Rey Zora. Xavi y yo esperamos unos minutos más y dentro de unos diez o quince, Ruto vuelve a hacer aparición en la gran fuente. Xavi rápidamente la llamó y ésta reacciona de forma instantánea, como si esperara el grito de Xavi. Ambos se saludan y me presentan desde lo lejos, pues ellos estaban en medio del todo y yo sentado en una orilla. Ruto nadó rápidamente hacia mí para saludarme, acompañado de Xavi que llegó después.

- ¿Frutos Zora? – preguntó Ruto después de que el tema se abrió – Todavía me quedan unos pocos, ¿pero para qué lo usarán?
- Lo necesitamos porque Brett debe entrar al pequeño templo del fondo del Lago...
- Espera – dice Ruto, interrumpiendo a Xavi -, ¿acaso pretenden ir ahí? – preguntó en tono de preocupación, pero tanto yo como Xavi afirmamos – Es que hay un problema y acabo de ir a presenciarlo...
- ¿Cuál? – preguntamos Xavi y yo.
- Si ustedes sabrán, dentro del templo reside Lord Jabu-Jabu, una deidad para nosotros. Él se encarga de cuidar el Elemento del Agua, pero... - pausa – Hace unos días, los guardias Zora del templo vinieron a informarnos que Lord Jabu-Jabu había estado actuando extraño. Desde ese día voy siempre a visitarlo y cada vez lo veo peor...
- Me imagino que habrás encontrado la respuesta – dijo Xavi en tono de pregunta.
- Eso creo... parece que hay una cosa dentro de Lord Jabu-Jabu y esa debe ser la causa, la cual está matándolo poco a poco... Además, él intentó comerme hace poco, pero por suerte escapé – seguía con la historia tomándose el pecho con su mano izquierda.

Xavi volteó la mirada hacia mí. Yo hice lo mismo hacia él, pero no entendía bien lo que me quería decir. Luego me di cuenta: ayudar a Lord Jabu-Jabu investigando mejor, además de intentar conseguir el tercer elemento. Así que Xavi habló con la princesa Zora acerca del plan entre él y yo, pero Ruto pareció no haberse quedado conforme del todo... Creía que el monstruo podría ser extremadamente peligroso, pero Xavi continuaba insistiéndole. Yo sólo comentaba algo cuando Xavi me invitaba a decir algo, pero sólo respondía con un “claro”, “sí”, o “por supuesto”.

No sé cómo sucedió, pero Xavi y Ruto terminaron discutiendo el tema en la habitación de la princesa Zora. Por mi parte, yo preferí quedarme afuera. Xavi terminó saliendo después de varios minutos, con una sonrisa dibujada. Logró conseguir los Frutos Zora necesarios para la misión. Ahora llegaría lo último: el permiso otorgado por el Rey Zora. Antes de ir directamente hacia allí, Ruto sale de su habitación y nos guía. La altura era inmensa, así que tardamos al menos diez minutos en llegar al salón. Si no fuera por la princesa, quizá el Rey Zora ya nos hubiera echado con tan sólo vernos. Parecía estar de muy mal humor. A pesar de su furia interna, que podía sentirlo estando cerca de él, logró reconocer a Xavi y sus ganas de atendernos aumentó. También apareció otro joven Zora. Éste se presentó, denominándose príncipe Zora: Ralis. Significaba que él era el esposo o el prometido de Ruto.

Después de lo último, Ruto, Xavi y yo... o mejor dicho, Ruto y Xavi hicieron lo posible para convencer al Rey Zora y darnos el permiso al templo. Los argumentos que entregaban ambos compañeros míos eran suficientemente convencedores para que el Rey aceptase de inmediato, pero se negaba una y otra vez... al darse cuenta que su hija terminó de rodillas pidiendo el permiso, como si fuera una compañera más de nosotros en el viaje, el Rey Zora terminó aceptando y se puso manos a la obra para buscar y entregarnos un objeto. Esto serviría para mostrárselo a los guardias del templo y así darnos el permiso para entrar. El objeto fue entregado a Xavi. Tras esto, todos agradecimos al Rey Zora y nos fuimos de la sala, despidiéndonos también de Ralis que sólo presenció la escena. Bajamos completamente los Dominios Zora y Xavi y yo agradecimos la ayuda de la princesa Ruto; ésta nos deseó suerte y protección para lo que se pueda venir.

