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Vendetta/Capítulo 28: Entrenamiento Zora

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Vendetta/Capítulo 28: Entrenamiento ZoraEditar

Y empezando a reconstruir el muro.Editar

- Soy Brett, el reconocido antihéroe legendario y al que conocen como el “Primero de Todos”. Soy tu otra parte, o en otras palabras, soy la parte dormida de tu alma... ¡Al fin me puedes escuchar, reencarnación mía! – dijo ya con su voz original, la misma escuchada en la fuente.
- ¿Cómo es posible...? ¿Otra parte de mi alma? – preguntaba yo todavía desorientado con lo que estaba pasando.
- Sí. He estado intentando hablarte a través de tus sueños, ¡pero por culpa de tu debilidad mental ha sido imposible! – decía mi antepasado frente a mí un poco enojado.
- ¿Y de qué quieres hablarme? – pregunté después de una pausa.
- Te has estado preguntando el por qué siempre tu cuerpo se descontrola cada vez que el poder del Cristal Dorado se activa, ¿cierto? – respondió inmediatamente – Entonces, lo mejor sería que me escuches, porque yo tengo la respuesta: yo soy el que toma el control en esos momentos.
- ¿Qué? ¿Quieres decir que tú lo utilizas cuando se activa el cristal?
- Así es – contestó a mi pregunta comenzando a caminar alrededor mío -. Es un poco difícil acomodarme, pero igual logro ayudarte eficazmente.
- ¿Y por qué yo no puedo controlarlo y sí pude en el mundo cruel? – hice la pregunta refunfuñado.
- ¡Porque tu cuerpo es débil, mocoso! – exclamó rápidamente - ¡Eres demasiado débil! La cantidad de poder que te otorgaron en el “mundo cruel”, como tú le llamas, no fue nada en comparación al poder total de estos otros mundos.
- Entonces... ¿nunca podré utilizar los poderes en Hyrule o...? – pregunté tímidamente.
- Te equivocas – respondió de forma seca, interrumpiéndome -. Recuerda que tanto tu mente como tu cuerpo son débiles. Utilizar esos poderes no es un juego de niños, mocoso. ¡Fortalece tu cuerpo, aparta más esos pensamientos de mierda que tienes y obtendrás grandes resultados!

Él sabía todo de mí. Sabía acerca de mis pensamientos. Sabía todo lo que hacía en los otros mundos. Sabía mis pensamientos de las otras personas, de mí alrededor. ¡Sabía todo! Parecía que fuera un eterno psicópata mío. El entorno que me rodeaba junto a él era como un sueño, pero lo recuerdo absolutamente todo. Por esa razón les estoy contando, ¿no? Él... al igual como fue con Drott, no venía para mucha ayuda... parecía que me descontrolasen aún más psicológicamente. ¿Acaso este antepasado es un aliado o un enemigo mío? Pero bien... gracias a él estaba vivo. Si no fuera así, ¿qué podría haber pasado con Keeta o con el Goron transformado? Y otra cosa... él también se descontrolaba cuando los atacaba. ¡Así es!

- ¡Pero hay una cosa! – le exclamé tras una pausa - ¿Por qué tú también te descontrolabas cuando atacabas a los demás?
- Poder – respondió tras una breve pausa y quedarse quieto en un lugar -, odio, rabia, traición... y sobretodo, venganza. Hay muchas cosas que tenemos en común, incluyendo las apariencias físicas – pausa -. Yo no controlo tu cuerpo porque yo lo quiero, es debido a que tú me llamas cuando quieres.
- ¿Qué? – reaccioné sorprendido.
- Tú fuiste el que me despertaste en la batalla contra el Capitán Keeta, de seguro lo recuerdas – decía caminando y haciendo gestos al ritmo de la conversación -. ¿Y cómo lo hiciste? – preguntó, respondiendo yo negativamente – ¡Fácil, pues mijo! Piensas en cosas negativas y eso nos hace parecernos más de la cuenta, pero la palabra clave siempre será “venganza”.
- ¿Significa que tú...? – pregunté siendo interrumpido.
- ¡Recuerda! – gritó, quedándonos en silencio y frente a frente – Yo soy tú... y tú eres yo. ¿Por qué crees que Drott te llama “hermanito”? – preguntó, a lo que yo quedé cabizbajo y sin respuesta – Todos tus pensamientos que logras tener al ser casi derrotado en una batalla real, las tengo yo actualmente. Yo no dejé el mundo feliz o satisfecho, no descansaré hasta haber ajustado cuentas con nuestro único objetivo a eliminar, al menos hasta el momento: Drott, mi hermano, al que le podría llamar traicionero eternamente.
- ¿Traicionero...?
- Algún día te explicaré eso, pero hasta ahora sólo debo decirte que nuestro objetivo principal es Drott. ¡Así que quiero que juntos nos unamos y lo destruyamos! Su poder ha incrementado mucho en diferencia a la última vez que lo vi, pero estoy seguro que de alguna manera lo eliminaremos. ¡Ten confianza en ti mismo y pelearemos! Hasta entonces te estaré esperando y nos veremos muy pronto...

