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Vendetta/Capítulo 29: Dentro de Lord Jabu-Jabu

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Vendetta/Capítulo 29: Dentro de Lord Jabu-JabuEditar

Y el Elemento del Agua.Editar

Cansado con el entrenamiento que me entregó Xavi al día previo de la batalla definitiva contra el monstruo del Lago Hylia, llegué al Castillo de Hyrule. Era 29 de diciembre en el mundo cruel. En Hyrule sería el mismo día, pero no se sabe si hay meses, nombre de un día, etc. Pareciera que no, pues los Hylians trabajan todos los malditos días y solamente descansan por la noche, a excepción de algunos empleos nocturnos. Algunos de estos empleos igual se practican en el mundo cruel. Un claro ejemplo es encargarse de la música para fiestas de un lugar. Aunque fuera así, la música de Hyrule es mucho más agradable que la mugrosidad a la que llaman “reguetón”, o como verga se escriba, donde los y las flaites mugrosos parecen perritos haciendo lo suyo. Vaya mierda, ¿a eso le llaman baile?

También se practican oficios que en el mundo cruel existe y es muy conocido: la famosa prostitución. Vaya, parece que ningún mundo se salva de eso... A pesar de que sea algo que llame mucho la atención en el mundo cruel, pues los humanos son todos unos animalitos que buscan sexo, en Hyrule son mucho, pero MUCHO más discretos, tanto así que un 70% ó 75% de la sociedad en Hyrule desconoce la existencia de este oficio, incluido hombres. No sé cómo esta información llegó a mí, pero Xavi fue quien me lo dijo. ¿Acaso éste anduvo haciendo de las suyas algún día por ahí? Me daba lo mismo. Después de todo es su vida y hace lo que quiera con ella.

Ahora bien, que me estoy desviando del tema. Anteriormente les dije que el año nuevo en Hyrule se celebraría el mismo día que en el mundo cruel. Esto no lo sabía debido a que siempre en el mes de diciembre no estaba en Hyrule. Ahora que lo estaba, gracias al entrenamiento que me otorgaba Xavi en forma Zora, me enteré por palabras de la princesa Zelda. Desde ese momento decidí de inmediato celebrar el año nuevo en Hyrule y no en el mundo cruel, siempre y cuando lograra salir con vida, pues la batalla con el monstruo que protegía el tercer elemento era un día antes.

De eso estuvimos hablando en la gran mesa del comedor, mientras comíamos la cena. Xavi me dijo eso de los empleos y oficios nocturnos de Hyrule y Zelda del año nuevo. Obviamente, el más interesante fue este último, aunque quise añadir lo otro para que sepan algo de un Hyrule “sucio”. Yo no hablé mucho en la mesa, más escuchaba. Estaba muy cansado. El entrenamiento de ese día fue muy duro, igual como el de los dos días anteriores posteriores de mi regreso a Hyrule, tras la Navidad. Luego haría mis labores nocturnas y finalmente, iría a dormir en mi cama reservada. No tardé nada en quedarme dormido, sin antes haber escuchado cuchicheo entre Xavi y Zelda desde los pasillos y posteriormente, silenciarse tras haber oído el sonido de la puerta de una sola habitación. Ya suponía lo que podría pasar ahí...

Esa noche volví a soñar con Prímula. Esta vez, mi querida amiga Terminiana estaba dentro de su casa conmigo. Ambos estábamos durmiendo en la cama de ella. Tales escenas son recuerdos míos de aquella vez que estuve en Términa. Prímula estaba con su sensual pijama y yo sudando de nerviosismo al tenerla tan de cerca. Me sentía como si estuviera en esos momentos al conocer a Aura, esos inquietos momentos por las que pasé. Mientras estaba de esta forma con Prímula, de un rato a otro ella coloca la mayoría de su cuerpo sobre el mío, a la vez que decía y repetía mi nombre lentamente y casi en susurro... un poco más aclarativo: era demasiado excitante. Encima que ella me miraba con su rostro sonrojado, enseñando una sonrisa de satisfacción y placer.

Esto fue aún más cuando aparece de la nada Eileen desde mi lado izquierdo, lugar donde está la pared. ¿¡Cómo diablos había llegado ahí!? Bueno... la cosa era un sueño, de todas formas. Mi prima querida hacía algo parecido a Prímula, sólo con la diferencia de que era más agresiva. ¿Cómo así? Pues, Eileen comenzaba a lamerme el cuello y a la vez, le daba caricias a mi torso, lugar del cuerpo que estaba tapado por los pechos de Prímula. ¡Vaya mierda tan excitante!

Se remata todo esto con la aparición de Aura desde mi lado derecho, lugar contrario a la pared. A ella la vi agachada en el suelo, pero se las arreglaba para hacer lo mismo que Eileen, sólo que desde el otro lado. Además del cuello, Aura se atrevía más con la cara. Al intentar reaccionar ante todo esto, Prímula se cansa de su posición y se sienta sobre mi entrepierna, lugar muy, pero muy frágil y... ¡placentero! Gracias a esto último, terminé completamente K.O. y dejando que las chicas hicieran lo que quieran, mientras yo daba uno que otro suspiro y aguantaba las ganas de hacer alguna otra cosa más, sobre todo con Prímula que estaba sentada allí, JUSTO allí. Cuando ella intentaba acomodarse y tenía que moverse para un lado a otro, era peor... Sin embargo.

- ¡Ya ha sido mucha diversión por hoy, mocoso! – exclama la voz de mi antepasado en tono ronco e intimidante, haciendo que toda mi visión de las chicas desaparezca inmediatamente y yo termine yendo a un lugar sin nada, todo absolutamente negro y oscuro, con mi única silueta resplandeciendo en luz.
- Sabía que no era real... – me quejé.
- Aunque a decir verdad, me sorprende que estés pensando en estas cosas... Bueno, después de todo estás en la pubertad – se burló.
- Bien, bien – empecé a decir con tono desanimado -, ¿y para qué has interrumpido mi sueño, entonces?
- Oye – respondió y a continuación, su silueta aparece de forma gigantesca frente a mí -, de seguro recuerdas lo que te dije la primera vez que nos vimos, sobre eso que no me acomodo perfectamente a tu cuerpo y así utilizarlo.
- Sí... ¿qué pasa? – pregunté inseguro.
- Si usarlo en tu forma Hylian me es difícil, con la forma Zora me será mucho más complicado. Y las consecuencias que trae... – pausa - pueden ser muy devastadoras.
- ¿Quieres decir que te descontrolarás?
- ¡Peor!... No podría siquiera moverme.