Cuando Xavi y yo estuvimos a puntos de tomarnos los nuevos Frutos Zora, nos dimos cuenta que la noche estaba cayendo. Lo mejor sería volver al castillo, para descansar e ir directamente al Lago Hylia después de despertar al día siguiente. Así que caminamos para salir de los Dominios Zora, pero en el Río Zora tuvimos que saltar y que la corriente nos llevase a la pradera norte de Hyrule. Saltamos en un lugar especial para que ocurriese esto, sino terminaríamos en el Lago Hylia. Después de llegar a la pradera caminamos hasta la ciudadela, luego al castillo y llegamos allí.

La primera mujer que nos saludó fue la princesa Zelda, con mucha energía y abrazando tiernamente a ambos. Luego fuimos al comedor para cenar, donde estuve más de treinta minutos debido a una larga conversación que se prolongó durante la comida, contando lo sucedido en el día y nuestros planes. Cuando ya todos estuvieran completamente desocupados, decidí ir a mi habitación de reserva y me tendí en la cama.

Estando cómodamente, comencé con mis pensamientos negativos otra vez de lo sucedido en el mundo cruel. Eileen... su muerte casi se hizo realidad. También recordé lo que había visto Aura de mí, así que... ¿qué rayos le digo cuando la tenga cerca? Maldición... Mi madre adoptiva, ¿me estará extrañando? ¿Habrá mentido Drott sobre esto último? Y si mi padre biológico era el tipo que estaba sentado jugando ajedrez, con una cara deteriorada y ropa en muy mal estado... ¿realmente sería él mi verdadero padre? De todos modos, no le pude ver bien la cara. Tenía tantas preguntas, tantas dudas... pero lo que más me preocupaba era mi debilidad... Todavía no podía dominar el poder del Cristal Dorado, no podía utilizar mis poderes en el mundo cruel como los demás, siempre tengo que contar con el poder del cristal para acabar con los enemigos más duros... no pude proteger a mi prima. Maldita sea, ¿por qué soy tan débil? Rato después me quedaría dormido del cansancio... cansancio inútil, pues solamente caminé y nadé un poco. Qué débil.

...

No tengas miedo, Brett. Baja ya del árbol”; esa voz... me es familiar... Eileen. [...] “Mi-mírenme. M-me cagué e-en los pa-pantalones”; ese es... es... sí, el Polo... pedazo de inútil. [...] “Hora de que te vayai de aquí por un tiempo”, “Perdón por todo lo que te hacía antes, hijo… yo también te quiero”; esa voz femenina y áspera... ¿mamá? [...] “No te preocupes. Vas a estar bien, amigo”; Xavi... protector, amigo mío. [...] “Así que tú erí el pendejo que se deja pegar”; ese es... Carlos, el estúpido idiota ese... [...] “Por favor… debes cuidarnos y protegernos”; su voz tan suave... Glasse. [...] “Brett… yo sé que fuiste tú”; princesa Zelda... [...] “Creo que ya sabes mi nombre, ¿no?”; exacto... Daniel. [...] “Así que vo erí el hueoncito que anda detrá de mi mina”; el malparido... Diego. [...] “¡No te preocupes! Sólo tómalo y pruébalo y ya”; Bastián y su droga... [...] “No nos gusta ver gente que estén muy solos”; el Trío Dinamita... [...] “¡Aléjate, monstruo!”; Prímula... todavía no me conocías... [...] “Hola. Me llamo Aura”;... ¡AURA!

¡Me encantaría estar contigo en ese lugar!”; Eileen... [...] “Necesito hablar un poco contigo”; dime... [...] “Hacía tiempo que no hablábamos tanto”; eso es cierto... [...] “Tenemos varias cosas que contarnos”; ¿qué cosas? [...] “Eras tímido, no socializabas, te costaba hablar con personas”; creo que así era yo antes... [...] “Yo hablaba de él casi todo el tiempo”; era de mí, ¿verdad? [...] “Gracias por acompañarme”; yo nunca te acompañé... Raúl estuvo contigo. [...] “¿Qué te pasa? Tú no eres así conmigo”; ¿cómo así...? [...] “Ya te ayudé con Aura, ahora ayúdame a mí, por favor”; ¿y cómo mierda quieres que te ayude? ¿Engañando a Aura...?

De todos modos gracias por salvarme ahora”; de nada, Prímula... [...] “No quiero quedarme sola de nuevo”; a mí tampoco me gustaría quedarme solo... [...] “Sal de aquí, por favor. No queremos problemas”; ¿qué fue lo que hice...? [...] “Tengo miedo”; descuida, yo te protegeré... [...] “Cumpliste tu promesa”; siempre la cumplo contigo. [...] “Por favor, cuídate mucho”; siempre... [...] “No paraba de pensar en ti”; yo también pensaba en ti... [...] “Gracias, Brett. ¡Nos vemos!”; pronto... muy pronto.