Todo esto termina intentando detenerlo, gritándole que espere, pero su cuerpo se desvaneció de entre todo el espacio negro, vacío. Lo último que dijo, volviendo con la voz “intimidante” sacada en el principio, fue: “Yo soy tú... y tú eres yo”. Despierto. Despierto con tranquilidad y con inseguridad en la misma cama de la habitación del Castillo de Hyrule. Todo era un sueño, uno de los tantos que recuerdo hasta ahora completamente. Así que era verdad, yo era débil. Era demasiado débil para todavía intentar dominar el poder del Cristal Dorado. Aún no podía proteger a alguien que yo quiera. No podría igualarme con el poder que poseía mí antepasado... ¿cómo diablos lo hago para fortalecerme, así como él decía?

No pude dormir bien el resto de la noche, así que al día siguiente estaba con sueño. Durante el desayuno bostezaba una y otra vez. Xavi me dijo que no era buena idea tener un mal sueño, menos ahora que comenzaríamos a entrenar nuevamente. ¿Entrenar? Le hice la pregunta, respondiendo que me enseñará a utilizar mi cuerpo de Zora, tanto dentro del agua como en la superficie. Maldita sea... pero en el sueño me decían: fortalece más tu cuerpo y obtendrás mejores resultados. ¡Así debía ser! Aun así, yo estaba con sueño...

Después de tomar el desayuno, Xavi y yo partimos del gran castillo. Volvimos al Lago Hylia, el gigantesco lago con agua pura y limpia. Por las mañanas, el sol hacía brillar enormemente este lago; se veía espectacular. Olvidé mencionar algunos detalles: en la superficie del lago hay una pequeña tienda, o algo así, en donde un sujeto nos invita para ser lanzados con un cañón hacia un parque de diversiones. No me interesaba en absoluto. Según Xavi, en una fuente que ahora era inalcanzable vive un espíritu denominado Espíritu de Luz, llamado Lanayru. Tenía el mismo nombre de la región. Ahora entendía el por qué se llamaba así esta región... ¿y qué pasaba con Eldin, Farone y Latoan? ¿Igual tenían un Espíritu de Luz?

El Lago Hylia también contaba con una zona terrestre. Sin embargo, era un lugar peligroso si una persona no sabía saltar muy bien... Esa zona está en frente del lugar ya dicho, del tipo de los cañones. Según Xavi se llamaba Tobías esa persona. En fin, la cosa es que en ese lugar terrestre hay una cueva al descubierto y una especie de faro más al oeste. También había más zonas terrestres, como el que estaba ubicado en medio de todo el lago. Allí había una pequeña zona con un árbol sin hojas, pero lo más extraño era que el árbol tenía una especie de rasguño gigante, como si fuera de un hombre lobo o algo así. También en la pequeña “isla” había una marca muy extraña. Según una leyenda contada por Xavi, si se lanza una flecha al sol recién naciente desde esa zona, caerá una flecha especial: las flechas de fuego. Ya había pasado un buen rato desde que se produjo el amanecer, así que la prueba no podía ser todavía... pensándolo bien, ¿cómo yo podría ver el sol para dispararle?

Además de todo lo dicho, más al este del lago, lugar donde cae la cascada proveniente de las aguas de los Dominios Zora, hay otra zona terrestre. Ésta era más pequeña que la primera mencionada y no tenía necesidad de dar saltos para llegar de una zona a otra. Aquí se hallaba un laboratorio, el cual se encargaba de investigar las especies que existían en el lago. Igual se hallaban dos extraños espantapájaros, a los cuales no me llamaron la atención aquellos días de entrenamiento. Además de estos puntos de interés en el Lago Hylia, había una que otra diminuta “isla” en la que se puede descansar de tanto nadar. Este lugar era genial, pero me faltaba conocerlo de noche.

Volviendo a la mañana de ese día, Xavi me invitó a ir a la última zona terrestre mencionada anteriormente, lugar donde estaba el laboratorio. Estando en la orilla, él me dio uno de los frutos Zora, o mejor dicho pastillas Zora. Me tomé uno y dentro de un corto período de tiempo, mi cuerpo se transformó en un Zora. Luego me introduje al agua y comenzaría las lecciones. Ese día me enseñó a cómo sumergirme y caminar en el fondo del agua, soportando la presión. No se sentía mucho durante las prácticas. Sin embargo, cuando el efecto comenzaba a acabarse, empezaba a sentir la maldita presión y tenía que salir a la superficie, sino tomarme inmediatamente una nueva pastilla.

Lo de antes fue muy fácil, así que ahora vendría un nuevo reto: nadar. Puede que sea fácil para un Zora, pero para alguien que no acostumbraba a utilizar ese cuerpo no era mucho... no me sentía como un pez, o mejor dicho como un Zora. Así que practicamos un rato al nado y luego almorzamos con algunas cosas que llevamos cada uno. Reposamos unos minutos tras esto y regresamos a la práctica. Ese día entero no llegué a dominar el nado completamente, pero sí había avanzado un poco más en comparación a cómo lo hacía en la mañana.