Esta respuesta me causó sorpresa y temor a la vez. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y no podía admitir lo que me dijo el “Primero de Todos”. ¿Qué pasaría si él no llegase a controlar mi cuerpo? ¡Todo se pierde! Yo moriría... a pesar de que Glasse pudiera ayudarme dándome vida, tal como lo hizo con Eileen, no quería que me hiciera eso. Tal vez yo tenga pensamientos pesimistas, pero a la hora de decir algo como la muerte soy lo contrario. Se podría decir que incluso le temía a eso. Mi antepasado no podría controlar mi cuerpo y yo tampoco la podía utilizar mientras el poder del Cristal Dorado esté al 100%. Entonces... ¿qué hago? ¡La batalla sería al día siguiente!

- Pero hay una excepción, mocoso – me dijo; pregunté cuál era y me responde: -. La condición es que deberás lograr derrotar al enemigo sin necesidad del poder del cristal, pero en caso contrario, deberías de intentar tener un nivel máximo de felicidad mental mientras estás “en espera” dentro de tu cuerpo.
- ¿Qué? – pregunté, sin recordar debido a que no tenía recuerdos del día de la batalla contra el Goron convertido – No entiendo lo que me dijiste al final...
- ¡Ah, cierto! Tus recuerdos... parte de tus recuerdos, principalmente en la batalla contra Pyrus, las tuve que ocultar de tu memoria para protegerte de Drott, pero como ahora estás a salvo...

Él no logra terminar su frase cuando él desaparece de la nada y yo comience a ver una secuencia de imágenes, donde pude ver claramente lo que ocurrió en la batalla contra el Goron convertido, o también llamado “Pyrus”, según mi antepasado. No sólo veía imágenes, sino que también escuchaba los sonidos del exterior y de mi interior. Gracias a esto, pude escuchar lo que me había dicho Glasse, acerca de pensar o recordar algo muy feliz y relajarme mentalmente, para así lograr controlar mi cuerpo.

Al finalizar la secuencia, mi antepasado termina su charla: “Chico, el próximo enemigo que te espera vive dentro del cuerpo de un ser que ocupa el agua para su ventaja, es por eso que Xavi te entrenó tanto en este último tipo de entrenamiento. Ahora será cosa tuya si haces o no las cosas bien, sólo será cosa tuya determinar la batalla que te espera. Me llamas cuando las cosas no estén para bien, ¡pero recuerda! No debes confiar mucho en mi poder, mucho menos bajo el agua y con forma de un Zora... Y por cierto, cuida un poco más tus pensamientos depravados, chico. Recuerda que no solamente yo soy quien puede ver tus pensamientos. Además, la persona que te espera al despertar no le agrada mucho la idea... ¡Hasta entonces, mocoso!”.

Justo después de finalizar con el doble sueño, teniendo los recuerdos de la batalla contra Pyrus devueltos, vi a Glasse sentada a un lado de mi cama. Ésta me veía con una mirada seria, pero serena y que incluso me tranquilizaba. No obstante, las primeras palabras que dijo para romper el hielo fueron: “Te estás convirtiendo en un depravado, y encima no me invitaste en el grupo...”. Posteriormente, su rostro cambia drásticamente a una celosa. Su aura se incrementó y podía sentir claramente su energía.

- ¿Qué te pasa, Glasse? – pregunté con balbuceo.
- No es nada, sólo que... – pausa – sólo que...
- ¿“Sólo que” qué cosa? – volví a preguntar ya más tranquilo, haciendo sonrojar a Glasse y creándose otra pausa más.
- No, nada importante, no te preocupes – responde, calmando su energía y celos, reponiéndose con una sonrisa.
- Está bien – suspiro y me tumbo en la cama más tranquilo, pues me había quedado sentado después de despertar -. Para la otra ocasión no inten... – fui interrumpido.

Esto último ocurrió debido a que Glasse, sin previo aviso, se tumbó sobre mí y posteriormente, se tapó rápidamente con las sábanas y todo, quedándose a dormir conmigo. Finalmente, ella terminó recostándose a un lado dejando la mayor parte de su cuerpo junto al mío. La cabeza de Glasse quedó sobre mi pecho, su brazo derecho rodeó mi torso y la izquierda rodeó por debajo, para que luego ambas manos chocaran en mi brazo izquierdo. Un poco más certero: quedó abrazándome de lado con su cabeza agachada, dejando esto último en mi pecho. Además, su blanca pierna derecha quedó sobre las mías. Lo que más me sorprendía es que mientras estábamos así, su largo pelo morado flameaba centímetros sobre mi rostro, a pesar de que no había viento alguno. Parecía magia o algo por el estilo... Antes de que dijera algo, Glasse dice: “Ojalá pudiera estar así contigo todos los días”. A continuación, sentí una extraña energía que me obligó a dormirme en segundos.

Día siguiente, 30 de diciembre. Cuando desperté, Glasse todavía estaba acurrucada sobre mí, aún con la pose que quedó en la noche. Estaba profundamente dormida, así que preferí quedarme en cama hasta que ella despertara. A pesar de que esté dormida, su pelo continuaba flameando sin razón alguna. Aprovechando el relajamiento mañanero pensé en lo que podría pasar más tarde, cuando vendría la batalla por el tercer elemento. ¿Qué podrá pasar? ¿Haré las cosas bien esta vez? Si en caso de que el cristal se activara, ¿podrá mi “otro yo” antepasado utilizar mi cuerpo en buenas condiciones? Tantas interrogativas, tanta preocupación... todo esto no servía de mucha ayuda, porque cada vez me ponía más nervioso para la batalla.

Después de varios minutos, Glasse por fin despierta. En un principio estaba algo perdida, pero luego recordó lo que había pasado anoche. Lo primero que hizo al verme no fue asustarse o algo parecido, sino que sonreír y volver a acurrucarse en mí. Estuvimos conversando algunas cosas sin importancia, así que no haré tanto relleno. Antes de que desaparezca, Glasse me desea mucha suerte para mi enfrentamiento. Le contesté diciéndole que no se preocupara, porque estaría bien y saldría vivo de ese templo y de Jabu-Jabu, con el Elemento del Agua en mis manos. A pesar de esto, Glasse desaparece sin haber sonreído y manteniendo su preocupada mirada.

Ya estando solo de nuevo, me vestí con la ropa tradicional y desayuné. No se conversó mucho en la mesa, estuvo más silencioso de lo normal. En ningún momento se tocó el tema del combate en el Lago Hylia. Sí se tocaban temas del año nuevo o lo que será para el año siguiente. Eso a mí no me importaba mucho, así que no le tomaba tanta importancia. Estaba tenso. No tenía mucha hambre. Comí muy poco en comparación a lo que comía cada mañana de costumbre. Me comía las uñas todo el rato y no dejaba de rascarme la cara, cosas típicas en mí cuando estoy nervioso. No sabía cómo, pero estaba mucho más nervioso que en las batallas anteriores. Ni siquiera fue así con Keeta, a sabiendas que era mi primer gran enfrentamiento.

