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Vendetta/Capítulo 30: Celebración de Año Nuevo

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Vendetta/Capítulo 30: Celebración de Año NuevoEditar

Y las sospechas del subterráneo.Editar

¿Por qué estoy vivo? En el último momento que pasé en mi vida antes de despertarme en la cómoda cama de mi habitación del Castillo de Hyrule, yo estaba en lo más profundo de la zona de batalla contra el monstruo que protegía el Elemento del Agua. El efecto del fruto Zora había desaparecido y comenzaba a ahogarme. La desesperación se había apoderado de mí, así como el agua que estaba entrando en mis pulmones. ¿Cómo era posible que siguiera vivo y cómo diablos me sacaron de esa zona tan profunda?

Luego me miré a mí mismo todavía estando en la cama y aún permanecía con mis ropas. El equipaje estaba a un lado. Eran las 09:17 hrs. No sabía qué día era. ¿Habría pasado ya el año nuevo? Decidí levantarme de la cama y tomé mi espada y escudo, pero al hacer esto, el elemento recién obtenido, tal como había pasado anteriormente al empuñar por primera vez la Espada Sagrada, salió de mi pecho una luz azul y se adentró en la hoja de la espada, absorbiéndose en ella. Por consecuencia, la hoja de ésta se torna un poco más amarillenta y se alarga un poco, el punto rojo pasa a ser dorado y las “alas de murciélago” se abren un poco. Ya se parece un poco más a la Espada Sagrada que veía en los cuadros de los antihéroes.

Posteriormente guardo las cosas en un lugar más apropiado de mi habitación y salgo a las otras salas del castillo. Utilizando mi sentido auditivo localicé rápidamente a Zelda, que estaba en la sala de estar hablando con otra persona sobre los preparativos para las fiestas de año nuevo. Por esa información me di cuenta que había pasado al menos un día inconsciente. También localicé a Xavi, que se encontraba comprando unas cosas en la ciudadela. Con el sentido del olfato localicé al rey, que permanecía en silencio sentado en su trono y por eso no lo había escuchado.

Me dirigí a la sala de estar y ahí estaba la princesa, conversando con uno de los tantos guardias del castillo. Al verme, Zelda corta la conversación que tenía con el soldado y a continuación se dirige a mí, mientras este último regresó a su labor habitual sin antes saludarme. Pregunté a la princesa qué día era: el día de celebración de un Nuevo Año, es decir, 31 de diciembre en el mundo cruel. Posteriormente, Zelda pregunta sobre mi estado: cómo estaba, si me sentía bien o mal, mareado o nada, si los poderes que tenía se mantenían con normalidad, etc. Yo le respondí a secas lo que correspondía; la mayoría de las veces: “bien” o “no”.

Después de haber terminado de conversar con Zelda, fui al comedor para tomar el desayuno. Fue uno de los pocos que tomé solitariamente en Hyrule. Mientras jugaba con el té verde que daban, sin darme cuenta comencé a controlarlo con la mano derecha. ¿Acaso era obra del Elemento del Agua, tal y como sucedió con el del fuego? Tras alejar mi mano derecha del tazón de té, la “magia” desapareció y debido a eso el té, que había quedado en el aire, cayó a la mesa. Tuve que limpiar todo y posteriormente, continué con el desayuno usando solamente la mano izquierda.

Cuando acabé quedé con el día libre. En primera instancia empecé a conocer mejor mi mano derecha y el verdadero poder que poseía. Para eso me dirigí al patio del castillo. Estaba claro: con la mano derecha dominaba el agua, así como la izquierda el fuego; se convirtieron en fuerzas opuestas. Al chasquear los dedos de la mano derecha salía un pequeño chorro de agua, tal como es la común y corriente, que podría dominarlo con la misma mano o brazo. El dominio era tal que usando solamente la mano podía dejar flotando el chorro de agua o convertirlo en una bola de agua de gran tamaño, aunque no quería hacer esto último para no arriesgarme. Luego se me ocurrió juntar las fuerzas opuestas. Como eran poderes mágicos, tal vez no sucedería lo habitual: el agua apaga el fuego. Era lo más probable, pero valía la pena intentarlo. Así que chasqueé los dedos de ambas manos, dominé la fuerza de cada elemento con la mano respectiva y junté los ataques mágicos; el resultado fue que sentí en cada brazo una gigantesca corriente, como si me hubiera electrocutado con altos niveles de voltios. Posteriormente, aparté rápidamente las manos y la corriente desapareció instantáneamente. Menudo susto...

Después de aburrirme haciendo las mismas tonteras de siempre con cada mano, pensé en ir a alguna zona de Hyrule. No obstante, al decirle esto a Zelda me recomendó que tuviera más descanso ese día, además de que la noche estará muy activa y no quería verme cansado en plena fiesta. Recomendó también que la ayudara en los arreglos del castillo o de la ciudadela, pero me daba flojera. En ese momento me hice algunas preguntas, pero la que destaco es: ¿cómo serían las fiestas de año nuevo en Hyrule?

Luego recordé a Eileen... ¡Claro! Ella ya había caminado y todo antes de Navidad. Así que no dudé en prepararme y salir del castillo en dirección hacia el portal. Zelda me alcanzó a ver e intentó detenerme, pero desobedecí y salí corriendo, gritándole: “¡Atrápame si puedes!”. Como mi velocidad para correr era muy alta, a la princesa se le sería imposible alcanzarme. Por la ciudadela también pasé corriendo y fui camino a la parte sur de la pradera, lugar del portal. Habiendo salido me iba a relajar y comenzar a caminar, pero de pronto sentí la energía de la princesa detrás de mí. ¿Era posible? ¡Me estaba siguiendo!

Como si estuviéramos jugando, yo volví a acelerar mientras reía sin creer lo que veía. ¿Cómo alguien tan importante de un reino como es la princesa, puede estar persiguiendo a una persona como yo por la pradera sólo para obligarme a mantenerme en el castillo y ayudarla con los preparativos? Además me estaba haciendo correr, algo que ella me dijo que no haría. Qué contradictorio... Zelda y yo corrimos por toda la pradera del sur, aunque ella no parecía correr, pues acortaba distancias con facilidad y corriendo le sería imposible por mi velocidad.

