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Vendetta/Capítulo 32: La Ciudad de los Cielos

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Vendetta/Capítulo 32: La Ciudad de los CielosEditar

Y eventos previos en Altárea.Editar

El único que me ayudó a montarme en mi Pelícaro fue Xavi. Todos los demás idiotas estaban con sus caras de imbéciles mirando la escena. Pareciera que hubieran visto un fantasma o no sé qué cosa; vaya gente tan extraña. ¿Sólo por ver un Neburí distinto de los demás, que representaba “el mal” para algunos y que para ellos estaban extintos, provoca tanto miedo a los Hylians de Celéstea? Menuda gente sin sentido del humor. ¡Ver un Pelícaro negro para los residentes de Celéstea debe ser como un tesoro para un pirata! Cómo pueden ser tan amargados... Maldita sea.

Como si el Pelícaro me leyera la mente, comenzó a agitar sus alas y muy pronto, a flotar y volar encima de todos. Sin darme cuenta en un par de segundos ya me había alejado de Altárea y me encontraba dentro del mar de nubes de Celéstea. ¿Recuerdan cómo era mi Pelícaro? Era todo absolutamente negro, pero el pelaje de la zona del pecho, las plumas de las puntas de las alas, algunas plumas de la cola y los ojos, eran los únicos distintos: rojo. Una curiosidad es que al igual como mi pelo, mi Pelícaro tenía un mechón de su pelaje negra que le tapaba parte de su ojo izquierdo, pero no le dificultaba nada para su visión.

Al cabo de un rato llega Xavi junto a su Pelícaro y entonces comenzamos a volar por todo el mar de nubes de Celéstea. A diferencia de Eileen, yo me sentía muy unido con mi nuevo compañero ave, tanto así que me acomodé inmediatamente al vuelo y al manejo. Aun así no quería arriesgarme yendo a zonas muy distantes como un lugar que está detrás de Altárea, que consiste en varias nubes grises rodeando algo. Recuerdo que el estúpido Coocker dijo que la zona dentro de ese círculo de nubes grises es conocida como “Cúmulo de Nubes”, pero lo que se haya dentro sólo algunas personas lo saben.

Estar junto a mi Pelícaro volando me hacía olvidar de todo. Era una sensación única, algo que dan ganas de estar así durante toda la vida. Los vientos producidos en Celéstea ayudaba a esta sensación a sentirse mucho mejor. Las corrientes pasaban alrededor de mí y la vista a las islas flotantes era espectacular desde lo alto. Parecía que me sentía libre junto a mi Pelícaro. Libertad y felicidad; algo así me sentía estar volando con mi nuevo compañero.

Después de volar por casi toda Celéstea, sin acercarme tanto a las nubes grises, ya que además decían que varios tornados se crean por esas zonas, aterricé con mi Pelícaro en la plaza de Altárea seguido por Xavi. Al igual como lo hizo Eileen, anduve paseando con mi ave durante todo el día dentro de la gran isla flotante. Y hablando de ella... recordé que aún no le pedía perdón por lo ocurrido en la noche. De tanto movimiento en la mañana se me había olvidado... Así que le dije a Xavi que buscaría a mi prima para conversar algunas cosas con ella en privado y éste me dejó. Para facilitar las cosas me dijo que ella estaba en la Academia de Caballeros.

Para no tardarme y llegar antes de que Eileen se marchara de la academia, preferí ir corriendo hacia el lugar. Al entrar me concentré para percibir la energía de ésta, sin embargo, noté que estaba junto al famoso Coocker. Vaya tipo más molesto, no deja a mi prima ni un solo segundo del día. ¡No me importa! A la mierda si está con él o no. Además debo asumir las consecuencias. Me dejaré golpear si es necesario, porque me lo merecía, después de todo... Llegué a la habitación, toqué la puerta y preguntaron quién era desde adentro. Alcé mi voz y dije mi nombre. Inmediatamente Coocker abre la puerta y como me lo esperaba, no tenía para nada una sonrisa dibujada en su cara.

- Eileen no tiene muchas ganas de hablar contigo, casi ni de verte – inició de mala gana, aún sin dejarme entrar.
- Por eso mismo vengo a pedirle disculpas por lo que hice – respondí con voz baja.
- ¿Después de casi matarla? ¡No dejaré que...! – es interrumpido.
- No, Cocu, déjalo entrar. Quiero verlo – se escucha la voz de mi prima dentro.
- ¿Cómo quieres que deje entrar a quien intentó matarte, Eileen? – preguntó molesto, sin quitarme de vista.
- Te digo que lo dejes entrar. Debo hablar con él – insistió Eileen; a continuación, Coocker decide dejarme entrar a regañadientes, pues hacía eso sólo por Eileen, y mi prima me dice cuando me paré frente a ella -. Así que vienes a disculparte...
- Sí – contesté alzando más la voz -. No sé qué me pasó anoche, así que lo siento, de verdad.
- Me pudiste haber matado... – dijo resignada, sin querer mirarme a la cara, igual como yo a ella.

Tras decir esto, un silencio muy incómodo se creó. No sabía qué palabras decirle para convencerla, ya que la forma con la que ataqué era tal como dijo ella: para un caso mortal. Podría haberla matado si no me hubiera dado esas energías positivas... Por otro lado, había un detalle que no me estaba gustando para nada mientras el ambiente se estaba creando: Coocker. El muy imbécil estaba parado en la puerta, escuchando y mirando toda la conversación. Maldita sea, ¿ahora se convirtió en un chismoso? Tu turno para conversar viene después, así que deberías irte... Diría eso, pero no tenía derecho. Entonces yo rompí el hielo después de ese silencio.

- Pero ya te digo, me arrepiento completamente de lo que hice, no fue mi intención.
- Pero casi la matas por un ataque de celos, encima ella es tu prima, debes dejarla y que haga lo que ella quiere con otra persona, no es tu esclava – irrumpió el imbécil.
- Es mi prima y debo cuidarla de ciertas personas, no es de celos – contesté mirándolo de reojo, aunque no quería admitir lo que me había dicho.
- ¿Y ahora me viene que soy un mal tipo, después de haberme elogiado tanto?
- Ya paren ustedes. Cocu, no te metas, por favor – detuvo Eileen a su “amado” y éste se quejó -. Y tú, Brett, mírame a los ojos. ¿Realmente estás arrepentido?
- Totalmente – le respondí inmediatamente, haciéndole caso a su petición.