Posterior al desayuno, cada uno hacía algunas cosas que quisiera. Xavi fue a no sé qué lugar, Zelda a su habitación y yo fui a uno de los tantos jardines del castillo. Me quedé sentado frente a una pequeña pileta, donde veía el agua pasar y pasar. Por aburrimiento pensé en usar mi fuego contra el agua. Lo más normal es que se apague, pero este fuego era “mágico”. Parecía uno común y corriente, pero no tan así. No obstante, todas estas últimas frases de pensamientos no servían de nada, pues mi fuego salida de la mano izquierda se apagó al hacer contacto con el agua de la pileta, como era de esperarse.

En todo el rato estuve en ese jardín, paseándome por toda esa área. Mientras estaba ahí, también escuchaba algunos mensajes de Prímula que estaban pendientes. Aproveché de enviarle uno, diciéndole mi condición actual. Sin embargo, en medio del mensaje apareció su voz, interrumpiendo todo y preguntando por mi nombre desesperada, aunque contenta. Desde ese mismo momento iniciamos una conversación que se prolongó hasta por veinte o treinta minutos. A pesar de que los números se vean grandes, la duración me pareció muy corta. El tiempo pasó volando por tan entretenido que estaba... Gracias a esa conversación, logré recordar varios momentos que tuve con ella, incluyendo las que tuve en el mundo cruel y hasta el sueño de la noche anterior.

Gracias al aumento auditivo que tengo, por un momento escuché la voz de la princesa Zelda. Estaba conversando con Xavi.

- ¿De verdad crees que Brett estará bien? – preguntó la princesa y continuó - Me preocupa su estado... se ve muy nervioso e inseguro de sí mismo.
- Su estado no es para preocuparse tanto, ya verás cómo él y yo volveremos hoy por la noche con el elemento, igual como... - ahí pareció haberse interrumpido a sí mismo, pues no continuó.
- Cradd – dice la princesa, terminando la frase, al parecer; a continuación, se crea una breve pausa y continúa -. Él ya pagó por lo que hizo y no hay razones para recordarlo, así que... - termina, sin concluir.
- Ver morir a la persona que alguna vez fue tu mejor amigo y terminó traicionándote... – dijo Xavi con voz casi apagada, pero vuelve a levantarla - Zelda, desde que conocí a Brett lo he visto como un amigo mío, aparte de ser su protector. Pero me inquieta lo inseguro que es... por culpa de esos pensamientos, “él” en el pasado quedó así y tuve que eliminarlo, o causaría problemas. Como Brett parece estar en el mismo camino... ¿crees que también será como “él”? – concluyó preguntando, creándose otra breve pausa.
- Brett no es como Cradd – responde la princesa -. Tal vez sea menos inteligente y más pesimista, pero aunque no lo parezca, tiene una mente muy poderosa. De eso estoy segura.

Después de esa última frase, dejé de escuchar su conversación al oír un sonido en el subterráneo. Venía desde debajo de la tierra. Ya se imaginan el poder auditivo que tenía yo... Así que me agaché y puse mi oreja en el suelo, para escuchar con más claridad. Se escuchaba de muy lejos, como si estuvieran a casi 100 o más metros de distancia. Sólo oía voces de hombres, pero una de ellas me era familiar: Drott. No obstante, otra voz que parecía haberla oído antes, se escuchó entre medio de todas esas voces. Era la voz del Rey, el padre de Zelda.

Un momento... me puse a pensar en algo: recién había escuchado la conversación de la princesa con Xavi. Zelda dijo que Cradd ya pagó por lo que hizo, a lo que Xavi contestó diciendo que lo vio morir. Sin embargo, Cradd está todavía vivo y encarcelado en una celda junto a Drott. Hace tiempo, cuando la primera arma cayó en el mundo cruel, Drott me dijo que las celdas están en lo más profundo de los subterráneos del castillo; su voz que apareció recién lo confirma. Pero... el Rey parece que visita las celdas y se encarga de vigilarlas de vez en cuando, o eso me da a entender el por qué estaba allí hablando con un guardia. Y ahora la duda por la que me quedé pensando en ese entonces: ¿por qué Zelda y Xavi no saben que Cradd está vivo y encerrado en una celda junto a Drott, si el Rey conoce esa información?

Todos mis pensamientos y las voces que escuchaba en el subterráneo se interrumpen cuando escucho la voz de la princesa. Ésta había abierto la ventana y gritó mi nombre. Como estaba con mi sentido auditivo aumentado... su voz casi me destruye el tímpano de mi oído izquierdo, el que estaba libre. Luego, ella me echa bromas del por qué estaba agachado en el suelo y demás. Yo le dije que solamente estaba meditando y a continuación, entré al castillo para sentarme en un sofá. Menuda mentira, pero no se me ocurrió otra mejor excusa improvisada.

No me dio ni tiempo para descansar al menos cinco minutos, pues Xavi llegó a la sala de estar y comenzó a prepararme para el viaje hacia el Lago Hylia. La batalla por el tercer elemento se acercaba... Así que preparé mi nueva espada, que sería utilizada por primera vez en un combate real. Él mismo me recomendó que llevase el gancho “prestado” de Linik, por si las moscas. Además, llevé el arco y algunas flechas. Sí que llevaba equipaje... aunque Xavi me ayudó con el arco, mientras llevaba consigo la Espada Maestra y obviamente, los llamados frutos Zora. Esta vez me enseñó los frutos originales, los cuales no tenían la forma ni tratamientos de una pastilla.

Salimos del castillo con la bendición de la princesa Zelda. El Rey había regresado del subterráneo y también se despidió de mí y Xavi. Después de la conclusión que saqué tras haberlo oído en las celdas, comencé a tomarle cierta desconfianza a este hombre... Era muy extraño que su hija y la persona que se le podría denominar “mano derecha”, Xavi, no sepan la verdad de Cradd. Aun así, yo quedé silenciado en mis propios pensamientos. No sería buena idea que me metiera en donde no debería estar... mi función en Hyrule y en otros mundos es ser el antihéroe que debería ser reconocido como último de todos, el que pasaría a la historia. Nada más.