Para rematar el peligro de la persecución, la princesa intentaba detenerme lanzándome un tipo de ataque con fuego; parecían tener la forma de una bola gigante mágica cubierta de fuego. Una de ellas me alcanzó y lo recibí en el costado izquierdo de mi cuerpo. Me asusté por el impacto, pero luego me di cuenta que el fuego causó el efecto contrario a lo que se esperaba: éste se absorbió en mi cuerpo y causó que tuviera más energía. Por ello, el cansancio que estaba acumulando se desvanece completamente y vuelve mi velocidad original, ampliando diferencias de distancias con Zelda. Finalmente, logré cruzar el portal sin haber recibido ninguna otra bola de fuego.

Después de unos días atrás, por fin había vuelto de nuevo al mundo cruel. El típico bosquejo del parque era visto por mis ojos una vez más. Era un día soleado y totalmente despejado, especial para despedir aquel año. Se debe tener en cuenta que en esa época Chile está en verano. Después de contemplar por un rato el parque, caminé por la ruta que seguía siempre para salir del portal y también llegar a éste. Cuando lo hacía, sin embargo, mi visión se tornó un poco borrosa y a la vez se parpadeaban luces “neón” por unos segundos. Esto me asustó y me paralizó en un lugar. Me refregué los ojos creyendo que era obra de un mal cuidado, pero de igual manera se mantuvieron.

Cuando el efecto de la vista rara desapareció, sentí un fuerte pulso en mis oídos, a la par comencé a oír conversaciones ajenas de todo el parque durante unos segundos. Manteniéndose esta situación, empecé a oler el césped aunque me mantuviera de pie. También podía oler los árboles o incluso los olores de las personas que estaban más cercas de mí. A continuación, el efecto del párrafo anterior regresa y además el famoso pitido de mis oídos comienza a escucharse infinitamente, neutralizando mi cuerpo por completo. No obstante, afortunadamente todo esto transcurrió sólo por unos segundos que parecieron eternos. Me sentí rendido y débil, como si me hubieran dado una golpiza, así que me arrodillé por un rato.

Recordé algo que me dijeron: cuando tenga los cuatro elementos, los poderes que obtengo en Hyrule y Términa podré utilizarlos en cualquier otro mundo cuando yo quiera. ¿Por haber obtenido el tercer elemento pasó todo esto? A pesar de lo ocurrido, mis sentidos no aumentaron en absoluto, pues no escuchaba conversaciones lejanas y no olía a la perfección. ¿Significa que de a poco se van desarrollando en el mundo cruel? Lo de la vista no me había pasado en Hyrule o en Términa. ¿Qué habrá significado eso? Veía todo multicolor y las luces se veían extremadamente potentes, tanto así que se sentía como si luces de linternas me apuntaran a los ojos desde muy cerca.

Luego me reincorporé y me mantuve alerta por si las moscas. Seguí caminando por el parque hasta salir, luego tomé un micro y me bajé cerca de la casa de Eileen, para finalizar el trayecto caminando. Por el camino también aprovechaba de correr. Tomando algo de nota: no me cansaba tanto en correr como antes, aunque no era nada en comparación a mi rendimiento en los mundos “maravillosos”. Podría haber corrido bastante, pero no me gustaba por la cantidad de gente que había y además, sería el centro de atención, algo que nunca me ha gustado. Llego a la casa de mi prima y toco el timbre. Me recibió su madre y me invitó a pasar. A continuación, me dio el permiso de ir a la habitación de Eileen. Al entrar nos saludamos como si no nos hubiéramos visto de hace mucho tiempo.

- ¿Qué te trae por aquí? – preguntó ella muy alegre tras haber dejado el abrazo del saludo – Y oye, ¿has comido mucho últimamente?
- ¿Por qué lo dices?
- No sé, te encuentro más rellenito – respondió y tocó mi panza -. Oye, pero... esto no es grasa ni guata.
- Tienes razón – dije tan extrañado como ella, pues mi cuerpo se había fortalecido y aumentado muscularmente a una contextura parecida a la que tenía en Hyrule.
- Hasta los brazos se te fortalecieron... ¿qué estuviste haciendo para sacar todo esto?
- Creo tener la respuesta, pero no vine para conversar de mi cuerpo e iré al grano: vengo a ofrecerte una invitación a Hyrule.
- ¿A nuestro mundo soñado ese? – reaccionó interesada.
- Claro – contesté sonriente -. Como ya eres oficialmente una Hylian, entonces puedes entrar y salir libremente de Hyrule por el portal que está en el parque. Además, hoy se celebra el año nuevo allí igual como acá.

Obviamente Eileen siempre ha querido ir al mundo “maravilloso” para conocerlo. ¡Y no sería mejor idea visitar ese mundo mientras esté de fiestas! Así tendrá una muy buena visión y querrá ir en alguna otra oportunidad entusiasmada. Lo malo es que la alejaría del mundo cruel, ¡pero bah! Vivir en Hyrule es lo mejor. Desearía que todos mis cercanos vivieran en ese mundo, siempre y cuando esté permaneciendo sin disturbios y explosiones. Hablando de eso, hacía un buen tiempo que no se escuchaba una de las típicas explosiones... aunque fuera así, el número de enemigos no cesaba en la pradera, sino más bien aumentaba con el paso del tiempo, a pesar de ser abatidos unos cuantos.

Eileen afirmó enérgicamente y añadió que se prepararía para ir conmigo al “mundo soñado”; así lo llamaba tanto ella como yo al hablar sobre Hyrule. Entonces esperé en el primer piso mientras mi prima hacía sus deberes. En cuanto terminó, fue con sus padres a decirles una mentira sobre su salida de casa. La cosa es que ella no regresaría hasta el día siguiente, así que Eileen se las arregló para convencerlos. Después de unos minutos de discusión familiar, mientras yo estaba en el jardín de la casa esperando, sale mi prima querida y exclama: “¡Vamos!”.