Cuando el sol estaba cayendo, Xavi y yo tuvimos que volver al castillo. Por el camino, éste me dijo que deberá regresar al Dominio de los Zora para conseguir más frutos Zora, así que de inmediato fue hacia allá. Por mi parte, yo volví al castillo sano y salvo. Ahora sí que estaba cansado, pues el nado agotaba mucho, igual como les sucedía a las personas que practican esto como un deporte al ser principiantes. Ese cansancio, más el sueño que tenía por el mal dormir, me agotó muy tempranamente. La cena lo comí cabeceando una y otra vez, demostrando el cansancio. Yo intentaba continuar despierto, pero Zelda se dio cuenta de esto y me sugirió que me vaya a dormir. Le hice caso, me disculpé al no poder comer todo y me tendí en la cama. Me quedé dormido inmediatamente.

Así fueron los primeros días. Siempre salía desde el amanecer con energías y llegaba durante la noche joven muy cansado. Me iba acostumbrando, así que después de una o dos semanas, ya no llegaba tan agotado. Un día, antes de que pudiera dominar completamente los poderes Zora, pude percibir la energía viviente de Eileen. ¿Cómo diablos pude desde tanta distancia? Fue impresionante, tanto así que Xavi me felicitó. Lo importante es que él decidió tomarme un día libre e ir al mundo cruel para visitarla. También podría visitar a Aura o a quien quiera.

Así que salí corriendo del castillo y fui directamente al portal. Me di cuenta que mientras más ganas tenía de hacer algo, más rápido podía correr. Estaba tan concentrado en Eileen que no me di cuenta de esto en ese momento, pero corría extremadamente rápido. Finalmente, crucé el portal y volví al mundo cruel. Como había podido sentir la energía de mi prima, supuse que estaba en su casa y ya no en el hospital. Por si las moscas visité este último lugar, porque una cosa es que haya despertado y otra que se haya recuperado. Esto último era un poco difícil... Dentro del hospital me confirmaron que le dieron de alta el día anterior. Vaya, se recuperó muy rápido. Así que, a continuación, tomé un micro y me dirigí a la casa de Eileen.

Llegué. Recordé cuando éramos más chicos y la sacaba para salir. Toqué el timbre y me atendió su madre. Se sorprendió al verme y me dejó pasar. Me invitó a tomar algo, pero rechacé y pregunté por su hija. Luego aparecería su padre, que estaba por salir a su trabajo. Con él no teníamos mucha comunicación, así que solamente nos dimos un saludo estrechando la mano. Eileen estaba en su habitación, recostada y descansando, me dijo la madre. Se dio cuenta de mis intenciones y me dio el permiso para ir al cuarto de mi prima. Era la primera vez... así que subí las escaleras, llegué a una puerta, que tenía un pequeño peluche colgando y encima diciendo “Aylín”, la forma en que se traduce su nombre y cómo ella lo escribe; toqué la puerta, se escuchó un grito diciendo: “¿Qué?” y respondí. De inmediato me dejó pasar.

La habitación era casi del mismo tamaño que el mío, pero obviamente con varias diferencias. Su cama estaba en el lado izquierdo, quedando en frente de la puerta, su ropero estaba en el lado derecho, un mueble donde estaban las cosas para maquillarse u otras cosas privadas estaban al fondo de la habitación (detrás de la cama), un gran espejo encima del mueble recién mencionado, justo al lado de la puerta había un televisor, las ventanas estaban a la derecha de la cama y unos cuantos posters y adornos rellenaban la habitación, más algunas muñecas que estaba en un rincón, al lado del televisor. El color del techo era blanco y de las paredes un amarillo pálido.

Eileen estaba con su pijama, recostada encima de toda la cama y leyendo una revista, con el televisor encendido. El pijama era de color rosa, que parecían tener algunas flores de diseño, se abrochaba con botones y lo demás era normal. Obviamente estaba usando el pantalón, también. Su enérgica y cariñosa sonrisa aparece justo después cuando entré en su habitación. Ambos exclamamos el nombre de cada uno; yo “Eileen” y ella “Brett”. Intentó levantarse rápidamente de su cama, pero le dolió el lugar donde recibió la bala y no pudo. En cambio, yo fui hacia ella y la abracé. La abracé con fuerza, realmente con cariño, pero teniendo cuidado de no apretarla tanto o le dolerá su herida.

- Pensé que te ibas a morir – inicié la conversación con esa amarga frase.
- Pero no lo estoy – contestó con tranquilidad -. Sólo tuve una herida, así que no te preocupes – terminó, dejando el abrazo y quedando frente a frente conmigo.
- Perdóname...
- ¿Y por qué debería de perdonarte, tonto? – preguntó sorprendida y risueña.
- Siento que por mi culpa recibiste esa bala. Debí haberte buscado y protegido, por eso me disculpo – respondí cabizbajo, pero tras una pausa Eileen comienza a reír, sorprendiéndome.
- De verdad eres tonto – decía -. ¿Qué culpa tienes tú con todo lo que pasó?

Ella realmente era mi prima. Era la misma de siempre. Lo que me dijo Glasse, acerca de doble personalidad, parecía que todavía no se presentaba. Lo más bueno es que era ella misma, sin complicaciones. Me llegó una sensación de emoción y felicidad una vez más, así que instintivamente la volví a abrazar. Ésta me dice: “Estás muy tierno hoy”. No me importaba si lo estaba, lo único que quería era estar felizmente con ella en ese momento. A pesar de todo lo ocurrido, como ese beso extraño que ocurrió semanas atrás, que en ese entonces no lo tenía en mente. Sólo pensaba en la vida de Eileen, en su nueva oportunidad. Ahora más que nunca, tenía que aprovechar los momentos con ella. Ya la “desaproveché” anteriormente, ahora le pondré más atención.