Junto a Xavi partimos rumbo al Lago Hylia. Por el camino conversamos cosas sin importancia. Lo que más se repetía era si yo estaba nervioso o completamente preparado para la batalla; yo negaba lo primero y afirmaba con entusiasmo lo segundo. Cuando llegamos al lago, cada uno se sirvió un fruto Zora y, a diferencia de las pastillas, nos transformamos inmediatamente en Zoras. El efecto era instantáneo... a pesar de todo, la duración de esto era solamente de una hora, así que no cambiaba.

Estando en el agua, nos sumergimos inmediatamente y fuimos camino directo a la entrada del pequeño templo que nos espera. Xavi sacó la nota que entregó el Rey Zora anteriormente, el cual parecía no deteriorarse con el agua. ¿Qué papel del demonio era ese? Al fin y al cabo, eso no era lo importante; los guardias Zoras nos dejaron entrar inmediatamente. Claro, con el permiso del Rey Zora ninguno de ellos puede dar un argumento válido para defenderse en contra. Así que ambos continuamos nadando y entramos con total libertad al pequeño templo. Después de entrar, las puertas se cierran y los guardias quedan vigilando de nuevo.

La entrada no era nada más que agua. Solamente había agua. Por el camino nos encontrábamos con unas especies de medusas gigantes eléctricas. Estos se llamaban Bari, según el libro de información de enemigos que tenía. Claro, aún lo seguía leyendo de vez en cuando. Recordé que hay que tener mucho cuidado al acercarse y la única forma de acabarlos es sacándoles su núcleo con el gancho o lanzándoles un bumerán. Yo tenía el gancho, así que me encargaba de ellos. Xavi se encargaba de otro tipo de enemigos, los cuales se llamaban Shell Blade. Estas cosas tienen un poderoso caparazón que los protege de todo tipo de ataques. Sin embargo, cuando abren su gigantesca mandíbula, tan grande como para tragarse a una persona completamente, exponen su punto débil. Entonces, en ese mismo instante hay que atacarlos con la espada y morirán de un solo corte; como éramos Zoras, Xavi tenía que hacer uso de las aletas, los cuales abatían a los Shell Blades con una cuchillada. A pesar del detalle de la espada, Xavi insistió en que la lleváramos...

El pasillo parecía ser infinito, pero finalmente logramos llegar a superficie. Ahí estaba la deidad Zora: Lord Jabu-Jabu. Era un pez gigantesco que estaba sobre una fuente. En su cabeza parecía tener una gran variedad de adornos. Con tan sólo verlo, pensé en que si la consideración de que era una deidad para los Zora iba totalmente en serio o un chiste... era solamente un pez gigante, que no parecía hacer algo bueno. Nada más respiraba y esperaba comida. ¿Qué clase de deidad es esa?

Cuando intentábamos acercarnos, Xavi me decía que la energía del elemento lo sentía mucho más fuerte. Yo intenté percibirla y era cierto. Este lugar era el epicentro. De pronto, Lord Jabu-Jabu nota nuestra presencia y de inmediato se enfurece. Éste abre su boca, el cual era muy gigante, y nos empieza a tragar. La corriente era tan fuerte que no pudimos escapar... sin darnos cuenta, estábamos dentro de Lord Jabu-Jabu. Al tragarnos nos llevó directamente al estómago, lugar donde podía sentir la energía del elemento sin siquiera tener que usar mi percepción.

Antes de que me guiara por esta energía, comencé a buscar a Xavi. Empecé buscando por los alrededores, con la ventaja de utilizar mis sentidos del oído y olfato. El recurso de éste último no era muy buena idea, pues en el lugar donde estábamos no había olores tan agradables... así que intenté al principio solamente con el auditivo. Escuchaba sonidos de Baris y otro tipos de monstruos, pero de pronto escuché la voz de Xavi que gritaba mi nombre. Estaba lejos, pues cuando dejé el audio normalizado no escuchaba sus gritos.

Guiándome por el lugar que me indicó mi sentido del oído llegué a parar con Xavi. Él había caído en un lugar peor que yo, así que estaba mucho más sucio y hediondo. Tras la caída se le perdieron algunos frutos Zora, pero al menos le quedaron cinco; eran más que suficientes. El efecto del fruto Zora comido anteriormente ya se estaría apagando, pues en el transcurso para llegar hacia Jabu-Jabu tardamos varios minutos.

Dentro de Jabu-Jabu se encontraban solamente Baris, o también algunos Biris, los cuales son una versión más pequeña de los Baris y que sólo pueden ser eliminados con un objeto a distancia, como el bumerán, el arco o el gancho. Yo tenía estos dos últimos objetos, así que no había complicación para derrotarlos. Los Shell Blades eran más difíciles de hallar, pero sí habían. También se hallaban algunos Lizalfos, por más raro que sean, y algunos Like-Likes. A estos últimos les temía más, pues estos se acercaban con intención de tragarme y quitarme algún objeto. Los Lizalfos eran fácilmente eliminados por Xavi.

Mientras Xavi y yo recorríamos por zonas asquerosas de Jabu-Jabu, que también estaban con agua, encontramos el tesoro del lugar. Se trataba del bumerán, objeto que se lanzaba a una zona que yo quiera y regresaba a mí. Xavi me enseñaba a utilizarlo a medida que avanzábamos dentro, acabando con algunos enemigos fácilmente, como los Biris, o incluso paralizando a otros, como los Lizalfos.

Seguimos recorriendo por varios lugares del estómago de Jabu-Jabu, utilizando otro fruto Zora para cada uno, hasta que finalmente dimos con una entrada diferente a los demás. Xavi y yo nos acercamos a este lugar en particular, pero cuando quisimos llegar los dos a la vez, Xavi fue retenido por una extraña barrera mágica, la cual activó una especie de alarma dentro de Jabu-Jabu. A continuación, él me dice: “Tendrás que entrar tú solo, porque obviamente yo no puedo. Me encargaré de proteger la entrada. ¡Mucha suerte, Brett!”. Intenté decir algo, pero cuando miré el camino que estaba detrás de Xavi, camino por la que habíamos llegado, comenzaron a llegar Baris y Lizalfos. Me di cuenta a lo que se refirió Xavi... Entonces, decidido volteé y abrí la única entrada.

Cuando entré a la habitación desconocida, el primer evento sucedido fue cerrarse de inmediato la entrada. A continuación, mi cuerpo de Zora pasó a volver a la normalidad mágicamente, como si la sala prohibiera el uso de este objeto. Luego, la oscura habitación comienza a iluminarse cuando unos seres eléctricos utilizan su electricidad para llamarme la atención. Se trataba de varios Baris que estaban flotando en lo más alto de la habitación, para luego ir bajando lentamente. Sin embargo, estos Baris no flotaban por sí mismo, sino que estaban siendo afirmados por otra cosa aún más gigante. Esta cosa, finalmente, hace uso de toda su electricidad por enfurecimiento al verme y la habitación resplandece de luz. Eso era bueno, pero lo malo es que comenzaría a moverse para atacarme... La batalla por el tercer elemento iniciaba.