No tardamos mucho en regresar al parque, pues tomamos el micro con dinero que había prestado Eileen. Me sentí un inútil al haber tomado parte de su dinero para el transporte... Mientras íbamos en el micro, los efectos raros de la visión habían regresado por un corto período de tiempo, pero no fueron lo suficientemente torturadores como los anteriores. El olfato también se había aumentado y pude oler claramente el olor de todas las personas, incluidas las que usaban muchos perfumes o desodorantes, o las que no se habían bañado y otros que estaban traspirados. Eso fue más torturador que la visión, pues estuve como un minuto o más soportando todos esos tipos de olores... Además, no podía controlar estos efectos como podía hacerlo en los otros mundos.

Después de habernos bajado del micro y haber caminado hacia el parque, nos encaminamos hacia el portal y al llegar, Eileen se preparó para cruzarlo. Ella estaba nerviosa por ser su primera vez, pero al tomarla de la mano para cruzar el portal conmigo se calmó un poco y se animó a correr hacia éste. Cuando pisé la viva pradera una vez más, automáticamente volví a tener el cuerpo de Hylian, mientras que Eileen se tiró al suelo aguantando las náuseas. “Suele pasar, primita”, le dije bromeando. Cuando ella ya se recuperó y levantó la cabeza desde el suelo mismo, quedó impresionada.

“Este lugar es Hyrule, el famoso mundo del que tanto te hablaba. Se ve bastante bueno, ¿cierto?”. Ni siquiera mis palabras de presentación pudieron despertar a una hipnotizada Eileen, que no paraba de quitar la vista al Castillo de Hyrule y al verdoso césped. Aún impresionada empezó a caminar lentamente hacia adelante, mirando todos los alrededores: yo la seguía. No tardó mucho para decir “es hermoso”, por fin abriendo la boca después de haber cruzado el portal.

Posteriormente invité a Eileen hacia el castillo, o al menos a la ciudadela. Ella aprueba mi invitación y por primera vez se da cuenta de mi verdadera apariencia. Obviamente se sorprendió al verme con rasgos físicos y ropas diferentes. Eileen no sufrió ningún cambio al cruzar el portal, pues tanto en el mundo cruel como en Hyrule era una Hylian. ¿Recuerdan cómo era yo? Pelo rojo, ojos del mismo color, orejas largas y puntiagudas, la piel estaba de un color púrpura muy pálido y la cara quedó de una forma más triangular, aunque sólo un poco; las ropas eran: un gorro de color café oscuro, una capa del mismo color, una camisa de un café más claro, pantalones cortos grises, sandalias del mismo color y un cinturón amarillo con un broche rojo.

Entonces llevé a Eileen hacia el castillo, cuidándola de los enemigos mientras ella continuaba mirando hipnotizada el paisaje de Hyrule. En algunas ocasiones, cuando le hablaba no respondía y tenía que repetirle la frase al menos tres veces o incluso gritarle; así de “pegada” estaba. No tardamos mucho en llegar a la ciudadela. De entre tantas personas, Eileen casi se me pierde de vista, pero afortunadamente no pasó nada. Ella se quedaba mirando las joyas y adornos caseros que vendían en algunas zonas de la ciudadela, pues eran muy llamativos en comparación a los del mundo cruel. Hasta las costuras tenían un diseño muy peculiar y original.

Finalmente llegamos al castillo. Al entrar solamente en el jardín, mi prima se sorprende todavía más por lo bien arreglado y cuidado que estaba, además por la belleza que tenía. Luego llegamos a la gran puerta de entrada del castillo; la abrí y entré con Eileen. Los guardias no dijeron nada, para sorpresa mía, así que pudimos entrar libremente. Aun así, la princesa estaba esperando en la misma entrada mi llegada.

- Olvida lo de antes, Brett, fue sólo por jugar un rato – dijo Zelda y luego miró a Eileen -. ¿Y quién es ella?
- Es mi prima en el otro mundo, se llama Eileen – respondí y le hice una seña a ésta para que saludara.
- Oh, un gusto – reaccionó e intentó acercarse a Zelda, para darle un saludo de mejilla sin saber que en Hyrule no se hacía eso entre desconocidos, más aún entre dos mujeres; así que la detuve rápidamente y le hice otra seña, haciendo que ésta extienda la mano.
- Lo mismo digo – respondió Zelda al gesto -. ¿Y cómo lo has hecho para ser Hylian?
- Es una larga historia – contesté en lugar de Eileen -, pero lo importante ahora es que ella está buscando donde quedarse acá, al menos una noche.
- ¿Y piensas que mi padre va a dejar personas desconocidas dentro del castillo? Por mí no hay problema, pero él...
- Para eso necesitaré de tu ayuda, princesa. Creo que tú eres la única que podría convencerlo – conversaba yo con Zelda, mientras Eileen sólo miraba a su alrededor.
- Intentaré hacer algo – contestó después de quedarse pensativa.

Agradecí a Zelda por su ayuda en el caso y fuimos los tres directamente a la sala del Rey. La energía de Xavi la pude sentir dentro del castillo, en el segundo piso para ser más certero. Así que nos tropezamos con él en el camino y se sorprendió al ver a Eileen dentro de Hyrule. No entendía el cómo y por qué, así que le fui explicando la historia mientras subíamos los pisos, a la par Zelda igual aprovechaba de escuchar. Mientras tanto, Eileen pareciera que estuviera en un funeral o algo parecido: no hablaba en todo el rato.