- ¡Oye – alarmó Eileen, dejando el abrazo y moviendo su pelo -, mira mis orejas! Nadie sabe lo que pasó, pero salí del hospital así. Parezco una de esas chicas elfos del “Señor de las Anillos” – terminó en tono bromista.
- Oh, bueno... yo venía para hablarte de eso también – empecé con el tema un poco nervioso.
- ¿Significa que sabes lo que me pasó? – preguntó sorprendida – Cuéntame, cuéntame.
- Está bien, pero tranquila... – contesté, tomé aire y comencé – El por qué te abracé tanto recién y por qué me disculpaba, era porque en realidad habías muerto por esa bala que recibiste. Pero... una chica “espiritual”, que conozco muy bien, te trajo a la vida de nuevo sólo para ayudarme y no decaerme psicológicamente. Sin embargo, hubieron dos condiciones – explicaba, mientras que ella solamente me miraba dubitativamente -, las cuales eran convertirte en un Hylian, por eso el crecimiento de tus orejas, y la otra...
- ¡Espera, espera! – me interrumpió – Entendí lo primero, ¿pero qué es eso de chica espiritual, que me dieron vida, “hilian” y esas cosas?
- Primero, ¿recuerdas el mundo que se llamaba Hyrule, que se pasaba a través de un portal que tú no podías ver?
- ¿Jairul...? – se preguntaba pensando - ¡Ah, sí! ¿Qué pasa con eso?
- Bueno, esa “chica espiritual” se llama Glasse y es mi protectora en ese mundo. También la raza Hylian proviene de ahí. Como tú habías muerto con ese balazo, la cual me siento responsable al no protegerte a tiempo, le pedí a Glasse que te reviviera, pero puso dos condiciones para esto.
- Y... ¿cuáles son? – me decía escuchando atentamente la historia.
- La primera era que te convertirías en Hylian, por eso las orejas típicas de esa raza, así que ya no eres más humana – le dije directamente, dejándola boquiabierta -. Y la segunda era que parte del alma de Glasse estará dentro de ti, así que tal vez sin darte cuenta actuarás como ella, cambiando de personalidad.

Aunque no lo parezca, Eileen había quedado “K.O.” con tan sólo escuchar estas últimas palabras. Agregué después que gracias a Glasse, ella podrá visitar Hyrule cuando quiera, pues el portal ya le será visible. Como era de esperarse, en un principio creyó que le estaba gastando una broma, pero le dije que cuando se recupere la llevaré al portal y le demostraré que todo era cierto. Después de esto, Eileen dejó el tema de lado y prefirió conversar las cosas que hizo mientras estuvo en el hospital y su regreso. Después de aproximadamente una o dos horas me fui de la casa, recordándole una y otra vez la promesa a Eileen. Ahora el destino a seguir era la casa de Aura.

Tomé un micro en un paradero y fui directamente a Rahue. Después de bajarme, caminé intentando encontrar la casa de Aura y finalmente, pude dar con ella. Toqué el timbre y me atendió su madre. Pregunté por ella, pero desafortunadamente me respondieron diciendo que Aura no estaba. ¿Y en dónde habría salido? No quise ser muy intruso, así que me guardé esa pregunta. Es raro, muy raro. Se supone que Aura solamente tenía de amiga a Eileen, pero ella está en su casa a solas. Se podría decir que incluso mi prima ya no habla tanto con ella. Encima nunca mencionó a Aura mientras conversábamos en su habitación. Entonces... ¿en dónde podría estar? La mejor teoría sería que salió junto a algún familiar.

No estaba conforme. Quería ver a Aura, sea como sea. Así que disimuladamente me quedé esperando. Me paseaba por varios sitios, sin llamar la atención de algún vecino. Después de eternos minutos de espera, “eterno” debido a que no estaba con el MP4 o con alguna persona para entretenerme conversando, encontré a Aura volviendo a su casa. La detuve en su camino, gritando su nombre y llamándole la atención. Parecía venir con “cara larga”, pero al verme saca una sonrisa, menciona con alegría mi nombre y abre los brazos para abrazarme, a la vez que corría hacia mí. No llevaba nada, sólo un bolso chico donde llevaría sus cosas personales.

- Te echaba de menos – le dije mientras la abracé -, así que no aguanté más y vine hacia acá. No estabas en casa y me quedé esperándote aquí.
- Pudieras haberme esperado dentro de la casa, amor – contestó – y yo también te eché mucho, mucho de menos.
- ¿Cómo estás? – le pregunté, después de haber dejado el abrazo y darle un beso, ahora tomándola de la mano y comenzando a caminar en dirección a la casa de Aura.
- Yo estoy bien, mejor ahora que estoy contigo.
- ¿Y en dónde fuiste, si es que se podría saber? – pregunté curioso, en tono amable y relajado para que Aura se lo tomara con calma y no pensara mal de mí.
- Bueno... había ido a ver algunas cosas que tengo pensado comprar – respondió.
- Genial – dije y la miré a los ojos para volver a hacerle una pregunte - ¿y al final lo...?