De alguna manera, Eileen quedó “pegada” mirándome a los ojos. No obstante, todo eso lo hizo para enviarme mensajes. Varios mostraban que el interior de mi prima estaba muy destrozado por mi actitud hacia ella. Mostraba imágenes cuando lloraba, tanto de la actualidad como de pequeña, momentos tristes de su vida y especialmente, escenas cuando me extrañaba. Todo eso llevaba al significado anterior: tristeza y distancia. Quizás fue porque se suponía que ella y yo estaríamos más unidos que nunca divirtiéndonos en estos mundos, pero al parecer fue lo contrario; nos hemos distanciado más de la cuenta, primero por los entrenamientos y ahora con lo del imbécil, y encima me he comportado como un animal en su presencia.

Al terminar de ver todo su mensaje, ella baja la mirada y empieza a jugar con los dedos. Para intentar hacer algo, me arrodillo frente a ella, provocando un llamado de atención para que me vuelva a mirar, y le digo: “Tienes razón, Eileen... Este es el mundo de nuestros sueños, no hay que desaprovecharlo. Ahora más que nunca debemos estar unidos y no distanciados, ya que no quiero crear un nuevo mundo cruel y más aún perderte. Perdón por mi monstruosa actitud y aceptaré cualquier cosa que hagas de ahora en adelante. Después de todo, eres mi prima más querida de todas y debo devolverte los favores que me has hecho en el pasado”. A continuación, Eileen fue tocada por mis palabras y saca una sonrisa, para luego caer emocionalmente y sus ojos comiencen a brillar. Finalmente ella termina dándome un fuerte abrazo.

El imbécil comprende lo que estaba sucediendo en la habitación y decide dejarnos solos. ¡Al fin! Luego Eileen agradece por mi comprensión y le respondo:

- De nada, primita. Desde ahora dejaré que puedas hacer tu vida con la persona que tú quieras, aunque ten en cuenta que te estaré vigilando.
- Claro – responde limpiándose un par de lágrimas pequeñas que habían salido durante el abrazo -. Si después de todo, Cocu no es una mala persona...
- Lo sé, pero eso no quitará el odio que le tengo ahora – dije cabizbajo y antes de que Eileen siga hablando del tema, le pregunté -. Y oye, ¿cómo le hiciste para enviarme esos recuerdos tuyos?
- Ah, bueno... lo aprendí hace poco cuando estaba con Cocu, porque un día nos quedamos mirando y entonces, deseé enviarle algunos pensamientos míos a través de la mirada y funcionó.

Así que lo aprendió de la manera menos apropiada... Luego nos quedamos hablando un rato más y posteriormente, agradezco a Eileen su atención y concordamos que hablaríamos más pronto. A continuación, abandono la habitación para dejarlo con el imbécil de nuevo. ¿Qué haría ahora? ¡Ah, claro! El cuarto elemento. Fui en busca de Xavi y para eso necesité ayuda de mi sentido olfativo; lo localicé fácilmente. Así que fui hacia la zona “pegada” con Altárea, la Isla de la Diosa, y encontré a Xavi dentro de la efigie, el cual estuvo cerrado todo el tiempo hasta que él llegó. Dentro parecía haber un pedestal sin espada y un símbolo de algo color plateado en frente, con un “estante” debajo guardando unas especies de piedras grandes estando todas juntas y bien colocadas. Le pregunté a Xavi qué era ese lugar y éste me contó una larga historia de un antiguo héroe, tan antiguo que en su existencia Hyrule ni siquiera se había unificado y los residentes de Celéstea conocían al actual “mundo maravilloso” como las “Tierras Inferiores”. Sí que era antigua la historia...

Después me dijo que el director de la Academia de Caballeros, Gaépora, es el hombre indicado para ayudarme en la misión sobre el Elemento del Aire, ya que según Xavi ese hombre está muy informado sobre las historias y leyendas de Celéstea. Como yo no conocía a Gaépora, Xavi decidió acompañarme hasta la academia y hablar con el director sobre el elemento. Después de todo ambos se conocían desde hace un tiempo y eso ayudaría a que Gaépora tenga más confianza al contar la historia y no a un simple desconocido.

Al llegar a la academia y a la puerta de la habitación del director, yo toco la puerta de éste. Gaépora responde desde adentro preguntando quién es y antes que pudiera hablar yo, Xavi responde nombrándose. Inmediatamente el director abre entusiasmado la puerta y nos atiende. No obstante, ahí se percata de mi presencia y me queda mirando un poco sorprendido durante un rato. A continuación, Xavi ayuda con mi presentación y Gaépora se sorprende aún más por mi nombre.

- Tienes el mismo nombre e incluso los mismos rasgos del legendario antihéroe – exclamó Gaépora tras la presentación.
- Después de todo es un descendiente de él y según Dotour, dijo que éste era el “Último de Todos” – continuó Xavi con la presentación, diciendo esas cosas como si fuera normal.
- El “último”, ¿no? – contestó Gaépora entendiendo la situación – Hace un tiempo estuviste diciendo lo mismo con otro muchacho...
- Me había equivocado y ya es pasado. Ahora no tengo dudas de que Brett sea el último, además esta yo no lo confirmo, sino Dotour.
- Está bien – dijo convencido Gaépora tras haberse quedado pensativo -. Y bien, ¿qué se les ofrece?
- Venimos a buscar y pedir información sobre el Elemento del Aire – hablé yo al fin, llamando la atención inmediatamente a Gaépora.
- ¿El elemento...? – balbuceó éste, para luego mirar a Xavi confuso.
- Sí. Tengo entendido que su piedra elemental ya no está cerca porque no siento su presencia como años antes. Y también tenga en cuenta que esta vez no habrá fallos... – contestó Xavi al gesto del director de la academia.