Después de tanta caminata llegamos por fin a la sala del Rey. Primero que todo presenté a Eileen como debía ser. Luego, Zelda, Xavi y yo le dijimos el por qué fuimos los cuatro a su sala y a la vez, dimos nuestros argumentos de respaldo para convencer al Rey y dejase a mi prima al menos una noche en el castillo. Después de unos cuantos minutos de discusión, pues él respondió negando en un principio, terminamos convenciéndolo. La condición era que Eileen tendría que dormir en mí habitación y ella tendrá que arreglárselas para dormir adecuadamente, ya que mi cama era de una sola plaza y no había otra, ni siquiera un sofá. Además, no estaba permitido cambiar muebles de una habitación a otra. No quedaba otra opción... que dormir junto a ella.

Después de lo sucedido, Xavi y Zelda continuaron en lo que estaban haciendo previamente: ordenar los preparativos para las fiestas de aquella noche. Cuando Eileen por fin dejó de estar “drogada” con Hyrule, le empecé a contar algunas historias como el por qué estaba yo con ese aspecto y por qué tanto movimiento en el castillo. Además le mostré algunas de mis habilidades que tenía, incluido la más nueva que tenía: control del agua. Luego recordé que Eileen tenía una parte de Glasse dentro de ella. Como mi protectora tiene un tipo de poder, supuse que mi prima también lo tendría. Si fuera así sería increíble... Y también sabría más a fondo qué tipo de poder tiene Glasse.

Después de una tarde entera junto a Eileen, llegó el atardecer y posteriormente la noche. ¡Por fin! La ciudadela por primera vez estaba tan llena durante la noche. Algunos juegos se iniciaron y música de tipo “medieval”, la mayoría con violines o guitarras, entre otros instrumentos que no recuerdo sus nombres, sonaban por todos los rincones de la ciudadela. Varios Hylians tenían un vaso lleno de bebida alcohólica de Hyrule, otros bailaban como si no hubiera un mañana, otros jugaban y apostaban. Era una noche en donde todos se convertían en una gigantesca familia.

El año nuevo era una fiesta totalmente movida. Hasta Gorons, Zoras e incluso Terminianos que había visto en mis viajes por ese mundo estaban de visita. También había otras personas que nunca los vi en mi vida. Según Xavi, algunos de estos provenían de las tierras de Celéstea, Holodrum, Subrosia y Labrynna. Los que vivían en el primer lugar mencionado los conocería pronto, pues esa zona visitaría después para obtener el cuarto y último elemento. Teniendo en cuenta esto, me percaté de que Hyrule era el único mundo que estaba celebrando un nuevo año. ¿Y los demás?

Yo, estando con Eileen, me incluí en las fiestas. Para no perder de vista a mi prima la mantenía tomada de la mano todo el rato. Teniendo en cuenta que había Terminianos dentro de las personas, supuse que podría encontrar a Prímula entre la multitud e incluso a Raúl, o mejor dicho: Linik. Eileen podría conocer a éste en su estado de Terminiano, si es que lo encontráramos...

La noche fue corta, sobretodo antes de que se cumpliera la hora “pick” del nuevo año, pues estuve en varias actividades con mi prima. En primer lugar, Eileen y yo fuimos a participar en algunos minijuegos, como el tiro con arco, tiro con tirachinas, una llamada “Bolera Bombuchu”, “Tiro a la Calabaza” proveniente de Celéstea, “Agujeros y Rupias” y apostamos en una de las tantas Carreras Goron que se daban en la pradera. También había otros tipos de minijuegos en el Lago Hylia, Río Zora y Kakariko. Minutos antes de cumplirse la hora, la princesa Zelda entregó un breve discurso, donde estuve yo presente con Eileen en el público.

Finalmente, todavía estando con mi prima, observamos los fuegos artificiales que duraron alrededor de treinta minutos. Todos provenían del Lago Hylia, así que aprovechando mi velocidad llevé a Eileen a ese lugar y observamos todo con mejor vista. Fue realmente épico. Por primera vez veíamos unos fuegos artificiales tan bien hechos y hermosos en directo y no a través del televisor. Mientras lo veíamos, Eileen y yo estábamos sentados en el césped. En algún momento, ella apoya su cabeza en mi hombro y yo respondí abrazándola, para quedar así hasta el término del espectáculo.

Hasta el momento no veía cambios en la personalidad de Eileen, o al menos eso creía. Como todo pasaba tan rápido, quizá no me haya dado cuenta. Sin embargo, casi una hora después del inicio de los fuegos artificiales y ya habiendo regresado a la ciudadela, Eileen tuvo un cambio notorio mientras comíamos carne de pez frito. La cosa es que estábamos conversando de lo más normal, pero de pronto ella comenzó a cambiar su actitud poco a poco. Al final fue tanto su cambio, que hasta sus expresiones y forma de hablar cambiaron. Además se puso más coqueta de lo normal y a veces actuaba con algo de seriedad. Todos estos detalles me recordaban a Glasse. Después de unos minutos, Eileen parece volver a la normalidad sin que ella se dé cuenta.

La noche continuaba y una de mis predicciones se hizo realidad: Prímula había llegado a la ciudadela. Llegó tarde, pues su energía no la había sentido en todo el rato hasta más tarde. Junto a Eileen fui a buscarla persiguiendo el centro de su energía, o también el aura. Finalmente llegué a ella; estaba con su padre esperando su turno en “Agujeros y Rupias”, el juego que parecía ser más visitado que los otros. Cuando Prímula me vio, inmediatamente va corriendo hacia mí y me saluda con un fuerte abrazo.

Después de tanto tiempo volvía a sentir su agradable aroma. Recordé los días que estuve con ella en el mundo cruel y la abracé con más fuerza. Mientras tanto Eileen sólo se quedó mirando, para luego saludar con la mano a Prímula cuando ésta se apartó de mí. Después de decirnos las típicas frases, “te extrañé”, “tanto tiempo sin vernos”, etc., empezamos a conversar mientras caminamos al lugar donde estaba su padre, todavía en la cola del minijuego esperando. Eileen y yo lo saludamos. Por alguna extraña razón cuando me acerqué a él sentí un olor parecido al de la sangre. Sin embargo, parecía que solamente yo lo podía percibir, pues Eileen, Prímula y las demás personas no parecían quejarse. Inclusive su hija lo abrazaba y todo. Qué extraño...