Me interrumpí bruscamente debido a que justo en ese momento, listo para continuar con la pregunta, mientras la miraba a sus ojos apareció una secuencia de imágenes que, al parecer, eran recuerdos y pensamientos de Aura, o incluso algunas mías. Su cara feliz y sonriente se transformaba en tristeza, depresión y hasta casi de tragedia. A veces aparecía ella con Diego, ambos abrazados o siendo maltratada por él. En otras aparecía conmigo, pero por alguna razón estábamos distanciados y no juntos. Se escuchaban frases, muchas, pero entre ellas destaco la misma que escuché en mi sueño anterior: “Pero yo estoy con Diego”. Además se escuchaban lágrimas de ella, sufrimiento, imágenes donde aparecía Aura llorando desconsoladamente en su cama y toda la secuencia se finaliza con ese tipo de imágenes, sumados con las mías cuando Eileen me besó. Debido a esto, saqué la conclusión de que Aura, en ese mismo momento mientras estaba con ella, sabía que mi prima querida me besó.

¿Cómo era posible? Acaso... ¿Diego contó todo y Aura le creyó? ¿Por eso era que en varias imágenes Diego y Aura aparecían abrazados y hasta en otras ella rendida a los pies de ese infeliz? ¡Maldita sea! ¡Esto era lo único que me faltaba! ¿Por qué yo no podía vivir pacíficamente feliz? Maldito mundo. Mundo “humano” y la concha de tu madre... Maldigo la vida sin felicidad que tengo. ¡Flaites miserables! ¿Por qué esas “cosas” deben existir? ¿Cómo una mierda de persona como “Dieguito” pudo haber nacido? ¿Por qué ese perro sarnoso tuvo que estar justo en el momento menos oportuno en mi salida con Eileen? ¿¡Por qué ese hijo de perra tiene que estar entrometiéndose en mi maldita vida!? Mátate... Mátate, mátate, mátate...

- Brett – interrumpió mis pensamientos una tímida voz que se escuchaba con preocupación, con sus manos tomando las mías -, ¿estás bien?
- Ah, eh... – respondí sin palabras, dándome cuenta de que mis manos, convertidas en puños, estaban temblando – No, nada... no te preocupes.
- Es que... estabas temblando y tu mano izquierda está ardiendo – me dijo, haciéndome dar cuenta que estuvo a punto de arder.
- ¿Eh? No... no pasa nada, de verdad – le mentía y mi tono de voz empezó a escucharse agitado, intranquilizando todavía más a Aura.
- ¿Estás seguro, am...? – fue interrumpida.
- ¡Te digo que sí, mierda! ¿¡Acaso no me escuchas!? ¡No me pasa nada! – le grité, haciendo que se asuste y se aparte.

Tras esto, mi brazo izquierdo comenzó a arder de la nada. Esto asustó aún más a Aura, quien ya terminó mirándome como si yo fuera un extraño, o incluso un monstruo. Sí, era un monstruo... estaba completamente descontrolado. No era el mejor momento para que me empezaran a insistir con preguntas. Avergonzado por lo que le hice, me disculpé en voz baja y me fui corriendo del lugar. Aura intentó detenerme a gritos y al parecer, corriendo detrás de mí, hasta que su voz no se escuchó más.

Corría. Corría buscando el camino para volver. Mientras corría, el fuego del brazo comenzaba a apagarse. “No lo había controlado totalmente... ¡Maldito cuerpo débil!”, me decía, enfureciéndome psicológicamente más y más. Escapaba. Escapaba de la realidad. Odiaba admitir que un día, un atardecer de un fabuloso día, ocurrió lo más inesperado con Eileen justo antes de irse a su casa en aquel día. Coraje. Coraje me faltaba para ver la cara de Aura a partir de ese momento. Corría por todo Rahue buscando el camino de vuelta al centro, porque escapaba de Aura debido a que no tenía coraje de verle la cara después de todo lo ocurrido. Además, mi brazo...

Me detuve cuando me cansé y empecé solamente a caminar. Desorientado, bajé la gran cuesta que separaba Rahue Alto con Rahue Bajo. Ahora sólo faltaba caminar directamente una calle hasta llegar a un puente, el que llevaba al centro de la ciudad o a Francke. ¿Dónde voy? ¿A mi casa o a Hyrule? Una pregunte de Glasse comienza a escucharse: “¿Te drogarías para no enfrentar la realidad?”. Se escuchaba en mi mente una y otra vez. A veces respondía “sí”, otras veces “no”. En ciertas ocasiones respondía “no sé” o simplemente no contestaba.

De algún modo terminé en mi habitación de la casa. Estaba sentado en mi sillón favorito, con el televisor frente a mí, un control remoto en mi mano izquierda, la lámpara al lado derecho y un papelillo completo en una pierna. Muy pronto ese papelillo terminaría vacío. En la TV pasaban telenovelas. Daban películas románticas. Daban series dramáticas. ¡Pero por qué no pasan otra cosa! Ahora... Aura me ve como un monstruo. Me verá como la persona que engañó a Eileen. Sus sonrisas serán falsas. ¿Me querrá? No. ¿Me amará? Menos. ¿Me odiará? Tal vez. ¿Con quién querrá estar? ¡Con Diego! ¿Quién es Diego? ¡El flaite que te jode la vida! ¿Y por qué? ¡Porque es su pasatiempo! ¡Aplausos para el flaitucho cagón! Suenan mis palmas chocar. Te felicito. Muy pronto ya me quitarás la novia, flaite y la re puta que te pareó.