Tras esto Gaépora decide dejarnos pasar y cierra la puerta de su habitación con llave. ¿Tan asegurado y en secreto era el tema? Después de invitarnos a acomodarnos en la habitación, el cual era muy grande en comparación al del imbécil o de Xavi y que incluso tenía un gran estante con libros, Gaépora comienza a contar la leyenda de los Ucas y de los Hijos del Viento.

Comenzó hablando sobre los Ucas, una raza que vive dentro del Cúmulo de Nubes y además tienen su propia isla flotante llamada Celestia. El denominado “cúmulo” era la cosa que está dentro de las nubes grises en Celéstea. Luego continuó diciendo que el cúmulo no puede ser cruzado hasta descubrir la verdadera entrada a ella. Para aquello se necesitaba apuntar los dos molinos de Altárea hacia la Torre de la Luz, el cual estaba ubicado en la plaza, y posteriormente clavar la Espada Maestra en un sello ubicado en lo alto de dicha torre. La ventaja que teníamos es que los molinos ya estaban en sus posiciones, ya que anteriormente las habían movido. Lo único que nos faltaba era que Xavi clavara la espada en el supuesto sello de la torre, así aparecería un rayo de luz que indicaría el camino.

En cuanto a los Hijos del Viento... era la raza que actualmente protegía el Elemento del Aire. No por nada mencionó a los Ucas, ya que éstos conocían y hasta tenían el único método para llegar hacia los Hijo del Viento, quienes vivían en las nubes más altas. Ahora entendía el por qué había nubes sobre Celéstea... Añadió también que al parecer ellos deben tener algunos problemas en la actualidad, puesto que no se han visto últimamente y ni siquiera estuvieron en las dos últimas celebraciones de año nuevo en Hyrule. Concluyó diciendo que si queríamos llegar a Celestia, deberíamos de tener cuidado con los tornados que se crean cerca del cúmulo y aún más con los fuertes vientos que hay dentro.

Al terminar de escuchar todo eso, Xavi y yo nos pusimos en movimiento y fuimos a la Torre de la Luz. La mala noticia de todo es que el atardecer ya había caído completamente, por lo que faltaba muy poco para la noche. Claro, cuando Xavi y yo salimos de la efigie, el sol ya se estaba preparando para esconderse. ¿Los problemas? Los Pelícaros no vuelan por la noche, Gaépora dijo que el Cúmulo de Nubes oscurece más temprano que Celéstea (así que ya estaría de noche) y además no tendríamos lugar para dormir. Así que con Xavi preferimos solamente subir la torre de la plaza y que él se encargue de hacer lo suyo con la Espada Maestra. Al hacerlo se desprendió una luz desde la mismísima torre hasta el cúmulo, dejando en vista la entrada a éste, tal como dijo Gaépora.

Después de que este hecho se haya producido, sorpresivamente aparece Eileen caminando en la plaza solitariamente. ¿Ya se aburrió de estar tanto con el imbécil? Mi prima se acercó al pie de la torre, lugar donde estaba yo, y pregunta el por qué apareció una luz de la nada. Mientras le explicaba lo que estaba sucediendo, Xavi bajó de la torre y me apoyó en la conversación, logrando convencer del todo a Eileen. Después de escuchar el tema, ésta me desea lo mejor para mi viaje al cúmulo y a continuación, le pide a Xavi un poco más entrenamiento sobre su poder. Como no tenía planes, éste asiente y decide llevarla a la Isla de la Diosa, ya que es el lugar más adecuado para el entrenamiento.

Tras esto quedé sentado en una banca de la plaza, tal como lo hacía siempre. Cuando la noche ya había caído pero aún estaba joven, mi Pelícaro aterriza en la plaza y va a verme. ¿Habrá sentido mi soledad y aburrimiento? El ave se acerca con confianza hacia mí y se deja tocar. Luego me di cuenta de un detalle... ¿cómo pudo volar hacia la plaza durante la noche? Se supone que los Pelícaros no vuelan bien cuando Celéstea está oscuro debido a que su visión es demasiado pobre.

Curioso por lo que había pasado decidí subirme al Pelícaro y lo llevé hacia la zona de salto. Cuando el ave saltó inmediatamente empezó a aletear y posteriormente a ascender. No se veía absolutamente nada, todo estaba muy oscuro. Algunos haz de luz gigantes, los cuales servían para volver a Hyrule, entregaban algo de luz por el mar de nubes, pero todo lo demás estaba oscuro. También se podía ver apenas la isla de Calabarza’s. Yo no podía saber dónde había una isla flotante, rocas flotantes y mucho menos un tornado. Esto último sí que era peligroso... No obstante, mi Pelícaro parecía saber hacia dónde iba. Pasábamos sobre o debajo de islas o rocas flotantes como si nos burláramos de un choque. También se guiaba por sí solo en algunas ocasiones para evitar estrellarse. Increíble... así que mi Pelícaro no sólo era un fenómeno dentro de Altárea, ¡sino que también podía tener visión nocturna! Y parece que el imbécil no sabía ese detalle.

Durante el paseo nocturno pude notar algunos rayos de luz saliendo desde Altárea, los cuales obviamente eran de Eileen. Así que guiado por esas luces fui hacia esa zona. Terminé aterrizando en la Isla de la Diosa y cuando Xavi y Eileen vieron a mi Pelícaro aterrizando, que en primera instancia no lo notaron debido a que su pelaje combinaba con la oscuridad, quedaron boquiabiertos y más aún cuando me vieron bajar de él. Justo después mi Pelícaro agita sus alas como señal de despedida y se marcha volando.

- ¿Cómo tu Pelícaro puede volar por la noche? – preguntó todavía boquiabierta mi prima – Es imposible...
- Ni yo sabía que tenía visión nocturna, lo descubrí recién.
- Yo tampoco tenía idea – comentó Xavi -. Ni siquiera mi Pelícaro tiene esa especialidad.
- Es increíble... ¿y es divertido volar de noche?
- No, Eileen. El pajarraco se manda solo, porque yo era el que no veía nada – respondí disgustado -. En fin, ¿y qué tipo de entrenamiento están haciendo hoy? He visto muchas luces disparadas al aire.
- Lo mismo me pregunto yo – dijo una voz más lejana, que era de Coocker.
- ¿Y tú que haces aquí? – pregunté molestándome de su presencia inmediatamente.
- Tranquilo, hombre. Sólo estoy vigilando Altárea como lo hago siempre por las noches y me dio curiosidad al ver estas luces. ¿Qué hacían?