Este enemigo en un principio estaba solamente en medio del campo, junto con los Baris pegados a su cuerpo usándolos como arma de defensa. Para atacar me lanzaba rayos, pero yo hábilmente los iba esquivando. El primer rayo casi me da por sorpresa, pero por suerte logré saltar a un lado. Durante los primeros minutos no encontraba la forma de atacarle. Le lanzaba el bumerán a cualquier parte de su cuerpo, pero nada. Además, si intentaba atacar con la espada, podría terminar electrocutado por los Baris.

De pronto, me di cuenta que este ser estaba afirmado por unas cosas con forma de tentáculos en el techo de la habitación. En primera instancia usé el arco, pero las flechas solamente lo atravesaban. Tenía que tener cuidado al usar un objeto, pues si me quedaba quieto me llegaría un rayo. Antes de intentar usar el gancho, recordé el objeto tesoro que había hallado: el bumerán. Entonces, saqué el bumerán y mientras iba corriendo por los alrededores de la sala, iba lanzando el objeto nuevo hacia los “tentáculos”; fue muy efectivo. En total eran cuatro, así que no tardé mucho en quitarlas.

A continuación, iniciaría la “segunda parte”. El ser gigante continúa estando quieto y deja de lanzar rayos, pero ahora sacaría unos cinco o seis Baris que rodearían por todo el escenario, moviéndose por orden del monstruo. Lo bueno de esto es que ahora descubría su punto débil, así que era más fácil atacarlo. En un principio yo lanzaba el bumerán a los Baris, pero no les hacía daño. Luego opté por lanzar el objeto hacia el cuerpo del monstruo y esto hizo que lo paralizase junto con las medusas. De inmediato comencé a lanzar el bumerán a cada uno de los Baris y el efecto era bueno: los eliminaba. Después de unos segundos, el ser se reincorpora. Ahora habían quedado solamente dos medusas, así que fue más fácil repetir el proceso.

Cuando logré eliminar a todos los Baris, el monstruo sale por fin de su sitio y comienza a movilizarse por todas partes de la habitación. Ahora saca algunas desventajas para mí: utiliza los Baris alrededor suyo como armas de defensa y ataque; como ahora se movía, me era más difícil acercarme y a la vez, atacarle; y ahora el bumerán rebotaba casi siempre con las medusas. La única ventaja que tenía era que por fin descubrió su punto débil completamente, pero como ya dije anteriormente, era defendido por unos seis Baris que giraban a gran velocidad.

Los movimientos del monstruo eran lentos, pero el campo de batalla no era tan grande. Para atacarlo obviamente tenía que acercarme, ¿pero cómo? Era muy arriesgado. El bumerán casi siempre rebotaba por culpa de los “invencibles” Baris. Después de unos minutos, logré darle efectivamente al monstruo, pero a la vez fui atacado por un Bari justo antes de que se paralizaran. Esto me debilitó un poco, pero me reincorporé de inmediato y destruí al menos tres medusas. El monstruo se recupera, pero antes de que se levante completamente, logré darle otra vez con el bumerán. Esto lo paralizó una vez más, sin embargo, antes de que pudiera atacarle a un Bari, un sorpresivo rayo logra darme. Eso sí que dolió y me dejó paralizado por unos segundos...

Reincorporado de inmediato y con sed de venganza por esto, le di una vez más con el bumerán al monstruo para que continuara paralizado. Esquivé el segundo rayo y el tercero, y antes de que lanzara un cuarto rayo, acabé con los otros tres Baris restantes. A continuación, el monstruo se levanta rápidamente y en el proceso logra golpearme, lanzándome lejos. Me levanto del suelo y esquivo rápidamente un rayo que me había lanzado. Ahora la batalla se puso mano a mano: él ya no tenía Baris que lo defiendan, así que exponía su punto débil libremente. Lo malo es que ahora se movía un poco más rápido que antes y lanzaba rayos consecutivamente.

Yo estaba cansado. Tenía que correr para allá y para acá, además de dar saltos en algunas ocasiones para esquivar ataques. Esto era una gran desventaja para mí, más que ahora esa cosa se movía más rápido y lanzaba rayos por cada tres segundos y no cinco como antes. De igual manera tomé aire antes de comenzar con esta “cuarta parte” de la batalla, para luego seguir corriendo y lanzarle el bumerán. Yo estaba cansado y un poco débil, pero él estaba débil también, incluso más que yo. Lo podía sentir.

Como ahora exponía su punto débil, darle con el bumerán era mucho más fácil, siempre y cuando lo lanzaba desde una distancia apropiada. Así que no tardé mucho en darle el primer golpe con el bumerán. Lo malo era que a pesar de estar inmovilizado, el monstruo todavía lanzaba rayos. Después de darle con el bumerán, no pensé dos veces y me acerqué corriendo para atacarle con la espada. Tras darle una serie de cortes, el ser retrocede y esconde su punto débil por un período de tiempo, aprovechando de lanzarme uno que otro rayo. Después de unos segundos, el monstruo se vuelve a levantar y habría que repetir el proceso de nuevo.

Lo anterior tuve que repetirlo solamente otras dos veces. En la última ocasión, el monstruo se movía a una velocidad increíble y lanzaba rayos por cada un segundo o dos. Debido a esto, un rayo logró alcanzarme, pero no me detuvo para poder derrotarlo ni tampoco para necesitar la ayuda del Cristal Dorado. Cuando lo derroté, comenzaron a salir unas cosas extrañas en el cuerpo del ser, para que finalmente explote y caigan partes de su cuerpo encima de mí. Menuda asquerosidad.

Como era de esperar, comencé a buscar si había algún rastro del elemento del agua, pero nada... solamente se abrió una entrada a un vacío en medio de la sala. Fui a inspeccionar y miré el túnel, sin lanzarme todavía. Usé la “vista de águila” para ver un poco y me di cuenta que había agua. Al darme cuenta de esto, dejé de echar un vistazo al túnel y me tiré al suelo por el agotamiento. De pronto, Xavi entra a la habitación también un poco cansado, ya sin su forma de Zora.