¿Es posible? ¿Es posible estar con la prima? Pero eso es incesto... Aunque es más “decente” ver eso que ver hermanos enamorados... o pornografía entre hermanos, padre/hija o madre/hijo. ¡Mierda! ¿Pero en qué chuchadas estoy pensando? Sin embargo... es divertido. “Akjfhasjkhaskjl”, se escucharían las risas absurdas. ¡Pero! Hay un pero... Según todos yo nací de un huevón llamado Cradd, el cual es un Hylian y que llegué desde naves espaciales al mundo de mierda en el que vivo. Mientras tanto, Eileen nació de padres humanos y se habría hecho pasar por mi prima toda la vida. ¡Ahí está! No es mi prima de sangre, ¡es tan sólo una amiga! Pero... hay otro pero. Yo la considero y la quiero como mi prima. Además, casi todo Osorno nos conoce por primos. De todas maneras, es Eileen. Solamente Eileen, la nueva Hylian.

¿No puedo ser feliz? Sólo quedaría una... ¡Prímula! La simpática y querida Prímula. Esta chica Terminiana que siempre ha sido buena onda conmigo, hasta incluso quería hacerme cosas raras. ¡Ja! Esta chica es pura dinamita. Ella sería una buena opción. Aunque... parece que su “amor” por mí ya se ha acabado. Ahora tan sólo recibo dos mensajes por semana de ella. Como siempre: “te extraño, te quiero, quiero verte pronto, visítanos un día”, etc. Pero ya no manda como dos o tres mensajes diariamente. ¿Qué sería de ella?

No recuerdo más. Seguramente después de eso me habré quedado dormido. ¡Así fue! Desperté en el sillón, con el televisor encendido y con estática en la pantalla. Vi la hora y eran las 04:53 am. El efecto de toda droga había desaparecido y me quedé a dormir en mi cama con un leve dolor de cabeza, sin haber recordado aunque sea un poco de lo que sucedió con Aura anteriormente. Despertaría al día siguiente aún con el dolor de cabeza y con los recuerdos de Aura devueltos a mi memoria. Me sentía desganado. Todo el ánimo que tuve en algún momento para llegar a obtener el tercer elemento estaba borrado. La mañana ya había empezado mal. Después de todo lo ocurrido, muchos ladrillos se introdujeron en el muro que por poco lo estaba olvidando completamente...

No había pensamiento positivo en ese entonces. Todo estaba mal. Todo el mundo era un asco, un lugar donde no se puede vivir en paz. Viven flaites, abusadores, perros con rabia. Vive gente a la que quería, pero siempre debe pasar algo para que todo salga mal. Aura me ve como un monstruo... la chica a la que más quería me ve ahora como un monstruo; está muy asustada de un tipo que se enciende como antorcha y que encima se tira con su prima. Menudo monstruo. ¿Qué haría yo? ¿Cómo le hablaré la próxima vez que la vea? Todo en mi mente era un caos. Me volvieron esas ganas de no regresar nunca al mundo cruel y estar escondido en Hyrule. Ahora, si llegaba a ese lugar vendrían los entrenamientos y esas cosas. ¡Carajo! No se puede estar en ninguna parte. No tenía ganas de entrenar ni hacer ese tipo de cosas...

Pasaron los días y yo me mantuve en casa, en mi habitación, mientras el muro continuaba creciendo. Un día llamé a Bastián para que me regalase más cocaína, pero llegó con otra cosa: marihuana. Éste me invitó a fumar un día a escondidas en la Villa Olímpica. Hay zonas de allí que están menos vigiladas que en el parque. Se han hallado casos de chicas que han sido violadas en esos lugares, incluso. Es por eso que hoy en día, la villa está completamente vigilada durante las 24 hrs. Pero en esos tiempos, la vigilancia era mucho menor. La fumada de esos “pitos” prensados se sintió bien, tanto así que quería repetir esa sensación una y otra vez.

Nota: La palabra “pito” también se utiliza en Chile para referirse a los cigarrillos hechos de papel envuelto en marihuana.

Llegó otro día en que finalmente, Xavi fue personalmente a recogerme a la casa. Fue durante una tarde y había fumado un poco de marihuana prensada. Él entra a mi habitación desesperado, me ve y se enoja. Inmediatamente después, apaga el televisor y me lleva forzadamente al portal. Yo intentaba detenerlo, pero él insistía y esta vez sí que se enojó. Dentro de la casa solamente me tironeaba de la ropa y les hablaba a mis padres amablemente, pero después de salir me toma el brazo, se convierte en su forma Hylian y sale corriendo hacia el portal. No tardamos casi nada y al cruzar el portal, me sentía completamente normal. Fue como si los pequeños efectos que comenzaba a producirse por la marihuana, se eliminaron instantáneamente al regresar con mi forma Hylian. Parecía que mi “otro yo” eliminara todos esos efectos.