Tras la pregunta, Xavi le responde al imbécil sobre lo que hacía con mi prima: enseñarle movimientos con el poder de la luz. Coocker se sorprendió al escuchar aquello, pues no tenía ni la menor idea que Eileen sabía utilizar esos tipos de poderes. Entonces los tres se pusieron a conversar sobre ese tema. Mientras tanto, yo me excluí del todo y sólo veía lo que hacían y escuchaba lo que conversaban. En ningún momento me colocaron atención una segunda vez, así que aburrido y hartado de que me marginaran me levanté del arbusto, fui hacia la zona de salto y salté, para luego llamar a mi Pelícaro que me recibió. Tras esto aumenté mi sentido auditivo y escuché claramente al imbécil comentando con sorpresa lo que había visto: un Pelícaro volando por la noche.

¿Por qué mi Pelícaro era el único que tenía visión nocturna? ¿Acaso que tenga pelaje negro se trate de una raza especial? El imbécil no lo sabía, ningún residente de Altárea lo dijo alguna vez y ni siquiera Xavi lo sabía. Además, éste se informa de las cosas de Celéstea gracias a Gaépora, el “sabelotodo” de aquel lugar. Tal vez lo pudiera haber sabido y nunca lo mencionó. Aunque tratándose de historias sobre Pelícaros, el que una especie pueda volar de noche es un detalle no menor. Sin embargo, puede que el caso de mi compañero de vuelo es especial y por eso nadie lo sabía. Hay muchas conclusiones...

Después del segundo viaje nocturno por Celéstea con mi Pelícaro, regresé a la Academia de Caballeros cuando las luces doradas habían desaparecido de Altárea. En este caso no pretendía ir a la habitación del imbécil. ¡Ni en sueños! Así que no tuve otra alternativa que ir al cuarto de Xavi. Al tocar la puerta éste la abre somnoliento. ¿Tan rápido se quedó dormido? No dudó en aceptar mi petición de quedarme a dormir en su habitación y me quedé ahí, de la misma forma como dormía en la habitación de Coocker: en el suelo, con una almohada y una sábana.

Al día siguiente comenzaría lo bueno. Nada más al despertarme por la mañana me motivé psicológicamente y fui directo a la plaza, para luego dar un salto y llamar a mi Pelícaro. No fui directamente al cúmulo, sino a Calabarza’s y comer un buen plato de calabaza para comenzar el día. Después de haber comido allí, decidí volver a Altárea para hacer una mejor preparación. Además sería un poco difícil volver al mar de nubes después de haber cruzado el cúmulo. En Altárea me crucé con Xavi en el camino, quien venía saliendo del Bazar con algunas cosas: una botella llena de poción roja y otra de azul; estas cosas me las dio. Para él se guardó una botella con poción amarilla, algunas bombas para su saco de bombas y una bolsa pequeña, aunque ésta la intentó guardar sigilosamente, pero igual lo pillé. ¿Qué secreto se traía?

Después nos fuimos a despedir de Eileen. Ella estaba junto al imbécil, como era de costumbre, en una de las islas flotantes de Celéstea. No obstante, mi prima dice: “Los estaba esperando. Yo también iré”. Tanto Xavi como yo y Coocker nos sorprendimos por su decisión, pero de igual manera la retuvimos. “Es muy peligroso, podrías salir gravemente herida allí”, decíamos la mayoría de las veces. Fue tanto la insistencia que Eileen nos hizo caso, pero a regañadientes. Ella creía que Celestia y el lugar donde vivían los Hijos del Viento era cualquier cosa, pero no... Fue por su bien.

Así que al despedirnos y de mala manera entre el imbécil y yo, fui con Xavi hacia el Cúmulo de Nubes. El camino hacia el Elemento del Aire comenzaba... Nada más por el trayecto hacia aquel lugar comenzó a complicarse. Los famosos tornados se creaban una y otra vez. Xavi tenía que maniobrar con su Pelícaro para esquivarlas, en tanto, el mío volaba casi por sí solo. Realmente yo no sabía volar con un Pelícaro... mi compañero tenía que hacer todo por mí. Mientras nos acercábamos al cúmulo, los tornados empezaron a cesar, pero un frío embarazoso comenzó.

“¡Mantente preparado para los vientos y el frío que se viene, Brett! ¡Afírmate bien a tu Pelícaro!”, gritó Xavi momentos antes de cruzar el cúmulo a través de la potente luz. Nada más entrar al famoso cúmulo se sintió el ruido de un relámpago. El clima dentro era estruendoso: lluvia torrencial, nubes grises, rayos y relámpagos, frío intenso, vientos feroces en algunas ocasiones que hasta desviaban a los Pelícaros, la zona un tanto oscura y lo peor de todo, una especie de reptiles aéreos volaban por los alrededores, quienes tenían la intención de atacar a los visitantes. A esas cosas las había visto en el famoso libro de enemigos: se llamaban Aeralfos. Estos atacaban lanzándose hacia su presa y posteriormente, daban un corte con su “espada” o cuchillo gigante que tenían. Lo peor de todo es que tenían un escudo, por lo que no era fácil atacarles.

Xavi me mantuvo alerta sobre estos enemigos y procuró estar cerca de él para protegerme. Los vientos que aparecían de improviso eran tan fuertes que empujaban a mí y al Pelícaro. En una ocasión llegué a soltarme de éste y caí, pero mi compañero inteligentemente realizó una maniobra para descender rápidamente e ir a buscarme antes que llegase Xavi, por lo que no sucedió nada. En algunas oportunidades, cansado de que los malditos Aeralfos estén presionando, comencé a atacarles lanzándoles bolas de fuego o de agua. Como esas cosas tenían escudos alcanzaban a protegerse, así que prefería el contraataque para atacarles sorpresivamente. Mientras tanto, Xavi se las arreglaba para protegerme y acabar con algunos Aeralfos utilizando sólo su espada.