¿Brett? Qué guay”; otra vez Xavi... [...] “Yo también estoy bien, adaptándome a este lugar”; ¿al mundo humano...? [...] “Tuve que ser enviado a esta ciudad para ser tu protector en este mundo”; protector... [...] “Suponía que necesitarías ayuda”; creo que sí... [...] “Vaya, Brett, te felicito”; pues... gracias [...] “No elijas un camino erróneo, que los sentimientos no te ganen y cumple tu destino”; te aseguro que no, Xavi... eso creo [...] “¿Estás listo para ir al Lago Hylia?”; ya quiero vacaciones de verdad...

Mi nombre es Glasse, tu protectora”; Glasse... [...] “Hyrule necesitará de tu ayuda algún día”; Lo sé, Glasse... [...] “Brett, por favor, despierta”; quiero descansar... [...] “¿Qué es lo que deseas en este momento?”; poder y descanso... [...] “Usa el poder del Cristal Dorado”; ¿qué? Pero... [...] “¿Por qué estás tan confundido?”; realmente no lo sé... [...] “¿Te drogarías sólo para no enfrentar la realidad?”;... no sería tan mala idea [...] “¿Y si te llegaras a descontrolar?”; no lo sé... [...] “Brett... mi querido Brett”; mi querida protectora... [...] “De algún modo me hace muy feliz saber que me quieres”; siempre te he querido... gracias por todo.

Es primera vez que los hago”; sándwiches de Aura... [...] “Desde un principio pensé que eras alguien más tranquilo”; lo era... pareciera que estoy cambiado... [...] “No te veía de hace tiempo por acá”; perdón. [...] “Entonces, ¿de qué querías hablarme?”; pues... Eileen y yo... [...] “No sabes lo feliz que me hace escuchar esto”; ¿eh? [...] “Pero yo estoy con Diego y ya sabes cómo reaccionaría”; ¿qué...? [...] “No te preocupes, amor, voy a estar bien”; pero él... ¡No!

...

- ¿Q-qué es todo esto? – pregunté balbuceando.
- Recuerdos – respondió una voz parecida a la de Coté.
- ¿Recuerdos? ¿De quién?
- Tuyos, ¿acaso ya no recuerdas?

Un lugar todo negro. Un ambiente oscuro. ¿Estoy en la otra vida o es un sueño? Frases de las personas que considero más cercanas a mí se repetían. Frases que me habían dicho alguna vez en mi vida. Yo sólo respondía. A ellos los quiero. Pareciera haber confusión en mi cabeza... Creo que me estoy arrepintiendo de haber nacido. Quiero descansar. Me está hartando todo esto de “antihéroe”, dos o tres chicas alrededor mío que solamente me proponen más confusión y no puedo proteger a otros, o incluso a mí mismo... me está hartando. Escucho una frase. Al fin era con mi voz. Siempre dice: “Momentos humillantes, vergüenza, rabia... mundo cruel” y se repite una y otra vez...

- ¡Qué miserable eres con tu vida, mocoso de mierda! – exclama una voz masculina en tono intimidante, interrumpiendo toda la tranquilidad.
- ¿Eh? ¿Quién eres? – pregunté asustado.
- Me impresiona el cuerpo y mente débil de la persona en la que estoy... ¡me das vergüenza!
- Espera, ¿estás dentro de mí?
- ¡Claro! – dice y a continuación, una figura idéntica a mí aparece como una sombra fantasma frente a mí – Ya deberías de saber quién soy, ¿no es así?

La figura se convierte en su forma verdadera: tenía las mismas ropas del antihéroe, ojos rojos, cabello del mismo color y largo, altura de uno o dos centímetro más bajo que yo, el mismo color de piel, teniendo la misma herida en la mejilla izquierda y los mismos rasgos faciales míos. Era el mismo tipo al que vi en un recuerdo de su propia lágrima en la fuente de los recuerdos: era mi antepasado más antiguo, el llamado Primero de Todos. A continuación, éste se presenta todavía con su voz intimidante: “Soy Brett, el reconocido antihéroe legendario y al que conocen como el Primero de Todos. Soy tu otra parte, o en otras palabras, soy la parte dormida de tu alma... ¡Al fin me puedes escuchar, reencarnación mía!”.