Estando en el mismo sitio me dieron ganas de ir al baño. Así que tuve que dejar a Eileen junto a Prímula y su padre. Cuando me alejé de ellos el olor desagradable desapareció. No encontraba los baños en la ciudadela, así que preferí ir al castillo. Al llegar hice lo que tenía que hacer: orinar. Luego me dirigí al lavabo y cuando me miré al espejo, mis rasgos faciales no se movían, pero seguía siendo “yo”. No obstante, esta cara “pegada” comienza a hablarme.

- ¿Pudiste sentirlo? – dijo, siendo identificado por su voz como “El Primero de Todos”.
- Así que eras tú... ¿y qué cosa? ¿El olor de hace un rato?
- ¡No! ¡A Drott, idiota! – gritó casi eufórico - ¡¿Por qué siento su presencia tan cerca?!
- Bueno... no es para que grites así, ¡y tampoco te enojes!
- Es que pareciera que ese imbécil estuviera con nosotros todo el rato. ¡Pero qué poca sensibilidad tienes!
- ¿Cómo quieres que la sienta yo si ni siquiera Xavi o Zelda puede?
- Aumenta tu sexto sentido, mocoso. Y por cierto, alguien viene...

De inmediato volteé hacia la puerta. Iba a decir algo, pero cuando regresé a ver al espejo mi antepasado había desaparecido y sólo estaba mi reflejo. Posteriormente un soldado toca la puerta del baño; yo le abro. A continuación, él me pregunta el por qué estaba yo hablando solo. Le respondí con lo primero que se me vino a la cabeza: me estaba preparando para ganar un minijuego. El soldado no se creyó mucho lo que le dije, pero de todos modos entró al baño y yo me fui en dirección a la ciudadela. Cuando estaba saliendo del castillo, otro soldado que parecía estar ebrio irrumpe en el camino.

- O-oye amigo, ¿has visto a mi princesita? – preguntó.
- ¿A quién te refieres?
- ¡A Zelda, pues! N-no hay otra princesita más como ella, pues.
- ¿Zelda? Bueno, ella está... – contesté sin saber su ubicación, así que miré hacia un lado y aumenté mi sentido del oído; la pude localizar rápidamente: parecía estar con Xavi en su habitación y por lo escuchado en un segundo, estaban ocupados teniendo relaciones – Ah, ya recordé. Ella había quedado con Xavi en su habitación. Creo... creo que iban a jugar a ese famoso juego de tabla que no recuerdo cómo se llamaba...
- ¿El parchís?
- Ese mismo.
- ¡Entonces me voy a jugar con ellos, pues! Qué le va a hacer una jugadita... – dijo encaminándose hacia las escaleras.
- ¡No! – le interrumpí – No creo que sea buena idea, ya que con un soldado de Hyrule dentro del juego y además con una grabadora puesta en la habitación de la princesa, que seguramente sería escuchada por el Rey, la reputación para ella caería bajo...
- ¿De qué me estás hablando?
- Piénsalo. ¿Qué pensarían el Rey, tus compañeros de trabajo o incluso todas las personas de Hyrule y hasta de otros mundos, si se enteran de que la princesa de Hyrule estuvo jugando al Parchís con un soldado del castillo en lugar de estar celebrando con su gente en la ciudadela? – decía cosas sin sentido.
- Tienes razón... – respondió amargado éste, pues como estaba borracho se creyó el cuento – ¡Entonces volveré a la ciudadela y no dañaré la imagen de mi princesita!
- ¡Así se habla! – le seguí el juego y lo acompañé hasta la salida del castillo.

Al salir suspiré por todo el show y fui corriendo a la zona donde estaría Eileen, Prímula y su padre esperándome. El resto de la noche continuó normalmente, compartiendo con las dos chicas que me acompañaban. El padre de Prímula gastaba bastantes rupias para comprar lo que queríamos; yo había quedado casi sin rupias después de todo lo que había jugado anteriormente. En algunas ocasiones, veía que Eileen se sentía un poco sola y aburrida cuando yo le ponía mucha atención a Prímula o viceversa, así que tenía que arreglármelas para no “abandonar” a una de las chicas.

Después de haber terminado la noche, precisamente a esas horas en que la ciudadela estaba más vacía y los primeros rayos de sol comenzaran a aparecer, Eileen y yo nos despedimos de Prímula y su padre. Éste anduvo toda la noche con ese maldito olor repugnante. Posteriormente mi prima y yo nos fuimos a mi habitación del castillo. Por supuesto, ella tendría que dormir conmigo en la misma cama. No había saco de dormir ni nada por el estilo; ya lo dije anteriormente. Así que mientras ella fue al baño del castillo, siendo dirigida por mí para que no se pierda, me cambié de ropa y me acosté muy cansado. Luego volvería Eileen, quien no tenía un pijama y se recostó con las mismas ropas que estaba usando, los cuales eran prendas de Zelda y que se las prestó a mi prima para la noche; le quedaban un poco apretadas a Eileen, pero no chicas. Como ambos estábamos muy cansados, solamente comentamos qué nos pareció la noche y nos quedamos dormidos. Luego inició un sueño...

- Brett... mi querido Brett – escuché la voz de Glasse resonando como eco.
- Tú... fuiste la última persona que vi antes de caer ahogado. ¿Qué hiciste? ¿Cómo me salvaste? – decía yo mientras veía todo blanco.
- No fui yo. Tu propio brazo derecho y las ganas de vivir te salvaron.
- ¿C-cómo...?

A continuación, un recuerdo de Glasse comencé a ver. Desde la perspectiva de ella, que en ese entonces me había abrazado en el fondo del agua, vi cómo una potente luz azul apareció, sorprendiendo a Glasse quien se apartó de mí. Entonces yo, que tenía los ojos cerrados al haberme desmayado, los abro y alzo con fuerza mi brazo derecho, saliendo disparado hacia la superficie como una bala. Luego mi protectora dice: “Después de eso Xavi te recibió en el lugar donde estuvieron conversando previo a la batalla y tú perdiste el conocimiento inmediatamente. Al final, él salió de Lord Jabu-Jabu, quien volvió a la normalidad después de que los dos parásitos hayan sido derrotados en su interior, llevándote en su espalda. Luego conversó un rato con el Rey Zora y finalmente te llevó al Castillo de Hyrule”.