Durante el viaje comencé a ver una edificación a lo lejos. Parecía una especie de ciudad flotante o algo parecido, pues tenía murallones gigantes y hasta molinos de viento, por lo que alcanzaba a ver con mi aumento de visión. A simple vista parecía estar con tecnología mucho más avanzada que la de Altárea y otras zonas de Celéstea. ¿Así era Celestia? Es como si el pasado y futuro estuvieran reflejados entre el mar de nubes de Celéstea y el Cúmulo de Nubes. Un detalle más es que habían otras tres islas flotantes apartes del denominado Celestia: una donde había un gran arco iris, otra donde parecía haber una torre y otra que también había una torre, aunque de mayor tamaño, junto a otra isla más pequeña delante suyo; parecían estar conectadas entre sí estas dos últimas. Aun así no importaban las islas pequeñas, sino que importaba la gran edificación que se veía a lo lejos.

Después de haber viajado por todo ese camino tan difícil y peligroso, que por suerte no fue Eileen o estaríamos en graves problemas con Xavi, llegamos a la gran edificación. A medida que nos acercábamos, las fuertes lluvias comenzaban a desaparecer hasta que finalmente, ni una sola gota caía. Las nubes grises misteriosamente desaparecían al estar cada vez más cerca de la gran isla flotante. Y para terminar con los momentos de cercanía hacia aquella isla, los enemigos no querían acercarse, por lo que el final del recorrido fue mucho más fácil y también para tener un aterrizaje adecuado.

Cuando la gran isla estaba frente a nosotros, Xavi me guió hacia un camino seguro para bajar. Volar a través de la edificación, que ya terminó siendo confirmado por nombre de “Celestia” gracias a Xavi, era muy difícil debido a los tantos mecanismos que rodeaban el lugar: poleas, molinos y lo peor de todo, fuertes vientos. Esto último era el único detalle del cúmulo que no desapareció.

Finalmente aterricé con Xavi en un área donde había un cañón idéntico al Cañón de los Cielos. ¿Acaso esa cosa envía hacia el lugar donde viven los Hijos del Viento o no? Al principio el ambiente era todo normal, pero de pronto apareció un fuerte viento que empujaba a mí y a Xavi a un lado. Lo bueno es que desaparecía después de unos segundos, sin embargo, volvía a aparecer otra vez. Lo peor es que en algunos pasillos no había murallas, por lo que si el viento me empujaba terminaba cayendo al vacío. Tenía que tener mucho cuidado y para ello aumenté parte de mis sentidos auditivos, para así escuchar cuando se acerca un fuerte soplido.

Recién había dicho “pasillos” porque después de aterrizar en la zona del cañón gigante, había un camino que después se cortaba por una especie de piscina. Desde allí aparecen otros dos pasillos más: una que llevaba a una tienda y otra a la ciudad de los Ucas. La tienda tenía un ambiente parecido a una habitación infantil. Los productos eran cosas que teníamos o no podíamos tener y el vendedor, que era una especie de gallina con cabeza humana, apenas sabía el lenguaje Hylian. Al principio me había quedado estupefacto al ver y escuchar a ese ser. No sé... pensaba que los Ucas eran más “Hylians” o “humanos” y más aun viendo que tienen una compleja edificación como ciudad. ¿Cómo diantres lograron hacer todo eso?

Después de salir de la tienda, Xavi y yo nos encaminamos hacia el otro camino. Luego tuvimos que recorrer por varias zonas de Celestia. Debíamos tener cuidado con los vacíos que se hallaban en varias salas, así como algunos suelos que caían al ser pisados o los fuertes vientos de algunas zonas al exterior. También había varios molinos que echaban temibles vientos interminables y que sólo un determinado interruptor los detenía. Estos molinos servían para mover algunas poleas o mecanismos de Celestia. También encontrábamos varios Ucas, pero la mayoría no conocía el lenguaje Hylian y por eso no podíamos tener comunicación con ellos. Afortunadamente unos cuantos lo sabían y nos ayudaban con ciertos acertijos de la compleja ciudad.

Finalmente cae la noche y Xavi y yo no pudimos encontrar algo que ayude para nuestra siguiente parada. Según él debíamos encontrar al Uca “jefe” de ahí, o mejor dicho “jefa”. Ésta se llamaba Ucayaya y era la que podía hablar con más fluidez el Hylian, al menos eso me dijo Xavi. Así que como la noche llegó tuvimos que detenernos en el centro de Celestia, lugar donde se reunían varios Ucas para comer antes de ir a dormir. Xavi sacó de sus cosas algo de comida y con eso fue suficiente. No fue mucho, pero por alguna razón me sentí satisfecho rápidamente. ¿Habrá tenido algo para que llenase más rápido de lo normal? Tras terminar la comida, buscamos un sitio donde los Ucas recibían a visitantes y nos quedamos a dormir en unas camas que no eran muy cómodas, pero al menos era mejor que dormir en el suelo.

Al día siguiente y después de haber desayunado, Xavi y yo continuamos con el recorrido por Celestia en busca de la tal Ucayaya. Muy pronto nos dimos que algunos sitios eran completamente inaccesibles... No obstante, Xavi recordó que Celestia tenía un tesoro escondido: la doble zarpa. Así que éste me llevó a un camino que nunca había visitado y tras pasar por difíciles caminos, llegamos a una sala donde había un cofre. En el interior de éste se encontraba el preciado tesoro que Xavi buscaba. Ambos celebramos por la obtención del objeto, no obstante, Xavi me dice que él continuaría con el viaje por Celestia y mientras tanto, yo debería quedarme en la sala principal para esperarlo. Nos referíamos a la “principal” a una gran sala que era una de las primeras encontradas por nosotros y dentro se reparten tres puertas; cada una llevaba al exterior y un camino distinto.

Así que con Xavi regresamos a aquella sala y él se fue a la ubicada en la derecha, zonas que ya había conocido un poco. La que importaba era la puerta del centro, pero no podíamos avanzar debido a que los molinos gigantes, los cuales apuntaban al exterior, no funcionaban por culpa de un interruptor y por ello, las poleas no giraban. Con la ayuda de esas poleas y la doble zarpa, ya que cada lado de una polea tenía unas rejas eficaces con el enganche, podíamos llegar hacia el otro lado. Como ya dije, estas poleas estaban detenidas por falta de aire de los molinos.