- Tardaste un poco – me dijo, llamándome la atención.
- Se me hizo difícil – contesté desde el suelo – y es raro verte cansado. Nunca lo estás.
- Vamos, sólo soy un guerrero Hylian, también me canso luchando por más de treinta minutos y con más de 200 monstruos allí fuera.
- Bueno – dije tras una pausa -, al menos no saliste herido ni nada por el estilo, ni siquiera estás débil, sólo cansado... Sí que eres impresionante.
- No puedo ser un protector si me “sacan la chucha” – dijo bromeando para luego reír ambos, a la vez que se acercaba a mí -. Parece que esta cosa fue solamente para eliminar los monstruos que atacaban el interior de Jabu-Jabu y abrir la entrada al verdadero enemigo. Siento que el verdadero guardián del elemento está allá abajo – concluyó mirando el túnel.
- Lo sé. Yo también puedo sentir la energía del elemento ahí – dije sentándome y también mirando el túnel.
- Y parece que otra vez deberás ir tú solo.

No entendí bien el por qué dijo esto, pero al terminar su frase tocó el hueco del túnel, haciendo aparecer una barrera idéntica a la anterior. Esto causó en mí un cansancio interior, soltando un gran suspiro y volver a tenderme en el suelo. Xavi reaccionó con esta actitud mía para él también tenderse en el suelo, mientras ambos conversábamos. El tema principal fue sobre chicas. Xavi siempre mencionaba a la princesa Zelda. Me describía su cuerpo físico, las medidas que tenía, el gusto que tenía él por ella, etc. De vez en cuando mencionaba a Ruto, haciendo lo mismo que con Zelda, o incluso a una chica Gerudo que yo no conocía: Nabooru. Igual mencionaba unas tantas otras chicas, entre ellas la loquilla de Ashley. En tanto, yo mencionaba a Eileen, Prímula y Aura. También hablé acerca de Glasse, a pesar de que ella sabía lo que yo diría de ella.

También hablábamos una que otra cuestión, como los momentos que creábamos en el mundo cruel, Hyrule, etc. Igual cada uno contaba una anécdota propia. Yo hablé solamente parte de mi vida junto a Aura y el momento que estuve con Prímula en el mundo cruel. Xavi me contó unas cuantas cosas, como los momentos que estaba con Zelda, sus viajes por todo Hyrule, relaciones con chicas, entrenamientos propios con la espada, etc. Estuvimos casi una hora conversando, cada uno tendido en una parte del suelo y mirando el techo.

Después de terminar la conversación y haber descansado lo suficiente, Xavi me invita a levantarme y prepararme para la última batalla. Éste me entrega un fruto Zora, el último que debería usar en el día. Xavi vuelve a darme ánimos para la batalla que me esperaba en el fondo del túnel y finalizó diciendo que me esperará fuera de Jabu-Jabu, esperando que yo salga con el Elemento del Agua. Ambos hicimos esa promesa y a continuación, comí uno de los frutos Zora, para luego lanzarme al túnel y ver cómo me acercaba cada vez más al agua de allí.

Cuando quedé en la superficie del agua, miré hacia arriba y me di cuenta que la entrada no se cerró. Ya estando convertido en Zora, comencé a sumergirme. Como tenía la vista especial de estos seres, podía ver perfectamente desde la superficie hasta la arena del fondo. Era muy, pero muy profundo, tanto así que incluso sentía la presión del agua cuando ya estaba cerca de tocar el suelo aun estando con forma Zora. Las algas del lugar eran grandes. Alrededor de la arena había algunos pilares. En medio del todo había una especie de tentáculo que sobresalía de la arena. Después de unos minutos sumergiéndome, terminé aterrizando cerca de en medio.

En un principio no pasaba nada, pero de pronto comenzó a sentirse un temblor en toda la zona. Por un momento pensé que Jabu-Jabu se estaba moviendo, pero en realidad era que varios tentáculos estaban sobresaliendo de la zona central del nuevo campo de batalla. “¿Y ahora qué es esta cosa...?”, me pregunté. De inmediato retrocedí, antes de que todos los tentáculos salieran. Mientras caminaba hacia atrás, un tentáculo casi me agarra los pies, pero por suerte su longitud no fue suficiente para alcanzarme... parecía que esta batalla sería más brava que la anterior.

En un principio no tenía ni la menor idea de qué tenía que hacer. Sólo veía tentáculos y más tentáculos. Si yo me alejaba, ellos no hacían nada; si me acercaba, me agarraban para atacarme. Sin embargo, en un momento dado vi una cosa saliendo de un tentáculo. Usé mi visión cercana para ver mejor y me di cuenta que era un ojo. Esta cosa aparecía de un tentáculo a otro aleatoriamente. Supuse que ese era el punto débil del monstruo. Pero el problema era: ¿cómo le ataco si no puedo acercarme?

Pensé en el bumerán, el objeto “Premium”. No obstante, no sirvió de nada. Solamente atravesó el ojo y tentáculo mismo. El arco no lo podía utilizar, pues no lo tenía en el equipamiento junto a mi forma Zora. Sí podía utilizar el gancho. Así que lo saqué de las prendas que tenía y me acerqué cuidadosamente, para luego esperar a que el ojo apareciera en un tentáculo cercano al lugar donde yo estaba. Cuando esto último ocurrió, sin pensarlo utilicé el gancho. Esto hizo que el ojo saliera del tentáculo y lo trajera hasta mí. Aproveché esta situación para atacarle con las aletas Zora, así como algunas patadas incluidas y el uso del escudo reflector especial, el cual hería bastante también a los enemigos.

Después de atacarle, el ojo se retira y vuelve a su posición original, para volver a atacarme con los tentáculos. Tuve que repetir el proceso anterior otras tres veces, siendo un poco herido por culpa de los peces que explotaban cuando chocaban conmigo o les atacaba muy de cerca accidentalmente. Estos enemigos se llamaban Peces Bombas. Algunos de ellos no explotaban al tener contacto, sino que se transformaban simplemente en bombas submarinas. Las heridas que tuve eran leves, así que no me sentía muy débil. Lo que sí estaba sintiendo era el cansancio.

Entonces, tras haberse debilitado lo suficiente, la verdadera forma del monstruo aparece saliendo bruscamente desde debajo de la arena. Los tentáculos solamente eran los “pelos” de este monstruo, el cual parecía un pez gigante, o más bien una simple serpiente marina con tentáculos. Volviendo a la batalla, cuando el monstruo salió completamente de la arena, comenzó a nadar dando círculos por todo el lugar. La táctica de batalla cambió y ahora yo tenía que seguirlo y averiguar su punto débil.

Estuve un buen rato nadando junto a él. Me di cuenta que era casi inofensivo, pues no me hacía nada. Lo malo era que si lo llegara a tocar me heriría. También me di cuenta que si estaba muy cerca de los denominados tentáculos, estos me agarrarían y me atacarían, igual como antes. No sé lo que podría pasar si me pondría frente a él, pues no quería arriesgarme y mucho ver su horrible cosa llamada “boca”. Pensaba que esa cosa podría succionarme y atacarme o algo por el estilo...