Así que yo mismo me salvé. Sin que me diera cuenta ya había utilizado el poder del agua antes del desayuno del día anterior. A continuación, Glasse dice sus últimas palabras antes de despertarme: “Mi querido Brett... Prométeme que te vas a cuidar de ahora en adelante. No quiero que hagas otra locura más, porque no siempre te podré salvar; lo que te enseñé ahora lo demuestra. Si no fuera por ti mismo... simplemente habrías muerto. Así que es una promesa, ¿vale? Aun así, siempre estaré contigo y me mantendré vigilándote... hasta el fin de los tiempos”.

Al terminar con esa última frase, desperté a la mañana siguiente, o mejor dicho, a la tarde del día siguiente. Sentí un peso extra sobre mí: era el cuerpo de Eileen que estaba en su totalidad sobre el mío, teniendo su cabeza apoyada en mi pecho. “¡¿Pero qué...?!”, exclamé. Ella estaba aún dormida y yo no quería despertarla, así que preferí no moverme después de un rato y tampoco decir algo. Minutos después mi prima comenzó a hablar dormida, diciendo mi nombre una y otra vez. Lo más raro es que pareció decir “protegeré”. ¿Acaso Glasse se apodera del cuerpo de Eileen mientras ésta duerme? O pensándolo bien... mi prima, o Glasse, se despertó antes de ponerse en tal posición, ya que dormida sería casi imposible. Además si fuera dormida lo haría con brusquedad y me despertaría; no, fue muy sigilosa.

Pasados los minutos, mi prima querida por fin despierta. Con tal de verme ésta sonríe alegremente y a continuación, se da cuenta de la posición y el lugar en donde estaba. Avergonzada se retira rápidamente y se recuesta a un lado. Definitivamente era Glasse la que se puso sobre mí. Terminando de reír por la reacción que tuvo Eileen, comencé a sacarle temas para conversar. A ella le fascinó Hyrule y al igual que yo, deseó por estar viviendo en ese mundo. El problema era la familia, a quienes los extrañaría mucho y además ella confesó que se estaba acostumbrando al mundo cruel. Con esas razones su estadía en Hyrule sería difícil.

Más tarde Eileen se cambió de ropa, usando las mismas con las que cruzó el portal el día anterior. Por mi parte, dejé lavando mis ropas tradicionales y también las que había usado la noche anterior, así que me coloqué unas que “identificaban más” a los Hylians. Aun así, mis sandalias no quedaron atrás. Fue la única parte de mis prendas que se quedó con la nueva ropa. A diferencia de los otros días, esta vez no hubo desayuno, sino que un rico almuerzo de las comidas sobrantes de la noche anterior, agregándoles algunos toques que dejaban la comida espectacular como si se hubiera recién preparado.

Durante el almuerzo, Xavi le preguntó a Eileen qué hizo durante la noche de año nuevo, además de qué le pareció y si querría repetir la alegría para el nuevo fin de año. Mi prima respondió a todo. No obstante, al querer apuntar el Lago Hylia con su mano en un punto cardinal, salió un pequeño rayo de luz desde su dedo índice al indicar el oeste. Hay que tener en cuenta que ella movió de manera muy brusca su brazo. El pequeño rayo dañó levemente una parte de la pared del comedor. Tanto Eileen como Xavi, Zelda y yo, quedamos en silencio expectantes de lo sucedido. “¿Qué fue eso?”, preguntó la princesa, a lo que respondió mi prima: “Ni que me lo preguntes...”.

¡Mi teoría anterior se había hecho realidad! Parte de los poderes de Glasse también se adhirieron a Eileen. ¿Así que el poder de mi protectora es la luz, al igual que Xavi y Zelda? Vaya, al menos le será más fácil aprender a controlar esos poderes teniendo a dos grandes de Hyrule ayudándola. Después de lo ocurrido en el comedor, gente del castillo comenzaron con el mantenimiento en la pared. Eileen me dijo, mientras estaba con ella en los jardines del castillo, que se sintió culpable por lo hecho y en ese momento estaba con miedo por si la echaran del castillo, pero la animaba diciéndole que eso no era nada y que la princesa se ocuparía de que el Rey no se enterase.

- Oye, ¿por qué no intentas hacer eso de nuevo? – le dije a Eileen.
- ¿Estás loco? No quiero causar otro problema más...
- No te preocupes. Esta vez apunta hacia el cielo, así nada ni nadie sufrirá daño. ¿Qué te parece?
- Está bien – respondió siendo fácilmente convencida y a continuación, alzó su brazo hacia el cielo, pero no pasó nada debido a que lo realizó con debilidad. Le dije que lo haga con fuerza, con brusquedad; entonces, al hacerlo el rayo de luz volvió a aparecer.
- Así que debes hacerlo con fuerza para que salga involuntariamente... ¿No puedes disparar una a voluntad propia?
- Claro que no. Ni siquiera sabía que tenía estos “poderes” como le dicen.
- ¡Inténtalo! – le exclamé, llamándole la atención – Alza el brazo hacia el cielo con suavidad y piensa que tu peor enemigo está allí – expliqué, pero cuando ella lo hizo no ocurrió nada - ¡O no! ¡Piensa que un monstruo está sobre ti y quieres matarlo antes que él a ti!
- No puedo... – se quejó mi prima después de un instante.
- ¡No! ¡Mejor prueba con...! – insistí, pero fui interrumpido.
- ¡Brett! – exclama la voz de Xavi, proveniente de la gran puerta del castillo, quien venía caminando hacia nosotros - Esos ejemplos psicológicos tuyos no servirán de nada, porque son motivaciones para el poder de las sombras, es decir, lo opuesto a la luz.
- ¿De las sombras...? – susurré a mí mismo.
- Tampoco es cuestión de llegar y pensar en cosas para realizar un movimiento con magia – dice Xavi mientras toma la mano de Eileen y lo alza al cielo, para luego pasar su mano por todo el brazo de ella diciendo: -. Sólo es cuestión de canalizar y concentrar la energía del portador en un punto del cuerpo para terminar materializándolo.