Antes de irse, Xavi me había dejado algo de comida para mi almuerzo, ya que tardaría en regresar; así fue. Él regresó a la sala principal desde el techo, lugar donde antes había un ventilador gigante funcionando y que fue detenida por Xavi, cuando estaba cayendo el anochecer. Le pregunté por qué tardó tanto y respondió: “El equilibrio para pasar sobre unas cuerdas muy finas me retrasó”. Después de todo a éste casi nada lo detenía o lo retrasaba, así que al menos conocí algo que le dificultaba.

Tras haber bajado completamente de Celestia, Xavi se engancha sobre unas ramas, las trepa un poco y posteriormente, con la zarpa libre se engancha sobre las rejas del techo. Para terminar con todo eso, alarga un poco la cadena de la zarpa enganchada para bajar un poco y finalmente, con la otra zarpa se engancha sobre una especie de bola que colgaba del techo. Al colgarse en ella causó que ésta se tirara hacia abajo, provocando como consecuencia que el molino del norte comience a funcionar. Gracias a eso, las poleas del que hablaba recién girarían y ayudaría a mí y a Xavi llegar al otro lado.

“Así es como se usa la doble zarpa. Tendrás que tenerlo en cuenta para después”, me dijo Xavi al haber bajado. Después de que haya pasado todo esto, los Ucas volvieron a reunirse en la sala: era la hora de la cena. Todos juntos y reunidos comenzaron a comer entre ellos, como si fueran una gran familia. No obstante, por alguna razón los Ucas de la zona norte no venían y en el día anterior pasó lo mismo. ¿Qué sucede con esos Ucas? Ni siquiera Ucayaya ha aparecido y Xavi me dijo mientras cenábamos: “hay una alta probabilidad que la jefa esté en el norte. No puedo percibir mucho su energía, pero sí he sentido una maligna desde que llegamos; creo que esa es la fuente del por qué los Ucas de esa zona no vienen. Hay que estar alerta al cruzar las poleas, Brett”.

Después llegó la noche absoluta y Xavi recomendó que visitáramos el norte al día siguiente, así que fuimos a la famosa habitación de visitas. Antes de quedarnos dormidos le pregunté a Xavi por qué fue al Desierto Gerudo y éste respondió: “Fue por un encargo del Rey. Él me había dicho que recibió en los últimos días varias cartas desde el oeste reclamando sobre enemigos que han aparecido en numerosas cantidades continuamente. Entonces recorrí toda la zona buscando una respuesta del por qué tantos enemigos, pero desafortunadamente no encontré nada. La Fortaleza Gerudo estaba tomada por monstruos simples, como Bokoblins, Lizalfos, Poes, entre otros, así que no fue nada difícil. Aunque debo recalcar que se veía un poco gracioso ver a las “temidas” Gerudo encerradas en sus propias celdas. Y en cuanto al desierto que continuaba después... por alguna razón había vientos muy fuertes y en ocasiones se creaban tormentas de arena, pero lo peor de todo es que al querer cruzar el desierto, aun siendo guiado por los carteles que hay en la zona, yo terminaba en el inicio. Era como si el desierto estuviera encantado. Así que dejé de intentarlo tantas veces y decidí viajar a Celéstea, para ver cómo iban las cosas contigo”.

El Desierto Gerudo... ¿cómo será esa zona? Aunque la historia contada por Xavi no daban ni ganas de querer ver cómo es. ¿Un desierto “encantado”? Eso intrigaba con tan sólo oírlo... Después de haber escuchado y comentado un poco la historia, terminé quedándome dormido. En aquella noche volví a tener un sueño con el Cañón Ikana. Esta vez yo estaba parado en la zona más baja del cañón. El cielo estaba con color rojo sangre, con nubes negras incluidas. El césped estaba totalmente seco. No había nada de vida en el lugar. La Torre de Piedra había aumentado de tamaño y volumen; daba escalofríos al mirarlo...

Después de verificar toda la zona, camina una persona desde atrás y se detiene al lado mío. Estaba encapuchada y olía muy mal. Luego comienza a decir unas frases que ya había escuchado, al igual que la voz: “Vaya destino tan oscuro”; era la anciana que vivía cerca del Cementerio de Ikana, ¿la recuerdan? En fin, cuando dijo esas palabras, me llamó la atención y me di cuenta que estaba mirando directamente a la casa de Prímula y su padre. De un momento a otro me “teletransporté” a la zona alta del cañón, junto con la anciana que no se despegaba de mí. Al ver la casa rodeada de Gibdos, sentí el grito de una chica proveniente de la entrada a la Torre de Piedra. Ese grito era de Prímula, la misma escuchada en un sueño anterior y desde el mismo lugar. Una vez más estaba siendo atacada por Gibdos. De inmediato sentí una punzada en mi pecho, tal como si me hubieran dado con una flecha o algo parecido. Luego la anciana me toma del brazo tambaleante y me dice: “El aparato... ¡Tenlo contigo!”.

Despierto de esa pesadilla. Como si fuera coincidencia, la punzada que sentía en el pecho era por las patas de un Uca que estaba sobre mí. Al verlo me asusté e intenté quitarlo inmediatamente de encima, pero éste esquivó mi ataque. Después del susto revisé mí alrededor y Xavi no estaba. ¿Hacia dónde fue? Preferí quedarme en mi sitio esperándolo, pero después de unos minutos me rendí en la espera. Luego tomé en cuenta la pesadilla que había tenido, así que revisé mis ropas a ver si tenía el aparato... no lo tenía. ¡¿Pero cómo?! Maldita sea, ¡se me quedó en la habitación del castillo!