Volviendo un poco en el tiempo, después de que Drott se haya ido del mundo humano tras haber hablado con nuestro protagonista, regresó a la habitación oscura. Cradd estaba en la misma pose de antes, mirando su mesa de ajedrez. Drott va hacia su cama, toma un libro y se pone a leerlo, sin decir nada. A continuación, Cradd mueve una pieza de ajedrez e inicia una breve conversación.

- ¿Y cómo te fue?
- Bien, sin ningún problema. Ahora sólo falta que el pequeño comience a pensar en lo que se le viene y tome el camino a favor de nosotros – respondió tranquilamente Drott, pero Cradd parece quedar pensativo y mueve otra pieza de ajedrez.
- Mientes – dijo de forma seca Cradd.
- ¿Por qué debería de mentirte?
- Tal vez no pueda conectarme psíquicamente con Brett como tú lo haces, pero recuerda con quién estás hablando... Lo único que hiciste fue darle consejos, imbécil.
- ¡Eh! Cuida tus palabras – dice Drott, dejando el libro de lado y mirando a un enojado Cradd -. Tú recuerda con quién estás hablando, no estás aquí por ti mismo. Y yo sabré qué le diré a Brett, tú no.

Cradd no se convence de las palabras de su compañero de celda, así que enojado se lanza sobre éste a gran velocidad. No obstante, Drott lo alcanza a detener a tiempo creando una rápida barrera oscura en ambas manos. Ambos quedan forcejeando y pareciera que Cradd toma la ventaja, pero Drott se levanta y rompe el forcejeo, saliendo ambos volando por los aires. Cradd aterriza en una pared, sosteniéndose como una araña, mientras que Drott aterriza en el suelo.

- ¡Maldito mentiroso! – exclama con furia Cradd, todavía desde la pared.
- Esto es completamente inútil, no me obligues a pelear contigo sólo por tonterías.
- ¡Prometiste destruirlo psicológicamente, pero has hecho lo contrario! – refunfuñaba el otro.
- Es mi hermano, después de todo – contestó en tono resignado Drott.
- ¡Es mi hijo y tu archi-enemigo, idiota! – continuaba enojado Cradd, bajando de la pared y quedando en el suelo.
- ¡Es mi hermano! – gritó el joven, sin querer creer las palabras de Cradd – Pronto llegará el día de nuestra batalla, pero hasta entonces no le haré daño. Debes entenderme.

Esto provocó a Cradd una vez más, así que se lanzó hacia Drott de nuevo. Sin embargo, la tacleada fue detenida por sí mismo para lanzarle la cama, haciendo que Drott lo evada y se desconcentre. Aprovechando esto, Cradd logra darle un puñetazo rápido y efectivo. Drott retrocede y carga su cuerpo con una energía abrumadora, descargándola por toda la celda. Cradd retrocede y a causa de no poder ver a Drott, recibe dos puñetazos de su adversario: uno en el estómago y otro en el mentón, levantándolo por los aires. Drott aprovecha esto para rematarlo con un poderoso puñetazo usando ambas manos, haciendo caer a Cradd bruscamente. A continuación, el joven de inmediato lo levanta y lo lanza a una pared, dejándolo atrapado con unas sogas artificiales de energía oscura que Drott creó.

“Nunca más intentes atacar a la persona que te salvó la vida y te dio poder. Desde ahora yo seré el que tomará las decisiones para hacer algo con Brett o no”, dijo Drott al terminar la pelea. Luego, deja la cama tal y como estaba antes y se recuesta, para continuar leyendo el libro. Mientras tanto, Cradd baja la mirada y comienza a pensar, sabiendo que Drott no puede leerle los pensamientos. “No me queda otro remedio... Si este tipo sigue así, perdonando a Brett de esta manera, no tendré otra alternativa más que incluirme en la organización... seré yo quien elimine a Brett, Drott pedazo de mierda”.

Por otro lado, al terminar la batalla con el arma de la organización, la persona que estaba sentada en lo alto del edificio del liceo queda mirando contento por lo ocurrido. Luego comienza a hablar por sí mismo: “Supongo que la organización lanzó esta arma sin saber que Brett podría hacer un poco de uso de sus poderes, utilizando efectivamente el fuego, el primer punto débil de esta arma, y aplastando la cosa viscosa rosada, la segunda debilidad. Pero esto no es nada... probablemente, la segunda arma será un desafío mucho mayor y me pregunto cómo se las arreglarán. Y además... Cradd, ese hombre lleno de ira, ¿vendrá a la siguiente ocasión? Si es así, no me quedará más remedio que entrometerme...”

Continuará

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