Al concluir con eso, Xavi retira su mano del brazo de Eileen y a continuación, le indica que agite el dedo levantado al cielo. Por consecuencia, el famoso rayo de luz vuelve a aparecer una vez más, saliendo disparado con un poco más de potencia. “Esta vez fue sólo de ayuda. Tendrás que aprender a concentrar esa energía por ti misma y podrás lanzar ese mismo rayo todas las veces que quieras, Eileen”. Inmediatamente ella quedó impresionada por lo que Xavi le había hecho y se motivó a aprender el control y manejo de su poder con él siendo su “maestro”.

Aunque haya quedado contento por el resultado y que Eileen se haya inspirado, yo quedé pensando en lo que dijo Xavi. Ese tipo de pensamientos que les di a mi prima para intentar lanzar al menos un ataque de su poder, según Xavi conlleva a una mente oscura, “de las sombras”, como dijo él. Pero ese tipo de pensamientos es el que siempre llevo, principalmente cuando estoy en una batalla. Al menos me ha dado frutos a mí. He podido derrotar a numerosos monstruos, entre ellos gigantescos como los dos últimos, gracias al tipo de pensamiento que tengo. Eso da una clara razón de que los “pensamientos oscuros” van conmigo. ¿Acaso no soy alguien llevado a la luz? ¿Nunca podré dominar el poder de la luz por la energía negativa que tengo? ¿Significa que no soy un ser con energía pura...? ¿Entonces por qué estoy rodeado de gente con buen corazón? No tiene sentido...

Eileen se quedó con Xavi aprendiendo algunas cosas sobre el nuevo poder. Mientras tanto, yo me dirigí al castillo, a mi habitación. Allí estuve sacándole vueltas al tema que me había planteado. Después de todo yo no era un buen tipo. No era alguien que se preocupaba mucho de los demás, sino que de mí mismo. Por ejemplo, ya no quiero tener los cuatro elementos sólo para ayudar a Zelda y al Rey después de haberme encargado la tarea, sino que lo quiero para ser reconocido por ellos y también obtener poder en el mundo cruel. Así no seré el famoso debilucho de la clase, o del liceo, o incluso de todo Osorno. No... De Chile entero. ¡De América! ¡¡Del Mundo Cruel!! [...] *Toc, toc*, se escucha con sonido de vidrio.

- ¿Quién es? – pregunté desde mi cama.
- ¿Me dejas entrar? – preguntó Glasse desde afuera de la ventana; me dirigí hacia ella y la dejé entrar – Ay, mi querido, estás tan confundido...
- Yo sólo pensaba en lo que había dicho Xavi – contesté caminando en dirección a la cama y recostándome en ella.
- No deberías darle tantas vueltas al asunto. Te hará muy mal...
- Sólo quiero saber cuál es mi naturaleza interior, qué tipo de pensamientos tengo, si soy bueno o malo... ¿Es problema pensar en eso?
- Para mí y los demás sí, aunque sobre todo para ti.
- No, para mí no. Quiero conocerme bien, ¿acaso soy un mal tipo? ¿No podré hacer el bien sin hacer algo “malo”?
- ¡Ya basta! – grita Glasse de pronto, sorprendiéndome – Tú no eres malo. Lo que haces es proteger tu vida y dejar de ser humillado en ese otro mundo, nada más. ¡No quiero que sigas dándole rodeos a lo que dijo Xavi!... No quiero que seas como Cradd – terminó sentándose a un costado de la cama.
- ¿Por qué siempre me comparan con ese tipo? – reaccioné levantándome violentamente al lado contrario de Glasse - ¡Yo no tengo nada que ver con él! ¡Ese tipo es malo, cruel y traicionero! ¡Lo que él hizo no tiene perdón ni de su madre! Digan lo que digan no soy como él, mucho menos me declaro como su hijo.
- Pero lo eres. Algún día tendrás que aceptarlo, Brett – dijo Glasse levantándose de la cama y quedando frente a frente conmigo, pero con la cama separando distancias.
- ¡Yo no tengo familia fuera del mundo cruel! Es más, ¡sólo la mujer que tengo en este obsequio la reconozco como familiar! – exclamé enseñando la cadena que tenía puesta en mi pecho.

A continuación, Glasse mira preocupada hacia la puerta, la cual estaba detrás de mí. Yo volteo hacia ésta y aumento mi sentido del olfato, dándome cuenta que Zelda se acercaba a mi habitación. Entonces, Glasse termina diciendo antes de irse: “Brett... no cambies, por favor. Y cuídate mucho durante tu camino hacia Celéstea”. Al finalizar desaparece como un polvillo brillante llevado por la corriente de la ventana. Posteriormente la princesa llega a mi cuarto y me ve parado mirando a la ventana.

- ¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué sentí tantos gritos? – preguntó entrando.
- Estaba hablando algo con Glasse, mi protectora que tiene forma espiritual.
- Parecía que estuvieran peleando o algo... – pausa larga, mientras yo me voy a sentar en mi cama – Y así que era ella, ¿no? Por alguna razón no le gusta mucho dejarse ver por personas que no sean tú, al igual que el protector que se mantiene vigilándote por todos lados cuando estás solo.
- Sí – contesté a secas -. ¿Y has venido sólo para eso?
- En realidad no, vengo a hablarte de otra cosa – responde sentándose al lado mío -. Verás, yo pasé la mayor parte de la noche con Xavi y pues...
- ¿Qué? – la interrumpí - ¿Me vienes a contar lo que...? – pregunté sin terminar.
- ¿Qué cosa? – preguntó también inocentemente, pero luego se percata a lo que iba yo - ¡No! ¡No es eso! – exclamó alborotada y sonrojándose – Pero... ¡¿Acaso nos estuviste espiando?!
- ¡¿Qué?! ¡No! Fue sólo que la estuve buscando anoche y decidí aumentar mi sentido auditivo, pero entonces casualmente... – iba contando apresuradamente, pero me interrumpe Zelda.
- Ya, ya, te creo... Ay, qué vergüenza – dice suspirando y sonrojada; a continuación, se crea un silencio y cuando las aguas se calman, Zelda vuelve al tema anterior – Bien, de lo que venía a hablarte trata de un tema muy delicado que estuve conversando con Xavi anoche...
- Cuenta, entonces.
- Es sobre mi papá – dijo cabizbaja, sorprendiéndome un poco; luego vuelve a levantar la mirada y continúa – Verás, Xavi y yo lo hemos notado un poco raro y solitario estos últimos días, además baja al subterráneo con más continuidad que antes. Nadie del castillo sabe lo que hay allí, ni siquiera Xavi. He oído un rumor que ahí se encuentran celdas donde aprisionan a los criminales más peligrosos de Hyrule. Eso tiene lógica, pues varios criminales que he escuchado en mi vida han desaparecido sin dejar rastro y cuando son arrestados ninguno ha llegado a tener su determinado juicio.
- Bueno, si es así, puede ser... – contesté sabiendo que allí sí habían celdas, además que estaba Drott y Cradd juntos.
- Brett, necesito que uses tus poderes auditivos para saber qué hay allí, o también podrías usar el olfato. ¿Podrías hacerlo, por favor? Ahora mismo mi padre fue al subterráneo de nuevo, así que quiero confirmar si logras escuchar un poco su voz.

Quedé dudando un poco, pero terminé aceptando. Zelda contenta me toma de las manos y me agradece respetuosamente. A continuación, ambos nos levantamos y nos dirigimos a la sala de estar. Allí no pude escuchar absolutamente nada, así que luego me llevó al comedor; nuevamente no sentí nada. Me llevó por varios lugares del castillo, terminando en la cocina. Con los chefs dejando su trabajo en pausa, logré escuchar levemente unas voces.

Cansada de no confirmar las voces Zelda decidió llevarme al patio del castillo, lugar donde había escuchado anteriormente la voz de Drott y del Rey días antes. Con Xavi y Eileen en silencio, me recosté en el césped y aumenté mi sentido auditivo. A diferencia de la vez anterior, ahora pude escuchar las voces con más claridad. ¿Será que parte de mis poderes aumentaron después de obtener el Elemento del Agua? Tal como sucedió aquella vez, la voz del Rey la pude escuchar con mucha claridad. Para rematarlo estaba conversando con Drott, así que aproveché de escuchar la conversación entera...

En la habitación oscura, Cradd estaba durmiendo dentro de la trampa creada por Drott. En tanto, el Rey de Hyrule estaba parado en la puerta conversando con el “hermano” de Brett, quien permanecía sentado en su camilla mirando el suelo, sonriente.

- La segunda arma estará lista en dos meses y un par de días. Será lanzada con efectividad y esta vez su punto débil no será el fuego – dijo el Rey.
- ¿En dos meses? Qué coincidencia... En ese caso les deseo suerte.
- Drott... ¿Estás seguro de no querer entrar a la organización?
- ¡A mí no me importa la humanidad! – exclamó con seriedad, pero se tranquiliza de inmediato - Además quiero acabar con el chiquillo con mis propias manos, no con máquinas aburridas mata-humanos. Y por favor, sé más discreto con tus palabras... mi hermanito está escuchando todo – concluyó mirando hacia el techo, volviendo a sonreír.
- ¡¿Q-quéee?! – gritó el Rey, asustado.
- No te preocupes, vejestorio. Me encargaré que él no me delate y tampoco a la organización – terminó riendo levemente con tono sarcástico.

Mientras él reía, Brett dejó de escuchar la conversación para levantarse y decirle todo a Zelda y Xavi rápidamente. Sin embargo, todo fue en vano debido a que antes de que pueda levantarse, nuestro protagonista sufre una pequeña transformación mental que no fue notoria y no causó sufrimiento en él, por lo que ninguno de los chicos se dio cuenta. Como si hubiera salido de una dura batalla, Brett se levanta con algo de dificultad, quedándose de espaldas de los demás, y dice:

- Ya escuché todo.
- ¿Qué pasó? ¿Oíste a mi padre? – preguntó la princesa apresurada.
- Sí. Escuché su voz y otros que no conocía – respondió él sin voz animada, como si de un muerto viviente se tratase.
- ¿Voces? ¿Qué tipo de voces?
- De hombres, supongo.
- ¿Sufrían, reían, o gritaban de la nada? Dame un poco más de detalles – reiteraba la princesa, mientras que Eileen no entendía nada y Xavi miraba a su amigo dubitativo.
- No sé, no sé. Hacían de todo, se reían, conversaban... Qué se yo.
- ¿Pero mi padre con quién...? – insistió Zelda, acercándose a Brett y poder tocarlo, pero fue violentamente interrumpida.
- ¡¡No sé, te estoy diciendo!! – grita eufóricamente Brett, sin haberse volteado nunca - ¡Sólo pude escuchar, no ver! ¡No soy un puto adivino!

Por consecuencia de aquellos gritos, tanto Eileen como Zelda se asustaron por el comportamiento del antihéroe. Entonces, Xavi apartó de inmediato a la princesa de Brett e intentó acercarse a éste. No obstante, nuestro protagonista sale corriendo del patio y entra al castillo. Por la velocidad de corrida, Xavi no lo podía alcanzar, pero de igual manera pudo seguirlo percibiendo la energía de su amigo. Debido a que Brett estuvo siempre de espaldas, ninguno de los chicos pudo notar que él tuvo los ojos negros mientras les hablaba.

Continuará

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