Desesperado me levanté y salí a buscar a Xavi. Afortunadamente lo encontré justo en la puerta de aquella habitación. Éste se sorprendió el por qué yo estaba tan acelerado y le dije la razón: el aparato de Prímula. Sin embargo, él me dijo que tendría que dejarlo para después, ya que confirmó la existencia de un ser maligno en la zona norte, así como la estadía de Ucayaya allí. Debido a eso no había forma de convencer a Xavi, ya que más importante era acabar con el ser que atormentaba Celestia que un simple regalo de una amiga mía.

Xavi y yo salimos corriendo de la habitación y no tardamos nada en llegar a la sala principal de Celestia. Allí aprovechamos de tomar rápidamente el desayuno y posteriormente, nos pusimos en marcha a la zona norte de la ciudad. Al estar en la zona exterior, Xavi usó una zarpa y la otra me la dejó a mí. Luego dio su indicación para utilizarlo en la reja de una polea y finalmente, logramos llegar. Ahora es cuando se complicaba la cosa: para pasar a la siguiente polea, tenía que esperar manteniéndome enganchado y cuando llegue el momento preciso, debo impulsarme en la polea y dar un salto hacia el vacío, para luego usar rápidamente la zarpa hacia la otra reja. Xavi logró hacer eso sin mayor dificultad. Pero conmigo... ¡Estará loco!

No quedaba otra alternativa, tenía que hacerlo. La tarea era más complicada todavía por los vientos que se creaban en algunas ocasiones. Yo incluso rezaba por mi bien... Después de varios minutos aún atascado en la primera polea, realicé lo mismo que Xavi sin siquiera mirar. Debido a que lo hice mal y la cadena de la zarpa no fue lo suficiente para alcanzar la segunda polea, caí al vacío... Gritaba eufóricamente mientras caía y Xavi también lo hacía desde arriba. Sin embargo, mi Pelícaro aparece en última instancia a recogerme, sin siquiera haberlo llamado. Fue como obra del destino, o como si mi compañero ave supiera que yo estaba en peligro. A continuación, por tanta adrenalina y susto mezclado por la caída, termino dando grandes suspiros mientras estaba recostado en el lomo de mi Pelícaro. Mientras él daba un paseo a sí mismo por Celestia y yo miraba las nubes que estaba a lo alto, le agradecí por haberme salvado; éste, a continuación, lanza un gruñido en señal de respuesta.

Al terminar el paseo, mi Pelícaro me deja en la zona norte de Celestia, como si hubiera pasado todas las poleas. Ahí estaba Xavi esperándome. Así que bajé de mi compañero e intenté despedirlo, pero esto último fue interrumpido por Xavi diciendo que lo necesitaría de nuevo y agregó: “Pensé que utilizar a los Pelícaros en Celestia era peligroso por tantas cosas que hay, pero como tú has demostrado que no... en ese caso, Brett, vayamos a la cima inmediatamente con la ayuda de ellos. Vaya pérdida de tiempo tuvimos con todo esto”. Luego le devolví la zarpa con la que me había quedado y a continuación, Xavi da un salto al vacío y llama a su Pelícaro. Yo sólo tuve que montar de nuevo en el mío y luego lanzarme con él.

Siguiendo a Xavi me llevó hasta una torre. Debo mencionar que en una zona de Celestia estaba llena de torres. Allí dejamos a nuestros Pelícaros y luego los dejamos volar libremente por donde quieran. “Siento muchas energías acumuladas por aquí”, dijo Xavi después de los sucesos anteriores. Posteriormente me lleva a una habitación que estaba en el primer piso de aquella torre. Allí encontramos a varios Ucas, quizás los que no podían ir a la sala principal durante la cena y almuerzo. De entre todos esos Ucas estaba la tal Ucayaya, acompañada de su hijo Ucanene, que era una cabeza humana pequeña con alas. Si los Ucas en sí eran feos, los bebés eran peores... Ucayaya tenía la apariencia de cualquier Uca, pero con la diferencia de que tenía una pequeña corona en su cabeza y su pelaje dorado brillaba como oro puro.

- Xavi, ¿eres tú? – preguntó Ucayaya al notar a mi amigo.
- Buenas, Ucayaya. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos – saludó éste.
- Ay, sí, pero tú conservas la misma apariencia, chiquillo, ¡no envejeces! – continuó Ucayaya, marginándome completamente.
- Es una larga historia – contestó Xavi, rascándose la cabeza y luego se acuerda de mí -. Y te he traído una visita. Él se llama Brett y viaja en busca del Elemento del Aire. Brettcy, ella es Ucayaya.
- Un gusto conocerla – saludé, sacando una leve sonrisa – y sí, vengo a buscar información sobre ese elemento.
- Un honor conocerlo, chiquillo... Y vienes por el Elemento del Aire, ¿no? Igual como el chico de hace unos años – dijo Ucayaya con algo de nostalgia, refiriéndose a Cradd y provocando que Xavi quite la sonrisa que llevaba -. Qué más da. Me gustaría ayudarte, chico del pelo rojo, pero tenemos un problema ahora mismo.
- Sí, creo que ya sé cuál es el problema. No pueden salir por culpa de esa cosa que anda volando cerca, ¿cierto?

Tras que Xavi dijera esto, Ucayaya se sorprendió por lo último dicho por Xavi. Entonces, él comenzó a dar su explicación del supuesto problema: “Desde que me estuve acercando a Celestia comencé a sentir un poder oscuro apartado de todos. Noté que en el primer día, todos los Ucas se reunían en la central de Celestia y todos comen unidos, pero por alguna razón no venían los de la zona norte, lugar donde la energía negativa provenía. Así que desde ese momento lo más importante era cruzar las poleas y averiguar lo que sucedía en esta área de Celestia. No obstante, cuando terminé de saltar por las poleas sentí que varias energías muy parecidas, la de ustedes, los Ucas, se concentraban en una sola torre. Además, mientras Brett fue rescatado por su Pelícaro, pude notar por un corto instante a una especie de manta raya gigante de color rojo a lo lejos, aunque obviamente era imposible que sea un animal. Además, noté que esa cosa era la energía negativa que sentía tanto”.