No me dolía la cabeza. No me sentía mal. ¡Estaba perfecto! El problema es que los recuerdos que logré crear en el mundo cruel todavía permanecían almacenados en mi cerebro... con un Xavi todavía con la actitud molesta por lo que hacía yo en el mundo cruel, tomó el camino hacia la región de Lanayru. Inmediatamente después, le pedí disculpas por no haber pensado antes de fumar marihuana y por faltar en mis entrenamientos. Esto lo hace detener, darse media vuelta y quedar mirándome, para empezar a dar un breve discurso:

“¿No has pensado primero en cómo terminan las personas que fuman marihuana? ¿Sabes al menos lo que produce esa cosa y la cocaína en tu cuerpo y en tu cerebro? ¿Estarás haciendo todo esto para llamar la atención o para no querer enfrentar a tu realidad? Sólo piensa bien antes de hacer las cosas, Brett. No sería buena idea ver al chico que llaman antihéroe en un centro de rehabilitación muy pronto y teniendo 15 años de edad... Y por si acaso, tu cuerpo de este mundo es completamente inmune a esas drogas. Ahora, volvamos al entrenamiento”, finalizó retomando el camino. Sus palabras eran convencedoras, pero... yo utilizo las drogas casi sin pensarlo. Y como la cosa es adictiva, a veces no la podía controlar como sucedió aquella vez.

En cosa de minutos regresamos al Lago Hylia. Antes de que pueda pedir una pastilla, Xavi me entrega uno de los llamados frutos Zora. Éste igual toma uno y finalmente, ambos adaptamos la típica forma de un Zora. Así continuaría nuestro entrenamiento por todo el día. Llegué algo cansado al castillo con la noche recién caída. No había hecho entrenamiento por casi una semana entera. Había perdido la costumbre. Zelda se enteró de todo el show que ocurrió en el mundo cruel y me miró preocupadamente. Le dije que fue solamente por ese día, mintiéndole, pero su rostro no cambiaba. Así permaneció todo el tiempo, preocupada por mí. Pareciera que fue apuñalada con las palabras de Xavi contando la historia o algo así...

Más tarde, mientras estaba ya listo para acostarme y posteriormente dormirme, la princesa me va a visitar en mi cuarto reservado. Al principio se presentó con una sonrisa, pero luego volvería su cara de preocupación. Ésta me invitó a sentarme en un borde de la cama al lado de ella y a continuación, comenzó a dar su opinión sobre la historia. Según ella, desde que se enteró de esta historia se ha encontrado muy intranquila. Es más, dijo que presentía que esa sensación que viví podría repetirse muy a menudo en mi futuro. Le dije a la princesa que se calmara y que yo procuraría no estar más con drogas, pero ésta no parecía convencerse. Muy pronto se despediría, me desea suerte, añade que me cuide y suplicó que no intente más con una “droga de humanos”, como ella les decía, porque sería realmente peligroso. Terminaría con el típico “adiós” y se iría de la habitación, al fin.

Esa noche volví a tener un sueño extraño. Tantos sueños que recuerdo, madre mía... aunque esta no fue una “informativa” como la anterior. Fue un sueño muy rápido y corto, pero preciso y confuso. En este sueño la protagonista era Prímula. El sueño trataba de una simple secuencia de imágenes. Podía ver la casa de ella y su padre, a la propia Prímula, a su padre, la entrada a la Torre de Piedra, una cueva con agua y los famosos Gibdos. Nada más. Al final del sueño, Prímula aparecía corriendo felizmente hacia mí en el Cañón Ikana, a las afueras de la casa. Gritaba mi nombre una y otra vez, pero luego vi que detrás de ella había una especie de “ejército Gibdo”. Prímula parecía no estar enterada de esto y sólo seguía corriendo hacia mí, gritando mi nombre y sonriendo. De esa manera terminó el sueño totalmente inconcluso.

Prímula no era la única que gritaba mi nombre. La persona que lo gritaba en la realidad era la princesa Zelda, quien me estaba despertando. Era tarde, se me había pasado la hora. ¿Tan cansado estaba? El cansancio era menos que el primer día de entrenamiento. Eso sí que fue fatal... Así que de inmediato me cambié de ropa y fui al desayuno. Zelda me acompañó en la mesa sólo por amabilidad, porque ya había comido. Mientras tanto, Xavi estaba en otro lado del castillo. Pero está bien... el resto lo dejaré hasta allí.

Los días pasaban y suponía que ya estábamos en diciembre. La llamada Navidad no existía en Hyrule, mucho menos en Términa. Pensaba estar con la familia durante el 24 y 25 de diciembre, para aprovecharme de obtener algunos regalos. Como ya dije, los días pasaron volando. Cerca de Navidad, ya tenía casi todas las habilidades Zora, e incluso algunas cosas extras. Ya sabía nadar, moverme a rápida velocidad, estar alerta, caminar y correr bajo el agua, atacar y defenderme bajo el agua, e incluso un movimiento especial que debería ser único: justo después de concluir el efecto del fruto Zora, sacaría la espada y daría distintos tipos de ataques a un enemigo, para finalmente nadar a toda velocidad hacia la superficie, o termino ahogado.