Después de varios minutos de tanto averiguar, logré localizar el punto débil de este monstruo: se trataba del mismo ojo ubicado en el lomo de éste, el cual se veía bastante escondido debido a los tentáculos que lo rodeaban y sobre todo, por el color de piel del enemigo. Intenté acercarme nadando, pero me era imposible llegar. Cuando intentaba hacerle una coartada, inteligentemente el monstruo iba al lado contrario o simplemente se volteaba. Sin embargo, recordé que el gancho fue efectivo con el ojo. Así que intenté utilizarlo para ver qué sucedía...

Mientras iba nadando, me acerqué lo suficiente para utilizar el gancho y gracias a la vista cercana, logré darle con facilidad. El efecto fue contrario al anterior: el ojo me atrajo hacia él. Quedé encima de éste y rápidamente me afirmé, para luego darle un golpe con las aletas. Fui muy descuidado, desafortunadamente, pues el monstruo usó los tentáculos para agarrarme... era más inteligente de lo normal, ya que utilizó un tentáculo que estaba cercano a un pilar al agarrarme. Así que tras haberme agarrado, comienza a agitarme como si fuera un muñeco o algo parecido, pasando a golpearme contra su cuerpo y finalmente, me hace estrellar contra un pilar. Esto me debilitó en seguida, más que el golpe fue en mi espalda, lugar donde había recibido dos golpes eléctricos en la batalla anterior.

Mientras había quedado resentido por el golpe, recordé una típica palabra molesta que siempre me había dicho a mí mismo y que mi propio antepasado me lo dijo también: débil. Claro, Cradd en el pasado podía aguantar este golpe con facilidad, a Xavi no le haría casi ni cosquillas, a mi antepasado mucho menos todavía... Mierda, ¿por qué soy tan débil? ¿Por un estúpido golpe, incluso bajo el agua, me haría tanto daño como para quedar casi inconsciente? ¡No!

Mi rabia a mí mismo se convirtió en una especie de tanque de reserva para mi cuerpo, pues reaccionó de forma violenta y me dejé llevar. Nadé a tal velocidad que alcancé en menos de diez segundos al monstruo. Un poco de luz aparecía desde mi frente, pero no lo suficiente para activar por completo al cristal. Cuando me acerqué suficientemente a mi enemigo, utilicé el gancho hacia el ojo y volví a agarrarme. Esta vez usé el escudo reflector para atacar al ojo y defenderme de los tentáculos a la vez; fue efectivo. Los tentáculos no podían atravesar el escudo, así que pude golpear con libertad al ojo.

Después de un rato, el monstruo se agita a sí mismo muy bruscamente, haciendo perder mi equilibrio y salir obligatoriamente de su cuerpo. Después de esto, tuve que repetir el proceso otras dos veces. En la última ocasión, el monstruo se sintió tan débil que expulsó de su boca varios Peces Bombas y algunos Biris extras. Ahora me era mucho más difícil acercarme, pero me daba lo mismo. Algunos Peces Bombas chocaban conmigo y estallaban, sin embargo, mi orgullo por querer ser fuerte me hacía ignorar el dolor que causaban estas cosas. En tanto, a los Biris los destruía lanzándoles el bumerán con furia, pues me rompían las pelotas todo el rato cruzándose en mi camino.

Cuando iba por la cuarta vez para golpear el ojo del monstruo y me haya acercado lo suficiente, utilicé el gancho como de costumbre e hice uso de la misma técnica de siempre. Aquí fue donde llegó el problema mayor. Confiadamente usé el escudo reflector, sin embargo, de pronto este escudo comienza a fallar entrecortándose una y otra vez, como si estuviera jugando con la luz: apagándola y encendiéndola. Hasta que finalmente, el escudo reflector no apareció más... como consecuencia, un tentáculo alcanza a agarrarme y empezó a tironearme una y otra vez. Ahora no solamente me golpeaba contra su cuerpo, sino que pasaba a chocar con Biris, electrocutándome gravemente, y con Peces Bombas. Para finalizar, me lanza a gran potencia hacia un pilar. Mi fortaleza se había ido a la mierda y casi me desmayo en el fondo del agua... Empecé a escuchar la voz de mi antepasado, como si fuera alucinación, mientras yo tenía la mirada perdida.

- ¿No fue suficiente tu poder? – preguntó con su voz ronca y escuchándose con eco submarino.
- Estuve a punto, pero mi poder me engañó... no sé qué pasó – me quejé hablando con el tono de voz despacio.
- Al menos fuiste fuerte al aguantar todo este último daño y no caer inconsciente.
- Pero no lo suficiente para eliminar a esa... cosa que está allí nadando, burlándose de mí... Mi poder me traicionó.
- Niño... solamente no quisiste utilizar todo el poder del Cristal Dorado, pero me alegro que al menos hayas controlado una poca parte su poder y no termines descontrolándote.
- ¿Podrás terminarlo? – pregunté tras una pausa.
- Lo intentaré. ¡Ya sabes lo que tienes que hacer si no me puedo mover!
- Lo sé... no me descontrolaré, lo prometo – contesté levantando la cabeza -. Y ahora, terminemos con esto – concluí sacando una leve sonrisa sarcástica.
- ¡Adelante, mocoso!

Tras esta exclamación, comenzó el intercambio de almas. Ahora, mi antepasado controlaría mi cuerpo (aún con forma de Zora) con el poder del Cristal Dorado y yo me quedaría en mi interior en estado de “espera”, mirando todo lo que sucede afuera. Lo que veía era lo de siempre: luz dorada. Como era de esperarse según mi antepasado, mi cuerpo no se movía. El monstruo estaba lejos, así que no sería mucho problema por el momento, aunque los Biris y los Peces Bombas que se acercaran sería problema.

Entonces, cerré los ojos y me concentré solamente en mis pensamientos. Recordaba... recordaba y recordaba. Lo que se me venía a la mente en un principio eran recuerdos un tanto negativos, pero de a poco me fui concentrando más y más y comencé a recordar momentos más felices. Recordé los momentos con Prímula en Términa, momentos juntos con Eileen, el más reciente cuando conversaba con Xavi, pero por sobre todo momentos junto a Aura. Sin embargo, no era suficiente...

De pronto se sintió una colisión. Abrí los ojos y era mi cuerpo que había sido golpeado por el gigantesco monstruo. Empecé a escuchar la voz de mi antepasado, quien histéricamente me decía que me apurara. ¡Eso era lo que estaba haciendo! Pero algo andaba mal... no funcionaba. Ningún recuerdo era suficiente para relajarme. ¿Acaso era porque estaba demasiado nervioso por la batalla? No sabía qué hacer... pensaba que fue un gigantesco error otorgarle el cuerpo a mi antepasado. Comencé a desesperarme. Me integré junto al “Primero de Todos” para gritar histéricamente. Quería golpear algo. Movía mi cabeza hacia todas direcciones. Estaba asustado, desesperado y con temor a morir... No obstante.