Ucayaya tomaba total atención a la historia de Xavi y los demás Ucas también comenzaron a escucharla. Era tanta la atención al lugar donde estaba yo con Xavi que me llegaba a sentir nervioso por las miradas. Mientras tanto, mi amigo continúa: “Luego recordé una de las leyendas que me contó Gaépora en Altárea sobre un monstruo llamado Gyorg, que en algún momento invadió a los Hijos del Viento muchos años atrás y a Celestia tiempo después. Lo que más impactó fue su alimento: Ucas. Había invadido esta ciudad sólo para recolectar alimento necesario, aunque afortunadamente en ese tiempo Celestia vivía de lluvias intensas, relámpagos, etc., causando la marcha de Gyorg debido a que no acostumbraba a estar en ese tipo de clima. No obstante, parece que ahora ha regresado en busca de ustedes y como el clima ya no es el de antes, Gyorg no se irá por su cuenta. Lo peor de todo es que el enemigo no es sólo uno, sino dos”.

Los Ucas habían quedado boquiabiertos escuchando la historia y cuando Xavi terminó, el pánico se apoderó dentro de la torre. Todos gritaban desenfrenadamente como si no hubiera un mañana, tanto así que me tapé los oídos. Sin embargo, Ucayaya logró calmarlos haciéndolos callar a gritos. Y ahora Xavi sí terminaría definitivamente: “Pero no se preocupen, Ucas. Brett y yo nos encargaremos de esas cosas hoy mismo, así que tranquilizaos que no sucederá nada”. Cuando finalizó, los Ucas comenzaron a abrir discusión entre ellos. Era algo curioso: los Ucas podían entender a los Hylians, pero no sabían hablarlo y los que sabían, no podían hacerlo con fluidez a excepción de Ucayaya.

- ¿Estás seguro que podremos con facilidad? – le pregunté a Xavi sobre el tema.
- Claro. De hecho su energía está débil porque no ha comido adecuadamente de hace un buen tiempo – respondió con confianza.
- Espero que así sea...
- Aunque esa cosa no aparecerá cuando nosotros queramos – dijo y luego alzó la voz para hablarle a la jefa Uca -. Ucayaya, tendrás que venir con nosotros un rato.
- ¿Por qué? – preguntó extrañada.
- Si quiero que Gyorg aparezca rápidamente, necesitaré que la Uca más resplandeciente esté al aire libre, entonces así querrá acercarse.
- Pero... eso es peligroso. ¡Me van a comer! – dijo horrorizada Ucayaya.
- No, eso no pasará, estarás siempre con nosotros y cuando esa cosa intente acercarse, Brett te traerá de vuelta y no sufrirás daño.
- ¿Él...? – me señaló sin confianza alguna Ucayaya.
- Descuida. Mi buen amigo Brettcy es más rápido de lo que piensas.

Aunque Xavi haya dicho eso de mí, Ucayaya no terminó muy convencida, pero a las finales decidió apoyarnos. Así que de acuerdo al plan de Xavi los tres salimos de la torre, sin antes explicar todo a los Ucas para que no se alarmen, sobre todo a Ucanene que era el hijo. Estando afuera nos dirigimos hacia una pequeña isla flotante que estaba conectada con Celestia. Estando allí nos situamos los tres en el centro, alzamos a Ucayaya, Xavi lanza un silbido para llamar la atención y esperamos a la llegada de los dos grandes monstruos denominados como uno solo: Gyorg.

En la habitación oscura, Drott “muerto” de sueño se acomodó en su cama y le echó un ojo a Cradd, quien todavía permanecía encerrado en la trampa mágica. “Supongo que una dormida no será nada malo”, dijo bostezando el joven de ropas negras y finalmente, se queda dormido. Tres horas más tarde con algunos minutos pasados, Cradd abre los ojos. A continuación, éste forcejea para destruir trampas colocadas por Drott y sus esfuerzos se cumplen con éxito. Cuando está totalmente liberado, Cradd se echa una mirada a sí mismo y dice:

- Como sospechaba... Nada más era cosa de esperar a que el creador del ataque se quedase profundamente dormido para que se deshaga el poder... ¿Pensaste que no me iba a dar cuenta, Drott?

Al terminar de decir eso, el hombre barbudo se acerca silenciosamente hacia Drott. Al estar justo al lado de él, Cradd crea una réplica de la Espada Dorada Oscura, que en ese entonces no la tenía en su poder, y la entierra en el pecho de Drott, quien despertó inmediatamente al recibir el clavado de la réplica con magia oscura. El joven de ropas negras intentó atacar a Cradd o sacar la réplica, pero, sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano y terminó cerrando los ojos, para luego dar su último aliento. A continuación, Cradd suelta la réplica y dice: “Adiós, maestro. Agradezco tu enseñanza y ayuda, pero aburre estar esperando tanto a que te enfrentes a Brett... así que yo mismo seré el encargado de eliminarlo”.

Tras aquello, Cradd se va caminando a la puerta y utilizando movimientos con magia oscura, la destruye con facilidad. Posteriormente ataca a los guardias de vigilancia y los derrota sin despeinarse. Como burla para Hyrule, Cradd deja marcas oscuras en el símbolo de la Familia Real y luego destruye la máquina maestra, la cual controlaba todas las celdas. En consecuencia los presos salen descontroladamente de cada celda. Debido al escándalo que se provocaba dentro y obviamente la destrucción de la máquina, la alarma de emergencia se enciende y varios guardias bajaron a los subterráneos para detener a los reos, iniciando una guerrilla. No obstante, la mayoría de los presos sabían utilizar habilidades y magias de las artes oscuras, por lo que soldados eran derrotados con facilidad.

Mientras tanto, Cradd sonriendo camina hacia la salida del subterráneo. Por el camino detiene a cuatro presos que pasaban alrededor de él; entre ellos, un hombre de mal aspecto de unos 35 años, una chica de unos 25 años, un chico adolescente de unos 17 años y un niño de unos 13 años. Entonces Cradd les dice: “Sus habilidades destructivas, la forma en que derrotaban a esos inútiles y sus energías que puedo percibir en ustedes, deja mucho que desear... Ustedes vendrán conmigo”. Para que éstos no se escapen o le ataquen, Cradd crea unas ondas de energía desde su mano y deja dormido a los cuatro instantáneamente, para luego llevarlos arrastrando.

Continuará

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