Recuerdo también que me enseñó un movimiento especial: era un escudo que aparecía mientras el Zora estaba nadando, el cual no sólo es un escudo para protegerme, sino para contraatacar. Estando de pie bajo el agua era más difícil, así que solamente me enseñó nadando. Lo único faltaba a perfeccionar era luchar al 100% bajo el agua. Ya sabía cómo hacerlo, obviamente, pero faltaba perfeccionarlo. No tardaría mucho. Podría decirles que incluso antes del año nuevo, logré perfeccionar esto último.

Volviendo al tema de la Navidad, pasé esos dos días ya mencionados en mi casa. El 24 recibimos las visitas de los primos, quienes dejaban sus regalos para mi familia. Eileen ya podía caminar bien, así que ambos nos pudimos ver ese día, darnos un temprano abrazo de nochebuena y conversar algunas cosas. Ambos estuvimos hablando acerca de Hyrule, pero cuando la quise invitar, pude sentir una extraña sensación negativa que parecía impedir la aparición de Eileen en Hyrule, así que me arrepentí y no le dije nada. Dejaría la invitación para otro día. Bastián, quien estaba “volado”, también aprovechó para darme cocaína como en los viejos tiempos, aunque en esa ocasión no las utilicé.

Más tarde los primos se marcharían a sus casas y dos o tres horas después, llegaría al fin la nochebuena. Lo que recibí como regalo fue una pulsera por parte de Eileen, el cual estaba grabado las iniciales de cada uno de nuestros nombres y entre medio un corazón. Ya me esperaba algo como eso, querida prima... mi padre me regaló un nuevo MP4, mi abuela algunos perfumes, los tíos y tías ropas, mientras que mi madre, mi querida madre, me regaló dinero y un collar para colocarlo en el pecho. Este collar era de cadena metálica, tenía un corazón también metálico y dentro de éste se podían meter al menos dos fotografías en miniaturas. Son esos típicos que aparecen en películas o series. Las fotografías que aparecían era una de ella sosteniéndome en sus brazos cuando yo era bebé y otra más reciente, sacada durante mi cumpleaños de ese mismo año, ambos sonrientes a la cámara que nos sacó la foto.

Era la primera vez que un regalo me había conmovido tanto. Recordé las palabras de Drott; era cierto. Él no estaba mintiendo. Mi madre, o madrastra según muchos, realmente me quería. Tal vez no me trató de la mejor manera, pero si era para que yo no me convirtiese en uno de esos flaites que me han estado cagando toda la vida, le agradecería de por vida. No era costumbre de mí, pero de inmediato fui hacia mi madre para abrazarla fuertemente. Entre todo ese cariño apareció una frase que nunca pensaba decirle a la edad que yo tenía, a sabiendas de todo lo ocurrido también en el pasado: “Te quiero mucho, mamá”.

Esa cadena me la coloqué de inmediato y solamente me lo quitaba para atravesar el portal, pues si lo mantenía puesto conmigo desaparecería con el resto de la ropa. En cambio, si lo llevaba con mi mano permanecería allí. Pero en general, podría decir que esa cadena nunca me la quitaba. No me importaba mucho el dinero que me regaló, porque esta cadena que pudo haber valido poco, valdría una fortuna para mí. La pulsera y la cadena fueron, en definitiva, los mejores regalos que tuve ese año, o incluso podría decirse en mi vida.

Luego llegaría el día siguiente, 25 de diciembre. Ese día no ocurrió nada especial, sólo me mantuve regaloneando un poco con mi madre, mientras miraba por primera vez una película en familia. Se suponía que regresaría al atardecer de ese día a Hyrule, pero decidí quedarme a dormir y partir al día siguiente. Sí, todo ese día estuve apegado con mi madre/madrastra. Tanto ella como el resto de la familia se sorprendió por ese nuevo detalle: quedarme todo un día en el primer piso sin la necesidad de otra persona. Claro, ¿recuerdan cuando estuve con Prímula? Esos días apenas podía subir las escaleras para ir a dormir en las noches...

Al día siguiente partiría a Hyrule sin haber desayunado. Llegué a ese mundo a esas horas de las 09:00 hrs. aproximadamente. Me dirigí directamente al castillo, donde podrían estar esperándome. Por el camino Xavi me encontró y me llevó directamente al Lago Hylia. Se dio cuenta de mi cadena y preguntó por él, a lo que yo respondí contando toda la historia, explicando así el por qué no llegué el día anterior. Ese día comí en el almuerzo mucho más que Xavi, pues no había tomado el desayuno.

Los días continuaron. Logré perfeccionar por completo la última etapa de todo mi entrenamiento: luchar “sin despeinarme” bajo el agua. Esto ocurrió tres días antes de año nuevo. Un dato que conocí ese día es que el año nuevo se celebra el mismo día que en el mundo cruel. ¿Qué es lo que quiere decir? Que tanto el mundo cruel como en Hyrule tienen 365 días para cumplir un año... Eso sí que no lo sabía. Todas las veces anteriores celebraba el año nuevo en el mundo cruel debido a que no estaba en Hyrule a fines de año. ¡Vaya! De inmediato decidí celebrar ese año nuevo en Hyrule, siempre y cuando salía con vida en la batalla contra la cosa que me esperaba con Lord Jabu-Jabu. Ese monstruo que vigilaba mi principal objetivo: el Elemento del Agua...

Continuará

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