Mientras me movía agitadamente “dentro de mí”, la cadena regalada por mi madre días atrás apareció flotando frente a mí. Durante ese instante, todo lo que sucedía alrededor mío se había silenciado, e incluso desaparecido. No había batalla, no había enemigos, no estaba mi antepasado gritándome... Recogí la cadena del aire y abrí el corazón metálico, para así ver las fotografías que se incluían, las fotografías donde aparecía con mi madre cuando era bebé y la más actual. El mejor regalo que había recibido en mi vida estaba en mis manos. El regalo que recibí con más amor de todos los regalos. El regalo que por primera vez, me emocionó lo suficiente como para perdonar todas las cosas del pasado entre mi madre y yo. Teniendo la cadena en mis manos, cerré el corazón, me coloqué la cadena, mantuve el corazón afirmado con las manos y cerré los ojos, para luego crear una sonrisa y susurrar: mamá.

A continuación, una poderosa luz dorada ilumina todo el fondo del agua de la zona de batalla, la luz del verdadero poder del Cristal Dorado. Yo, estando con los ojos cerrados y todavía manteniendo la cadena en mis manos con la forma Zora, vuelvo a tener el control de mi cuerpo. Ahora era mi antepasado el que quedó en estado de “espera”, o simplemente se irá a descansar. Al igual como sucedió contra Pyrus, sentía la gigantesca energía recorriendo mi cuerpo, pero lo único que tenía que hacer ahora era acabar con mi enemigo actual.

Así que de inmediato fui nadando hacia el monstruo. Nadaba a una gran velocidad, mucho más que antes, tanto así que alcancé a mi enemigo en casi cinco segundos. Los Biris y los Peces Bombas los iba eliminando en mi camino fácilmente con el escudo reflector. Finalmente, con un poco de felicidad y con sed de venganza, llegué hacia el ojo del monstruo, sin siquiera utilizar el gancho. Tras agarrarme rápidamente, un tentáculo intentó agarrarme, pero para mi sorpresa, mi instinto propio de mi cuerpo hizo que la agarrara con mi mano izquierda y utilice fuego, quemando el tentáculo y dejándolo sin uso. Esto sí que fue sorpresivo e imposible, pues el fuego no podía encenderse con el agua... ¿Así de poderoso era mi verdadero poder elemental?

El monstruo intentaba atacarme una y otra vez con sus tentáculos, pero con el poder del fuego los iba quemando y dejando sin uso. A medida que hacía esto, mi enemigo se agitaba a sí mismo una y otra vez para intentar alejarme, pero yo no me soltaba. También comencé a sentirme cansado y agitado en algunos instantes, a la vez que no respiraba demasiado bien. Supuse que era causa de tanto poder y mi cuerpo no podía soportarlo... Así que libremente, sin tentáculos como amenaza, comencé a golpearle una y otra vez al ojo con puñetazos de fuego.

Mientras hacía esto último, sin embargo, me di cuenta que me costaba respirar debido a que mi cuerpo Zora iniciaba a dejar de funcionar, para volver a la normalidad. “Esto es más malo todavía...”, me dije a mí mismo. Así que me apresuré en golpear fuertemente al monstruo, pero a veces la velocidad reducía la potencia de ataque; eso sucedió... los golpes no fueron lo suficiente para acabarlo. Antes de que me diera cuenta, las branquias desaparecieron de mi cuerpo, así que ya no podía respirar el agua. Ahora el monstruo tenía la tremenda ventaja de darme un golpe y abatirme.

No obstante, mi sed de venganza no estaba satisfecha en absoluto. Así que con lo que quedaba de las aletas Zora, nadé a toda velocidad hacia el monstruo. En un tiempo limitado logré llegar al ojo, pero decidí traspasar esa parte y arriesgarme a quedar frente al enemigo. Mientras quedé allí, las aletas Zora desaparecieron, al igual que todos los otros rasgos. Cuando el monstruo estaba lo suficientemente cerca y abría su boca para intentar comerme o morderme, hice un movimiento practicado en el entrenamiento junto a Xavi: di un impulso hacia arriba, desenfundé la espada e hice una voltereta en el agua, para así quedar con las piernas en posición de feto y los brazos alzando la espada bocabajo, quedando la punta de ésta hacia abajo y gracias a esta posición, ganar fuerza en un impulso hacia abajo; entonces, finalicé el ataque haciendo lo último señalado y clavando la espada justo en el ojo del monstruo cuando terminé de impulsarme. Esto causó que el monstruo se resienta del dolor y lance un grito ensordecedor.

Tras esto, el monstruo comienza a moverse descontroladamente por todo el escenario y finalmente, se estrella con los pilares y posteriormente con la pared. La batalla había finalizado. A continuación, el monstruo explota, igual como sucedió con el enemigo anterior, y el Elemento del Agua aparece, para comenzar a acercarse hacia mí mientras iluminaba toda la zona más azulada de lo que estaba, ya que la luz dorada del cristal se estaba apagando de mi frente. Todavía conteniendo la respiración y con las corrientes de energías del cristal desapareciendo, agarré el elemento de color azulado y terminó incrustándose en mi pecho, algo que no había sucedido antes...

Segundos después de lo ocurrido recientemente, no soporté más contener la respiración y el agua empezó a entrar en mi boca, al igual que en mi nariz. Empecé a moverme alocadamente, intentando nadar o algo parecido, e incluso me agarraba la garganta, la boca o el pecho desesperadamente. Sin embargo, no duré mucho debido a que gran cantidad agua ya había entrado en mis pulmones. Así que debido a esto comencé a caer lentamente. Mientras iba cayendo hacia la arena, todavía estaba consciente de lo que pasaba. Mi cuerpo había quedado bocarriba, por lo que podía ver el túnel por la que entré. Antes de perder la consciencia completa, estando con la vista quedándose nublada poco a poco, pude ver a una chica con un traje blanco elegante y con pelo largo de color morado, que se acercaba a mí a una velocidad increíble y teniendo los brazos abiertos. Pareciera que ni siquiera nadaba. Cuando tuvo contacto conmigo, me abrazó fuertemente y empezó a repetir mi nombre una y otra vez, con tono de felicidad. Lo último que recuerdo fue que respondí a su gesto y finalmente, la vista quedó totalmente oscura.

Continuará

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